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Directa a la Anglada (Espolón Norte del Pisón) - Mallos de Riglos

Durante la segunda mitad de la década de los años 70 del pasado siglo XX se culminan varias de las viejas aspiraciones de los escaladores rigleros que, por su gran dificultad, habían quedado postergadas en el tiempo. La cara exterior del Puro, el filo del mallo Cuchillo, una primera vía en lo que luego se llamó “mallo Castilla”, una vía directa por el centro del desplome de la Visera y un itinerario que recorriera el espolón norte del Pisón eran objetivos no cumplidos todavía y que martilleaban las ansias de nuevas vías de una potente generación de escaladores que habían crecido repitiendo itinerarios de gran dificultad y que ahora empezaban a reclamar un sitio entre los aperturistas.

El citado espolón norte del Pisón es la mayor desnivel de Riglos, desde la base hasta la cima es en esta línea donde se concentra la mayor altura de roca (que no verticalidad) de todos los mallos. Casi 300 metros de línea por desplomes en su primera mitad y progresivamente más tumbado cuanto más nos acercamos a la cima, este espolón es recorrido por primera vez por la cordada formada por J.M. Anglada y F. Guillamón que, en una estrategia sorprendente, acceden a la parte más tumbada del mismo a mitad de mallo mediante una enorme travesía de dos largos desde el collado del Puro. Era el año 1958 y 15 años después todavía nadie había logrado acceder al espolón sin utilizar las viras del collado del Puro, salvo un tímido intento de Ramón Cóndor que abre en artificial un largo en la base del Pisón por una fisura desplomada.

F. Guillamón en 1958 durante la apertura de la Anglada-Guillamón
Es por esta fisura por donde en septiembre de 1973, Fernando Orús, Valentín Asensio y Ambrosio García Izquierdo comienzan la vía, llegando en cinco largos a una repisa a unos 140 metros del suelo donde dan por finalizada la escalada hasta el próximo fin de semana, escapando por dicha repisa hasta situarse encima de la chimenea del Puro, por donde rapelan.

Sin embargo, en esa siguiente ocasión un grave accidente da por truncada la apertura. El relato de aquel suceso en palabras de Fernando Orús es el siguiente:
 “Desde el suelo tomo la punta de cuerda y me encaramo hasta el primer paso difícil de la vía. Es un pequeño techo que sobremonta una cueva a 5 metros del suelo. Me cuelgo del primer clavo que inicia un tramo en artificial en extraplomo. Cuando voy a alcanzar el segundo éste se sale y me precipito hasta el suelo. Caigo de cabeza y el casco me salva la vida. Me despierto en la clínica de Huesca. Mi padre espera al pie de la cama angustiado. El padre de Jesús Ascaso, que veranea en el pueblo, me ha traído en su coche inconsciente y ha ido a Zaragoza a avisar en mi casa. Gracias, padre de Ascaso. La clavícula y los dedos rotos en la caída me dan de baja del proyecto para lo que queda de temporada.”





Tras la larga recuperación, el 19 de mayo de 1975 la cordada vuelve a intentar acabar la vía, esta vez junto con la compañía de Alfonso del Corral. Ese día llegan al vivac donde dieron por concluida la escalada dos años atrás y al día siguiente llegan a la cornisa de la Anglada-Guillamón, culminando de este modo la que se llamó, incluso antes de empezar a escalarse, la Directa a la Anglada. De ahí a la cima siguieron escalando un par de horas por terreno ya  conocido para escalar por vez primera de mánera integra el espolón norte del Pisón.


De trazado lógico, dificultad media, roca excelente y con un bello recorrido completamente a la sombra, esta vía tenía todos los números para convertirse en una de las clásicas más repetidas de los mallos, sobre todo para los días de canícula en los que es complicado escalar a gusto en Riglos. Sin embargo, el equipamiento vetusto y el hecho de haber perdido cierta independencia y carácter clásico al quedar constreñida entre modernas rutas equipadas y compartiendo reuniones cuando no largos enteros con otros itinerarios posteriores, eran inconvenientes que hacían de su escalada un ejercicio  de romanticismo y aventura.

A. del Corral en 1975 durante la apertura de la Directa a la Anglada
La restauración realizada por Toño Carasol y Manuel Lara en septiembre de 2013 permite una escalada bien asegurada sin restar el compromiso inherente a estas grandes clásicas. Con un grado obligado de 6a concentrado únicamente en el paso de las panzas de los largos superiores, la vía ahora que ha sido restaurada es candidata a convertirse en una de las grandes y concurridas clásicas de Riglos, sobre todo para realizar el Espolón norte integral para acceder a la cima del Pisón.
De la idoneidad de este sector del Pisón al que algunos llaman “la pequeña Visera” da fiel idea la abundancia de vías que surgieron en torno o pasando por encima de la Directa a la Anglada debido también al carácter sinuoso de ésta: La siesta del carnero (retroequipada, 1990) que ocupa prácticamente todo el primer largo, Principau de Asturies (2006) con la que comparte la primera reunión, Misterios sin resolver (retroequipada, 1993) que la roza en el segundo largo y comparte segunda reunión, Tiempos Nuevos, Tiempos Salvajes (retroequipada, 1989), con la que comparte la segunda reunión, Mi padre tiene sed [traducción libérrima y gamberra de la Papi on sight del Verdon] (1985) con la que comparte la segunda y sexta reunión y buena parte del tercer largo y Hechizos del viento (1983) junto a la que pasa en el sexto largo son vías que conviven (o entran en conflicto, según se vea) con el recorrido de la Directa a la Anglada.
Croquis de la vía fendaseferralla.blogspot.com.es

El último largo de la vía antes de las viras de la Anglada-Guillamón fue abierto originalmente escalando primero con tendencia a derechas y después a izquierdas, pero ese itinerario hoy en día no se realiza, recorriéndose de manera más directa y segura el último largo de Mi padre tiene sed.

  • L1: Comenzar la escalada subiendo a un nicho alargado debajo de una larga fisura que se escala directamente (7a [V+/A0] estribos útiles) para salirnos hacia la derecha a montar la reunión en un nicho. 30 metros.

  • L2: Precioso largo de fisura con equipamiento vetusto y muchas posibilidades de autoprotección. Tras la primera fisura, cambiar a la fisura de la derecha para llegar directamente a la reunión. V+. 25 metros.

  • L3: Continuar la fisura unos 15 metros más y dando a la vista la gran buitrera alcanzarla en diagonal por una placa de roca compacta. V+. 30 metros.

  • L4: Salir de la buitrera por su izquierda con un paso duro (6a+) y girar a la derecha para ir hacia el diedro que forma la entosta sobre la que se encuentra la reunión. 30 metros.

  • L5: Comenzar hacia la derecha, primero en diagonal y luego claramente en travesía para después superar una panza difícil (6b) pero muy bien asegurada. De ahí, unos pocos metros a la derecha por una pequeña repisa se llega a la reunión. 20 metros.

  • L6: Salida recto a por otra panza difícil (6b+) que nos sitúa en una repisa que se recorre hacia la izquierda. Por terreno ya más fácil, realizar una gran diagonal a la izquierda hasta encontrar la reunión. 25 metros.

  • L7: Último largo de Mi padre tiene sed que no corresponde con el itinerario original, pero que es la manera más directa de acceder a la reunión común en la travesía de la Anglada-Guillamón. 25 metros.

