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Equipamientos, reequipamientos, desequipamientos, restauraciones.

¿Desequipamientos? ¿Sobreequipamientos?
El polémico tema de los reequipamientos o desesquipamientos no es nuevo, basta revisar viejas revistas o publicaciones para comprobar que siempre se encuentra un punto de enfrentamiento y discusión sobre el itinerario de una nueva vía que aprovecha una antigua, la cantidad de material emplazado, el material que se retira, si se equipa por arriba, si se abre desde abajo tras una preparación de la vía... El asunto de la discusión, como decía, no es nada nuevo; más bien es viejo y recurrente, pero por una razón o por otra nunca deja de estar de moda. Sin embargo, es una evidencia que los parabolts (o "plagabolts", según se puede leer por algún sitio) atraen a la gente. Lo único que pretendo con este artículo es mostrar mi opinión en la que el cómo subir es más importante que el hecho de subir y recopilar ciertas actuaciones que se han producido en los mallos.

1964. Primer desequipamiento en Riglos
Antes de nada, expondré aquí a grandes rasgos un criterio sobre equipamientos que me enseñaron cuando empecé a escalar y que lo considero como el más adecuado. En fin, no es nada nuevo, basta leer la Declaración del Tirol de Buenas Prácticas en Deportes de Montaña. Se parte de la base que los aperturistas (o equipadores, en su caso) dotan a la vía de un estilo o una personalidad que se debe de respetar. El itinerario y el equipamiento fijo forma parte de esa personalidad de la vía; es decir, hay quien considera las expansiones como un recurso poco ético y quien lo ve como algo necesario y sin ninguna connotación peyorativa para la calidad de la vía. No entro a valorar qué es mejor, simplemente quiero decir que, en términos muy generales y hablando de aperturas, la cantidad de buriles / spits / parabolts emplazados nos dan información sobre las capacidades de los aperturistas y/o sobre su concepción ética de la escalada. Insisto; hay mil excepciones, aquí sólo hablo en términos generales.
En equipamientos desde arriba, la cosa cambia. El equipador no se la ha querido jugar, cosa criticable pero entendible, y decide dejar la vía preparada dejando los seguros en el mejor lugar posible para su posterior encadenamiento. Es otra manera de hacerlo, muy criticada hace años, pero hoy en día se ha convertido en la más habitual y recomendable para vías de escalada deportiva.

Quizás haga falta una restauración
El problema surge al intentar conjugar los dos estilos, tradicional y deportivo, en una misma vía. Si una vía ha sido abierta en el estilo tradicional, lo normal el que se siga respetando ese estilo de escalada y equipamiento, no siendo óbice para que si un seguro deja de hacer honor a su nombre (deja de ser seguro) sea sustituido por uno que sí que cumpla la función ¿Cuántos cordinos raídos hemos mosquetoneado, cuántos buriles oxidados hemos chapado, de cuántos clavos a punto de salirse hemos rapelado? No veo por ninguna parte el conflicto moral de cambiar una driza de varias décadas de solera por un anillo de dyneema. Con esto no quiero justificar una barra libre a la sustitución de anclajes, más bien al contrario. El compromiso -y relacionado a él, la exposición- es un factor inherente a la escalada tradicional en mayor o menor medida y así se debería mantener, pero es una pena comprobar como magníficas escaladas clásicas se convierten en auténticas cutre-vías por no tener un mínimo de "mantenimiento". Igualmente, habría que ser muy respetuoso a la hora de abrir itinerarios deportivos en las proximidades de vías para escalada tradicional, ya que haciéndolo así, eliminamos toda posibilidad de compromiso.

Por otra parte, nos estamos acostumbrando demasiado a comprobar como blandiendo el argumento de la seguridad, se destrozan vías clásicas sin el menor pudor. Todos queremos salir vivos de una vía, eso está claro, pero debemos ser humildes y reconocer que, si no podemos realizar una escalada sin que afecte a nuestra integridad física, lo mejor será no meternos en ella. Una vía no es propiedad del aperturista, pero se entiende que, por respeto y por la autoridad moral que representa, debería de contarse con su aprobación al acometer modificaciones sustanciales. También sucede que por incapacidad o por necesidad algunos escaladores han precisado añadir seguros adicionales a los ya encontrados. Puede ser entendible cuando las circunstancias nos han superado, pero adaptar ex profeso una vía a nuestras capacidades (sobreequipamiento) y no nuestras capacidades a la vía (entrenamiento y experiencia) no deja de ser un chapucero atajo que nos convierte en escaladores especializados de vías mediocrizadas. No nos confundamos; no existe ningún derecho universal que legitime una escalada 100% segura a base de sobreequipamiento y si ese derecho existiera entraría en confrontación con el legítimo derecho de un escalador de querer escalar esa vía con el mismo compromiso que en la apertura.

No todo genera polémica. Hay actuaciones que se han realizado con un amplio consenso y aceptación como las restauraciones del Espolón Arrabal, la Norte del Puro, la Cintero, la Bixente Inuxente, la Ursi... pero en otros casos no todo el mundo ha estado de acuerdo.
Edito (ene'11): "Arnaldos" puntualiza muy acertadamente este párrafo con una interesante entrada en su blog Retroroc. "No puedo opinar sobre algo que desconozco, y lo cierto es que no he escalado estas vías después de su reequipamiento, pero dudo mucho que ninguna de ellas mantenga nada parecido a su carácter original. No entiendo entonces el porqué de ese consenso y aceptación tan generalizados...bueno, sí que lo entiendo...". No dejéis de leerlo.

Recomiendo igualmente el artículo Escalada de opiniones de Armand Ballart en su blog Teràpia Vertical sobre este mismo asunto. Empieza así: "Por norma general, las paredes y sus itinerarios de escalada, son un patrimonio de dominio público que hay que cuidar y respetar, de lo contrario perdemos todo  su carácter. Antaño, sólo los escaladores experimentados llegaban al oficio de aperturista. Ahora, cualquiera que sepa manejar un taladro, puede recrearse por la vertical dejando su huella para la posteridad. Hasta aquí todo correcto, cada uno tiene la libertad de hacer lo que le parezca, siempre y cuando no distorsione el talante de un lugar. Existe una ética en la atmósfera, algunos la sintonizan, otros no. Es la gracia de la afición de subirse por las paredes, hacerlo con ilusión, respeto y unas mínimas reglas de educación".
  • El caso de la via ferrata del Firé. "Ferratización" y silencio 
El histórico paso de la vía, convertido en ferrata
¿Hasta dónde se puede justificar un sobreequipamiento? Aquel que justifica que se añadan algunas chapas de más quizás tampoco vea mal cuando el equipamiento se nos va de las manos. Hoy en día, desde el Jardincillo hasta la punta No importa, una desmesurada (¿cuál no lo es cuando pisa una clásica?) ferrata asegura los pasos y los destrepes de quien quiera pasar por ahí. Ojo a la gravedad del asunto: se trata de la primera vía de Riglos, abierta nada más y nada menos que por Jean Arlaud 75 años antes en el Firé, el mallo más representativo de la escalada tradicional, en el que sólo una vía se ha abierto desde arriba, y se equipa con cable con no sé muy bien qué justificación. Incluso el bellísimo paso de la vía (esto ya no es de Arlaud) que bordea la punta Mateo en una impresionante y aérea travesía ha sido ferrateada, impidiendo la escalada a quien quiera hacerlo ¿No es eso una terrible iniquidad ante la historia de esa vía?
Edito (mar'11): Publico aquí el comentario de Felipe Guinda:
La semana pasada, aprovechando una ascensión al Fire, retiré todo el material de la ferrata del Fire, quedando exactamente como estaba anteriormente. El material no es mío, por lo que espero a que sus propietarios me hagan saber dónde lo dejo. Si no, lo dejaré dentro de un tiempo en el refugio.
No busco polémica alguna, simplemente informar de un hecho.

