Buscador

Lo primero, la montaña
Mostrando entradas con la etiqueta croquis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta croquis. Mostrar todas las entradas

La Mosquitos a la Visera (Mallos de Riglos). Reseña y croquis


 
Croquis de la Mosquitos, con los posibles escapes
La Mosquitos (denominada en sus inicios simplemente como  la Vía del Moskito) es una de las vías más repetidas en Riglos. Clásico bautismo para quien quiera escalar por primera vez la Visera es una ruta lógica, evidente, asequible y muy estética. Su travesía de entrada al Trono ha sido imagen de portada, contraportada o interiores de unas cuantas guías y, a pesar de que hoy en día la vía desmerece un tanto por lo pulido de sus agarres, la generosidad de sus presas sigue dando oportunidades a todos aquellos que quieren disfrutar de su hermoso recorrido.

Siendo la primera vía en el desplome de la Visera, llama la atención lo tardío de su apertura: el 27 de junio de 1976, convirtiendo a la Visera con mucha diferencia como uno de los últimos mallos en ser escalados (sólo un poco antes que la pared de los castellanos o Mallo Castilla). Javier Olivar “el Flaco” y Antonio Sánchez “el Moskito” logran terminar una apertura largamente ansiada: el último problema de Riglos, la escalada del extraplomo de la Visera. Bien es cierto que tres años antes ya se logró escalar la vía Torrijos, pero lo hacía evitando el acusado desplome de este mallo, su principal defensa.
Reseña original de Porta con sus intentos

Antes de que el Flaco y el Moskito escalaran esa vía fue Julio Porta quien realizó las intentonas más serias para tratar de conseguir la apertura, pero hay que remontarse muy atrás para conocer en profundidad la historia completa. Julio Porta conoció Riglos y en particular la Visera gracias a un calendario de Seguros La Vasco Navarra, probablemente el de 1958. El topónimo de “la Visera” no tiene claro dónde lo oyó por primera vez; quizás fuera Santiago León el primero en denominar así a ese mallo, aunque por lo llamativo de esa pared cabe pensar que el nombre ya estuviera asentado antes de la aparición de los escaladores.

El primer intento a esta vía se realiza en 1967 por Julio Porta asegurando el primer diedro únicamente con tacos de madera. Posteriormente fue él mismo el protagonista de los sucesivos intentos, realizando las escaladas según iba encontrando compañeros de aventura, labor que no fue fácil ya que tuvo que ir engañando a bastantes amigos. En palabras del propio Porta: “la via no recuerdo con quien la empecé, porque por allí pasó todo el que se dejó engañar, pero lo cierto es que después de pasarse todo el día sentado en una cornisa mientras yo me dedicaba a dar martillazos, el personal me mandaba a hacer puñetas y no volvía”. S. León, J. Abenia, P. Expósito y R. Fuertes fueron algunos de los que le acompañaron. Quizás también R. Cóndor y J. Faguas, pero los protagonistas no recuerdan con seguridad este hecho.
Antiguos anclajes en la vía con el nombre de Julio Porta

Puede sorprender que se tardaran tantos años desde el primer intento hasta la culminación completa, pero a la falta de colaboradores en la apertura hay que sumar otro hecho que hoy resulta chocante como es la mala calidad de la roca. Quien haya escalado la vía, comprobará que lo lavado de sus agarres no deja entrever lo rota que en su día fue esa roca. Testigo de esa calidad de la vía es la descripción de la antigua guía Montaner-Orús donde podemos encontrar expresiones como  “Comenzar la escalada (…) por una grieta tumbada y ruinosa”, “introducirse en la fisura y recorrerla hasta la base de un gran diedro (20 metros, IV+, V- y IV, roca mala” o “de la terraza sigue una corta chimenea de mala roca”.

