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Lo primero, la montaña

Las responsabilidades ajenas (by Cheba)

Me he tomado la libertad de fusilar el contenido de un post de Cheba en la página de Cañones y Barrancos por dos razones: estoy de acuerdo con él en cada una de las palabras y así tengo una excusa para retomar el blog sin mover un dedo.


No le he pedido permiso para colgar esto, pero doy por hecho que no se va a ofender por este fusilamiento. En el post habla de barrancos, pero igualmente se puede extrapolar a la escalada o a correr unos encierros en san Fermín.



El post original: http://www.barranquismo.org/foros/index.php?topic=939.0

LAS RESPONSABILIDADES AJENAS

¿Por qué tendemos a pensar que aquel que sabe menos que nosotros es tonto del culo?


Aparte del innato sentido de supervivencia que casi todos tenemos me parecen tremendamente injustos y algo prepotentes esos comentarios bienintencionados, ligeramente cercanos al despotismo ilustrado, donde una persona sin experiencia (aunque esta pueda ser ingeniera astrofísica o doctora en filología hispánica) se ponga a hacer el canelo porque ha visto a otro a hacer el idem, eadem, idem.


El ser humano es curioso. Nos olvidamos pronto de nuestras propias carencias, de los tiempos en los que sabíamos menos que ahora, (no de los tiempos en los que aprendimos, porque siempre deberíamos estar aprendiendo). No nos metíamos en fregaos porque lo hubiéramos visto en un foro, ni hacíamos tal barranco por haber visto una piada, ni saltabamos de 20m. por haber visto un documental en la tele o porque nos lo hubiera dicho un colega.


Entonces ¿por qué extraña razón van a hacer algo los demás que no hicimos nosotros? ¿De dónde viene este desinteresado altruismo de no darle al pobre herramientas porque no va a saber usarlas?


Pit Schubert decía que nada enseña más como quemarte la mano con la cuerda. No hace falta llegar a ese ejercicio de empirismo concentrado para darse cuenta de que, en los justos términos y haciendo un mínimo ejercicio de inteligencia práctica, ninguna persona, por carecer de conocimientos técnicos es más tonta que otra que los posee. No estamos hablando de experiencia.Hay quien negaba comentar una maniobra porque podía (nótese el condicional) malinterpretarse. Hay quien rechazaba dar información porque esta podía (repito condicional) utilizarla alguien de neuronas distraídas.


Hay quien ha llegado a decir que no ponía estados de caudales porque consideraba que era una responsabilidad muy grande.


Y ciertamente lo es. Cómo es una responsabilidad muy grande el cruzar la calle. Aunque tú sepas que después del rojo va el verde y luego el ámbar. Pero no por ello consideremos gilipollas a quienes no hayan el curso de semafórica ni hayan tenido a bien leerse el manual "Semáforos de Hoy". Tranquilos, que seguro que se dan cuenta que el tráfico para cada X minutos y no mueren atropellados en el intento.


No hagamos despotismo ilustrado.

Epigrafía e iconoclasia (El Puro)

Dos muertes en Riglos marcaron los primeros años de la historia de la escalada en los mallos. En los primeros intentos por escalar el Puro Mariano Cored en 1947 muere pocas horas después de caer hasta el suelo tras soltarse la presa a la que se asía y Víctor Carilla en la Semana Santa de 1950 (tercer intento personal por escalar este mallo, cuarto absoluto) fallece en el acto tras derrumbarse parte de la entosta que intentaba superar.