¿Exceso de seguridad o falta de ética?
Intentaré no repetirme en exceso. Una vía clásica, caída en el olvido y que, de la noche a la mañana, es sobreequipada y rectificada en su itinerario original. Apenas se producen unos pocos lamentos, manos a la cabeza y búsqueda de respuestas que no llegan, pero a la hora de la verdad, se convierte en una vía en la que ningún fin de semana falta una cordada que la recorra, Desnivel le dedica un artículo a la "Nueva José Antonio Sanz" y multitud de piadas en blogs y foros constatan que 40 años después, se pone de moda gracias al equipamiento. Es un hecho: los parabolts atraen al escalador.

  • El caso de la Directa a la Visera. Sobreequipamiento sin permiso de los aperturistas, polémica y restauración.
Vía clásica. Abierta de un modo muy difícil y expuesto en condiciones invernales absolutamente duras. En toda la vía sólo quedaron tras la apertura 48 buriles de 2.5cm de longitud, bastantes de ellos colocados en el último largo en unas condiciones dificilísimas: "Abrir el último largo de la Visera me resultó difícil. Fue algo malabarístico. Evité por todos los medios recurrir al buril. Cuando llegué al vértice del extraplomo era de noche y la roca estaba mojada por la lluvia. Escalé a oscuras. Mis botas eran de suela muy rígida y sin goma cocida. Era lo que había." Tras la apertura, Antonio Gómez Bohórquez "Sevi" se manifiesta en contra de añadir más equipamiento con estas palabras "Esperamos que aquellos que quieran repetir la vía tengan la suficiente mentalidad alpinística para no añadir más buriles. De esta forma, la Directa a la Visera no se desvalorizará y podremos contar en España con otra ruta de gran belleza y dificultad". A pesar de esto, 30 años después, la vía se equipa "para hacer en deportiva" y consecuentemente los escaladores comienzan a acudir de manera muchísimo más frecuente que antes. Dos años después, los aperturistas aprueban la restauración de la vía de la que, por ahora, no existe más información.

  • El caso de la Serón-Millán al Pisón. Medio reequipamiento sin polémica. Posterior restauración completa con permiso de un aperturista; otro se manifiesta posteriormente en contra.
¿Era mejor dejar esto así para siempre?
Lo vivo en primera persona porque la idea de la restauración nació de mí. Me entristecía comprobar como, desde el reequipamiento de la parte superior, la inferior estaba condenada a olvidarse ya que todas las aguerridas cordadas que intentan subir desde el suelo se bajan en la primera reunión. Queremos hacerlo todo de manera ultracorrecta: pedimos permiso a Ángel López "Cintero" -el promotor de la apertura- que nos lo concede, entramos desde abajo, sustituimos buril por parabolt (y no siempre), sustituimos cordinos viejos por nuevos y no añadimos más expansiones. Durante dos meses no hago otra cosa que trabajar en esta vía, paso más miedo que siete viejas y, al final, la vía queda restaurada: mantiene la exposición y dificultad que nos encontramos escalándola desde abajo, pero por lo menos ahora los seguros sirven para algo. Y entonces aparece un comentario de Pepe Díaz en el anuario de Montañeros de Aragón diciendo que a él nadie le preguntó y que ya basta de vías de deportiva. Se me cae el alma a los pies. Cada cual es libre de protestar sobre lo que le parezca, pero en ese momento me pregunto qué es lo que entiende Pepe Díaz por "deportiva" y dónde están sus comentarios en contra del los equipamientos (éstos sí "deportivos") de vías en las que él también participó en la apertura como la Sureste de la Aguja Roja o de la Oeste del Cored o, qué coño, de la parte superior de la Serón-Millán. Dudo si su negativa viene dada por restaurar la parte de abajo, cosa que no tendría sentido ya que tendría que haber protestado igual por la parte superior, o por haber supuesto por nuestra parte que al obtener el permiso de Cintero también recibíamos implícitamente el suyo.

  • Varios casos de vías abiertas en estilo tradicional y reequipadas en modo deportivo por los mismos aperturistas.
Son múltiples y no quiero entrar en demasiados detalles; algunas gustan, otras no. En unas vías los reequipamientos se realizan inmediatamente tras la apertura, es el reciente caso de El abuelo Roger al Fire, y en otros pueden pasar bastantes años hasta que florecen los parabolts, como sucedió con la Torrijos a la Visera. Tampoco tengo una opinión formada al respecto de estas actuaciones. Sólo enlazaré un interesante artículo del blog Retroroc llamado La ética elástica que puede dar que pensar a más de uno. Por cierto, la presentación del blog es gloriosa, una pena que no se me ocurriera a mí antes para el mío: "Encontrarás información de todo lo que no te interesa. Fotos pasadas de moda, vídeos de mala calidad y reseñas de vías antiguas que no quieres hacer." Magnífico.
Precariedad en la cima del Puro

  • Varios casos de vías clásicas en proceso de miseria por desidia y cutrez de los escaladores. Indiferencia de los escaladores ante seguros ruinosos, robo de material.
Cima del Puro, asegurada por los mismos tres féretros desde hace la tira de años. Subo el 4 de enero de 2011, tras casi dos años sin pisar esa cima y me encuentro con que un clavo se ha salido, otro se mueve peligrosamente y un tercero está bien fijado, pero asoma cuatro dedos, ignorando qué porción de féretro sigue clavada. Mando mail a la FAM para dar aviso, publico una entrada en los Caracoles y de modo privado algunos conocidos me informan de que eso lleva ya un tiempo así. Me quedo de piedra ¿Ya se sabía y nadie ha avisado a nadie? De la FAM todavía no he obtenido respuesta.
Edito 19ene11: Por cauces extraoficiales, me entero de que ya se está trabajando en ello.
Edito 15mar11: Sin embargo, en este enlace la realidad demuestra que todavía no se ha hecho nada. 
Edito 18abr11: Jonbaine en los comentarios, confirma que el estado de la reunión sigue siendo el mismo que denuncio aquí. "Ayer (domingo 17 de Abril) repetimos la normal al puro y pudimos comprobar cómo sigue la misma situación que aparece en las fotos.
Y pude apreciar con terror como los segundos de otras cordadas colgaban como chorizos en este último largo."
Edito 21ene12: La cosa sigue igual. Más comentarios: "La última semana de diciembre del 2011 la reu del Puro seguía igual, y la verdad es que da un poco yuyu cuando el compa te dice que va petao y se va colgando constantemente".