A día de hoy, todavía quedan restos de esas primeras intentonas de Porta. Algún viejo buril de los que les sobraron 10 años antes a Ursi Abajo y a Jesús Ibarzo en la apertura de la Carnavalada se observa todavía a pesar de que los modernos anclajes, fruto del reequipamiento en 1988 realizado por J. Puyuelo, G. Campo y J. Oliván, den una imagen algo más moderna de lo que la vía realmente es.
La estética travesía (6a) de entrada al Trono

Julio Porta realizó el último intento a la vía los días 9 y 10 de abril de 1971, los mismos días que P. Alcay, F. Monzón y J. Ascaso abrían la José Antonio Sanz al Frechín , produciéndose animadas conversaciones entre las cordadas mientras ambas vivaqueaban. Posteriormente hubo un intento infructuoso por parte de J. Vallés, G. Villarig y el propio “Moskito”, siendo definitivamente el “Flaco” y el “Moskito” quienes lograron abrir la aérea travesía hacia el Trono, idea que originalmente no estaba en los planes de Porta pero que ha resultado ser una de las señas de identidad más auténticas de esta vía.

No fue en esa escalada, sino un tiempo después cuando los dos aperturistas lograron culminar la vía. En palabras de Fernando Orús: “En otro ataque escalaron el largo de encima del Trono, entonces el más difícil de la vía, porque el Flaco lo hizo de un tirón hasta el nicho, sin el apoyo actual de los paraboles que tanto sosiego dan hoy en este paso. Subieron la canal y cuando ya casi habían plegado las cuerdas vieron que todavía quedaba una gran panza para salir al monte; el Flaco estaba agotado y fue entonces cuando El Mosquito cogió la punta (no solía ir de primero) y se marcó este último paso difícil. No en vano, al Mosquito no había quien le ganara subiendo el muro de la piscina de Riglos, por aquel entonces una especie de rocódromo al que íbamos en las tardes ociosas del verano...”. Fue el propio Orús, junto con G. Prado quien logró la segunda ascensión poco después de la apertura integral.

Javier Olivar "Flaco" y Antonio Sánchez "Moskito" durante la apertura


Reseña de la vía:

Segundo largo. Foto L. Aranda
  • L1: Comenzar la escalada en la base donde nacen los dos visibles diedros (el de la izquierda es el inicio de La fiesta…) bajo un puente de roca, que es el primer seguro de la vía. Desplazarse a la derecha para escalar el diedro hasta encontrar la reunión. Pulido. V+, 40 metros.
  • L2: El diedro es más marcado en este largo. Escalarlo durante 20 metros para salir hacia la derecha siguiendo las chapas blancas ¡¡Ojo, hacia arriba nos metemos en la Directa, embarque!! Hacer la corta travesía a la derecha donde lo pulido alcanza una nueva dimensión y escalar un poco para encontrar la reunión. Muy pulido. 6a, 25 metros.
  • L3: Otro diedro, esta vez más fácil. Al final (20 metros) encontramos la reunión. En mi opinión es mejor continuar andando por ancha repisa y pasar la reunión de la Supercrack que nos queda un poco abajo hasta montar la reunión (no rapelable) de la Zulú Demente, prácticamente en la base del siguiente diedro. IV, 30 metros (si montamos en la reunión de la Zulú).
  • L4: Otro nuevo diedro con un paso que parece que nos quiere complicar la escalada pero que se resuelve con facilidad y después más fácil hasta la reunión.V+, 30 metros.
  • L5: Comenzar la escalada por un muro de buenas presas y tras él, comenzar la bonita travesía hacia la derecha. Presas abundantes tanto para las manos como para los pies. Un error habitual en los que vienen por primera vez es tratar de llegar al Trono sin ganar altura desde la última chapa; es mucho más fácil subir un poco hasta entrar prácticamente andando. 6a, 30 metros.
  • L6: Escalar vertical hasta un spit y después seguir con tendencia hacia la izquierda. Paso difícil y entramos en la canal gris (escurrirá agua si está lloviendo o lo ha hecho hace poco). La reunión está a la izquierda. 6b, 25 metros.
    Largo de 6b, salida del Trono
  • L7: Escalar la canal gris y moverse a la derecha a escalar el último muro. A partir de aquí la dificultad decrece significativamente hasta la reunión.
  • L8: Aunque hay quien este largo lo hace ya desencordado, la prudencia dicta que no está de más escalar todavía atado las últimas dificultades. Reunión de rescate. De aquí andando a la cima.
Descenso andando entre el mallo del Agua y el mallo Colorado o por el camino del Circo de Verano.