Recomendable continuar por la Anglada-Guillamón hasta la cima (5 largos), pero es posible acometer el descenso por la vira de la Anglada-Guillamón, bien hasta la primera instalación por los rápeles de la Tangerine Dream (recomendable con cuerdas de 60 metros) o bajando a la vira inferior de la Anglada-Guillamón para rapelar hasta la chimenea del Puro y desde ahí continuar por los rápeles clásicos del Puro.

Serón - Millán (Mallo Pisón - Riglos): Reseña y croquis

Ubicación del pie de vía: tomar como referencia la marcada chimenea a la derecha del Puro por la que discurre la vía y situarse en la vertical, bajo un pequeño árbol que se encuentra a 30 metros del suelo al nivel de la segunda reunión. Desde ahí, seguir remontando la cuesta a pie de vía unos 10 metros, junto a un muro gris bajo un visible nicho horizontal alargado a 7 metros del suelo.

L1: Escalar fácilmente el muro hasta llegar al nicho a 7 metros del suelo, que se recorre de derecha a izquierda en su totalidad. Recomendable proteger la salida del nicho (C4 #1 (Camalot rojo), el siguiente parabolt está cerca, pero el suelo también). Escalar el muro (V) hasta una repisa y atravesarla hacia la izquierda atravesando dos nichos. A la salida del segundo, arriba, está la reunión.

L2: Superar la panza (6a+) que domina la reunión por su izquierda y escalar con ligera tendencia a la derecha hasta alcanzar un nuevo nicho, del que saldremos hacia arriba por su izquierda para alcanzar fácilmente "el trono", repisa de la segunda reunión.

L3: Comenzar por un corto diedro encima de la reunión y salir de él (V+) con tendencia a la izquierda hacia otro diedro poco marcado. Por terreno muy fácil pero expuesto (un solo puente de roca en 10 metros) alcanzar un parabolt que marca el comienzo de la diagonal hacia la derecha que, buscando los pasos más fáciles, nos lleva a la reunión.

L4: Escalar el muro a la izquierda de la marcada fisura situada encima de la reunión y, una vez superada, seguir fácilmente por un muro hasta llegar a la cueva (vivac en la primera ascensión). Superar trabajosamente el techo (6b/A0) y tras un corto paso de diedro (recomendable proteger) llegar a la reunión.

L5: Seguir sin problemas por el diedro, con atención a la pésima roca del muro de la derecha. Llegar a la cueva -más fácil de lo que parece desde abajo- protegida con un clavo y un puente de roca (V+) y al llegar a las cornisas herbosas y terrosas de debajo del collado del Puro, desplazarse a la derecha bajo la chimenea en busca de la reunión. Posibilidad de enlazar L4 + L5 (53 metros).

L6: Superar el corto muro situado encima de la reunión y por un corto diedro (IV+), entrar en la reunión a la que llegan los que vienen desde el collado del Puro.

Paso de hombros. Rabadá sobre Montaner
L7: Comenzar por el profundo diedro hasta la panza que lo cierra (V+) bien visible desde la reunión. Tras superarla, continuar en la misma tónica y al llegar a una entosta en forma de cuña, desplazarse a la derecha de esta cuña, encontrando inmediatamente la reunión. Posibilidad de enlazar L6 + L7.

L8: Fácil largo (IV+) en el que el diedro definitivamente se convierte en chimenea avanzando fácilmente en X gracias a la cercanía de las paredes y al tamaño generoso de las presas.

L9: Largo muy corto (IV+) con las mismas características que el anterior. Posibilidad de enlazar L8 + L9.

L10: La chimenea se va cerrando (V) hasta terminar convirtiéndose de nuevo en diedro. Reunión a la izquierda en la cornisa "edílica" (vivac en la primera ascensión) utilizada antes del reequipamiento para terminar por el escaqueo de la izquierda, pero con el primer seguro un poco alejado si vamos a seguir por la vía original.

L11: Seguir por el diedro aprovechando la fisura y las presas del muro de la izquierda (6a) hasta que se pierde verticalidad progresivamente y se alcanzan las primeras sabinas de la cima. Ultima reunión con dos paraboles sin argolla a la derecha de la segunda gran sabina en terreno ya definitivamente tumbado. Posibilidad de enlazar L10 + L11 (55 metros). Cima.
En la cornisa "edílica". Último vivac

Pasos clave
1er largo. Muro a la salida del 1er nicho. Roca descompuesta en los nichos.
2º largo. Panza de salida de la reunión. Paso fino, pero excelentemente asegurado. Roca descompuesta en el nicho.
3er largo. Tras el cuarto seguro (buen puente de roca) hay varios metros de escalada fácil sin ningún seguro hasta llegar al parabolt. Posibilidad de proteger el paso con el Camalot #0.5 (morado).
4º largo. Cueva del vivac. Salida dura en libre, sin problemas en artificial.
5º largo. Roca descompuesta en el muro de la derecha. Cueva con salida algo exigente.
7º largo. Panza que cierra el diedro.
11º largo. Diedro final con algún paso exigente.

Ver descenso del Pisón.


Los motivos del reequipamiento de la parte inferior:

Ver historia de la apertura.

Pasaban los años y eran escasísimas las cordadas que se aventuraban a subir la Serón-Millán sin atravesar desde el collado del Puro y quienes lo hacían, la mayor parte de las veces terminaban rapelando desde la primera o segunda reunión. Muestra de estos abandonos era la acumulación de cordinos, buriles y clavos en las primeras reuniones, llegando a encontrarse en "el trono" una unión de diversos anclajes que sumaban dos metros de extremo a extremo... y ésta era sólo una de las tres reuniones similares que entre la "cicatriz" y el "trono" existían.
Parte del material retirado de la vía tras el reequipamiento
Hace unos años (por la fecha que pone en los clavos colocados como químicos, fue probablemente en el año 2002) los Grupos de Montaña de la Guardia Civil reequiparon la chimenea, dejando involuntaria y definitivamente condenada al olvido la parte inferior con su acumulación de material arcaico e inútil para su función. Ese reequipamiento de la parte superior atrajo consecuentemente a más escaladores a realizar la chimenea de la Serón-Millán que, a falta de otro itinerario más seguro, accedían a este tramo superior a través de la Normal del Puro. La consecuencia de ese reequipamiento "a medias" de una vía se hizo evidente a los pocos meses: las típicas aglomeraciones en la Cueva del Puro, uno de los puntos más conflictivos de Riglos en lo que a masificación se refiere, se agravaron y el pandemónium de escaladores que subían, que bajaban y que se quedaban bloqueados en el desplome de la cueva llegó a formar escenas muy curiosas.

El actual reequipamiento de la parte inferior -restauración, habría que decir- se llevó bajo el más estricto seguimiento a la ética de los reequipamientos, respetando la personalidad de la vía tanto en lo referente a su itinerario, como al número de seguros emplazados: la restauración se realizó con el permiso de Cintero, realizada desde abajo y sustituyendo seguros viejos por nuevos, llevado esto último a cabo sin añadir mayor número de anclajes que los que ya existían; aún diría más, ahora hay menos anclajes de los que había en un principio al eliminar la sobreacumulación de buriles en las reuniones. Sólo se ha modificado mínimamente el emplazamiento de los anclajes fijos en unos pocos casos para evitar rozamiento innecesario y evitar las cornisas en las caídas. De la inutilidad real del material encontrado se podría hablar largo y tendido, pero pondré sólo tres ejemplos:
1.- buril que salta en el muro del primer largo haciendo una suave palanca
2.- clavo retorcido que se parte al principio del tercer largo al primer intento de extraerlo
3.- clavo que salta en el nicho del segundo largo con la tensión producida en la cuerda por una caída ¡¡del segundo de cordada!!