Mezquindad en la Galletas
Chimenea de la Galletas. Pequeñas drizas que marcan la existencia de puentes de roca para que aquel que las escale, las vea rápido y pueda enhebrar su puente de roca. La última vez que la escalé, vi que alguien había dejado sus cordinos enhebrados para provecho de las siguientes cordadas. Así fue. Alguna de las siguientes cordadas sacó verdadero provecho y fue tan mezquina como para llevarse medio metro de cordino en cada puente de roca como botín de guerra. Al menos, dejó las drizas.

Serón - Millán (Mallo Pisón - Riglos): Reseña y croquis

Ubicación del pie de vía: tomar como referencia la marcada chimenea a la derecha del Puro por la que discurre la vía y situarse en la vertical, bajo un pequeño árbol que se encuentra a 30 metros del suelo al nivel de la segunda reunión. Desde ahí, seguir remontando la cuesta a pie de vía unos 10 metros, junto a un muro gris bajo un visible nicho horizontal alargado a 7 metros del suelo.

L1: Escalar fácilmente el muro hasta llegar al nicho a 7 metros del suelo, que se recorre de derecha a izquierda en su totalidad. Recomendable proteger la salida del nicho (C4 #1 (Camalot rojo), el siguiente parabolt está cerca, pero el suelo también). Escalar el muro (V) hasta una repisa y atravesarla hacia la izquierda atravesando dos nichos. A la salida del segundo, arriba, está la reunión.

L2: Superar la panza (6a+) que domina la reunión por su izquierda y escalar con ligera tendencia a la derecha hasta alcanzar un nuevo nicho, del que saldremos hacia arriba por su izquierda para alcanzar fácilmente "el trono", repisa de la segunda reunión.

L3: Comenzar por un corto diedro encima de la reunión y salir de él (V+) con tendencia a la izquierda hacia otro diedro poco marcado. Por terreno muy fácil pero expuesto (un solo puente de roca en 10 metros) alcanzar un parabolt que marca el comienzo de la diagonal hacia la derecha que, buscando los pasos más fáciles, nos lleva a la reunión.

L4: Escalar el muro a la izquierda de la marcada fisura situada encima de la reunión y, una vez superada, seguir fácilmente por un muro hasta llegar a la cueva (vivac en la primera ascensión). Superar trabajosamente el techo (6b/A0) y tras un corto paso de diedro (recomendable proteger) llegar a la reunión.

L5: Seguir sin problemas por el diedro, con atención a la pésima roca del muro de la derecha. Llegar a la cueva -más fácil de lo que parece desde abajo- protegida con un clavo y un puente de roca (V+) y al llegar a las cornisas herbosas y terrosas de debajo del collado del Puro, desplazarse a la derecha bajo la chimenea en busca de la reunión. Posibilidad de enlazar L4 + L5 (53 metros).

L6: Superar el corto muro situado encima de la reunión y por un corto diedro (IV+), entrar en la reunión a la que llegan los que vienen desde el collado del Puro.

Paso de hombros. Rabadá sobre Montaner
L7: Comenzar por el profundo diedro hasta la panza que lo cierra (V+) bien visible desde la reunión. Tras superarla, continuar en la misma tónica y al llegar a una entosta en forma de cuña, desplazarse a la derecha de esta cuña, encontrando inmediatamente la reunión. Posibilidad de enlazar L6 + L7.

L8: Fácil largo (IV+) en el que el diedro definitivamente se convierte en chimenea avanzando fácilmente en X gracias a la cercanía de las paredes y al tamaño generoso de las presas.

L9: Largo muy corto (IV+) con las mismas características que el anterior. Posibilidad de enlazar L8 + L9.

L10: La chimenea se va cerrando (V) hasta terminar convirtiéndose de nuevo en diedro. Reunión a la izquierda en la cornisa "edílica" (vivac en la primera ascensión) utilizada antes del reequipamiento para terminar por el escaqueo de la izquierda, pero con el primer seguro un poco alejado si vamos a seguir por la vía original.

L11: Seguir por el diedro aprovechando la fisura y las presas del muro de la izquierda (6a) hasta que se pierde verticalidad progresivamente y se alcanzan las primeras sabinas de la cima. Ultima reunión con dos paraboles sin argolla a la derecha de la segunda gran sabina en terreno ya definitivamente tumbado. Posibilidad de enlazar L10 + L11 (55 metros). Cima.
En la cornisa "edílica". Último vivac

Pasos clave
1er largo. Muro a la salida del 1er nicho. Roca descompuesta en los nichos.
2º largo. Panza de salida de la reunión. Paso fino, pero excelentemente asegurado. Roca descompuesta en el nicho.
3er largo. Tras el cuarto seguro (buen puente de roca) hay varios metros de escalada fácil sin ningún seguro hasta llegar al parabolt. Posibilidad de proteger el paso con el Camalot #0.5 (morado).
4º largo. Cueva del vivac. Salida dura en libre, sin problemas en artificial.
5º largo. Roca descompuesta en el muro de la derecha. Cueva con salida algo exigente.
7º largo. Panza que cierra el diedro.
11º largo. Diedro final con algún paso exigente.

Ver descenso del Pisón.


Los motivos del reequipamiento de la parte inferior:

Ver historia de la apertura.

Pasaban los años y eran escasísimas las cordadas que se aventuraban a subir la Serón-Millán sin atravesar desde el collado del Puro y quienes lo hacían, la mayor parte de las veces terminaban rapelando desde la primera o segunda reunión. Muestra de estos abandonos era la acumulación de cordinos, buriles y clavos en las primeras reuniones, llegando a encontrarse en "el trono" una unión de diversos anclajes que sumaban dos metros de extremo a extremo... y ésta era sólo una de las tres reuniones similares que entre la "cicatriz" y el "trono" existían.
Parte del material retirado de la vía tras el reequipamiento
Hace unos años (por la fecha que pone en los clavos colocados como químicos, fue probablemente en el año 2002) los Grupos de Montaña de la Guardia Civil reequiparon la chimenea, dejando involuntaria y definitivamente condenada al olvido la parte inferior con su acumulación de material arcaico e inútil para su función. Ese reequipamiento de la parte superior atrajo consecuentemente a más escaladores a realizar la chimenea de la Serón-Millán que, a falta de otro itinerario más seguro, accedían a este tramo superior a través de la Normal del Puro. La consecuencia de ese reequipamiento "a medias" de una vía se hizo evidente a los pocos meses: las típicas aglomeraciones en la Cueva del Puro, uno de los puntos más conflictivos de Riglos en lo que a masificación se refiere, se agravaron y el pandemónium de escaladores que subían, que bajaban y que se quedaban bloqueados en el desplome de la cueva llegó a formar escenas muy curiosas.

