Buscador

Lo primero, la montaña

La Mosquitos a la Visera (Mallos de Riglos). Reseña y croquis


 
Croquis de la Mosquitos, con los posibles escapes
La Mosquitos (denominada en sus inicios simplemente como  la Vía del Moskito) es una de las vías más repetidas en Riglos. Clásico bautismo para quien quiera escalar por primera vez la Visera es una ruta lógica, evidente, asequible y muy estética. Su travesía de entrada al Trono ha sido imagen de portada, contraportada o interiores de unas cuantas guías y, a pesar de que hoy en día la vía desmerece un tanto por lo pulido de sus agarres, la generosidad de sus presas sigue dando oportunidades a todos aquellos que quieren disfrutar de su hermoso recorrido.

Siendo la primera vía en el desplome de la Visera, llama la atención lo tardío de su apertura: el 27 de junio de 1976, convirtiendo a la Visera con mucha diferencia como uno de los últimos mallos en ser escalados (sólo un poco antes que la pared de los castellanos o Mallo Castilla). Javier Olivar “el Flaco” y Antonio Sánchez “el Moskito” logran terminar una apertura largamente ansiada: el último problema de Riglos, la escalada del extraplomo de la Visera. Bien es cierto que tres años antes ya se logró escalar la vía Torrijos, pero lo hacía evitando el acusado desplome de este mallo, su principal defensa.
Reseña original de Porta con sus intentos

Antes de que el Flaco y el Moskito escalaran esa vía fue Julio Porta quien realizó las intentonas más serias para tratar de conseguir la apertura, pero hay que remontarse muy atrás para conocer en profundidad la historia completa. Julio Porta conoció Riglos y en particular la Visera gracias a un calendario de Seguros La Vasco Navarra, probablemente el de 1958. El topónimo de “la Visera” no tiene claro dónde lo oyó por primera vez; quizás fuera Santiago León el primero en denominar así a ese mallo, aunque por lo llamativo de esa pared cabe pensar que el nombre ya estuviera asentado antes de la aparición de los escaladores.

El primer intento a esta vía se realiza en 1967 por Julio Porta asegurando el primer diedro únicamente con tacos de madera. Posteriormente fue él mismo el protagonista de los sucesivos intentos, realizando las escaladas según iba encontrando compañeros de aventura, labor que no fue fácil ya que tuvo que ir engañando a bastantes amigos. En palabras del propio Porta: “la via no recuerdo con quien la empecé, porque por allí pasó todo el que se dejó engañar, pero lo cierto es que después de pasarse todo el día sentado en una cornisa mientras yo me dedicaba a dar martillazos, el personal me mandaba a hacer puñetas y no volvía”. S. León, J. Abenia, P. Expósito y R. Fuertes fueron algunos de los que le acompañaron. Quizás también R. Cóndor y J. Faguas, pero los protagonistas no recuerdan con seguridad este hecho.
Antiguos anclajes en la vía con el nombre de Julio Porta

Puede sorprender que se tardaran tantos años desde el primer intento hasta la culminación completa, pero a la falta de colaboradores en la apertura hay que sumar otro hecho que hoy resulta chocante como es la mala calidad de la roca. Quien haya escalado la vía, comprobará que lo lavado de sus agarres no deja entrever lo rota que en su día fue esa roca. Testigo de esa calidad de la vía es la descripción de la antigua guía Montaner-Orús donde podemos encontrar expresiones como  “Comenzar la escalada (…) por una grieta tumbada y ruinosa”, “introducirse en la fisura y recorrerla hasta la base de un gran diedro (20 metros, IV+, V- y IV, roca mala” o “de la terraza sigue una corta chimenea de mala roca”.

A día de hoy, todavía quedan restos de esas primeras intentonas de Porta. Algún viejo buril de los que les sobraron 10 años antes a Ursi Abajo y a Jesús Ibarzo en la apertura de la Carnavalada se observa todavía a pesar de que los modernos anclajes, fruto del reequipamiento en 1988 realizado por J. Puyuelo, G. Campo y J. Oliván, den una imagen algo más moderna de lo que la vía realmente es.
La estética travesía (6a) de entrada al Trono

Julio Porta realizó el último intento a la vía los días 9 y 10 de abril de 1971, los mismos días que P. Alcay, F. Monzón y J. Ascaso abrían la José Antonio Sanz al Frechín , produciéndose animadas conversaciones entre las cordadas mientras ambas vivaqueaban. Posteriormente hubo un intento infructuoso por parte de J. Vallés, G. Villarig y el propio “Moskito”, siendo definitivamente el “Flaco” y el “Moskito” quienes lograron abrir la aérea travesía hacia el Trono, idea que originalmente no estaba en los planes de Porta pero que ha resultado ser una de las señas de identidad más auténticas de esta vía.

No fue en esa escalada, sino un tiempo después cuando los dos aperturistas lograron culminar la vía. En palabras de Fernando Orús: “En otro ataque escalaron el largo de encima del Trono, entonces el más difícil de la vía, porque el Flaco lo hizo de un tirón hasta el nicho, sin el apoyo actual de los paraboles que tanto sosiego dan hoy en este paso. Subieron la canal y cuando ya casi habían plegado las cuerdas vieron que todavía quedaba una gran panza para salir al monte; el Flaco estaba agotado y fue entonces cuando El Mosquito cogió la punta (no solía ir de primero) y se marcó este último paso difícil. No en vano, al Mosquito no había quien le ganara subiendo el muro de la piscina de Riglos, por aquel entonces una especie de rocódromo al que íbamos en las tardes ociosas del verano...”. Fue el propio Orús, junto con G. Prado quien logró la segunda ascensión poco después de la apertura integral.

Javier Olivar "Flaco" y Antonio Sánchez "Moskito" durante la apertura


Reseña de la vía:

Segundo largo. Foto L. Aranda
  • L1: Comenzar la escalada en la base donde nacen los dos visibles diedros (el de la izquierda es el inicio de La fiesta…) bajo un puente de roca, que es el primer seguro de la vía. Desplazarse a la derecha para escalar el diedro hasta encontrar la reunión. Pulido. V+, 40 metros.
  • L2: El diedro es más marcado en este largo. Escalarlo durante 20 metros para salir hacia la derecha siguiendo las chapas blancas ¡¡Ojo, hacia arriba nos metemos en la Directa, embarque!! Hacer la corta travesía a la derecha donde lo pulido alcanza una nueva dimensión y escalar un poco para encontrar la reunión. Muy pulido. 6a, 25 metros.
  • L3: Otro diedro, esta vez más fácil. Al final (20 metros) encontramos la reunión. En mi opinión es mejor continuar andando por ancha repisa y pasar la reunión de la Supercrack que nos queda un poco abajo hasta montar la reunión (no rapelable) de la Zulú Demente, prácticamente en la base del siguiente diedro. IV, 30 metros (si montamos en la reunión de la Zulú).
  • L4: Otro nuevo diedro con un paso que parece que nos quiere complicar la escalada pero que se resuelve con facilidad y después más fácil hasta la reunión.V+, 30 metros.
  • L5: Comenzar la escalada por un muro de buenas presas y tras él, comenzar la bonita travesía hacia la derecha. Presas abundantes tanto para las manos como para los pies. Un error habitual en los que vienen por primera vez es tratar de llegar al Trono sin ganar altura desde la última chapa; es mucho más fácil subir un poco hasta entrar prácticamente andando. 6a, 30 metros.
  • L6: Escalar vertical hasta un spit y después seguir con tendencia hacia la izquierda. Paso difícil y entramos en la canal gris (escurrirá agua si está lloviendo o lo ha hecho hace poco). La reunión está a la izquierda. 6b, 25 metros.
    Largo de 6b, salida del Trono
  • L7: Escalar la canal gris y moverse a la derecha a escalar el último muro. A partir de aquí la dificultad decrece significativamente hasta la reunión.
  • L8: Aunque hay quien este largo lo hace ya desencordado, la prudencia dicta que no está de más escalar todavía atado las últimas dificultades. Reunión de rescate. De aquí andando a la cima.
Descenso andando entre el mallo del Agua y el mallo Colorado o por el camino del Circo de Verano.