Toda esta explicación viene a cuento porque, tras obtener el permiso de Cintero en 2009, la noticia corrió de boca en boca entre los veteranos y dicha restauración despertó muchas dudas en escaladores a los que tengo mucho aprecio: Villarig en su blog y Jesús Bernal en el comentario a ese mismo post no veían clara la necesidad de reequipar la vía y abogaban por dejarla como estaba.

Tercer largo
Séptimo largo
Comentario de Gregorio Villarig: (...) No obstante, hay que decir que es curioso, que esta combinación de subir la vía normal del Puro y continuar por la chimenea de la Serón-Millán se haya quedado con la denominación de “Serón-Millán”. La genuina la hicieron el 20, 21 y 22 de Junio de 1957, Rabadá, López, Montaner y Díaz. Y se trazó al aplomo de la chimenea, menos las dos primeras tiradas, comenzando casi en las cuevas de la Virgen y derivando luego hacia la izquierda a la busca de unos diedros en dirección a la chimenea. De su dificultad habla alguien tan poco sospechoso como “el Bunny” en su libro Verticualidad, que dice más o menos, en aquellos años, no se había hecho nada parecido ni al norte ni al sur de los Pirineos y, si acaso, quizás alguna equiparable en Dolomitas.
Pero quiso la necesidad o la urgencia de aquellos viajes “relámpago” en moto que hacían Anglada y compañeros a Riglos, que optaron por aquella combinación por el collado del Puro y así hacer posible llegar el sábado, escalar el domingo y volver esa misma noche a Barcelona. Así lo hicieron Anglada y Guillamón, al año siguiente o sea en 1958 y yo mismo con Navarro en 1959, que aunque Zaragoza estaba más cerca, los horarios del tren eran aún más restrictivos que los de las motos. Hay que esperar tres años más, o sea 1962, para que Colomer y Mas hagan la tercera combinación y hasta 1965 para que Ursi e Ibarzo hagan la primera repetición de la vía completa, ocho años después. Este mismo año se repite otra vez por el collado.

En fin, que esta “combinación” de escalada aérea y rápida deviene en clásica, mientras la original se ha hecho muy pocas veces y quedado casi en el olvido, ayudada por la dificultad propiciada por la mala roca y su desequipación. Me llega el rumor de que piensan equiparla; no estoy seguro de que sea una buena idea, tal como está puede seguir siendo terreno de aventura para quienes lo quieran así y para osados o coleccionistas. Mientras que vías paraboleadas ya son muchísimas.Si se queda como está, en la memoria colectiva seguirá siendo, “la parte de abajo de la Serón-Millán”.Y si se prepara, pasará a ser otra vía más.


Y el comentario de Jesús Bernal: sería una putada que arreglaran esa parte inferior para deportiva; creo que ya hay bastantes vías deportivas y al final no quedará nada escalable tradicional.
Yo repetí esa parte inferior hace treinta y tantos años y me lo pase de puta madre, ocho horas para subir setenta u ochenta metros. Sudores, terror, esfuerzo salvaje, un vivac en una cornisa a setenta metros del suelo, vivencias que a nadie interesan ahora pero que a mi me gusta recordar.
Es otra forma de escalada, con altísimo riesgo, que pienso no debería desaparecer, hay pared para todo y para todos, no jodamos ni desvirtuemos las paredes míticas que han hecho progresar esta actividad.
Los chavales actuales suben por sitios increíbles, enhorabuena, pero también deben respetar lo que hicimos las generaciones anteriores.
Si el espolón del Fire, más o menos se ha respetado en su concepción original, respetemos también algunas vías como ésta, la vía de Verano, etc.
Los tiempos cambian y en cada época la gente que utiliza las paredes es la que decide, pero creo que hay una serie de cosas que deberían conservarse, aunque sólo sea como arqueología.
Bueno, ya no me enrollo más, pero yo nunca podría haber subido por las directas de la Visera en libre, no me dan los brazos para tanto, y nunca se me ha ocurrido ir a coserlas de buriles, tipo la antigua Carnavalada, para darme el gustazo de pasar por allí.

Un poco de respeto con lo que se ha hecho anteriormente no vendrá nunca mal, aunque sea sólo en sitios muy puntuales.
Quinto largo

Ubicación original de ambos testimonios en el blog de Gregorio Villarig.

También Pepe Díaz, aunque de esto nos enteraríamos después, manifestó en el Anuario 2009-10 de Montañeros de Aragón su disconformidad por el "reequipamiento deportivo" de la vía y porque nadie le había consultado. Personalmente, esta doble crítica me dolió de manera muy particular. Al obtener el permiso de Cintero -junto a Rabadá, el impulsor de la apertura- dimos por hecho que Pepe Díaz, quien no se manifestó en contra cuando se realizó el reequipamiento de la parte superior, también estaba de acuerdo. Por otro lado, definir como "deportiva" la sustitución de anclajes viejos por nuevos, nos pareció tan injusto como erróneo.

La vía en absoluto ha quedado en "concepción deportiva" y sería un error afrontarla como tal; tras el reequipamiento de la parte superior era necesario hacer lo propio en la parte inferior, ya que se quedó una vía completamente desvirtuada en su conjunto y olvidada en su parte más difícil y meritoria, llegando a darse el caso de que mucha gente desconocía la existencia de esa mitad inferior de la Serón-Millán. Desde que los aperturistas abrieron la vía, muchos escaladores fueron dejando material a lo largo de su recorrido cuando no se fiaban de la resistencia de aquello que encontraban ya puesto, siendo en su momento material fiable, pero que con la corrosión y el paso del tiempo han dejado de ser eficaces para detener una caída o, en algún caso como los ya relatados, incluso para sostener el peso de una persona. La acumulación de "ferralla" y cordinos, especialmente numerosa en las reuniones, era escandalosa a la vez que poco útil. Quien colocara en su día esos anclajes lo hizo para que le aguantara una hipotética caída y hoy en día, en buena parte, ese material ya no cumplía con su función.
Serón-Millán. Itinerario integral
Tras el tercer día de reequipamiento, en el que se llegó al nivel de la base del Puro, se dejaron cuerdas fijas entre la primera y tercera reunión para facilitar el trabajo que quedaba por hacer. Aunque el reequipamiento nunca se llevó en secreto, la evidencia de las cuerdas ponía de relieve que se estaba trabajando en el itinerario y fueron varias las cordadas que se lanzaron a escalar la vía, casi todas bajándose al llegar a la última reunión equipada, con excepción de la cordada formada por Toño Carasol y Gregorio Villarig que continuaron también por terreno sin reequipar hasta el collado del Puro.

En la Semana Santa, una cordada de croatas que escalaba el tercer largo sufre un accidente. Un bolo que se desprende provoca una tremenda caída de unos 15 metros del primero de cordada detenida por el puente de roca y sin consecuencias demasiado graves para lo que podía haber pasado. La mejoría del tiempo en abril hace que la gente se arremoline en la base de la vía y son varias las piedras que caen muy cerca de los curiosos. Definitivamente, parece ser que la tranquilidad con la que se trabajaba las primeras veces, no se va a repetir hasta que no vuelva el frío.

Montaner, "Cintero", Rabadá y Díaz
Todo esto hace que la ética de la apertura se deje con rabia a un lado y los reequipadores van a lo práctico y rápido, accediendo a los dos siguientes largos (cuarto y quinto) desde el collado del Puro, pero manteniendo el criterio de perforar sólo para sustituir aquellos anclajes o buriles que no aguantarían una hipotética caída, quedando en definitiva una escalada muy exigente y en ocasiones expuesta, por lo que se recomienda a quien vaya a repetirla que conozca suficientemente la roca riglera, así como que tenga suficientemente consolidado el grado obligado (V/V+) y controle bien el aspecto psicológico de una escalada de estas características.