El actual reequipamiento de la parte inferior -restauración, habría que decir- se llevó bajo el más estricto seguimiento a la ética de los reequipamientos, respetando la personalidad de la vía tanto en lo referente a su itinerario, como al número de seguros emplazados: la restauración se realizó con el permiso de Cintero, realizada desde abajo y sustituyendo seguros viejos por nuevos, llevado esto último a cabo sin añadir mayor número de anclajes que los que ya existían; aún diría más, ahora hay menos anclajes de los que había en un principio al eliminar la sobreacumulación de buriles en las reuniones. Sólo se ha modificado mínimamente el emplazamiento de los anclajes fijos en unos pocos casos para evitar rozamiento innecesario y evitar las cornisas en las caídas. De la inutilidad real del material encontrado se podría hablar largo y tendido, pero pondré sólo tres ejemplos:
1.- buril que salta en el muro del primer largo haciendo una suave palanca
2.- clavo retorcido que se parte al principio del tercer largo al primer intento de extraerlo
3.- clavo que salta en el nicho del segundo largo con la tensión producida en la cuerda por una caída ¡¡del segundo de cordada!!

Toda esta explicación viene a cuento porque, tras obtener el permiso de Cintero en 2009, la noticia corrió de boca en boca entre los veteranos y dicha restauración despertó muchas dudas en escaladores a los que tengo mucho aprecio: Villarig en su blog y Jesús Bernal en el comentario a ese mismo post no veían clara la necesidad de reequipar la vía y abogaban por dejarla como estaba.

Tercer largo
Séptimo largo
Comentario de Gregorio Villarig: (...) No obstante, hay que decir que es curioso, que esta combinación de subir la vía normal del Puro y continuar por la chimenea de la Serón-Millán se haya quedado con la denominación de “Serón-Millán”. La genuina la hicieron el 20, 21 y 22 de Junio de 1957, Rabadá, López, Montaner y Díaz. Y se trazó al aplomo de la chimenea, menos las dos primeras tiradas, comenzando casi en las cuevas de la Virgen y derivando luego hacia la izquierda a la busca de unos diedros en dirección a la chimenea. De su dificultad habla alguien tan poco sospechoso como “el Bunny” en su libro Verticualidad, que dice más o menos, en aquellos años, no se había hecho nada parecido ni al norte ni al sur de los Pirineos y, si acaso, quizás alguna equiparable en Dolomitas.
Pero quiso la necesidad o la urgencia de aquellos viajes “relámpago” en moto que hacían Anglada y compañeros a Riglos, que optaron por aquella combinación por el collado del Puro y así hacer posible llegar el sábado, escalar el domingo y volver esa misma noche a Barcelona. Así lo hicieron Anglada y Guillamón, al año siguiente o sea en 1958 y yo mismo con Navarro en 1959, que aunque Zaragoza estaba más cerca, los horarios del tren eran aún más restrictivos que los de las motos. Hay que esperar tres años más, o sea 1962, para que Colomer y Mas hagan la tercera combinación y hasta 1965 para que Ursi e Ibarzo hagan la primera repetición de la vía completa, ocho años después. Este mismo año se repite otra vez por el collado.

En fin, que esta “combinación” de escalada aérea y rápida deviene en clásica, mientras la original se ha hecho muy pocas veces y quedado casi en el olvido, ayudada por la dificultad propiciada por la mala roca y su desequipación. Me llega el rumor de que piensan equiparla; no estoy seguro de que sea una buena idea, tal como está puede seguir siendo terreno de aventura para quienes lo quieran así y para osados o coleccionistas. Mientras que vías paraboleadas ya son muchísimas.Si se queda como está, en la memoria colectiva seguirá siendo, “la parte de abajo de la Serón-Millán”.Y si se prepara, pasará a ser otra vía más.


Y el comentario de Jesús Bernal: sería una putada que arreglaran esa parte inferior para deportiva; creo que ya hay bastantes vías deportivas y al final no quedará nada escalable tradicional.
Yo repetí esa parte inferior hace treinta y tantos años y me lo pase de puta madre, ocho horas para subir setenta u ochenta metros. Sudores, terror, esfuerzo salvaje, un vivac en una cornisa a setenta metros del suelo, vivencias que a nadie interesan ahora pero que a mi me gusta recordar.
Es otra forma de escalada, con altísimo riesgo, que pienso no debería desaparecer, hay pared para todo y para todos, no jodamos ni desvirtuemos las paredes míticas que han hecho progresar esta actividad.
Los chavales actuales suben por sitios increíbles, enhorabuena, pero también deben respetar lo que hicimos las generaciones anteriores.
Si el espolón del Fire, más o menos se ha respetado en su concepción original, respetemos también algunas vías como ésta, la vía de Verano, etc.
Los tiempos cambian y en cada época la gente que utiliza las paredes es la que decide, pero creo que hay una serie de cosas que deberían conservarse, aunque sólo sea como arqueología.
Bueno, ya no me enrollo más, pero yo nunca podría haber subido por las directas de la Visera en libre, no me dan los brazos para tanto, y nunca se me ha ocurrido ir a coserlas de buriles, tipo la antigua Carnavalada, para darme el gustazo de pasar por allí.

Un poco de respeto con lo que se ha hecho anteriormente no vendrá nunca mal, aunque sea sólo en sitios muy puntuales.
Quinto largo

Ubicación original de ambos testimonios en el blog de Gregorio Villarig.

También Pepe Díaz, aunque de esto nos enteraríamos después, manifestó en el Anuario 2009-10 de Montañeros de Aragón su disconformidad por el "reequipamiento deportivo" de la vía y porque nadie le había consultado. Personalmente, esta doble crítica me dolió de manera muy particular. Al obtener el permiso de Cintero -junto a Rabadá, el impulsor de la apertura- dimos por hecho que Pepe Díaz, quien no se manifestó en contra cuando se realizó el reequipamiento de la parte superior, también estaba de acuerdo. Por otro lado, definir como "deportiva" la sustitución de anclajes viejos por nuevos, nos pareció tan injusto como erróneo.

La vía en absoluto ha quedado en "concepción deportiva" y sería un error afrontarla como tal; tras el reequipamiento de la parte superior era necesario hacer lo propio en la parte inferior, ya que se quedó una vía completamente desvirtuada en su conjunto y olvidada en su parte más difícil y meritoria, llegando a darse el caso de que mucha gente desconocía la existencia de esa mitad inferior de la Serón-Millán. Desde que los aperturistas abrieron la vía, muchos escaladores fueron dejando material a lo largo de su recorrido cuando no se fiaban de la resistencia de aquello que encontraban ya puesto, siendo en su momento material fiable, pero que con la corrosión y el paso del tiempo han dejado de ser eficaces para detener una caída o, en algún caso como los ya relatados, incluso para sostener el peso de una persona. La acumulación de "ferralla" y cordinos, especialmente numerosa en las reuniones, era escandalosa a la vez que poco útil. Quien colocara en su día esos anclajes lo hizo para que le aguantara una hipotética caída y hoy en día, en buena parte, ese material ya no cumplía con su función.
Serón-Millán. Itinerario integral
Tras el tercer día de reequipamiento, en el que se llegó al nivel de la base del Puro, se dejaron cuerdas fijas entre la primera y tercera reunión para facilitar el trabajo que quedaba por hacer. Aunque el reequipamiento nunca se llevó en secreto, la evidencia de las cuerdas ponía de relieve que se estaba trabajando en el itinerario y fueron varias las cordadas que se lanzaron a escalar la vía, casi todas bajándose al llegar a la última reunión equipada, con excepción de la cordada formada por Toño Carasol y Gregorio Villarig que continuaron también por terreno sin reequipar hasta el collado del Puro.