Otras opciones de descenso:
Desde el Trono es posible escapar de la vía de dos modos. Por un lado, el escape clásico consiste en realizar un corto rápel con péndulo a la derecha hasta llegar a una reunión de parabolts y desde ahí recorrer la cornisa hasta dar con la canal de salida de la vía Torrijo.

Por otro lado, se puede rapelar desde el Trono hasta el suelo por un sistema de instalaciones bastante desconocido y que montaron en los años 80 (hoy con parabolts) J. Arnaudas, F. Gutiérrez, F. Caballé y A. Antoñanzas. Es una bajada rápida y limpia que con cuerdas dobles de 60 metros permite llegar al suelo en 3 rápeles (55, 30 y 55 metros).

Si hemos escalado la Mosquitos con cuerda simple de 70 metros también podemos bajar por aquí ya que hay reuniones intermedias, alguna bastante incómoda, que permiten rapelar con cuerda simple de esa medida. En este caso, los rápeles son 5 (25, 30, 30, 25 y 30 metros).

Vía Vidal al Tornillito. MD sup. 6a/A2 55 metros



"Impelido por los ramalazos que fustigan mi recuerdo, quiero volver a recorrer aquellas sendas, pasar frente a aquellos pinos que os vieron pasar, pisar aquellas rocas que vosotros pisasteis y contemplar con mis ojos estos paisajes de Riglos que vuestros ojos tantas veces contemplaron."

Fotograma de "Siempre Unidos". Alberto Rabadá y Ernesto Navarro saludando al objetivo de Miguel Vidal


Estas emocionadas palabras son las que dedicó Miguel Vidal a sus amigos Alberto Rabadá y Ernesto Navarro al inicio de la película sobre su ascensión al Tornillito o Falso Tornillo y que se convirtió en un póstumo homenaje a la malograda cordada. La película llamada "Siempre Unidos" fue grabada en 1963 unos meses antes de la partida de ambos hacia el Eiger y fue editada y publicada en 1964 mezclando imágenes de dicha escalada con otros fotogramas grabados posteriormente en el mismo lugar por el propio Vidal para dar sentido recuerdo a sus dos amigos. 

El Tornillito. Detrás, el macizo d'os Fils
El Tornillito es una pequeña peña bajo la gran muralla del macizo d’os Fils que apenas destaca desde la lejanía; es necesario estar prácticamente en su base para apreciar, con sus apenas 20 metros de prominencia, su curiosa figura. Visto desde la lejanía apenas destaca sobre el resto de peñas, no tiene ninguna escalada especialmente bonita y todas sus vías han caído en el olvido, con un equipamiento escaso, corroído y precario. Sus recorridos, cortos, expuestos y muy laboriosos dejan poco espacio para la escalada de placer. Hace años que no aparece referenciada en ninguna reseña ni piada y las ascensiones que ha visto en los últimos años han sido escasas y muy distanciadas en el tiempo. 

Inicio del segundo largo de la Vidal
La combinación de estratos duros con otros más fácilmente erosionables, han dotado a la roca de toda esta zona de una apariencia escalonada que en las peñas individualizadas, asemeja a un tornillo. Es por esto, que en el macizo d’os Fils encontramos dos peñas con el mismo nombre: Tornillo y Tornillito, llamado antiguamente el Falso Tornillo.

Respecto a la denominación Falso Tornillo, la guía de Rafael Montaner y Fernando Orús realiza la siguiente presentación, convertida en un justo manifiesto: “Este pequeño y estratificado monolito, que surge en una de las más alejadas laderas de las Fils (sur), hubiese sido más correcto denominarlo “Tornillito” (…) pues su aspecto de tornillo es superior al “genuino”, al que hace falta mucho optimismo para identificarlo como tal cosa. Se sabe que la imaginación de los escaladores es fértil y pueden ver un tornillo en un amontonamiento de panzas, cosa que se respeta pero a condición de quitarle a éste el injusto calificativo de falso”.

Álvaro Lafuente asegurando en la Vidal
Cintero en la suroeste
Según recoge la guía de Montaner y Orús, parece ser que antes de su primera ascensión "oficial" ya algunos chavales del pueblo habían conseguido ascender a su cima por la vía más evidente que se inicia en el collado que lo separa del macizo, con apenas algún paso de dificultad. Sin embargo, la escalada de Rabadá y Navarro fue la que tradicionalmente se ha considerado como la primera ascensión al monolito, debido a que fueron ellos los que por primera vez emplearon técnicas de escalada propiamente dichas para hollar su grande y plana cima. Dicha vía no sigue una lógica de navegar por zonas fáciles, sino que va buscando los pasos más estéticos ya que ésta fue una vía que podríamos denominar como “de cara a la galería”. Esto es debido a que Miguel Vidal filmaba desde la pared de enfrente y ambos escaladores realizaban los acrobáticos pasos mientras eran filmados. Esta idea también es confirmada por Ángel López “Cintero” que afirma: “Iban de guapos. Comparas esta escalada con la del Firé, que iban hechos unos zorros, con las zapatillas de esparto… y aquí van con el jersey con la insignia de la ENAM, con las botas embetunadas y hasta parece que tenían la vía preparada. En la película parece que algunos martillazos que da Rabadá ni siquiera apunta al clavo”.


Cintero en la cima del Tornillito
La elección de la vía Vidal (nombre con el que Rabadá y Navarro quisieron reconocer a su amigo) no atendió a criterios de dificultad ni de conquista. Fue más bien una decisión cinematográfica y estética la que llevo a Miguel Vidal a recomendar a la cordada que emprendieran esta escalada. Un promontorio rocoso situado enfrente de la peña, a la altura de su cima y con la Galliguera sirviendo de fondo de escenario, hacía de esta escalada un marco inigualable para grabar unas bonitas imágenes como posteriormente quedaría demostrado. El objetivo de la filmación no era la escalada en sí misma, sino la grabación de las escenas necesarias para editarlas posteriormente en una película en la que Rabadá y Navarro eran dos guías que participaban en un rescate. Dicha idea original quedó truncada con la muerte de los dos escaladores en agosto de 1963.



Reseña original de la suroeste
Tras la escalada de la vía Vidal hubieron de pasar casi 20 años hasta que otros escaladores decidieran abrir una nueva vía en esta peña. En este caso, fueron los escaladores Javier Hurtado y Luis Morente (omito voluntariamente la referencia a Manfred Mosenlechner hasta que sepa exactamente a qué o a quién hace referencia) los que en diciembre de 1980 se atrevieron con la que, en principio, sería la vertiente más estética del mallo, su cara suroeste. En cuatro largos, bastante breves todos ellos, estos escaladores alcanzaron la base de la enorme panza (quizás en este mallo más que panza habría que llamarlas "hilos de rosca") por donde llegaron a la cima en el mismo acrobático paso que quedó filmado con Rabadá y Navarro.
Fotograma de "Siempre Unidos". E. Navarro haciendo paso de hombros sobre A. Rabadá en la panza final de la vía Vidal

Reseña original de Donde da más el sol


Poco después, la cordada formada por Javier Olivar "el Flaco", Toni Oliver y Blas Heredia abren una nueva vía de artificial junto a la vía Vidal. La Vía por donde da más el sol accede desde el collado por la cornisa de la cara oeste y tras escalar un corto diedro llega a una curiosa reunión montada con un par de buriles unidos por una argolla. Desde ahí, en un largo de artificial continuo sobre buriles, se alcanza la cima.