Aquellas muertes supusieron por una parte la prohibición de escalar en los mallos y por otra la creación de un mito al Puro como mallo maldito y macabro. Habría que hablar de una tercera consecuencia, como fue la retirada de las paredes de Ángel Serón y Fernando Millán, que formaban cordada con Carilla en el momento de su muerte. Ricardo Arantegui, amigo personal de Carilla, escribió con tristeza el siguiente texto que nos da una idea del material y las técnicas utilizadas: "Tengo guardado el trozo de cuerda que tenía atado a la cintura; era una cuerda de escalada de lo bueno que había en el mercado, de cáñamo con hilos de algodón de varios colores entretejidos, que se encontraba en buen estado y que, en su punto de ruptura, más daba la impresión de haber sufrido el corte de una arista viva"

Dos lápidas situadas una al lado de la otra en la base norte del Pisón recordaban a Cored y Carilla. Existía otra más de la que no queda ningún resto. Es conocida gracias al testimonio escrito en la Guía de escalada de Riglos de Rafael Montaner y Fernando Orús: "Su conquista (la del Puro) fue dramática , pues en distintos intentos perdieron la vida Mariano Cored y Víctor Carilla, a los que unas lápidas, junto a la de José María Renovales muerto años después, guardaron recuerdo y dieron sombría bienvenida hasta que unos desaprensivos las destruyeron". Como dicen estas palabras, la oleada de iconoclasia que recorrió las paredes de la península a principios de los 80 acabó con estas placas de homenaje.

Sobre este acto Arantegui contaba lo siguiente: "Por suscripción entre sus compañeros de Montañeros de Aragón se mandó esculpir una lápida conmemorativa que se colocó al pie del lugar donde se encontró con la muerte, muy cerca de la de Mariano Cored de Peña Guara. Estas placas colocadas a respetable altura y que teóricamente sólo eran accesibles a escaladores fueron destruidas con ensañamiento a martillazos quedando totalmente irrecuperables. Al autor o autores de este suceso la conciencia colectiva los juzgará y colocará en el lugar que les corresponda, su silencio certifica que el acto es altamente reprobable".

Edito (ene'09): Como no es fácil encontrar testimonios escritos a favor de la destrucción de lápidas, copio el comentario que ha realizado el Centinela González.

"En los años 80 se rompieron todas las lápidas de Riglos, Pedriza o Picos, ademas de arrancar cruces y tirar vírgenes pared abajo. La memoria de un escalador se respeta no-alterando su legado, no colocándole una lápida de mármol con la leyenda ARRIBA ESPAÑA. Se quitaron todas las lápidas y están bien quitadas, sin embargo se continuan colocando más. Que nadie se extrañe si se las vuelven a quitar.

Riglos en aquellos años parecia un cementerio, simplemente se limpio: en el Volao dabas con los pies en una lápida, en la Sur del Naranjo te tenias que subir a otra para empezar a escalar, y en Cabrera al Manolin le pusieron otra cuando murió de enfermedad común, no escalando allí, simplemente se la dedicaron.

En poco tiempo habrá españoles musulmanes escalando e igual pintan versículos del Corán a pie de vía, ¿porque las pintadas no y las lápidas si? lo mejor es una montaña limpia. ¿Quereis respetarles? pues no convirtais sus vías en ferratas."

Composición en homenaje a Víctor Carilla realizada por Julián Gracia, obtenida del Anuario de Montañeros de Aragón.

Foto de Rabadá, M. Bescós y Cintero tras la primera del Puro obtenida de Cuadernos Técnicos de Barrabés. Se observa una de las lápidas destruidas en la actualidad.

Epigrafía e iconoclasia (Aguja Roja)


Comentaba en un post anterior los destrozos sobre el patrimonio físico y sentimental que se habían cometido en Riglos. Sin entrar en detallar la justificación o no de estos hechos, quería (también me lo han pedido) explicar un poco más sobre algo de la historia de la destrucción de iconos y recuerdos en los Mallos.

En las religiones clásicas, la única manera de sobrevivir en el más allá era que los vivos te recordaran utilizando para invocar la memoria un soporte perenne como la piedra: así surgió la epigrafía funeraria. Los escaladores de los años 50 y 60 debieron de pensar algo parecido, instalando lápidas allá donde alguien había muerto.