Otras opciones de descenso:
Desde el Trono es posible escapar de la vía de dos modos. Por un lado, el escape clásico consiste en realizar un corto rápel con péndulo a la derecha hasta llegar a una reunión de parabolts y desde ahí recorrer la cornisa hasta dar con la canal de salida de la vía Torrijo.

Por otro lado, se puede rapelar desde el Trono hasta el suelo por un sistema de instalaciones bastante desconocido y que montaron en los años 80 (hoy con parabolts) J. Arnaudas, F. Gutiérrez, F. Caballé y A. Antoñanzas. Es una bajada rápida y limpia que con cuerdas dobles de 60 metros permite llegar al suelo en 3 rápeles (55, 30 y 55 metros).

Si hemos escalado la Mosquitos con cuerda simple de 70 metros también podemos bajar por aquí ya que hay reuniones intermedias, alguna bastante incómoda, que permiten rapelar con cuerda simple de esa medida. En este caso, los rápeles son 5 (25, 30, 30, 25 y 30 metros).

Rabadá - Navarro al Firé (Riglos). Reseña y croquis


El espolón del mallo Firé en Riglos es, junto con el espolón del Gallinero en Ordesa y la Oeste del Naranjo de Bulnes, una de las obras maestras de la cordada Rabadá-Navarro. La vía, abierta en octubre de 1961 en 5 días de escalada y sin emplear el buril, recorre de manera muy inteligente las escasas debilidades que esta pared ofrece.

Desde la base del Puro, quizás el mejor lugar para observar el espolón, podemos dibujar mentalmente el recorrido si localizamos puntos clave como son la travesía del segundo largo, la cicatriz, las tres canales paralelas y la panza de la francesa. 

Espolón del Firé. Rabadá-Navarro. Croquis actualizado octubre 2012

Aproximación: Muy evidente desde el pueblo. Desde el camino de las eras dejar a la izquierda el desvío a La Peña y continuar por el camino que se dirige a la Foz de Escalete para abandonarlo a la izquierda nada más rodear el Pisón. Por un sendero entre arbustos y matorrales que se dirige claramente hacia el espolón del Firé continuar hasta situarnos al pie de la pared. El inicio de la vía se sitúa unos 15 metros a la derecha del punto más bajo del espolón, justo debajo de un visible puente de roca muy cerca del suelo. 15 minutos desde el pueblo.