Actualización reseña y croquis de la Rabadá Navarro del Firé

Tras volver a escalar el espolón del Firé (Rabadá - Navarro) he tenido que modificar alguna cosilla que no debí de apuntar bien cuando la reseñé la primera vez. Son cambios sin demasiada importancia, pero tras algunos comentarios que me han hecho y otros que he comprobado yo mismo, he preferido modificar lo que he visto que no coincidía.

Ahora sí que puedo decir que la reseña es exacta, salvo consideraciones en el grado o proporciones en la escala, que aquí cada cual tiene su criterio.

La reseña completa con descripción de la vía largo por largo con sus variantes y posibles embarques la podéis encontrar aquí: http://a0avista.blogspot.com.es/2011/11/rabada-navarro-al-fire-riglos-resena-y_21.html

Croquis Rabadá Navarro. Espolón del Firé (mallos de Riglos). Actualizada octubre 2012

Vídeo grabado por Pincho (Mentidero Alpino) el día del homenaje y del re-reseñado:


Nuevas guías Escalada en los mallos de Riglos


¡¡Por fin!!
Después de muchos años sin más novedades editoriales sobre Riglos que alguna recopilación general de vías, llega la esperada 6ª edición de la Guía de Escalada en los Mallos de Riglos. Ya está a la venta.


Escrita por Felipe Guinda y editada por PRAMES, esta guía ofrece 20000 metros de escalada para todo aquel que quiera poner a prueba sus antebrazos.


Mejora sustancialmente las anteriores guías al aportar información completamente actualizada de aperturas, reequipamientos, restauraciones y de información adicional como todos los descensos de los mallos y otros datos de interés.


Y como las novedades no paran, otra guía nueva: Riglos Vertical, abarcando las zonas de Mallos de Riglos, Peña Rueba, Mallos de Agüero, Foz de Escalete, Castillo de Loarre y Valle del Garona.


Escrita por Chema Agustín y Miguel Carasol, es una guía autoeditada con muchas referencias históricas sobre las aperturas, equipamientos, repeticiones... Además cuenta con numerosas colaboraciones de escaladores de gran renombre como Ursi Abajo, Javier Arnaudas, Miguel Ángel García Gallego, Christian Ravier, Ángel López, Fernando Orús, Gregorio Villarig y muchos otros. También ya a la venta



Rabadá - Navarro al Firé (Riglos). Primeras repeticiones

Ver también:
Rabadá-Navarro. Espolón del Firé (historia de la apertura)
Rabadá-Navarro. Espolón del Firé (reseña y croquis)



Primeros intentos fallidos

El 29 de junio de 1963 se produce el primer intento de repetición de la vía por la cordada Lalana-Palacín sin demasiado éxito: “Después de haber pasado el paso horizontal y una pequeña doble cuerda, a nosotros los desgraciados se nos cae el material (se nos soltó la mazorca) y nos quedamos con 5 pitones y una escarpa” debiendo ser asistidos en el descenso por Gregorio Villarig. Edito (dic'11): En todo caso, según corrige acertadamente Julio Porta en los comentarios, ambos escaladores no se dirigían a escalar el Espolón del Firé, sino la Luis Villar, cuyos primeros largos son comunes.



Unos meses después, el 28 de marzo de 1965 Joan Martí del Centre Excursionista de Gracia de Barcelona junto con otro compañero al que no he podido identificar por la firma, tienen que abandonar la escalada “por no ofrecernos garantías la roca en los tramos de artificial ya que estamos acostumbrados a la solidez del conglomerado de Montserrat”.


Primeras repeticiones. Primeras variantes. Primeros rescates

Es la cordada formada por Ursi Abajo y Jesús Ibarzo la que consigue la primera repetición absoluta. Ya antes, el 15 de noviembre de 1964 habían conseguido la primera repetición de la Norte del Puro, el 15 de agosto de 1965 la primera repetición de la Serón-Millán integral, el 22 de agosto la apertura del Espolón del Adamelo, del  9 al 13 de octubre de ese mismo año la apertura de la Carnavalada al Pisón.
Es el 12 de octubre de 1966 cuando firman la primera repetición de la Rabadá-Navarro:


2ª ascensión a la punta “No importa” del Mallo Firé por el espolón Sur, vía “Félix Méndez”.
Duración de la escalada 36 horas. Hemos encontrado sólo 2 clavos y hemos dejado unos 6 clavos. Una escalada muy difícil y sostenida.Un saludo y recuerdo a nuestros compañeros Rabadá y Navarro que tan audazmente abrieron esta vía.Cordada formada por Ursi Abajo y Jesús Ibarzo. Montañeros de Aragón. E.N.A.M.”  


Ursi Abajo en la cima de la Punta No Importa. 1ª repetición (1966). Col. U. Abajo
Aunque Ursi e Ibarzo tomaron una variante en la mitad inferior de la vía, llama la atención la diferencia entre los "muchos" clavos que decía Rabadá que habían quedado puestos ("Echamos mano de la última reserva de clavos que queda en el petate, ya que muchos han sido abandonados, otros rotos y bastantes han caído abajo" escribió Rabadá) y los únicos dos clavos que encontraron los primeros repetidores. También es de destacar la velocidad a la que realizaron esa misma repetición y más teniendo en cuenta que llegaron al vivac a media tarde, según contó Ursi en la entrevista a Barrabes
"Existía mucho respeto por la dificultad de sus vías. En el espolón del Firé llegamos al vivac a las cinco de la tarde y allí nos quedamos porque se habían quedado ellos. Al día siguiente a las diez, ya estábamos arriba".

Para explicar esta primera repetición y las que vendrían después, se hace necesario recurrir al artículo que Antonio García Picazo escribió sobre el Firé en el número 61 de la revista Extrem. En ese extenso reportaje, salvando unas cuantas inexactitudes históricas y toponímicas, encontramos muy buenas referencias a ascensiones que no podemos conocer de primera mano al estar desparecido el libro de registro correspondiente a la década de los años 70. Dice García Picazo: 
"La segunda ascensión del espolón sur no se efectuaría hasta 1966; la repetición correría a cargo de una de las cordadas más prestigiosas de Aragón: la compuesta por Ursi Abajo y Jesús Ibarzo y se efectuaría con un solo vivac en el centro del espolón. Ambos escaladores cuentan en su haber con un impresionante historial de escalada y su repetición tuvo la misma resonancia de una primera. Abajo e Ibarzo componían una de las más excepcionales cordadas de VI gradistas que había en España. La tercera ascensión se llevó a cabo en el año 74, y como es propio de este tipo de escaladas, de nuevo por otra audaz cordada. Esta vez los que la realizaron provenían de la escuela montserratina: era la famosa cordada integrada por el Troya y el Maños de Terrassa. Como en el tramo final del torreón encontraron más dificultades de las que en un principio habían previsto tuvieron que hacer un forzoso segundo vivac. Después de la cordada Troya-Maños, en mayo de 1975 el veterano alpinista francés Raimond Despiau junto a su compañero Gérard Battaia realizan en 4 días y con 3 vivacs en la pared la cuarta ascensión. A partir de esta cordada ya empezaron a aparecer buriles en el Firé. Apenas transcurrido un mes, otra cordada de virtuosos, la compuesta por los tormentosos Rodolfo Assas y Santiago Hernández añadirían otra importante ascensión y con un solo vivac. Además, éstos protagonizarían una variante de aproximadamente 100 metros que, a partir del Torreón, los depositaría directamente en la cumbre; es un trazado muy lógico y se conoce como Variante de Salida. Éstas fueron la primeras cinco ascensiones (junto con la de Rabadá y Navarro, lógicamente) al Espolón Sur del Firé. A partir de la repetición llevada a cabo por los escaladores de Madrid, Rodolfo y Santiago, la vía Rabadá-Navarro conocería más intentos de escalada: unos lo lograrían y otros no


Edito (dic'11): Al respecto de la tercera ascensión, Lorenzo Ortas puntualiza en los comentarios esta escalada: "El Maño y el Troya tuvieron que ser rescatados desde arriba. Ese mismo día, Javier Escartín y yo estabamos escalando la Anglada del Pisón y vimos la maniobra. Por lo visto se les rompió un burilador y no podían o no sabían subir por sus medios y les echaron una cuerda desde arriba. Yo creo que eso no es exactamente escalar una vía, mucho menos cuando te atribuyes la tercera ascensión, pero sólo es mi opinión". Quizás este sea el motivo por el que esta ascensión no figura entre las primeras repeticiones en la primera guía de Riglos de Montaner y Orús.