Espero que este trabajo sirva para que quien recorra estos muros admire el buen hacer y la valentía de los cuatro excepcionales aperturistas: Rafael Montaner, Ángel López "Cintero", Alberto Rabadá y Pepe Díaz.


Para terminar, aquí tenéis el enlace a la noticia en Barrabes tomada a partir de este artículo, con reseñas de Felipe Guinda.

Serón - Millán al mallo Pisón - Riglos (1ª parte)

Ángel Serón y Fernando Millán
Escalada de la Serón - Millán: reseña y croquis.

Ángel Serón es considerado unánimemente el padre de la escalada en Aragón. Apodado "el Flecha", no por su marcada ideología falangista como habitualmente se cree sino por su costumbre de bajar esquiando sin girar y a alta velocidad, fue voluntario de la División Azul que combatió con los nazis contra la URSS y a su regreso de la Segunda Guerra Mundial se dedicó a otras conquistas más loables a los ojos actuales. En una época en la que no se le encontraba ninguna explicación lógica a aquello de subir paredes, Serón logró con diferentes compañeros algunas de las cumbres más emblemáticas que quedaban por ser ascendidas. La Aguja Roja, el Gómez Laguna, las puntas No Importa y Montolar del Firé o la Peña de don Justo en Riglos así como el Cabezón de Mosén Pedro de Agüero son algunas de sus "primeras" conseguidas, aunque sin duda fue la ascensión a la Peña Sola de Agüero la que le llevó al reconocimiento como pionero de las generaciones posteriores. También realizó importantes primeras repeticiones como la normal del Pisón y la Pany-Haus, al igual que loables intentos de primeras, como la del Huevo de San Cosme o el Puro en Riglos. Aunque formó cordada con otros escaladores como Fau, Laguéns y Martí (Chichín), es su cordada con Fernando Millán la que más ha perdurado en la memoria colectiva, dejando sin aparente continuidad la hegemonía en la escalada aragonesa cuando la cordada abandonó sus actividades tras la muerte de Carilla.
Serón-Millán. Reseña original
Pero sí que se produjo una continuidad. Herederos de su espíritu aperturista fueron sin duda Rabadá y "Cintero", quienes en los siguientes años pasaron rápidamente a la historia por sus realizaciones y en 1956 trataron de trazar un itinerario rectilíneo en la vistosa cara oeste del Pisón, aprovechando la única debilidad en forma de fisura que, junto al Puro, se alzaba hasta la cima. En aquella ocasión, la malísima calidad de la roca en los primeros largos provocó una caída pendular de Cintero sin consecuencias demasiado graves, pero que pospuso la escalada para mejor ocasión. La apertura un año después de la Ravier del Tozal del Mallo vino a alterar el hasta entonces apacible monopolio aragonés en lo que a vías nuevas se refería, sobre todo desde que Panyella marchara de Riglos jurando no volver. Los aragoneses se dieron cuenta de que los proyectos se los llevaba el más rápido en completarlos, de manera que tras unos años de relativa relajación, las prisas volvieron a aparecer por ser los primeros en escalar las vías pendientes.

Rabadá en un paso de hombros
Sobre el desarrollo de la escalada y algunos datos curiosos como el exilio de don Justo o el accidente de Juanito Oyarzabal, ya se publicó un artículo en Barrabes, así que no voy a redundar sobre los mismos datos. Simplemente comentar que las amistosas discusiones entre las dos facciones de la cordada por el itinerario a seguir en la parte inferior, les llevaron a diferenciarse en la píada entre las derechas -Alberto Rabadá y Ángel López "Cintero", tendentes a seguir derecho el camino vertical- y las izquierdas -Rafael Montaner y Pepe Díaz, que eran más partidarios de evitar con travesías los pasos más expuestos y complicados-. Transcribo la reseña:

19ª Escalada al Mallo Pisón. 
1ª por la cara Oeste - vía Serón y Millán.
Realizamos esta escalada el 20, 21 y 22 de junio de 1957, la cordada formada por Juan José Díaz y Rafael Montaner en representación de las izquierdas y Ángel López y Alberto Rabadá por las derechas, todos del G.E.M.A. y Ángel también del F.J.
La vía empieza poco más a la izquierda de las Cuevas de la Virgen, siguiendo unos metros verticalmente. Después se sigue a la izquierda hasta unas cuevas o nichos pequeños y de ahí continúa por la canal-chimenea o lo que sea hasta el collado del Puro. Desde aquí se se sigue por la fisura hasta la cima.
Horas de escalada 29 y dos vivacs, clavijas 50.
Itinerario extremadamente difícil y largo.
Rafael Montaner -Juan José Díaz - Ángel López (Cintero) - Alberto Rabadá

No hubo discusiones sin embargo con el nombre que darían a la vía: Serón - Millán, como homenaje a sus maestros, les pareció adecuado a los componentes de las "izquierdas" y las "derechas" de la cordada.

Piada 1ª repetición desde el Puro
Al año siguiente, Anglada y Guillamón realizan la variante catalana de acceso desde el collado del Puro, lo que les genera multitud de críticas por escaquear la terrible parte inferior de la vía. Sin embargo, en los siguientes años y debido a la gran dificultad y escasa calidad de la roca en la parte inferior, nadie parece capaz de entrar por la vía original desde el suelo y todas las repeticiones se realizan llegando desde la normal del Puro.

Piada primera repetición integral
Tuvieron que pasar varios años para que alguien volviera a subir por esa vía desde el suelo, siendo una vez más la grandísima cordada formada por Ursi Abajo y Jesús Ibarzo la que logra la hazaña. La vía no es repetida exactamente por el itinerario original en sus primeros largos, sino que inauguran el recorrido que también escalaron las escasas cordadas que siguieron sus pasos; se trata de recorrer en horizontal la fácil pero rota cornisa que nos deja en la vertical del "trono", mientras que la vía original se elevaba recto desde el primer nicho para alcanzar "la cicatriz" y desde ahí atravesar en una peligrosa travesía descendente hasta "el trono". Nótese en esta microtoponimia que el término "cicatriz" se empleó más adelante también en el espolón del Firé y la Oeste del Naranjo, al igual que "el trono" también designa al famoso y enorme balcón de la Mosquitos en la Visera.

Intento de descenso por la Serón-Millán
Así pues, ocho años después de la apertura se conseguía la primera repetición integral de la escalada, pero un dato bastante desconocido es que, antes de aquello, otros escaladores volvieron a recorrer esa vía, aunque esta vez en sentido descendente. El siempre incómodo regreso de la cima del Pisón tanto por el olvidado retorno del macizo que exige dejar cuerdas fijas, como por los Volaos, como por el Circo de Verano, seguía llevando a los escaladores a buscar un descenso cómodo, rápido y seguro, y Rabadá se fijó en la que fue su única apertura en el Pisón para esa función. Desgraciadamente, aquel intento de descenso por parte de Alberto Pérez "el sastre" y Alberto Rabadá "el desastre", quedó sin concluir por la imposibilidad de recuperar las cuerdas. El frío de finales de noviembre les obliga a volver a la cima e improvisar una hoguera.

Continuará...