Este recuerdo a los muertos en Riglos fue más allá. En 1954 Luis Gómez Laguna fue designado alcalde de Zaragoza y en Riglos les debió parecer que el pequeño mallo situado detrás de la Aguja Roja llamado Gómez Laguna no era suficiente homenaje para el ilustre montañero -aparte de empresario, intérprete de alemán para la Legión Cóndor en la guerra civil y presidente de los Caballeros del Pilar- y en un ataque de oportunismo decidieron rebautizar el nombre a los mallos. Así que por decreto administrativo la Aguja Roja pasó a llamarse Peña Gómez Laguna.
Es muy interesante comprobar que este cambio de nombre no fue entendido desde los primeros momentos ni siquiera en los círculos más cercanos al alcalde franquista de Zaragoza. Tomás Tomás Ichaso, como Delegado Provincial de la F.E.M. firma un artículo en 1957 titulado "Claridad y justicia en la Toponimia de nuestras montañas" del que extraigo los siguientes párrafos en el que explica su perplejidad por el nuevo nombre de la Aguja Roja:
¿Puede, hablando en términos montañeros -que nuestro amigo Gómez Laguna entiende perfectamente- cambiarse el nombre de una cima?
La que hasta ahora se llamaba "Aguja Roja" fue escalada por primera vez por la cordada de Montañeros de Aragón formada por Francisco Fau y Ángel Serón el día 5 de junio de 1947 y utilizando el derecho que le concedían las costumbres y usos montañeros le asignaron este nombre que, como montañero, creo sinceramente que debe respetarse.
Por otra parte, detrás mismo de la Aguja Roja existe otro mallo que fue escalado por vez primera por lo ya citados Serón y Fau, acompañados por el también escalador de Montañeros de Aragón, Antonio Ansón, el día 6 de octubre de 1947. A esta cima, en un sencillo homenaje en la misma cúspide, a muchos metros del suelo, le fue impuesto el nombre de "Luis Gómez Laguna". Hace 10 años que los arriesgados escaladores que frecuentan Riglos reseñan entre sus actividades el "Mallo Gómez Laguna" ¿Tenemos, pues, a partir de ahora, dos mallos con el mismo nombre y, precisamente, juntos?

El discutido homenaje no sólo fue un trámite administrativo; como verba volant, scripta manent, el pueblo de Riglos decidió colocar una placa en el mallo rebautizado. Luis Gómez Laguna no murió hasta 1995, pero a mitad de los 50 ya tenía su homenaje epigráfico.
No tengo datos del tiempo que tardó la placa en ser destruida, pero por lo visto no fue demasiado. Son los efectos colaterales de tomar decisiones por el "ordeno y mando" en asuntos que trascienden de la lógica.

Pero la historia va más allá. El nombre de Peña Gómez Laguna era el tercero que se le asignaba al mismo mallo; anteriormente, los aperturistas del mallo, Serón y Fau, bautizaron el mallo como "la Remolacha", aunque definitivamente Aguja Roja triunfó más entre el círculo de montañeros. Incluso tras la segunda repetición del mallo, los escaladores que habían realizado esta ascensión expresaron su intención de haber llamado a la Aguja Roja Peña Aragón si no hubiera sido por haber tenido ya el nombre adjudicado por los aperturistas.

Reseña de la Normal de la Aguja Roja, aquí.
Reseñas de la Sureste clásica y la Villarig, aquí.

Filosofía para escaladores

Atención al nuevo libro que ha salido.

El autor: Antonio García Picazo (sobran comentarios: uno de los Piratas, pocas paredes tenemos donde no haya una García Picazo)

El título: La alquimia del alpinismo

El subtítulo (agárrate, que viene curva): Preguntas, respuestas y definiciones sobre las motivaciones del ¿por qué se escala? a través del sentimiento romántico
La sinopsis: El alpinismo desde su principio se creó para el cultivo del físico y el placer espiritual, también se cuidó de que su árbol genealógico creciera junto a un referente de pensamiento y reflexión, como bien lo es este libro.