Primeros accidentes

Según el libro El precio de ser pájaro de Ricardo Martínez Llorca en el que en un capítulo recoge los testimonios de Eugenio Hevia, el Galletas, y Darío Rodríguez sobre la muerte de Eduardo Benedé en el Espolón del Adamelo, puede ser que Benedé hiciera el primer intento de escalada en solitario y que protagonizara también el primer accidente. Hablando del valor de Eduardo Benedé dicen: "Incluso se atrevió a trepar por la Rabadá-Navarro en el Firé en solitario en lo que hubiera sido la quinta repetición de haber tenido éxito; si bien en aquella ocasión cayó unos metros terminando el segundo largo y se partió la clavícula"


En el mes de octubre de 1976, una cordada de Los Piratas formada por el mismo Antonio García Picazo con José Rodríguez "Rodri" se ve envuelta en el primer accidente grave en el espolón. En el último largo el "Rodri" pierde las fuerzas en un paso y la caída, de unos 40 metros tras arrancar sucesivos seguros, se salda con fracturas múltiples y el consiguiente rescate al día siguiente tras pasar toda una noche colgados bajo la lluvia.


El enigma de la primera sin vivac


Valentín Asensio en el Espolón del Firé (1ª en el día). Col. M. de A.
A pesar de que en aquella época todavía no se había conseguido realizar la vía en el día, Lluis Hortalà afirma en una entrevista a Vertex haber subido la vía en 3 horas, en la misma época en la que las cordadas Despiau-Battaia, Assas-Hernández y García Picazo-"Rodri" tuvieron que realizar al menos un vivac : "A Riglos, amb Ramon Artigas vam aconseguir l’ascensió més ràpida al Fire per la via Rabadá-Navarro en poc més de 3 h. En aquell moment (1977) la via era tot un mite i fins i tot els mateixos Pirates hi havien tingut algun ensurt important" Que traducido significa "En Riglos, con Ramon Artigas conseguimos la ascensión más rápida al Firé por la vía Rabadá-Navarro en poco más de 3 horas. En aquel momento (1977) la vía era todo un mito e incluso los mismos Piratas habían tenido algún susto importante". El susto al que se refiere Hortalà es el que explicaba anteriormente del "Rodri".

En esa misma entrevista Hortalà también se atribuye para sí la primera repetición integral de la Serón-Millán, algo totalmente falso ya que esa primera integral fue realizada por la cordada Ursi-Ibarzo en 1966 cuando Hortalà tenía 6 años. Puede que sí fuera Hortalà quien realizara la primera ascensión en el día, aunque al leer esos horarios surgen las dudas. Al respecto de esa entrevista a Hortalà copio aquí unos interesantes comentarios de Jesús Bernal al respecto:
"Nosotros lo hicimos al domingo siguiente que ellos, yo creía que era la primera sin vivac y nos costó unas doce horas; puede que ellos subieran también sin vivac. Aquel año subió gente por el espolón como Bunny, Dominique Julien, etc. y estuvieron también todo el día, y no eran lentos precisamente. Y sé seguro que subimos a continuación porque en el torreón, debajo del diedro final, empezó a llover sin parar y tuvimos que pedir que nos echaran una cuerda, casualmente subió a echarla Miguel Arcarons y cuando llegué a la cima, a modo de saludo me dijo "ese estribo es mío", un estribo que habíamos recogido en la panza del segundo largo, que ahora es el primero y se hace en libre
y sobre la autoría de la primera sin vivac Jesús Bernal dice también
"Yo creo que fuimos nosotros, Gavilán y yo, aunque tuvimos que ser rescatados desde arriba en el último largo por la lluvia; en aquellos años, creo que el 78, como llevábamos la idea de hacerla en el día, observábamos domingo tras domingo a todas las cordadas que nos precedieron, que tampoco fueron muchas, y decidimos que entrando muy pronto podríamos salir sin vivac. Poco antes de nosotros la hicieron dos amigos, Francisco Estaún y Currucuclillo y ya vimos que si hubieran madrugado más podrían haber salido, después fueron los catalanes, la semana anterior a nosotros, que nos lo confirmó. Ahora que, después de leer lo de las tres horas de Hortalà, ya no sé nada. Supongo que en el libro de Riglos de los años setenta se podrá rastrear. Según mis recuerdos, que tampoco son muy buenos, a mi me suena que la nuestra fue la quince ascensión y la primera sin vivac, exceptuando que nos tuvieron que sacar por la lluvia debajo del diedro final, a veinte metros de cima. Poco después la hicieron Fernando Orús y Valentín, a los que fui a esperar a la cima, y podría ser que fueran ellos los primeros que salieron en el día sin ayuda. Ahora, eso sí, cualquiera de los que te hablo nos pasamos todo el santo día allí, nosotros desde la siete de la mañana hasta las siete u ocho de la tarde; no había casi nada, ni en largos ni en reuniones, y pasabas más tiempo asegurando que escalando."
Y continúa:
Jesús Bernal en el Torreón final del espolón del Firé. Foto J. Bernal
"En aquellos años el Fire era todavía un mito y sólo lo subían las mejores cordadas, así que cuando alguien lo intentaba, los demás ese domingo estábamos más pendientes de mirar y quedarnos con el itinerario que de escalar. Yo personalmente me tiré varios fines de semana, horas y horas, debajo del Puro mirando y aprendiendo. Hubo gente que se caía, como Rodri, también de los Piratas catalanes, que se metió un bofetón arriba en el torreón de más de cuarenta metros arrancándolo todo; otros se perdían, como Pepito Guerrero y Pedrito, que aparecieron en la fisura de la Gallego Carrillo por donde no podían subir y hubo que sacarlos. Vía, creo, recién estrenada entonces, etc."
Sobre la afirmación de Bernal, según la cual Asensio y Orús serían los primeros en salir en el día sin ayuda desde arriba, el propio Fernando Orús relata:
"Seguramente Jesús Bernal lleva razon sobre que hiciéramos la primera ascension sin vivac al Espolón del Firé, pero ni Valentín ni yo lo recordamos a ciencia cierta. Aunque las siguientes ascensiones sí se hicieron normalmente sin vivac o sin necesidad de ser auxiliadas desde la cima. Valentín y yo contábamos con la valiosa información que nos habian facilitado "el Curru", Estaún y Jesús Bernal, entre otros. Una de las serias dificultades del Fire era la de no embarcarse, como prueban las diversas variantes seguidas por error en los primeros intentos y repeticiones. De todas formas, en esa época estábamos muy fuertes y sobre todo muy entrenados en la escalada de aventura en Riglos. Recuerdo que Valentin hizo el primer largo del torreón con tres seguros, mientras yo lo observaba acojonado y mudo desde la reunion....y claro, así cunde mucho".


Rabadá - Navarro al Firé (Riglos). Reseña y croquis


El espolón del mallo Firé en Riglos es, junto con el espolón del Gallinero en Ordesa y la Oeste del Naranjo de Bulnes, una de las obras maestras de la cordada Rabadá-Navarro. La vía, abierta en octubre de 1961 en 5 días de escalada y sin emplear el buril, recorre de manera muy inteligente las escasas debilidades que esta pared ofrece.

Desde la base del Puro, quizás el mejor lugar para observar el espolón, podemos dibujar mentalmente el recorrido si localizamos puntos clave como son la travesía del segundo largo, la cicatriz, las tres canales paralelas y la panza de la francesa. 