Murciana / Vía Alberto Rabadá al Pisón (Riglos): reseña y croquis

El 13 de diciembre de 1964 en el pueblo de Riglos se vio una curiosa estampa; como si de un enorme belén viviente se tratase, una estrella navideña de tres metros de longitud, decoró el paisaje del pueblo mientras duraron las fiestas navideñas. Aquella estrella de navidad fue ascendida por Ursi Abajo y Carmelo Royo por un sistema de fisuras que ascienden la muralla oeste del Pisón, que por aquel entonces estaba surcada sólo por la vía Serón-Millán y su profunda y característica chimenea.

La colocación de la estrella fue grabada por Miguel Vidal, dando origen a un cortometraje llamado "Una estrella en la escalada" de la que el propio Vidal contaría los detalles: "A Félix Cruchaga, Presidente de la sección de montaña del Centro Natación Helios, se le ocurrió poner un Belén en Riglos. Se encargaron Ursicino Abajo, Carmelo Royo, Angel López y yo, que me ofrecí para filmarlo. Teníamos que instalar una estrella a suficiente altura e instalar un belén a sus pies. Vino bastante gente y luego se cantaron villancicos. En fin, fue una auténtica fiesta ya presagiando las Navidades. Vino bastante gente del pueblo a contemplar esto. Les pareció una idea muy grata, muy simpática eso de que instaláramos un belén en el pueblo. Tuvo mucho éxito esta película allá en Riglos cuando se pasó."

Aquella vía por la que se subió la estrella en un par de largos, quedó inconclusa. Ursi abrió al año siguiente la Carnavalada por el mismo centro del Pisón y poco después se trasladó a vivir al valle de Tena, dejando para otras cordadas la solución de continuidad hasta la cima del mallo por el itinerario que había comenzado.

Miguel Ángel y José Luis García Gallego
Llegamos a los primeros días del año 1976 y aparece en Riglos un importante escalador ya en aquella época. Miguel Ángel García Gallego, "el murciano", ya ha destacado en el panorama vertical español por varias actividades: con 21 años realizó la primera invernal de la Oeste del Naranjo (que previamente se había cobrado las muertes de Patxi Berrio, Ramón Ortiz y José Luis Arrabal en dos accidentes diferentes), la Murciana del Tozal del Mallo y la Directísima Invernal del 74 un año después, son sus actividades más destacadas, independientemente de las importantísimas escaladas y expediciones que vendrían después, incluyendo la primera ruta abierta por extranjeros en Yosemite, la Mediterráneo.

Junto con su hermano José Luis, a lo largo de doce días de enero de 1976 van abriendo la vía por la oeste del Pisón, completando finalmente -incluyendo un vivac en pared- la primera ascensión y dejando la vía equipada. El nombre original de la vía, Alberto Rabadá, a quien Miguel Ángel García Gallego tanto admira, quedó ensombrecido por la fama del "murciano", ya que desde los primeros tiempos se le denominó la vía del murciano o "la murciana" como la conoce hoy en día todo el mundo.

Llegados a este punto, es justo reconocer que en la toponimia riglera ya hay unos cuantos espacios con el nombre o el alias de Alberto Rabadá (Edil): la vía Alberto Rabadá (Murciana), la vía Edil de la Aguja Roja y la Edil de la Peña don Justo, la Félix Méndez más conocida como la Rabadá-Navarro al Fire -mismo caso de la norte del Puro, que también se la conoce como Rabadá-Navarro) o incluso, por confirmar, la Cornisa Edílica que rodea el Pisón a unos 20 metros de su cima. Así que para poder diferenciar esta vía de el resto de "rabadás" es una consecuencia lógica que el nombre que haya triunfado en este recorrido haya sido el de "la murciana".

Sobre la primera repetición en el día realizada por Rainier Munsch "Bunny" y Dominique Julien, quiero copiar un texto de Jesús Bernal sobre sus vivencias observando la escalada junto al "Murciano": "Los franceses, Bunny, Julien, etc. hicieron antes que nosotros la Rabadá-Navarro del Firé pero con vivac y al respecto de su rapidez te contaré que hicieron también en aquel tiempo la primera repetición de la Rabada al Pisón, ésta en el día. Recuerdo que estábamos en el pueblo con el Murciano siguiendo la escalada y éste nos había dicho unos días antes que pensaba que una cordada muy entrenada y bien compenetrada podría repetirla en tres o cuatro días, cuando vimos que iban a salir en el día, el Murciano alucinaba; recuerdo textualmente sus palabras: se tira como un gato, se están jugando la vida, no quieren vivaquear y se la están jugando."

Parte inferior de la vía desde la cuarta reunión.

Miguel Ángel García Gallego volvió a Riglos sólo 4 meses después de la apertura de la Alberto Rabadá para abrir de nuevo la fisura Gallego-Carrillo al Firé y de nuevo con su hermano José Luis para la apertura de la Mediterráneo también en el Firé, esta vez en junio de 1981. No fue la única apertura murciana en esos años en Riglos, ya que en 1978 Sevi y Lozano también dejaron su huella en la Directa de la Visera. Quiero hacer notar el gusto de los murcianos de la época por las aperturas invernales, batiendo auténticos records de permanencia en pared.

Reseña de la vía:
Final del 6º largo, tras superar el paso de 6c
L1: Típico diedro riglero, con alguna excursión entre paraboles en zona fácil. Los pasos más complicados están bien protegidos. 6b
L2: Largo entretenido de fisura con dos pasos complicados en un pequeño techito que se sortea por la derecha y otro paso a la entrada en la reunión. 6a+
L3: Secuencia de fisuras con tendencia en diagonal a la izquierda al principio y luego recto. Largo muy disfrutón. 6a
L4: De bolo a bolo siguiendo las abundantes marcas de magnesio. 6a
L5: Otro largo de mucho canto, pero que comienza a desplomar de manera sutil pero inmisericorde. No hacer caso a algún anclaje antiguo al principio del largo y buscar la zona más fácil (el magnesio de las cordadas precedentes nos lo dirá). 6a+.
L6: Largo clave. Diagonal hacia la izquierda para buscar la panza de 6c, bien asegurada pero muy obligada en el paso, incluso en A0. Estribo más que recomendable para quien vaya justo en el grado. Final de largo duro, romo y pulido, aunque sin problemas en A0. 6c
L7: Largo vertical con paso duro al final del largo con un viejo cordino salvador para quien se quiera trincar. 6b
L8: Salir con tendencia a la derecha, superar una panza y paseo hasta la cima. Montar reunión en argolla de rescate o en una sabina unos pocos metros más arriba. 6b+

Y así la suben los valientes. Alex Huber, en solo:



Edito: Chema en los comentarios recomienda la opción de enlazar largos: L2 + L3 (unos 65 m) con cuidado al rozamiento ya que es diagonal y conviene poner alargamientos en las cintas y L4 + L5, la mejor opción, unos 60 m buenísimo.



El Pisón (Riglos) - Maneras de bajarlo

Primero el pasado... la muerte de Manuel Bescós en el rápel volado del Pisón


En una de esas relecturas que le doy a la primera guía de Riglos -la que publicaron en el 84 Montaner y Orús-, descubrí con cierto asombro algo que creía que podía haber existido pero de lo que nunca tuve ni la menor prueba. Me llamaba la atención, que existiendo placas para Carilla y Cored e incluso otra lápida para cambiarle el nombre a un mallo, no existiera en tiempos una placa dedicada a Manuel Bescós aparte de la conjunta que la que hay en la curva de la carretera junto al monumento a Rabadá y Navarro.