En la Semana Santa, una cordada de croatas que escalaba el tercer largo sufre un accidente. Un bolo que se desprende provoca una tremenda caída de unos 15 metros del primero de cordada detenida por el puente de roca y sin consecuencias demasiado graves para lo que podía haber pasado. La mejoría del tiempo en abril hace que la gente se arremoline en la base de la vía y son varias las piedras que caen muy cerca de los curiosos. Definitivamente, parece ser que la tranquilidad con la que se trabajaba las primeras veces, no se va a repetir hasta que no vuelva el frío.

Montaner, "Cintero", Rabadá y Díaz
Todo esto hace que la ética de la apertura se deje con rabia a un lado y los reequipadores van a lo práctico y rápido, accediendo a los dos siguientes largos (cuarto y quinto) desde el collado del Puro, pero manteniendo el criterio de perforar sólo para sustituir aquellos anclajes o buriles que no aguantarían una hipotética caída, quedando en definitiva una escalada muy exigente y en ocasiones expuesta, por lo que se recomienda a quien vaya a repetirla que conozca suficientemente la roca riglera, así como que tenga suficientemente consolidado el grado obligado (V/V+) y controle bien el aspecto psicológico de una escalada de estas características.

Espero que este trabajo sirva para que quien recorra estos muros admire el buen hacer y la valentía de los cuatro excepcionales aperturistas: Rafael Montaner, Ángel López "Cintero", Alberto Rabadá y Pepe Díaz.


Para terminar, aquí tenéis el enlace a la noticia en Barrabes tomada a partir de este artículo, con reseñas de Felipe Guinda.

Yo he venido aquí a hablar de mi libro. Senderos de agua del Alto Gállego.

Atribuyen a José Martí aquella declaración de intenciones de tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol. Yo, desde la humildad o el conformismo ya estaba resignado a mantenerme en otro nivel y me había quedado más que satisfecho con adoptar un perro, escribir en un blog y plantar algo en mi balcón cada año. Sin embargo, las situaciones cambian y he cumplido una de esas premisas para ser un hombre completo y ahora, como Paco Umbral en su actuación estelar en televisión, hoy yo he venido aquí a hablar de mi libro. Aquel que caiga en este blog esperando encontrar las habituales historias sobre montañeros de referencia al leer este post se va a sentir defraudado, pero quería tener unas líneas y un ratico para algo en lo que he depositado bastante ilusión.

Cuando Ritxi y un servidor tuvimos la idea de catalogar exhaustivamente los descensos del valle de Tena, concretar esa ocurrencia en una publicación se antojaba algo bastante lejano. Sin embargo, ahora, un mes después de que el libro se haya publicado y con la seguridad que da a los autores saber que está vendiéndose muy bien, me permite como coautor observar reflexivamente el trabajo realizado y el tiempo invertido y concluir que ha merecido la pena.

Tengo que reconocer que ha sido Ritxi el que ha cargado sobre sus hombros el trabajo más duro; él tenía la motivación que me faltaba a mí para ir a explorar lejanos barrancos observados sólo en fotografía aérea, él dio la paliza (virtual) a los aperturistas para conseguir información y él se hincó en solitario una retahíla de descensos ponzoñosos sacrificando tiempo libre y material, sólo por el hecho de cumplir el objetivo de reseñar todo lo conocido y desconocido en el Alto Gállego. Gracias también a él y a su perseverancia se ha publicado la joya escondida del valle –la garganta del Costechal, cuya entrada es la portada de nuestro libro- tras decirle yo unas cincuenta veces la frase: “olvídate, ahí no hay nada” y darme cuenta una vez más de que era él el que tenía razón.

Y finalmente la criatura vio la luz con el interminable nombre de Senderos de agua del Alto Gállego. Barranquismo en el valle de Tena y Tierra de Biescas. El libro rompe con los esquemas establecidos por la costumbre en las guías de barrancos. No hemos convertido el catálogo de barrancos en un concurso de misses; es una recopilación de los descensos que existen en el valle y están los más bonitos, los más deportivos, los más acuáticos y también algunos que –con perdón- son una mierda. Hemos sido sinceros e incluso mi compañero en la autoría que tiene el listón barranquero más bajo que el común de los mortales, ha accedido a reconocer que ciertos descensos no merecen la pena. Los hemos puesto más pequeñitos, con menos líneas y con la consabida coletilla de “para coleccionistas”.

Descubrir y dar a conocer descensos ya abiertos como Santa Orosia, la parte superior del barranco del Infierno, Piniecho, Ollaza, Rimalo, la Garganta del Costechal e incluso haber tenido la suerte de haber realizado el primer descenso del barranco d’as Faxas justo antes de que fuera arrasado por un alud, da un punto de orgullo de autor. Que una vez que la gente lo ha leído todos los comentarios, incluso de quienes no nos lo esperábamos, sean positivos ya te deja lleno de satisfacción.

Aportamos también en el libro una novedad que creemos que es bastante útil en este tipo de publicaciones. La inclusión de ortofotos y mapas a escala 1:10000 que indica perfectamente la aproximación y el retorno, así como la información básica de cada descenso, para poder llevarte el mapa al barranco. Además, al estar hechos en polietileno en vez de en papel, no hay riesgo de que se moje o se rompa. Esto es lo que ha hecho que suba el precio del libro, pero creemos que ha merecido la pena apostar por esta novedad.

En fin, a los que os decidáis a comprarlo, espero que os guste. Enlazo en el lateral del blog el libro en Barrabés y aquí en La casa del libro para quien se quiera hacer un regalo.

Buitre no come alpiste

Mucho se ha estado discutiendo estas semanas atrás sobre la difícil convivencia entre aves y escaladores. Compartir medio es lo que tiene, que surgen conflictos con tus vecinos ¿A quién le molesta la forma de ser de, por poner un ejemplo, los malgaches? Pues a nadie que viva a más de 4000 kilómetros de Madagascar, es obvio. Lo evidente de esta situación es que las aves no caen mal a nadie y por eso, ante un conflicto escaladores/pajarracos siempre vamos a llevar las de perder. Es más fácil que el señor Eusebio odie al escalador que caga en su campo a pie de vía -y de paso le roba unos melones- que al buitre que se da una vuelta por ahí de vez en cuando. Así que más vale empeñarse en caer bien.