Espolón del Firé. Rabadá-Navarro. Croquis actualizado octubre 2012

Aproximación: Muy evidente desde el pueblo. Desde el camino de las eras dejar a la izquierda el desvío a La Peña y continuar por el camino que se dirige a la Foz de Escalete para abandonarlo a la izquierda nada más rodear el Pisón. Por un sendero entre arbustos y matorrales que se dirige claramente hacia el espolón del Firé continuar hasta situarnos al pie de la pared. El inicio de la vía se sitúa unos 15 metros a la derecha del punto más bajo del espolón, justo debajo de un visible puente de roca muy cerca del suelo. 15 minutos desde el pueblo.

  • 1er largo: Iniciar la escalada en una larga diagonal hacia la izquierda por una serie de pequeñas repisas hasta situarnos debajo del primer diedro (IV+ expuesto). Escalar dicho diedro (V) y desplazarnos ligeramente a la izquierda debajo de un gran nicho (antigua reunión) para llegar hasta él y, sin entrar, volver a la derecha hasta colocarnos debajo del desplome. Superarlo en libre (6b) o en artificial equipado hasta llegar a la repisa donde encontramos, a la izquierda, la primera reunión. 35 metros
  • 2º largo: Salir en travesía fácil a la izquierda (IV+) hasta llegar al canto del espolón donde hay un buril. Desde ahí, subir siempre en diagonal hacia la izquierda (si seguimos en horizontal a la izquierda sin ganar altura, realizamos otra variante equipada) buscando las zonas más fáciles (V) encontrando algún puente de roca mediocre hasta llegar a unos muros grises donde está la segunda reunión. 30 metros
Variante 2º largo: Una variante muy utilizada consiste, una vez llegados en travesía desde la reunión al canto del espolón, en no subir y seguir totalmente en horizontal a la izquierda la cornisa. De este modo llegaremos por terreno fácil (IV+) a una reunión equipada con parabolts debajo de los muros grises. Desde aquí y en una nueva corta tirada de cuerda (V) llegamos a la siguiente reunión. Aunque obliga a hacer un largo más, puede tener como ventaja su menor dificultad y la mejor calidad de la reunión. Variante seguida en las guías de Riglos de R. Montaner y F. Orús y en la de F. Guinda.
La desaparecida pitonisa del 3er largo. Y Safont
    Entosta al final del tercer largo
  • 3er largo: No continuar hacia arriba (vías Luis Villar y variante Ursi-Ibarzo de 1965). Comenzar la estética travesía hacia la derecha, siguiendo un clavo cercano y los puentes de roca (IV+). A unos 7 metros de la reunión nos situaremos debajo de un gran bolo característico que nos sirve de guía para comenzar a remontar, por la derecha de ese bolo, el muro equipado con un parabolt (V+). Continuar escalando hacia la visible entosta de aspecto descompuesto y continuar por su izquierda -Aliens útiles- hasta ponernos encima (V), donde se encuentra, un poco a la derecha, la reunión. 25 metros
  • 4º largo: No continuar por la visible fisura oblicua que encontramos unos metros por encima de la reunión aunque algún clavo nos invite a ello; se trata de la Cicatriz y no corresponde con el itinerario. Desde la reunión, escalar un corto muro y desplazarnos por una estrecha repisa hacia la izquierda. Chapar un buril y superar la panza (V+) con un puente de roca y unos metros más arriba evitar la siguiente panza por la derecha (IV+). Desde ahí, chapamos un puente de roca y hacia la izquierda, debajo de un muro rojo, llegar a la cuarta reunión. 30 metros
    Salida del 5º largo. Foto Yolanda Safont
  • 5º largo: Aunque Rabadá y Navarro no utilizaron este tramo de vía ya que salieron hacia la derecha para escalar todo el espolón, la vía clásica que aquí seguimos evita esos largos por el muro que domina la reunión para volver al espolón más arriba. Salir de la reunión escalando el muro rojo, vertical y de buenas presas (V+) con ligera tendencia a la izquierda para evitar un desplome de roca gris. Una vez situados a la izquierda del desplome que hemos evitado, no continuar en vertical (vía Maudite Aphrodite). A partir de ahí, recorrer las cornisas superpuestas fácilmente hacia la derecha (IV+/V), pasar una antigua ubicación de reunión y seguir hasta debajo del siguiente muro (IV+). Desde aquí son muy visibles las tres canales. Aunque existe una reunión con dos buriles debajo de la zona más vertical es mejor desplazarse un poco más a la derecha a por una reunión de parabolts debajo de la fisura. 35 metros
Salida del 6º largo, debajo de la canal de la derecha. Foto Yolanda Safont
  • 6º largo: Desde la reunión de parabolts, escalar recto por una fisura, hasta encontrarnos un clavo debajo de un paso desplomado. Una vez superado este corto paso desplomado no continuar en vertical, variante Despiau - Battaia 1975. Desplazarse por una estrecha repisa a la izquierda hasta situarnos debajo de la fisura central de las tres que existen, fácilmente reconocible por cobijar una endeble sabina. Escalar la fisura, protegida con un puente de roca y salir ligeramente en diagonal a la derecha (variante a la izquierda) para encontrar la reunión, consistente en dos buriles muy alejados entre sí. 30 metros
Variante 7º y 8º largo: Después de superar la canal central del 6º largo existe una variante que lleva a la 8ª reunión de la buitrera en un solo largo, con una dificultad algo mayor (6b) pero de forma más directa. Para tomarla, hay que salir de la canal central hacia la izquierda para encontrar la reunión encima de la tercera canal, la que está situada más a la izquierda. De ahí, seguir en vertical encontrando algún puente de roca y algún buril hasta llegar a la altura de la buitrera de la 8ª reunión adonde llega la vía clásica y por donde saldremos hacia la derecha. Variante seguida en el libro 100 clásicas de España de A. Merino y J.L. Rubayo. 
  • 7º largo: Desplazarse unos pocos metros a la derecha hasta un puente de roca que no suele estar montado y subir recto por terreno fácil (IV+). De ahí, nueva travesía un poco más larga hacia la izquierda (IV+ expuesto) hasta encontrar la reunión debajo de un paso desplomado. 20 metros. Si se gestiona bien el roce de las cuerdas es posible, incluso recomendable, no montar la sexta reunión y continuar hasta la séptima.
Salida 9º largo hacia la panza de la francesa
  • 8º largo: Superar el paso desplomado en libre (6a) o en artificial equipado y recorrer el siguiente muro buscando los pasos fáciles en diagonal hacia la izquierda (V+) ya que en vertical un nuevo desplome nos corta el paso. Algunos puentes de roca en este desplome, ojo. Superada la fisura que evita ese desplome -aquí llega la variante directa que evita estos dos últimos largos-, volver a la derecha (V) para encontrar la reunión en una buitrera. Dos buriles. 30 metros
  • 9º largo: No continuar en vertical, variante Assas - Hernandez 1975. Salir por la cornisa de la buitrera hacia la derecha hasta llegar a la Panza de la Francesa, bien equipada con parabolts para forzar en libre (6b) e igualmente para sacar en artificial. (Tras el primer seguro, variante a la derecha) Una vez superada la panza, seguir a la derecha para llegar a una cómoda repisa al pie del torreón donde está la reunión. Tres parabolts. 25 metros
Variante 9º largo: Tras superar el primer paso complicado equipado con parabolt, desplazarse a la derecha y rodear la panza por el otro lado. Más fácil en libre y más parecida al itinerario original, pero más obligado y más expuesto.
  • 10º largo: Escalar el torreón, muy vertical y de buenas presas siguiendo los seguros que ahora empiezan a aparecer con más frecuencia, recto al principio y con tendencia a la izquierda al final. Largo puro de continuidad (6a+) aunque poco obligado. 45 metros
  • 11º largo: Escalar el diedro encima de la reunión (V+) y terminado éste, desplazarse hacia la izquierda para continuar escalando la última dificultad (V) y luego por terreno progresivamente más tumbado. Encontramos una reunión de rescate de grandes argollas pero seguimos un poco más arriba con inclinación claramente favorable hasta llegar a la cima de la punta No Importa. 40 metros