La evolución del alpinismo ha sido tan imparable que hoy en día, en muchas cosas, se ha convertido en una tortura para la mente y el físico, y va a más.

Este libro trata de volver a los orígenes del gran alpinismo clásico y romántico, procurando reafirmar el entusiasmante espíritu de origen que aporta esta actividad multicolor, en contacto con amplios horizontes y practicada por seres hipersensibles al paisaje y la naturaleza

Este es el libro que siempre volverás a leer.

Promete ser 100% Picazo. Les mantendremos informados.

Christian Ravier en la red


Christian Ravier estrena página: Roc & Tapas


Varias secciones interesantes, de la que me gustaría destacar la de reseñas. También figuran las de su empresa, algo de fotos y textos y ¡¡un blog!! que por ahora no está activo.


Estaremos atentos a lo que nos cuenta.

Barranco de Sibiscal (Bal d'Aísa)

Hacía muchos años que llevaba detrás de esta vistosa cascada en la carretera de subida por la Bal d'Aisa y este fin de semana por fin me he decidido a ir. No recuerdo bien la primera vez que la vi, pero es posible que salga en alguna foto de hace unos 20 años.

Dos hechos me han llevado a ella después de tanto tiempo: primero, que el tiempo este fin de semana no daba para hacer otra cosa que barrancos habitualmente secos, y segundo, que esta semana me enteré a través del foro de barrancos de que esta cascada ya estaba descendida, lo que quitaba un punto de incertidumbre a lo que me podía encontrar.

Fui con el Tresaco y Peter y la verdad es que lo pasamos bastante bien. Íbamos sin demasiadas pretensiones y al final el día salió bastante completo. Día excesivamente lluvioso, pero buena compañía. Nos tocó dejar algún cordino en los primeros rápeles debido a lo bruto que iba todo, pero el resto de la cascada nos la encontramos equipada. Rápeles de 30 metros y aproximación muy cómoda; no podíamos pedir más para el día que hacía.

La reseña del barranco:
http://www.barranquismo.net/paginas/barrancos/barranco_de_sibiscal.htm


La Norte del Puro: reseña y croquis

Esto viene por el artículo de Cuadernos Técnicos sobre la Norte del Puro.

Entradas relacionadas:
Historia del primer intento de la apertura de la Norte del Puro (1ª parte: hasta la caída de Villarig )
Historia del primer intento de la apertura de la Norte del Puro (2ª parte: hasta la apertura Rabadá - Navarro)


Cuelgo aquí las reseñas que aparecen y alguna más de más a menos antigüedad. A algunas les he hecho algún pequeño apaño para que se lean mejor.

Y copio la descripción de la vía publicada en Barrabés.

La norte en la actualidad
Hoy en día, la norte del Puro es una escalada menos exigente de lo que fue en su momento gracias a su actual equipamiento, lo que da un poco más de tranquilidad a los escaladores.

Aunque los puntos de seguro intermedios siguen siendo en su mayoría más bien precarios –puentes de roca y algún que otro pitón de museo-, la actuales reuniones potentes y los 4 paraboles situados estratégicamente en los pasos más complicados o expuestos ofrecen una posibilidad muy buena a los que quieren disfrutar de una preciosa escalada clásica con una dificultad obligada asequible.

La escalada comienza en la entosta a la altura de la reunión donde termina el largo de la Cueva del Puro. Para llegar aquí, podemos llegar por la entrada tradicional, en corta travesía desde dicha reunión o por la Directa donde la roca está un poco rota pero muy bien equipada. Una alternativa recomendable es realizar una combinación de la clásica y la directa, escalando la cueva y cruzando hacia la directa inmediatamente después.