Pues bien, documentándome para escribir un artículo sobre otro tema me encontré con una descripción que tuve que releer. Hablaba de la Vía de bajada del Pisón que abrieron Ursi Abajo y Gregorio Villarig en 1965 y dice: "A la derecha de la placa a Manolo Bescós, subir una canaleta lisa y fácil...". Habré estado en ese lugar un buen montón de veces y no tenía ni idea de que existiera una placa o restos de placa en ese sitio donde murió despeñado Manuel Bescós, así que volví para echar un vistazo en detalle, pero nada de nada. De la placa no quedan ni los tornillos.


Sobre la muerte de Manuel Bescós ya se sabe que ocurrió; murió de accidente de escalada a los pocos días de conquistar el Puro en el rápel volado del Pisón. Aunque la prensa de la época ofrece datos erróneos e imprecisos, el accidente se explica exactamente en el Boletín de Montañeros de Aragón:


"El 25 de julio (de 1953) aparece otra vez en Riglos Manuel Bescós; esta vez lo acompañan su hermano José Antonio y Ángel López (Cintero). Por la tarde empiezan la directa del Pisón alcanzando el collado donde vivaquean. Al día siguiente, acaban la escalada y después de permanecer un rato en la cima emprenden el descenso. Todo va bien hasta el penúltimo rápel -a unos 60 metros del suelo- en el que falla la clavija que sujeta las cuerdas y Manuel Bescós se precipita en el vacío ante el horror de sus compañeros. Son requeridos socorros para los supervivientes, pero no son necesarios. Éstos, obrando con serenidad admirable, se preparan para el descenso con los medios que cuentan."


La descripción del accidente que hacía don Justo y que fue transcrita por Francesc Guillamón en el número 16 de Cuadernos Técnicos es, cuando menos, escabrosa: "Estábamos mi hija y yo cuando Manolo hacía el último rápel del Pisón, se le rompió el pitón que aseguraba las cuerdas, abrió los brazos como un Santo Cristo y chilló "¡Ay, madre!" y cayó delante nuestro, quedando el traje blanco de primera comunión de mi hija rojo de sangre".

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Y ahora el presente... el descenso del Pisón

A raíz de un mensaje que inicié en el Madteam sobre el descenso del Pisón, me surgió la duda de cómo era el descenso de verano de este mallo. Las pocas referencias que tenía no eran halagüeñas –caída de piedras, enganchones de cuerdas, reuniones poco evidentes…- y además, la noticia de la muerte de un escalador en este descenso puso el punto final a las pocas ganas que tenía de descender por este sitio.


El mismo día de la apertura de la Endrija (o chimenea) de la Gripe, José Antonio Bescós (hermano del fallecido Manuel) Montaner y Virgili, deciden probar suerte y buscar un nuevo descenso. En palabras del propio Rafael Montaner: "buscábamos una ruta de descenso por la vertiente Norte más fácil que la habitual, pero sólo conseguimos encontrar una igual de mala".


Sin embargo, el mensaje al que hacía referencia volvió a animarme y por fin me lancé a la aventura. Las conclusiones que saqué son que las dificultades tampoco eran para tanto, pero no me ha terminado de convencer. Las únicas ventajas que le veo a este descenso por el circo de Verano son el poder evitarte las colas en el descenso normal y ser relativamente más cómodo porque no tienes que destrepar nada ya que todos los rápeles son encadenados. Por el contrario, las reuniones son colgadas (con lo que eso representa para los riñones), no demasiado amplias y los rápeles no son característicos por su elegancia, ya que tienes que pelear continuamente por soltar la cuerda de la selva de bojes que ocupa el descenso. En definitiva, sólo lo recomendaría para cordadas de dos que quieran evitar los atascos de la bajada normal o en caso de calor excesivo.


Otro punto muy importante es la necesidad de ir con cuerdas dobles de 60 metros. Aunque se pueden montar reuniones intermedias en los abundantes arbustos que encontramos en el descenso, si somos de los que nos fiamos más de los paraboles que de los matojos deberemos llevar las cuerdas adecuadas. La longitud de los rápeles sobrepasa los 50 metros en todos y cada uno de ellos.


Si hemos escalado con cuerda simple deberemos bajar por el descenso normal. Aunque es posible realizar los rápeles con cuerda de 60 metros, esta opción no es nada recomendable porque nos obliga a montar la reunión que se encuentra unos pocos metros más abajo del gran rápel volado, siendo una alternativa bastante técnica para alcanzar la cadena y muy incómoda para hacer las maniobras por estar suspendida sobre el vacío. Con cuerda simple de 70 metros sí que se llega, pero en el volado hay que estar absolutamente seguro de que nuestra cuerda mide lo mismo que cuando nos la compramos. La cuerda se nos soltará sola del descensor en el mismo momento en el que toquemos la repisa del último rápel -el rápel mide 36m.-, así que cuidado si vamos más escasos de cuerda.


Existe otra manera más impresionante y laboriosa de descender, aunque tengo que reconocer que esta última forma sólo la conozco por referencias como es bajar por la Serón-Millán. Con cuerdas de 60 metros en 3 rápeles llegamos debajo de la chimenea, donde desaparecen las reuniones con paraboles del 14 y grandes argollas para continuar con las “pes” expansivas y otras reliquias, que en tres tiradas más nos depositan en el suelo.

Aunque hay muchas otras alternativas -por los Volaos, por ejemplo- éstas y remontar la canal del Clavijón son las que se han utilizado tradicionalmente. Al igual que en la Visera, existe otra manera diferente de bajar: Grabado por Ignacio Cinto y con los comentarios de Toño Carasol, el famoso vídeo "¡qué cojonera, macho!":




Si no se os ve el vídeo, el enlace es éste.

Pany - Haus al Pisón (Riglos)

Jordi Panyella
Primera parte: la Conquista del Pisón

Tras el éxito en la conquista del Pisón, Jordi Panyella no tardó en volver a Riglos para abrir la profunda chimenea en la que se había fijado antes de decidirse por la opción de bajar rapelando por la canal del Clavijón. Anteriormente, ya se habían producido algunos intentos de recorrer esa chimenea por parte de otros escaladores, pero los pronunciados desplomes en algunos puntos y la rudimentaria técnica de los pioneros habían hecho desistir a la mayoría de sus pretendientes.

Panyella tenía todos los números para conseguir la conquista de esta vía. Extremadamente buen escalador, forjado en el conglomerado de Montserrat -pero con amplia experiencia en otros macizos y rocas como las cumbres de Ordesa, Pedraforca o el Peñón del Ifach- Panyella ya era todo un referente en la escalada española del momento. Fundador del GAM y del CADE era sin ninguna duda uno de los mejores escaladores de los 40, en unos años en los que las miserias de la posguerra apenas dejaban tiempo ni ganas para dedicarse a subir por las paredes.