último largo de la vía
Descenso: Desde la punta No Importa que acabamos de coronar, dirigirse hacia la Mateo y hacer un rápel de unos 15 metros con péndulo sobre la chimenea final de la Luis Villar (mejor ir chapando las cuerdas en los seguros del Paso de la Vía) o una escalada en sentido contrario del Paso de la Vía IV+ hasta el collado entre las puntas Mateo, Buzón y Mallafré. Desde ahí, destrepar por la canal ayudándonos de las raíces de los árboles hasta llegar al segundo rápel de 25 metros. Continuar sin perder altura por los jardines rodeando la punta Montolar y buscar hacia la izquierda el sendero que baja hacia el siguiente rápel de 35 metros, que está equipado en una sabina. Desde ahí, precaución en no irnos hacia la izquierda -derecha según se rapela, abismo sobre la vía del tren y el río- sino ir a buscar el camino de bajada. Recoger las cuerdas y seguir el sendero de piedra suelta. Descender por la glera o más cómodamente, continuar el sendero hasta dar con el camino de la Foz de Escalete.

Material: Indispensable ir con cuerdas dobles, mejor de 60 metros para prever una eventual retirada, aunque con 50 es suficiente incluso si decidimos empalmar algún largo. 
12 cintas express, en general largas y tratando de incluir alguna disipadora para prevenir caídas sobre seguros dudosos, previendo alguna cinta más si nos creemos capaces de meter algún "cacharro" en las tiradas más largas. 
Cara sur del mallo Firé con el recorrido del espolón punteado
Aliens verde, amarillo y rojo, además del Camalot verde y rojo. Los fisureros tampoco van mal. Los friends grandes en esta vía están de más.
Cordinos muy necesarios. Abundancia de puentes de roca que no siempre están montados y, los que sí que lo están, a veces dejan mucho que desear.
Material de reunión en el que incluiremos algún aro grande (180 cm) para triangulaciones de tres puntos -casi todas las reuniones de esta vía- o buriles muy separados como en la R6.
Descensor para la bajada y, por supuesto, casco.

Precauciones: Vía exigente física y psicológicamente. Cuenta con un trazado lógico, aunque tremendamente sinuoso y con muchísimas posibilidades de embarque; obligatorio saber orientarse bien y no olvidar la reseña ya que la existencia de continuas variantes y embarques equipados nos puede meter en un aprieto. Retirada complicada a partir del 5º largo, Equipamiento vetusto y escaso en general, sobre todo en el segundo tercio de la pared. No existen demasiadas posibilidades de autoprotección de modo que, antes que llevar material de sobra que no vamos a poder utilizar, es más recomendable ir muy rodado en el V+ obligatorio y conocer bien la escalada riglera; los cordinos, eso sí, siempre nos van a venir muy bien. No desdeñar los últimos largos a pesar de estar más equipados, conviene reservar fuerzas para ellos. Orientación sur, tenerlo en cuenta en días calurosos. Entre 7 y 9 horas de escalada para una cordada que vaya a vista, pudiendo reducirse muchísimo el horario si ya se ha realizado con anterioridad. 

Otras variantes: Existen también otras variantes que no son recomendables por su mayor dificultad, exposición o itinerario poco evidente respecto a la vía clásica. Generalmente son el fruto de embarques en las primeras repeticiones, aunque hay otras que se deben a equipamientos poco afortunados realizados ex profeso. Para un mejor conocimiento de estas variantes, es esencial consultar la guía de Riglos de Rafael Montaner y Fernando Orús de 1984.
* Entrada directa a la primera reunión: Recientemente, en el año 2009, apareció una ristra de paraboles que accede a la primera reunión de manera más o menos directa sin continuidad más arriba y desentonando con el resto de la vía.
* Entrada directa a la segunda reunión: Desde el suelo y en la vertical de la segunda reunión, subir directamente por una fisura-diedro con equipamiento exiguo.
En la variante Ursi-Ibarzo a la altura de la Cicatriz
* Variante de la travesía (Ursi-Ibarzo 1966): Desde la 2ª reunión continuar en vertical por la vía Villar, superar un paso desplomado con buena presa pero desequipado (V, Camalot #1 necesario) y otro más fácil en el que encontramos un clavo hasta llegar a una reunión de paraboles. Iniciar la travesía a la derecha (V) con un puente de roca que desde la reunión no se ve y seguir hacia arriba -continuando la travesía nos situamos debajo de la cicatriz- siguiendo unos puentes de roca y unos paraboles (6a+) hasta dar más arriba a la derecha con la 4ª reunión.
* Variante original a la izquierda de la Cicatriz: Desde la 4ª reunión en vez de escalar el muro rojo, salir a la derecha a seguir el espolón. Itinerario más difícil y expuesto con las únicas ventajas de ser el itinerario original -ver reseña de Rabadá más abajo- y de recorrer íntegro el espolón.
* Variante de la Cicatriz: Desde la 3ª reunión encima de la entosta, una vez escalado el corto murete no tomar la cornisa de la izquierda y seguir la Cicatriz unos metros para salir de ella después a la izquierda y tomar la variante original del espolón.
* Variante de la canal derecha (Despiau-Battaia 1975): Escalar el 6º largo directamente por la canal de la derecha. A3
* Variante de salida (Assas-Hernández 1975): Desde la 8ª reunión, continuar recto hasta la cima en tres largos (unos 120 metros) con una dificultad en libre de 6b+, semiequipado.

En 2002, la cordada Christian Ravier y Philippe Barthez escala Maudite Aphrodite enlazando una a una las siguientes variantes: entrada directa a la segunda reunión, de la travesía, del 7º y 8º largo y la de salida, unificando todas ellas como una vía de 300 metros y con una dificultad de 6c (A1).   