Largo 1 (V – IV/A0) 20 metros: Desde la entosta (R0) salir recto hacia un visible puente de roca encima de la reunión. Inmediatamente encima tenemos otro puente de roca y al llegar a la panza, la sortearemos por la derecha donde un parabolt nos protege de una eventual caída.

Superada la panza avanzaremos con tendencia a la izquierda por terreno fácil encontrando un puente de roca y un clavo, además de una pitonisa que no nos haría nada en caso de caída. La R1 -no muy cómoda- está situada debajo de la siguiente gran panza, al filo de la cara interna del Puro.



Largo 2 (6a - V/A0) 15 metros: Superamos la panza chapando un puente de roca y un parabolt bastante seguidos y un clavo un poco más arriba a la izquierda -recomendable chapar solo una cuerda aquí por el roce-. Una gran panza cierra el paso, por lo que la rodearemos por debajo hacia la derecha hasta otro puente de roca, en el filo de la cara exterior. De aquí a otro clavo -aquí chaparemos la otra cuerda- y volvemos hacia la izquierda, ya encima de la panza, hasta encontrarnos con la reunión. Atentos al chapaje alterno de las cuerdas; aunque el largo es muy corto puede rozar bastante si no chapamos correctamente.

Largo 3 (V) 20 metr
os: Precioso largo de sucesión de panzas fáciles de superar pero sin apenas equipamiento. Recomendable proteger el paso antes de entrar en la reunión.


Largo 4 (6a – V/A0) 25 metros: Atacar la salida en recto y la panza contornearla por la derecha para superarla. Clavo bailón tras el primer parabolt. Desde aquí, por un muro vertical recorrer siempre con ligera tendencia a la izquierda encontrando puentes de roca y pequeños clavos hasta llegar a la reunión.

Largo
5 (V+) 20 metros: Tradicionalmente, los largos 4 y 5 se realizaban de una sola tirada, opción igualmente recomendable en la actualidad. Salir hasta el parabolt y tratando de tocar lo menos posible la fisura que forma la entosta –rotísimo- y autoprotegiendo el paso, situarse en la cima de dicha entosta. Un spit asegura una posible caída en la salida al último muro por el que, por terreno cada vez más fácil, llegamos a la sirga de la cima.

Descenso: Igual que para la normal. Con cuerdas de 60 metros, rapelar por la cara interna hasta la chimenea.

Desde aquí, otro rápel hasta el cable que hace de pasamanos en la base de la Cueva. Montar el siguiente rápel se al otro lado del pasamanos depositándonos en la segunda reunión de la Normal, donde se realiza el último rápel volado hasta el suelo.

Los autores de las reseñas aquí publicadas son, por orden de aparición:
Elales
Alberto Rabadá
Miguel Ángel Lausín
Armand Ballart
Antonio García Picazo

Alí Babá y los 40 pirómanos


Alí Babá está que arde. La cueva en la que Dani "Androide" ha estado cruzando vías para sacar todas las variantes posibles ha sufrido un acto de sabotaje, violencia urbana, violencia rupestre o kueba borroka. Versioneando a Kortatu: Esto no es el oeste, pero aquí también quemamos cosas.

Ali Hulk sit extension fue el último proyecto realizado, una propuesta de 9b para la que se espera confirmación de grado. Para los siguientes proyectos, Dani se fabricó un carrito para mover el mogollón de crashpads que necesitaba para asegurar el enorme techo de la Alí Babá.

Pues siempre según la versión de Andrada, la inversión de tiempo y dinero -unos 1500 ecus- que realizó en ese carrito ha sido quemada por la patrulla de forestales -deben de ser los mismos de las multas por dormir en las furgonas- al creer que era el alojamiento de unos hippies.

Ojo con los forestales de Rodellar, que son muy chungos.

Nota aclaratoria:
Como siempre, llego tarde. Korkuerika en los comentarios puntualiza la noticia de puta madre. No os perdáis la otra cara de la moneda.


La información y la foto está sacada de www.8a.nu
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