El caso es que como yo no voy a aportar nada interesante al tema de la convivencia escaladores-pajarillos voy a poner algún dato que me viene a la memoria de historias de personas y avechuchos. Hasta hace unas décadas el ser humano no se ha esforzado demasiado en la conservación del buitre, más bien todo lo contrario. Iba a comentar la escena de Conan el Bárbaro, interpretado por Arnold Schwarzenegger en la que es capaz de, estando crucificado, matar a mordiscos al buitre que espera para devorarle... pero no hace falta recurrir a las películas para hablar de buitres y bárbaros.

Tradicionalmente, los buitres no han sido bien vistos. Las leyendas y la historia se mezclan dejando a los buitres en bastante mal lugar. Colonias de buitres que siguen a los ejércitos previendo una carnicería, niños raptados por buitres… incluso en la antigua Grecia la muerte de Esquilo se achacó a los buitres. Esquilo, no sólo se dedicó al teatro; en su currículo guerrero figuran hechos tan memorables como luchar contra los persas en las batallas de Maratón, Salamina y Platea. Sin embargo, no murió en la guerra. Se encontró con la muerte cuando un quebrantahuesos decidió soltar sobre la cabeza del dramaturgo griego la tortuga que iba a comerse.


Hoy en día, las noticias de ataques de buitres a ganado vivo caen como un incesante goteo. Los biólogos dicen que es imposible, estos animales no están preparados para el ataque pero los ganaderos siguen exigiendo indemnizaciones.

Sea cierto o no lo de los ataques, la verdad es que la población de estos animales se ha incrementado muchísimo y el alimento no se encuentra tan fácilmente, por lo que han tenido que emigrar a zonas de donde habían desaparecido. No sé si entramos ya técnicamente en superpoblación, pero comenta algún amigo que cuando vienen los buitres tapan la luz del sol y no le falta razón. Hemos pasado del exterminio institucionalizado de hace unos años a la protección a ultranza de los buitres, convirtiendo a estos animales en tan dependientes del homo sapiens como un canario en una jaula.

El problema de convivencia no es nuevo, viene de bastante lejos. La relación con los buitres ahora es más cordial, pero leo en la primera edición (enero de 1954) de Cara a la montaña, de Agustín Faus cómo trataban algunos montañeros de antes de la guerra a estos carroñeros. Uno de los capítulos me ha dejado de piedra. El título es “Buitres en la Pedriza” y relata las historias que les cuentan montañeros veteranos a los jóvenes. La síntesis de las tres historias relatadas en este capítulo es la siguiente:
Primera historia: polluelo de buitre comprado a un pastor al que se le encierra en una habitación de una casa sólo por la diversión de tener un buitre. Cuando el polluelo se hace grande no hay quien se atreva a entrar en la habitación, de manera que se le deja confinado hasta que muere de hambre y sed.
Segunda historia: Montañeros que escalan a las Buitreras para colocarle un cencerro a un polluelo. Consiguen su objetivo, pero no vuelven a saber nada del buitre ni del cencerro. Dudan si el buitre logró quitárselo o por el peso en el cuello se despeñó cuando intentó volar por primera vez.
Por lo que descubro por otros lados, esto no es demasiado extraño. Ya Ángel Serón contaba la historia de ver volar un buitre con cencerro y hace bien poco en la página de Iberianature denunciaban la misma escena.
Tercera historia: Intento de embalsamar a un buitre. Ponen un cebo, acuden los buitres, apalean a uno hasta matarlo y cuando lo llevan al embalsamador les quiere cobrar 450 pesetas “de las de antes de la guerra” abandonan el cadáver en las obras de Recoletos.

Yo, que he sido educado en la ciudad y mi infancia y juventud se han desarrollado en el último cuarto de siglo XX, esperaba una moraleja o un final ejemplarizante a este capítulo, pero no; termina tal cual. Iba a incluir alguna opinión o moraleja personal, pero no tengo una conclusión reputada para que me lleve a afirmar si es sostenible o no la convivencia y en caso negativo qué es lo que sobra en las paredes, si bichos o humanos.

Edito: el primer comentario ya me lo esperaba. Cheba, que de esto de los pájaros entiende un rato, hace una reflexión bastante buena. Mi conocimiento de los pájaros se reduce a dividirlos en gorriones y "no gorriones" así que ahora que hablamos de no gorriones, copio el comentario del experto:

Hombre, yo creo que actualmente los problemas de convivencia entre bípedos y plumíferos no vienen a través del buitre leonado sino de otras especies más sensibles como el águila real, águila perdicera, halcón peregrino, alimoche y quebrantahuesos.Las políticas conservacionistas son bastante arbitrarias.

Por ejemplo, al buitre leonado se le mató de hambre, luego se pusieron comederos, luego llegaron las vacas locas y cierre de comederos y actualmente hay una cierta sobrepoblación en
algunos sitios.
Otro ejemplo, el cernícalo primilla: se hace un plan especial de protección y luego se planea Gran Scala ¿Alguien lo entiende?
Otro ejemplo: se destina una buena cantidad de pasta a la Fundación del Quebrantahuesos (lo cual está muy bien) sino fuera porque a otras especies amenazadas como el urogallo no se le hace ni puto caso.

Más "desordenes avícolas": a nadie le extraña ver colonias de cotorras argentinas en la tropical Zaragoza y a nadie le extraña ver torcaces anidando en cada parque, colonias de tórtolas turcas cuando hace años eran una rareza, ver cada vez más milanos reales, ver sobrepoblaciones de cigüeñas en Monegros que se han hecho residentes y con nidos de VPO, etc.

O sea, que se advierten diferentes desórdenes. Hace mucho más daño el monocultivo y los regadíos en zonas de secano a la avifauna que la actividad escalatoria, pero tenemos que hacer autocrítica, porque el escalador común es ave rapaz y no discrimina. Le suele dar igual todo.

Por ejemplo, el otro día en un sector concurrido de escalada deportiva, a alguien se le cayó una botella de agua rodando y salió un buhó real de su escondite. Yo flipé porque era la segunda vez que veía un búho real en libertad. Los comentarios del personal no fueron "¡ostras, un búho!" "¡Qué bonito bicho!", etc.
Los comentarios fueron más o menos: "¡Tú no has visto nada!" "Eso era una gallina" "Ave que vuela a la cazuela", etc.Y como decía mi vecina, hombre... eso tampoco es.

28 de octubre de 2008 12:22


"Buitre no come alpiste" es el título de una canción de Extremoduro. No tiene nada que ver con el contenido de este artículo, que como habréis visto es un batiburrillo sin pies ni cabeza, así que para seguir dando poco sentido a esto, lo he incluído como título del post.