Su compañero en esta empresa fue Albert Casasayas “Haus” logrando llegar al collado en apenas 8 horas, para continuar desde ahí hasta la cima por la vía abierta 2 meses antes y conseguir la segunda ascensión absoluta al mallo. Descripciones como la acrobática oposición en Ramonage, pasos de escalada de espaldas a la pared, tramos escalados por chimeneas semisubterráneas (el paso del UHF, como se conoce hoy en día) se suceden en la “piada” que de la apertura que realizó Jordi –Jorge en aquellos años- Panyella.
Primer techo Pany-Haus
Esta segunda escalada absoluta tuvo varias consecuencias más o menos serias, más o menos anecdóticas. En el descenso, las cuerdas por las que rapelaban el torreón del Pisón quedaron enganchadas y fue imposible recuperarlas. Afortunadamente, la canal del Clavijón estaba “cosida” con cuerdas fijas que previamente habían colocado y pudieron regresar sin mayores percances al pueblo. Ante la falta de nuevos pretendientes a la conquista del mallo, las cuerdas ondearon a la vista de todos durante largo tiempo, recibiendo aquellas cuerdas colgantes el apelativo de “la corbata del Pisón”.
Don Justo, auténtico mecenas de los escaladores y fanático de los retos que presenciaba año tras año en su pueblo, ofreció comida y alojamiento gratis durante una semana a quien le quitara la corbata al Pisón. Aquello despertó aún más el interés por hacer cima de los escaladores aragoneses, siendo Ángel Serón quien logró retirar el atuendo de cáñamo con el que habían decorado al Pisón los escaladores catalanes. Quitarle la corbata al Pisón fue un trabajo relativamente fácil, pero el problema vino después cuando tuvieron que regresar. Por una falta de previsión no dejaron las cuerdas fijas en el Clavijón y Serón tuvo que realizar sin posibilidades de aseguramiento la que él calificó como la escalada en la que más miedo pasó de todas las que realizó; según sus propias palabras: "en toda mi vida, donde más me la he jugado ha sido ahí, sin clavijas ni nada". Teniendo en cuenta sus aperturas en la Peña Sola o la Aguja Roja entre otras, nos hacemos una idea de la dificultad y exposición a la que se enfrentó.
Ubicación de la vía

Ángel Serón en la 1ª repetición. El techo se evitaba por la derecha
La chimenea Pany-Haus -motes de Panyella y Casasayas-, calificada como "directísima" por los aperturistas, se convirtió en un referente de dificultad: Apenas 10 repeticiones en 10 años nos da una idea del listón tan alto que representaba en aquella época esta vía. Para escaladores tan punteros como Ernesto Navarro o Ursi Abajo esta escalada representó su primera vía seria y hasta 11 años después con la apertura de la Serón-Millán, ninguna otra vía surcó el Pisón desde el suelo.

Tras más de 60 años desde la apertura, los escaladores se decantan más por las panzas del Adamelo de Ursi que por los "refrotes" y estrecheces de la Pany, pero esta vía sigue siendo una de las rutas preferidas para recibir una bofetada de experiencia en la escalada riglera. Desplomes, chimeneas, angosturas, patio, equipamiento justo en la “escala Riglos” de alejes, algún pequeño tramo de roca más "independiente" y panzas en el torreón, hacen de esta escalada un cursillo en una sola sesión de todo lo que nos podemos encontrar en los mallos.
Salida del segundo techo
Foto de Panyella del CEC y de Serón, escalando en la Pany, de Montañeros de Aragón

La Normal al Pisón (Riglos): reseña y croquis

La Normal al Pisón
El año 1946 fue clave en la conquista de los Mallos. Cuatro años después de que Mallafré coronara el Firé, las últimas puntas de este mallo que quedaban por conquistar -Mateo, No importa y Montolar- fueron por fin holladas; también se realiza el primer intento serio por conquistar la Peña Sola de Agüero, con un éxito más bien discreto.Pero no es por estos hechos por los que este año es importante en la historia de Riglos. La cordada formada los catalanes Panyella y Murguía y el aragonés Peiré, arriban a los Mallos aprovechando la Semana Santa y deciden conquistar el principal problema que quedaba por aquel entonces: el Pisón. Antes de eso, se dirigieron al Firé, abriendo una nueva vía a la punta de los Catalanes (actual punta Mallafré).Se mirase desde donde se mirase, con las técnicas de la época el mallo no ofrecía demasiadas posibilidades de conquista dada su aparente inexpugnabilidad. Solamente dos líneas de ataque aparecían medianamente definidas. Una profunda chimenea marcaba un perfecto límite entre la impresionante muralla y el macizo que lo separaba del resto de mallos, pero exigía empezar a escalar desde el suelo. Otra línea no tan evidente, pero sí más accesible, permitía llegar desde el macizo hasta la cumbre tras acceder rapelando desde los mallos contiguos.Ésa fue la vía elegida.

Los tres escaladores recorrieron la parte superior del macizo hasta llegar a la vertical de la canal del Clavijón, por donde destreparon con cuidado hasta que les fue imposible garantizar un descenso seguro. Desde ahí rapelaron unos 30 metros desde una sabina y aún tuvieron que montar otro rápel en un "pistolo de cantero" -de este anclaje proviene el nombre de canal del Clavijón-. Estos escaladores dejaron cuerdas fijas para el retorno, siendo este recorrido de ida y vuelta habitual durante las primeras repeticiones de la vía normal. Después de los rápeles, caminaron con cuidado por la faja superior (algún paso de II muy expuesto), por donde llegaron al collado donde comenzaron la escalada seria.

La olvidada ruta de descenso por la Canal del  Clavijón
En tres largos, Jordi Panyella, Francisco Peire y Alberto Murguía hicieron cima. La ruta seguida por ellos, conocida desde entonces como la Normal al Pisón (ver croquis), es actualmente repetida por casi todos los escaladores; El vuelo del buitre está muy bien equipada, es más directa y bastante más bonita, pero está expuesta a todo debido a que sigue prácticamente la misma línea de rápeles del descenso del Pisón y A la vejez, viruelas no tiene demasiados seguidores por el escaso equipamiento y su poca definición.

Escalador iniciando el segundo largo de la Normal
El 20 de abril de 1946 es la fecha exacta en la que estos escaladores consiguen hacer cima. A su llegada al pueblo, Justo Garasa felicitó a los escaladores -a pesar de que reconociera que hubiera preferido que hubieran sido todos aragoneses-, pero esta escalada accediendo desde las alturas del macizo no debió de convencer a Panyella, que aguardó apenas un par de meses para realizar lo que verdaderamente quería realizar, la escalada del Pisón desde el suelo por la profunda chimenea de la que antes hablábamos y que desde entonces llevaría su nombre: la Pany.

Transcribo también la reseña de la cuarta ascensión absoluta al mallo:
Cuarta ascensión al Mallo Pisón en Riglos
Cordada: Serón, Millán, Martí y Fau
Fecha: 15 de octubre de 1946
Salimos del pueblo a las ocho y media por el camino de Espinabla para coger la entrada del macizo, hasta dar con el primer obstáculo, donde dejamos una cuerda para facilitar el regreso. Bajamos por la chimenea de las enredaderas, hasta el clavijón, donde tendimos otro rápel hasta la faja que lleva a las crestas, pasándolas con una barandilla. Sobre las doce y media empezamos realmente con el Pisón, tomándolo de frente hasta la cornisa Roja, desde la cual continuamos hasta salir encima del pueblo; de allí un paso de hombros y, sin darnos cuenta, nos hallamos en la cima, desde donde saludamos al vecindario: eran las dos menos cuarto. Seguidamente, después de recoger las tarjetas de nuestros camaradas Vázquez y Cortés, iniciamos el descenso en dos rápeles que nos sitúan en la cresta, donde continuamos por la repisa que baja hasta la chimenea por la que habíamos descendido.
Este camino lo hacemos para evitar tener que dejarse el rápel como sucedió a las dos cordadas catalanas; pero que no se lo recomendamos a nadie, porque es hacerse dos Pisones, pues a las cuatro y media estábamos al pie de la chimenea y eran las siete y media cuando llegó el último arriba, por lo cual tuvimos que esperar a que saliese la luna para poder continuar.
La noche era tranquila y sin frío; unas jotas cantadas en una hoguera sirvieron para que en el pueblo no pasasen pena por nosotros. A las doce de la noche la luna nos alumbraba y ya pudimos continuar, pasando el último paso, situándonos fuera de todo peligro. A las tres de la mañana llegamos a casa de don Justo, que todo el que en su casa se hospede podrá comprobar su franqueza y hospitalidad acrisolada, como corresponde a un aragonés.
Enhorabuena a los que nos precedieron.