Reseña y croquis original de puño y letra de Alberto Rabadá. Foto Barrabes
Como documente histórico de indudable valor, reproduzco a continuación -en azul- la reseña original de Alberto Rabadá en la que explica la vía. Para su mejor comprensión, he añadido en negro algún comentario explicando las diferencias con la vía tal y como se escala en la actualidad.
"Iniciar por la vía “Villar” unos 15 m. hasta alcanzar una pequeña cueva en cuyo borde superior hay un pitón. IV. Continuar unos 4 m. por encima de él VI, desplazarse a la izquierda hasta alcanzar otra cueva mayor, VI." Actualmente no se entra en dicha cueva-nicho, que está equipada con una reunión con buriles sino que se hace una corta travesía a la derecha para atacar directamente el desplome equipado.
"Salirse a la derecha y superar un fuerte extraplomo A2 y A3" superado este punto se encuentra la actual 1ª reunión "y desplazarse a la izquierda unos 15 m." Existe la opción de atravesar la cornisa hasta el final en horizontal sin ganar altura, con la única ventaja de hacer un recorrido un poco más sencillo entre dos reuniones equipadas con parabolts." y seguir en vertical por una serie de cornisas de roca negruzca hasta alcanzar una bajo un extraplomo rojizo V, aquí se abandona la vía Villar." 2ª reunión.
"De aquí seguir en horizontal bajo el extraplomo hasta alcanzar unos buenos resaltes, VI, un tramo de pared con escasa clavazón nos sitúa sobre el extraplomo, A2, (la clavazón aquí, nula). Desplazarse a la derecha a coger una buena grieta de unos 5m. VI (escarpas) al final de ella flanquear un par de m. a la derecha por terreno descompuesto alcanzando la parte superior de una entosta de muy mal aspecto, A1, (reunión)." reunión.
"A unos 6m. por encima nace una característica cicatriz que recorriendo esta primera zona de extraplomos termina unos 30 m. más arriba. Sin llegar a ella, desplazarse a la izquierda en diagonal hasta situarse bajo un fuerte techo que se supera por su parte más alejada (un aéreo y vertiginoso paso que se supera con seguridad de clavazón) VI –A2. Sobre él, buena cornisa (reunión)." 4ª reunión.
Los siguientes tres largos que relata Rabadá corresponden con el itinerario original, no seguido en la vía clásica actual que lo resuelve todo por la izquierda del espolón en un solo largo: "Desplazarse por esta cornisa hacia la derecha hasta cerca de la “cicatriz”, remontar un pequeño extraplomo, desplazarse diagonalmente a la izquierda por un tramo de pared de escasas presas y precaria clavazón hasta situarse bajo una pequeña “panza” VI (reunión). Remontarla con un paso de hombros (escasa clavazón), pitoches con tacos de madera. Seguir por el fondo de un descompuesto diedro, hasta su final. A1. Desplazarse a la derecha a libre hasta alcanzar otra amplia cornisa donde efectuar nueva reunión. VI. A mitad de ella existe un buen pitón empleado en el segundo intento para efectuar el primer “rápel”, haciendo constar que este sólo es posible con cuerdas de 60 metros debido al extraplomo que en este punto forma la pared. Con ayuda del citado pitón superar la panza en que está clavado y desplazarse hacia la izquierda hasta alcanzar una fisura que corta en dos otra panza que tenemos sobre la cabeza. V+ (escasa clavazón). Por esta fisura ganar la cornisa superior A1, por ella seguir a izquierda hasta alcanzar un tramo de pared vencida al principio de la cual se efectúa nueva reunión. V y IV." 
"Seguir por ella hasta situarse bajo un rojizo extraplomo que defiende el  comienzo de las tres chimeneas que sobre él existen (reunión)." 5ª reunión. "Remontar el extraplomo por su derecha A1 y con una delicada travesía a izquierda ganar la chimenea central A2 en la que existe una "fuerte" sabina. Seguir por ella hasta su final IV+ torciendo acto seguido a la derecha," aquí se encuentra actualmente la 6ª reunión
"escalar unos 10m. de buenas presas hasta situarse debajo mismo de una amplia cornisa debajo mismo de la segunda zona de extraplomos V+ (reunión). Desplazarse por esta cornisa a la izquierda hasta un pequeño lomo que la corta." 7ª reunión
Clavo en el Torreón. Foto Yolanda Safont
"Remontando éste, continuar a la izquierda en diagonal por una pared vertical hasta encontrar unos pequeños escalones donde efectuar reunión A1. Unos metros por encima se alcanza otra cornisa, seguirla hacia la derecha hasta situarse en el centro de la zona extraplomada (reunión)." 8ª reunión
El siguiente largo, correspondiente a lo que actualmente se llama la Panza de la Francesa hoy en día se escala directamente, mientras que Rabadá y Navarro prefirieron rodear la panza para no burilar "Un flanqueo  de “artesanía” hacia la derecha por debajo de la última panza hasta darle la vuelta al espolón que aquí forma la pared, A3 (escasa clavazón). Del último clavo descolgarse unos metros a “Dulfer” para alcanzar un lomo que desemboca en una nueva y amplia cornisa (reunión). Por una semiciega fisura (mala clavazón) alcanzar el borde superior de la “panza”, desplazarse por él a la izquierda (un tramo de pared algo repelente) hasta llegar a una pequeña cornisa A2 y VI (reunión)" 9ª reunión
Rabadá y Navarro durante la apertura. Fotograma de la película grabada por M. Vidal
"Apurando las pocas posibilidades que lo liso y compacto de la pared ofrecen, ascender otros 15 metros hasta alcanzar otra pulida “panza”, por debajo de la misma desplazarse a la derecha hasta alcanzar una “entosta”. Una vez en ella descender unos 3m a un pequeño nicho donde efectuar el relevo del cabeza de cuerda. A2 y A3 (entre otros clavos, alguna pitonisa y un taco de madera regular).
Seguir por encima de la entosta hasta superar la “panza” A3 y por ella desplazarse hacia la izquierda hasta situarse de nuevo al otro lado del espolón A2 (buena clavazón) (reunión). Salvar un pequeño extraplomo y seguir por pared vertical de buenas presas hasta una pequeña  “muesca” V+ (reunión). 10ª reunión
Alcanzar una corta chimenea, V, progresar por ella hasta el final, A1 y VI, desplazarse unos metros en diagonal izquierda para alcanzar un nido de buitres (reunión).
Sortearlo por la izquierda A1 pasando acto seguido a un entrante de la pared por el que siguiendo en vertical se alcanza el redondeado final de la cima (reunión) VI"  reunión de rescate, "a la que se llega en otro largo de cuerda, III." 11ª reunión

Rabadá - Navarro al Firé (Riglos). Historia de la apertura

Proximamente: Rabadá-Navarro al Firé (Riglos). Historia de las primeras repeticiones

La escalada del Espolón del Firé o vía Félix Méndez como la bautizaron Alberto Rabadá y Ernesto Navarro es una de esas escaladas a las que suele acompañarles la coletilla de "obligatoria para todo escalador que se precie". Nunca me ha gustado definir a un escalador por las vías que ha escalado o las que no, ni qué escalada debe de ser obligatoria y cuál no, pero lo cierto es que por belleza, historia, dificultad y compromiso la Rabadá-Navarro del Firé debería estar al menos en los planes de aquellos que consideran la escalada como algo más que una actividad deportiva. 

Navarro en la travesía
El espolón del mallo Firé ha sido la prueba en la que se han examinado los mejores escaladores de cada generación y aún hoy en día, con el compromiso atenuado gracias al equipamiento y a la información existente de esta vía, sigue siendo un referente de exposición, inteligencia en el trazado y dificultad en la escalada. 
Ya en agosto de 1958, la cordada formada por Roberto Ligorred, Luis Lázaro y Ernesto Navarro recorre los primeros largos de lo que más tarde será el espolón del Firé al abrir la Luis Villar. También Anglada, Guillamón, Cerdá y Pokorski tentaron la apertura, desistiendo de ella por falta de tiempo. De aquella intentona surge la anécdota que relata F. Guillamón: "Entre los maños de finales de los años 50 destacaban con luz propia Montaner, Rabadá, Díaz, Cintero y Nanín, principalmente, y como catalanes Cerdá, Pokorski, Anglada, Guillamón… Pero “érase una vez” que nos juntamos dos cordadas catalanas para atacar el espolón sureste del Firé.
Normalmente en Riglos había dos o máximo tres cordadas escalando. Cuando estábamos en el segundo largo oímos una voz potente que decía: “¡¡¡Ya están los cabrones de los catalanes jodiéndonos la arista del Firé!!!” Era Rabadá que estaba abriendo una vía en la norte del Pisón.
El calificativo que nos dio nos exaltó a los cuatro, pero Anglada con su mentalidad anglosajona dijo: “Los cuatro estamos solteros, por lo tanto no podemos ser lo que nos ha dicho Rabadá” y se quedó tan tranquilo.

Nos encontramos todos a pie de vía y quedamos en que no insistiríamos y quedó para ellos. Ya sabéis que en 1961 Rabadá y Navarro hicieron una machada como un piano y subieron en 5 días con sus 4 vivacs y ¡¡¡sin un buril!!!

Rabadá y Navarro en una reunión
En septiembre de 1960, dos meses después de que Rabadá y Navarro completaran la Norte del Puro, su primera gran apertura juntos, ambos escaladores intentan por dos veces el espolón del Firé siendo obligados a retirarse las dos veces a causa de la lluvia. Un mes antes, en agosto, Rabadá escala con Gregorio Villarig  la Luis Villar, consiguiendo la que supuso ser la primera repetición de esa vía. Navarro ya conocía esta vía por haber participado en 1958 en su apertura y es de suponer que Rabadá echaría en su escalada un vistazo a las posibilidades de ataque del espolón.