Donde dije digo, digo Diego

La idea que tenía cuando me propuse empezar a escribir en este blog era la de seguir la máxima latina de Scripta manent (lo escrito permanece) y dar una cara un poco diferente a la información de montaña. Generalmente, lo que la gente demanda a los blogs y las webs son dos cosas: actualidad y reseñas. En todo caso, siempre quedamos unos pocos “freaks” que echamos en falta el elemento histórico; cuando se habla de una vía, tradicionalmente se ignoran datos como quiénes la abrieron, en qué época, cómo lo hicieron y con qué medios. La vía –o el barranco, o la cima- es tanto el recorrido en sí como la huella que deja el que pasa por ahí. Es incompleto hablar de La fiesta sin nombrar a Carlos García o de la Carnavalada sin mencionar a Serge Castéran y una escalada se siente diferente cuando se conoce su historia que cuando sólo se va por subir.

Aunque no he recibido demasiados datos nuevos, todas las aportaciones que me han hecho las he acogido con infinita gratitud. Es normal la falta de nueva información; antes me leían 3, ahora me leéis 4 –de los que la mitad ya me habéis oído antes todo lo que cuento- y tampoco aporto nada que no esté escrito ni que no hayamos oído a los veteranos escaladores antes.

Todo este introito viene al caso por una cuestión. Yo pensaba escribir en este blog al modo del cronista que plasma en un pergamino la batallita y lo pliega esperando no modificar nada de lo escrito, pero hete aquí que la realidad me devuelve a mi sitio y tengo que hacer añadidos y correcciones a lo ya posteado. Voy p’allá:

Sobre el artículo del barranco de Foratata.
Pierre Teyssier, un barranquista francés al que yo no conozco pero que algunos compañeros lo tienen en muy alta estima, decide motu proprio acabar con el rápel mas largo que en un barranco existe en Aragón fraccionándolo en 50+100 y de paso saltarse a la torera la normativa del Parque Natural de Guara sobre reequipamientos: El equipamiento de nuevos barrancos para su descenso o el reequipamiento de los instalados estará sometido a autorización de la Dirección del Parque, la cual podrá ser asesorada por la Federación Aragonesa de Montañismo a través de sus representantes del Patronato.
Una cosa es montar una reu porque de la que te vas a colgar te da miedito, pero otra diferente es montar instalaciones innecesarias.
Ofrece la reseña nueva a quien se la pida pero ahora el chandrío ya está hecho.

je viens de réequiper le canyon (…), le 150 m est désormais réalisable avec 2 cordes de 100 (relais à 50m)donne moi ton mail et je te passe la topo réactualiséec'est pas trop cool çapierre teyssier
Todos los datos, http://www.descente-canyon.com/forums/viewtopic.php?id=8523.

Sobre el artículo de la Galletas.
No expliqué bien la historia de la ruta. El recorrido clásico o habitual no es el original de la apertura sino el resultado de unir tres recorridos: el primer intento de Montaner, Virgili y Bescós, la primera de Rabadá y Montaner y la directa de Porta y Antoñanzas.
En la entrada sin modificar contaba que el primer intento de Montaner también recorría la entrada directa desde el suelo y no es así. Realmente, Montaner y compañeros siguieron el recorrido que todos hacemos hoy por el camino que sabiamente nos marcan las chapas, hasta que se encontraron con el desplome que les devolvió hasta el suelo. Rabadá y Montaner en la segunda visita, probaron por el otro lado que les llevó hasta el cómodo nicho donde comienza la vía de las Fisuras. Porta y Antoñanzas por su parte enderezaron la salida y abrieron el desplome actual de 6a+, enlazando con la vía original por la preciosa travesía que lleva al nicho.

Sobre el artículo de la norte del Puro.
Nada nuevo a las reseñas que ya puse. Simplemente he copiado el texto que acompañaba a los croquis en los Cuadernos Técnicos quedando el artículo bastante más majo de lo que estaba antes.

Las responsabilidades ajenas (by Cheba)

Me he tomado la libertad de fusilar el contenido de un post de Cheba en la página de Cañones y Barrancos por dos razones: estoy de acuerdo con él en cada una de las palabras y así tengo una excusa para retomar el blog sin mover un dedo.


No le he pedido permiso para colgar esto, pero doy por hecho que no se va a ofender por este fusilamiento. En el post habla de barrancos, pero igualmente se puede extrapolar a la escalada o a correr unos encierros en san Fermín.



El post original: http://www.barranquismo.org/foros/index.php?topic=939.0

LAS RESPONSABILIDADES AJENAS

¿Por qué tendemos a pensar que aquel que sabe menos que nosotros es tonto del culo?


Aparte del innato sentido de supervivencia que casi todos tenemos me parecen tremendamente injustos y algo prepotentes esos comentarios bienintencionados, ligeramente cercanos al despotismo ilustrado, donde una persona sin experiencia (aunque esta pueda ser ingeniera astrofísica o doctora en filología hispánica) se ponga a hacer el canelo porque ha visto a otro a hacer el idem, eadem, idem.


El ser humano es curioso. Nos olvidamos pronto de nuestras propias carencias, de los tiempos en los que sabíamos menos que ahora, (no de los tiempos en los que aprendimos, porque siempre deberíamos estar aprendiendo). No nos metíamos en fregaos porque lo hubiéramos visto en un foro, ni hacíamos tal barranco por haber visto una piada, ni saltabamos de 20m. por haber visto un documental en la tele o porque nos lo hubiera dicho un colega.


Entonces ¿por qué extraña razón van a hacer algo los demás que no hicimos nosotros? ¿De dónde viene este desinteresado altruismo de no darle al pobre herramientas porque no va a saber usarlas?


Pit Schubert decía que nada enseña más como quemarte la mano con la cuerda. No hace falta llegar a ese ejercicio de empirismo concentrado para darse cuenta de que, en los justos términos y haciendo un mínimo ejercicio de inteligencia práctica, ninguna persona, por carecer de conocimientos técnicos es más tonta que otra que los posee. No estamos hablando de experiencia.Hay quien negaba comentar una maniobra porque podía (nótese el condicional) malinterpretarse. Hay quien rechazaba dar información porque esta podía (repito condicional) utilizarla alguien de neuronas distraídas.


Hay quien ha llegado a decir que no ponía estados de caudales porque consideraba que era una responsabilidad muy grande.


Y ciertamente lo es. Cómo es una responsabilidad muy grande el cruzar la calle. Aunque tú sepas que después del rojo va el verde y luego el ámbar. Pero no por ello consideremos gilipollas a quienes no hayan el curso de semafórica ni hayan tenido a bien leerse el manual "Semáforos de Hoy". Tranquilos, que seguro que se dan cuenta que el tráfico para cada X minutos y no mueren atropellados en el intento.


No hagamos despotismo ilustrado.

Nunca hay chapas a gusto de todos


Pagar por encontrar chapas

Leo la noticia de que Talo Martín ofrece 1500€ a quien le diga al oído quién ha sido el pollo que le ha desequipado la Placa Ninja en La Pedriza. La recompensa por delación históricamente ha sido fuente de injusticias, ya que siempre hay quien acusa en falso para obtener beneficio propio. No sé en qué terminará este asunto, pero todo hace prever que Talo se va a quedar con las ganas de saber si ha sido el Vaquilla o la mierda la Sole.