Llegando a la cima del Pisón por la Normal
Reseña de la Normal al Pisón:
La escalada comienza junto a un arbolillo bastante castigado en sus raices por el paso de los escaladores y el viento.
L1: V+/A0. Diagonal a la izquierda a través de unos nichos hasta un paso difícil (y poco elegante de realizar) asegurado con un parabolt, una pe expansiva y un puente de roca. Continuar un poco a la izquierda y por terreno fácil seguir subiendo hasta la reunión.
L2: IV. Salir por la cornisa a la derecha hasta situarnos debajo de un puente de roca equipado con cable que no se ve desde la reunión, pero está muy cerca. Superar fácilmente el paso y continuar hacia arriba hasta la gran "cornisa edílica", por la que caminamos (no hacen falta manos) bastantes metros hacia la izquierda hasta llegar a unas argollas de reunión demasiado separadas para poder ser trianguladas con normalidad.
L3: V+/A0. Superar en diagonal a la izquierda la primera panza e inmediatamente otra más difícil. Desde aquí con ligera tendencia a la derecha, continuar escalando cada vez más fácil hasta encontrar la reunión. Es más rápido no montar la reunión aquí, sino unos pocos metros más arriba en una gran sabina (prever anillo de cinta).

La Virgen del Mallo (Riglos)

En la mayoría de las tradiciones cristianas la fe tiende a mezclarse con las historias paganas. Antiguos ritos o veneraciones a la naturaleza son adaptados a la cultura católica de manera más o menos descarada. Ermitas en cuevas, fuentes que curan enfermedades, santuarios en las cimas de los montes… suelen ser un ejemplo de adaptación de cultos precristianos.Con un poco que nos movamos por territorios de tradición católica, podremos encontrar las mismas historias relatadas con diferentes protagonistas. Vírgenes que se aparecen a pastores o niños, santos de incógnito que piden refugio en los pueblos o milagros sorprendentes gracias a la intercesión de determinados mártires, son historias que oíremos en aquellos lugares donde nos queramos interesar por la tradición oral.

La historia de la Virgen del Mallo no es muy diferente a lo que he oído en otros pueblos: Una virgen que se aparece en una cueva –en este caso en la cueva de la Virgen, en medio del Pisón, donde empieza la Carnavalada- y a la que trasladan a otro lado. Milagrosamente, la Virgen regresa una y otra vez al lugar donde hizo la aparición. A partir de aquí la historia tiene diferentes finales posibles; en la mayor parte de los casos se dan cuenta de que es inútil mover la figura del sitio donde apareció porque la Virgen vuelve una y otra vez y deciden construir una ermita para dar cobijo a la talla, pero en Riglos buscaron una solución más imaginativa.

Los habitantes de Riglos trasladaron la Virgen del Mallo a la iglesia del pueblo y le construyeron una hornacina con piedras sacadas de los mallos. De esta manera, la Virgen del Mallo se sentía como en el mismo lugar donde se apareció y no hubo necesidad de construir ermita alguna adosada al Pisón. Contenta la Virgen, contentos los del pueblo y más contentos aún los escaladores.

Dicen que la Virgen del Mallo protege el pueblo. Ni una sola piedra ha dañado ni una casa, ni a un animal; evidentemente, no pueden decir que no ha dañado a ninguna persona. También fui testigo de un coche “makeado” en el techo con bollo riglero por aparcarlo debajo del Puro. Será que no es una Virgen a todo riesgo.

Miguel Vidal, quien nos dejó para las generaciones posteriores las emocionantes películas de las escaladas de Rabadá y Navarro, contó en su haber con la promoción de dos entronizaciones de vírgenes a cumbres. Por un lado, la colocación de la Virgen del Mallo en la cima del Pisón y por otro, la de la Virgen del Pilar en la cumbre del Aneto. Ambas vírgenes tuvieron destinos poco propicios en las cimas. La del Mallo ya no está en su ubicación, quedando únicamente su pedestal. Desconozco qué le pudo pasar; quizás un rayo, quizás una pedrada bien dada… el caso es que en la cima no está. De la del Aneto hay información aquí.

En todo caso, la Virgen del Mallo que desapareció no era tampoco la primera que se colocaba. Para la entronización de la Virgen del Mallo en el Pisón se montaron mil comedias y se reclutó a lo más granado de la elite de la escalada del momento. Miguel Vidal da datos confusos sobre los escaladores que participaron en aquella acción; por un lado afirma que fue en 1954, pero por otro sitúa en dicha entronización a Manuel Bescós –que había muerto un año antes- y a Ernesto Navarro que, hasta 1957 no realizó su primera escalada. Investigando un poco he visto que, realmente, la entronización se realizó el 10 de junio de 1962 y no en 1954. El Bescós que afirma Vidal que colaboró en la subida de la Virgen sería evidentemente José Antonio y no Manuel.

Los materiales se pasaban desde el Macizo hasta el Pisón por unas cuerdas instaladas entre los dos mallos, una especie de teleférico hecho con un saco en el que Rabadá quiso transportar a Navarro, e incluso Cintero llegó a instalar un teléfono, siempre según los datos relatados por Vidal. Fueron Mustienes y Rabadá los encargados de subir la Virgen desde el suelo por la Pany-Haus, colocando unos espejos en la cima rodeando a la Virgen para que iluminara con el reflejo del sol.

Todavía hay quien recuerda las juergas que se montaban en la cima del Pisón cada primer domingo de junio, cuando se subían flores a la Virgen y se aprovechaba para lanzar potentes cohetes y petardos. Alguna vez llegaron a disparar con los cohetes (desconozco si dieron en el blanco) a otros escaladores que habían subido a la desaparecida cruz del Firé y en otra ocasión, desfasó tanto la fiesta que se llegó a originar algún incendio en la misma cima del Pisón que duró varias horas.

La primera imagen, esculpida en piedra, pesaba unos 18 kilos. Algunos años después, debido al penoso estado que presentaba al haber sufrido las inclemencias del tiempo pero sobre todo por las deposiciones de los buitres, se decidió bajarla, restaurarla y hacer una réplica en bronce que se volvió a colocar en la cima del Pisón esta vez no por escalada sino por el exitoso método del teleférico desde el Macizo -subida hasta ahí en burro, ya que la réplica de bronce pesaba 33 kilos- que sirvió para transportar los materiales del soporte.

Edito (mar'11): Una vez más, Javier Urcina me vuelve a echar un capote con buenos datos. La segunda imagen fue fundida en fundiciones Tolsi de la calle Pirineos de barrio de la Paz con un modelo hecho por el escultor Rallo a imagen y semejanza de la anterior que se conserva en Montañeros. Se colocó en 1976 o 77. Después de que alguien la escondiera por la cima se recolocó otra vez y después alguien la hizo volar desde la cima y fue recogida con varias partes rotas. Ahora esta a salvo recogida en el jardín de un buen escalador.

Actualmente en la cumbre del Pisón no queda más que el pedestal de piedra que construyeron los escaladores alrededor del mástil metálico que colocó Miguel Vidal. La Virgen del Mallo original se mantiene a resguardo en la iglesia del pueblo protegiendo a casas y ganado; mientras los escaladores seguiremos confiando la protección a nosotros mismos.



Las fotos en blanco y negro están extraidas del libro Rabadá y Navarro de Editorial Barrabés y del anuario nº36 de Montañeros de Aragón. La de la Virgen del Mallo en color de la página web www.romanicoaragones.com
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