Los aperturistas relatan esos dos intentos en el libro de registro de la siguiente manera:
Segundo intento al “Torreón” del “Firé”. El primero lo realizamos la semana pasada, teniendo que abandonar a media tarde ya que el día, todo lluvioso, no tenía trazas de escampar. Así lo comprobamos al coger el tren de regreso ya que el tiempo nos despidió con fuerte aguacero.

Hoy volvemos a abandonar tras haber pasado la noche a remojo en una cornisa a unos 70 metros del suelo,  tres tiradas de cuerda por encima del anterior intento. Sobre un buen pitón unos metros a la derecha de donde hemos “vivaqueado” efectuamos el primer “rappel”, éste sólo posible con cuerdas de 60 metros situándonos encima del primer techo que se supera en las primeras tiradas de subida. De aquí uno corto y a casita que sigue lloviendo.



Saludos a los próximos.
Alberto Rabadá. Ernesto Navarro
25-26-9-60


Rabadá asegurando durante la escalada
A partir del mes de mayo del año siguiente año las actividades de la cordada Rabadá-Navarro por Riglos se suceden. El 7 de mayo abren el Mango del Cuchillo encordados con Rafael Montaner y acompañándoles en otra cordada José Antonio Bescós y Julián Vicente. Ese mismo mes realizan la primera escalada al Paredón de los Buitres o Mallo Arcaz y Navarro abre la vía Ursi con Ursi Abajo. En agosto, abren el espolón del Gallinero en Ordesa y en septiembre, de nuevo junto con Ursi Abajo, consiguen escalar la Vía de la Risa en la Peña Don Justo.




Al llegar las fiestas del Pilar se da la circunstancia precisa de cantidad de días libres para poder emprender la empresa de escalar el espolón del Firé. En el libro de registro, curiosamente no son Rabadá y Navarro los que escriben la “piada” sino una tercera persona no identificada ya que quienes arrancaran la foto-reseña en el libro, se llevaron también parte del texto en el que iba incluida la firma.


1ª ESCALADA AL FIRÉ POR EL TORREÓN DE LA AGUJA NO IMPORTA – VÍA DIRECTÍSIMA.
Riglos, días 12,13, 14, 15 y 16 de octubre de 1961. Cordada Ernesto Navarro y Alberto Rabadá del G.A.M. de Montañeros de Aragón.
Es quizá anormal que un espectador relate una escalada no realizada por él;  en este caso, a petición de los escaladores, haré un breve relato de todas mis impresiones vividas a lo largo de todos estos días en los cuales he acompañado con la mirada y he vivido momento a momento la progresión por la pared del Firé de estos dos compañeros que a mi juicio han sentado uno de los jalones decisivos en la historia de la escalada riglera. Lo referente a la ruta o vía queda plasmado en la presente foto. (Arrancada)
Empezaré diciendo que con esta escalada, dificultosa entre las que más, se resuelve uno de los últimos (ilegible) incluida entre las posibles de muchos prestigiosos escaladores.


Alberto Rabadá durante la apertura

Los componentes de esta victoriosa cordada han invertido 4 días con sus correspondientes vivacs y algunas horas de un quinto día entre la llegada a la cumbre y descenso. Omitiremos aquí todos los detalles referentes a la parte baja de esta escalada al estar aquí reseñados los sucesivos intentos anteriores, haciendo constar que los más efectivos fueron los realizados por la misma cordada en veces anteriores. Hay que destacar que con la duración de esta escalada se ganan unos tantos decisivos en la historia de los itinerarios largos españoles en una sola sesión.
La parte de la escalada a reseñar discurre por todo el Torreón del mallo Firé, vertiginoso contrafuerte de este macizo cuyas paredes verticales hacen muy difícil y fatigosa su escalada. En esta vía directísima la dificultad es muy sostenida con tramos muy difíciles de pitonar en los cuales, dada su configuración es necesario el empleo de técnicas artificiales, éstos alternados a veces con largos de escalada en libre dificultosos en los cuales las travesías horizontales se suceden y las reuniones aceptables no abundan mucho. Los vivacs han sido realizados en cornisas de tamaño no muy grande. 


Navarro muestra los destrozos tras su caída.

También conviene hacer constar que en los dos tercios superiores de pared el descenso (arrancado) hacia la base es algo problemático y para no (arrancado) esta reseña, aparte de considerarla como (arrancado) también una notable escalada de (arrancado).



Ficha técnica: altura   m. tiempo (arrancado) horas, vivacs aparte, material empleado: dos cuerdas (arrancado) cuerda auxiliar para elevar la mochila con (arrancado) dos juegos de estribos, 3 martillos, 45 clavijas (arrancado) de diferentes medidas y los mosquetones y (arrancado).

Por la (arrancado)”
Es en el Boletín de Montañeros de Aragón donde Rabadá explica con todo detalle cómo fue la escalada: la gente que estaba abajo, las dos caídas de Navarro, las penurias y dificultades pasadas en la escalada. Debido a lo extenso del texto y a que éste ya lo publicó Barrabes, dejo aquí el enlace para quien tenga interés en leer la transcripción del texto original.

Rabadá recogiendo la cuerda en la cima





También es interesante poder leer la repercusión que tuvo en la prensa local la hazaña, aunque la entrevista de Eliseo Bayo, transcrita en este enlace por Mariano García en el blog Tinta de Hemeroteca de Heraldo de Aragón, se preocupara de detalles más triviales como cuánto pesaba el petate, de qué se alimentaban durante la ascensión o de anécdotas a pie de vía del tipo: "El suceso fue seguido con todo interés por los habitantes de Riglos que, incluso, apostaban entre sí para acertar la hora en que llegarían a la cumbre. Una anciana de noventa años, ciega, enviaba a su marido, de igual edad y sordo, para que le tuviera al corriente de la escalada" más que de la escalada en sí. 

Vidal abraza a Navarro en la cima. Detrás, Cintero.

No quiero dejar de transcribir la versión de Miguel Vidal en el Boletín de Montañeros de Aragón del 50º aniversario de la conquista del Puro sobre la filmación que llevaron a cabo Rabadá y Navarro en el espolón del Firé: "La primera película de escalada en Riglos, con Rabadá y Navarro, la titulé “Escalada”. El guión, lo preparó Ramiro Brufau, que escribía muy bien. Y el locutor fue García Camañes. Para entonces, Rabadá había intentado engañarme varias veces para que subiese con ellos a filmarles durante sus escaladas. Al final, decidí explicarles cómo lo podían hacer ellos mismos: para ello, les regalé una cámara Paillard de ocho milímetros, de cuerda, que iba a dieciocho imágenes en lugar de a veinticuatro, para así ahorrar. A Rabadá le expliqué un poco el sistema cinematográfico de filmación, dándole consejos para que no hiciese barridos. De muy poco les serviría, pues esta cámara de foco fijo la chafaron en el Firé, y ahora es objeto de museo, pues sus restos los tiene Cintero en su casa…





La cordada, junto a la desaparecida cruz del Firé, tras culminar la escalada

Pero, en cualquier caso, ellos dos filmaron buena parte de la misma, motivo por el cual los puse en los créditos, aunque me velaron muchísimos trozos. Pero lo más importante lo filmaron ellos, claro está. Después, yo hice el montaje, en el que fue preciso tirar más de la mitad del material, que no eran sino sobrantes con barridos y cosas así. De todas formas, no fueron malos discípulos Rabadá y Navarro. Me hicieron caso en mis instrucciones: una película se filma de un modo parecido a como se hace una redacción. Y no me olvidé de añadir nociones sobre los diversos tipos de planos que se pueden tomar. De todas formas, luego había que oír cómo le explicaba todo esto Rabadá a Navarro, de un modo tan peculiar que daba verdadera risa. Una lástima que me chafaran la primera máquina"
Las fotografías que acompañan a está entrada están obtenidas de la película de Miguel Vidal grabada durante la ascensión del espolón del Firé.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...