Pagar por quitar chapas

Esto me hace recordar el lado contrario de la moneda. Jesús Gálvez y Adolfo Madinabeitia abren en 1990 la ruta directa en el Salto del Ángel, una vía de un kilómetro con varios largos de A4 y otro buen montón de A3 y el resto A2. Una cosita de bastante miedo, vamos. Ante la posibilidad de futuras liberaciones, a Adolfo Madinabeitia parece que no le importaba que metieran expansiones en su vía:

¿Es una buena evolución la liberación de las vías?
Sí, es una progresión lógica y una buena motivación para el futuro.

¿Se puede cambiar algo para hacerla en libre, como emplazar seguros mejores?

La verdadera escalada libre es la escalada sin cuer
da, a partir de ahí todo es artificial. Si tienen la satisfacción de pasar en libre, porque le hayan puesto unos spits… pues igual a algunos, como al que la ha abierto, le molesta, pero ¿la satisfacción que le va a suponer al que la realiza?¿cómo vas a entrar en eso, no? El monte es de todos ¿o el que abre una vía compra con ello esa parcela?
En tu vía del Salto del Ángel, ¿te gustaría encontrar gente que al repetirla metiera más seguros?

Si te digo la verdad, me da igual. Me importa la vivencia en la pared. Si me vienen diciendo que han hecho el Salto del Ángel en libre, pues estupendo.

¿Aunque le hayan metido más seguros?

Si les han hecho falta para salir de ahí… (ríe) (…)

Desnivel, número 207, enero 2004


Un equipo internacional, consigue hacer en libre el Salto del Ángel equipando una vía que aprovecha buena parte del itinerario de Gálvez y Madinabeitia. Pero tras la liberación Gálvez no se muestra tan condescendiente como su compañero y afirma:

El reto de esa pared consistió en abrir una vía con una sola expansión y con un equipo de dos personas. Ocho tíos en la tapia cambia las cosas, pero lo que no acepto es que se metan nuevas perforaciones.
Ofrecemos una recompensa a quien arranque las
nuevas chapas

Desnivel, número 241, septiembre 2006.


Así pues, hallábame yo en la cima del Puro como un nuevo Simeón el Estilita mientras pensaba en el chocho que hay montado con poner y quitar chapas, cuando recibí la inspiración en forma de reflexión de todo a 100: cuando te tocan tu trabajo el encabronamiento supera a la lógica. Esta sesuda idea me llevó a creer que algún "alicate" podría pergeñar un cruel y beneficioso proyecto aprovechando que los “enfadados” tienen el raciocinio momentáneamente desajustado: acusar de lo de la Placa Ninja al vecino y mandar a un pringao al Salto del Ángel para ganarse unas perrillas con el negocio de las chapas.

Cuando queráis organizamos el casting de chivos expiatorios y expedicionarios para una y otra cosa.

Las fotos son de Tente, Desnivel y Cheba, por ese orden.

José Antonio Sanz (Mallo Frechín - Riglos)


9 de abril de 1971: P. Alcay, F. Monzón y J. Ascaso abren una vía en la Punta Frechín o Mallo Sin Nombre del macizo. Entonces se le llamaba "punta" hoy en día todo el mundo le da la autonomía de "mallo" que quizás tiene un carácter más preeminente.

La calidad de la roca no da para muchas alegrías y se ven obligados a realizar contínuas travesías en busca de las mejores secciones de roca. Todo ello les obliga a realizar un vivac y a realizar un rápel de escape antes de llegar al final del mallo, en la zona conocida desde entonces como "el hombro" para continuar por la Quinta chimenea, entre el Frechín y la Visera, vía abierta tres años antes.

En la segunda ascensión, realizada por V. Asensio y F. Orús, sí que se consiguió directamente la cima, con la misma tónica de mala roca y búsqueda de las zonas más seguras. Desde "el hombro" ambos escaladores alcanzaron un pequeño diedro denominado como "el cerrojo", desde donde más fácilmente llegaron a la cima.

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Pasan casi 40 años desde aquello, y quedo con Peter para ir a Riglos. Nos han contado que la José Antonio Sanz ha sido reequipada, y por lo que hemos leído por los blogs y por lo que pone Ignacio Cinto en su página (página cerrada) parece que no está mal (ver reseña de Lorenzo Ortas). La punta o mallo Frechín no la tenemos en la colección, así que decidimos pasearnos por ahí a ver qué es lo que nos encontramos.

La sensación en la vía es de estar escalando en Riglos, pero con el equipamiento de Huesa del Común. Vamos, lo que no había hecho nunca en los mallos que es saltarme chapas, lo hice en esta vía.

Hablo con Felipe el lunes y me comenta sus aventuras cuando la hizo él; las reuniones, la penosa calidad de la roca, el recorrido... y parece que estamos hablando de dos vías diferentes. Y es que realmente estamos hablando de dos vías diferentes. La actual no sigue ni el trazado, ni emplaza en el mismo sitio las reuniones, ni ha respetado la personalidad de la vía en absoluto. Es el mismo nombre, pero diferente vía.

Edito (sep'09): Ignacio Cinto publica su opinión tras escalar en solitario la vía.
Simplemente quiero comentar las cosas como son; hay vías que se modifican por el transcurrir de los escaladores, que se corrigen itinerarios, que se abren variantes directas o que se escaquean por donde se puede, pero considero que en esta vía se ha perdido una posibilidad de restaurar un itinerario en vez de crear uno nuevo.
La vía me gustó bastante. Aún así, el problema es que aunque se hayan dejado las reuniones antiguas para mostrar una especie de parque arqueológico en el que observamos el antes y el después, hemos perdido para siempre la vía que Alcay, Monzón y Ascaso abrieron en el 71 dejándonos a todos sin una vía que no tendremos la oportunidad de disfrutar nunca como lo hicieron los aperturistas.
En fin, los paraboles siguen baratos.



Edito (oct'09): Jesús Vallés, el 22 de octubre de 2009 en un acalorado debate en el foro de Ética de Desnivel, realiza este comentario sobre esta vía y la autoría del sobreequipamiento:"La cara sur del Mallo Sin Nombre (Punta Frechín en algunas guías), fue escalada en 1971 (con vivac), por P. Alcay, F. Monzón y J. Ascaso, que tuvieron que salir, con un rapel pendular, por el difícil diedro de la Vª Chimenea. Durante la 2ª ascensión, tres años más tarde, la cordada de V. Asensio y F. Orús, forzó la salida directa (V/Vsup).

Yo la recuerdo como una ruta magnífica, expuesta y exigente, con muchas maniobras laterales y muy pocos seguros. Hace unos cinco años, la vía fué taladrada de arriba hasta abajo con un centenar de parabolts. Los "equipadores" ocultaron su identidad y difundieron el bulo de que habían sido unos escaladores suecos (¡¡¡ !!!) los autores de la taladrada."

Ubicación original de la reseña en Onaclimb.
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