  • 1er largo: Iniciar la escalada en una larga diagonal hacia la izquierda por una serie de pequeñas repisas hasta situarnos debajo del primer diedro (IV+ expuesto). Escalar dicho diedro (V) y desplazarnos ligeramente a la izquierda debajo de un gran nicho (antigua reunión) para llegar hasta él y, sin entrar, volver a la derecha hasta colocarnos debajo del desplome. Superarlo en libre (6b) o en artificial equipado hasta llegar a la repisa donde encontramos, a la izquierda, la primera reunión. 35 metros
  • 2º largo: Salir en travesía fácil a la izquierda (IV+) hasta llegar al canto del espolón donde hay un buril. Desde ahí, subir siempre en diagonal hacia la izquierda (si seguimos en horizontal a la izquierda sin ganar altura, realizamos otra variante equipada) buscando las zonas más fáciles (V) encontrando algún puente de roca mediocre hasta llegar a unos muros grises donde está la segunda reunión. 30 metros
Variante 2º largo: Una variante muy utilizada consiste, una vez llegados en travesía desde la reunión al canto del espolón, en no subir y seguir totalmente en horizontal a la izquierda la cornisa. De este modo llegaremos por terreno fácil (IV+) a una reunión equipada con parabolts debajo de los muros grises. Desde aquí y en una nueva corta tirada de cuerda (V) llegamos a la siguiente reunión. Aunque obliga a hacer un largo más, puede tener como ventaja su menor dificultad y la mejor calidad de la reunión. Variante seguida en las guías de Riglos de R. Montaner y F. Orús y en la de F. Guinda.
La desaparecida pitonisa del 3er largo. Y Safont
    Entosta al final del tercer largo
  • 3er largo: No continuar hacia arriba (vías Luis Villar y variante Ursi-Ibarzo de 1965). Comenzar la estética travesía hacia la derecha, siguiendo un clavo cercano y los puentes de roca (IV+). A unos 7 metros de la reunión nos situaremos debajo de un gran bolo característico que nos sirve de guía para comenzar a remontar, por la derecha de ese bolo, el muro equipado con un parabolt (V+). Continuar escalando hacia la visible entosta de aspecto descompuesto y continuar por su izquierda -Aliens útiles- hasta ponernos encima (V), donde se encuentra, un poco a la derecha, la reunión. 25 metros
  • 4º largo: No continuar por la visible fisura oblicua que encontramos unos metros por encima de la reunión aunque algún clavo nos invite a ello; se trata de la Cicatriz y no corresponde con el itinerario. Desde la reunión, escalar un corto muro y desplazarnos por una estrecha repisa hacia la izquierda. Chapar un buril y superar la panza (V+) con un puente de roca y unos metros más arriba evitar la siguiente panza por la derecha (IV+). Desde ahí, chapamos un puente de roca y hacia la izquierda, debajo de un muro rojo, llegar a la cuarta reunión. 30 metros
    Salida del 5º largo. Foto Yolanda Safont
  • 5º largo: Aunque Rabadá y Navarro no utilizaron este tramo de vía ya que salieron hacia la derecha para escalar todo el espolón, la vía clásica que aquí seguimos evita esos largos por el muro que domina la reunión para volver al espolón más arriba. Salir de la reunión escalando el muro rojo, vertical y de buenas presas (V+) con ligera tendencia a la izquierda para evitar un desplome de roca gris. Una vez situados a la izquierda del desplome que hemos evitado, no continuar en vertical (vía Maudite Aphrodite). A partir de ahí, recorrer las cornisas superpuestas fácilmente hacia la derecha (IV+/V), pasar una antigua ubicación de reunión y seguir hasta debajo del siguiente muro (IV+). Desde aquí son muy visibles las tres canales. Aunque existe una reunión con dos buriles debajo de la zona más vertical es mejor desplazarse un poco más a la derecha a por una reunión de parabolts debajo de la fisura. 35 metros
Salida del 6º largo, debajo de la canal de la derecha. Foto Yolanda Safont
  • 6º largo: Desde la reunión de parabolts, escalar recto por una fisura, hasta encontrarnos un clavo debajo de un paso desplomado. Una vez superado este corto paso desplomado no continuar en vertical, variante Despiau - Battaia 1975. Desplazarse por una estrecha repisa a la izquierda hasta situarnos debajo de la fisura central de las tres que existen, fácilmente reconocible por cobijar una endeble sabina. Escalar la fisura, protegida con un puente de roca y salir ligeramente en diagonal a la derecha (variante a la izquierda) para encontrar la reunión, consistente en dos buriles muy alejados entre sí. 30 metros
Variante 7º y 8º largo: Después de superar la canal central del 6º largo existe una variante que lleva a la 8ª reunión de la buitrera en un solo largo, con una dificultad algo mayor (6b) pero de forma más directa. Para tomarla, hay que salir de la canal central hacia la izquierda para encontrar la reunión encima de la tercera canal, la que está situada más a la izquierda. De ahí, seguir en vertical encontrando algún puente de roca y algún buril hasta llegar a la altura de la buitrera de la 8ª reunión adonde llega la vía clásica y por donde saldremos hacia la derecha. Variante seguida en el libro 100 clásicas de España de A. Merino y J.L. Rubayo. 
  • 7º largo: Desplazarse unos pocos metros a la derecha hasta un puente de roca que no suele estar montado y subir recto por terreno fácil (IV+). De ahí, nueva travesía un poco más larga hacia la izquierda (IV+ expuesto) hasta encontrar la reunión debajo de un paso desplomado. 20 metros. Si se gestiona bien el roce de las cuerdas es posible, incluso recomendable, no montar la sexta reunión y continuar hasta la séptima.
Salida 9º largo hacia la panza de la francesa
  • 8º largo: Superar el paso desplomado en libre (6a) o en artificial equipado y recorrer el siguiente muro buscando los pasos fáciles en diagonal hacia la izquierda (V+) ya que en vertical un nuevo desplome nos corta el paso. Algunos puentes de roca en este desplome, ojo. Superada la fisura que evita ese desplome -aquí llega la variante directa que evita estos dos últimos largos-, volver a la derecha (V) para encontrar la reunión en una buitrera. Dos buriles. 30 metros
  • 9º largo: No continuar en vertical, variante Assas - Hernandez 1975. Salir por la cornisa de la buitrera hacia la derecha hasta llegar a la Panza de la Francesa, bien equipada con parabolts para forzar en libre (6b) e igualmente para sacar en artificial. (Tras el primer seguro, variante a la derecha) Una vez superada la panza, seguir a la derecha para llegar a una cómoda repisa al pie del torreón donde está la reunión. Tres parabolts. 25 metros
Variante 9º largo: Tras superar el primer paso complicado equipado con parabolt, desplazarse a la derecha y rodear la panza por el otro lado. Más fácil en libre y más parecida al itinerario original, pero más obligado y más expuesto.
  • 10º largo: Escalar el torreón, muy vertical y de buenas presas siguiendo los seguros que ahora empiezan a aparecer con más frecuencia, recto al principio y con tendencia a la izquierda al final. Largo puro de continuidad (6a+) aunque poco obligado. 45 metros
  • 11º largo: Escalar el diedro encima de la reunión (V+) y terminado éste, desplazarse hacia la izquierda para continuar escalando la última dificultad (V) y luego por terreno progresivamente más tumbado. Encontramos una reunión de rescate de grandes argollas pero seguimos un poco más arriba con inclinación claramente favorable hasta llegar a la cima de la punta No Importa. 40 metros

último largo de la vía
Descenso: Desde la punta No Importa que acabamos de coronar, dirigirse hacia la Mateo y hacer un rápel de unos 15 metros con péndulo sobre la chimenea final de la Luis Villar (mejor ir chapando las cuerdas en los seguros del Paso de la Vía) o una escalada en sentido contrario del Paso de la Vía IV+ hasta el collado entre las puntas Mateo, Buzón y Mallafré. Desde ahí, destrepar por la canal ayudándonos de las raíces de los árboles hasta llegar al segundo rápel de 25 metros. Continuar sin perder altura por los jardines rodeando la punta Montolar y buscar hacia la izquierda el sendero que baja hacia el siguiente rápel de 35 metros, que está equipado en una sabina. Desde ahí, precaución en no irnos hacia la izquierda -derecha según se rapela, abismo sobre la vía del tren y el río- sino ir a buscar el camino de bajada. Recoger las cuerdas y seguir el sendero de piedra suelta. Descender por la glera o más cómodamente, continuar el sendero hasta dar con el camino de la Foz de Escalete.

Material: Indispensable ir con cuerdas dobles, mejor de 60 metros para prever una eventual retirada, aunque con 50 es suficiente incluso si decidimos empalmar algún largo. 
12 cintas express, en general largas y tratando de incluir alguna disipadora para prevenir caídas sobre seguros dudosos, previendo alguna cinta más si nos creemos capaces de meter algún "cacharro" en las tiradas más largas. 
Cara sur del mallo Firé con el recorrido del espolón punteado
Aliens verde, amarillo y rojo, además del Camalot verde y rojo. Los fisureros tampoco van mal. Los friends grandes en esta vía están de más.
Cordinos muy necesarios. Abundancia de puentes de roca que no siempre están montados y, los que sí que lo están, a veces dejan mucho que desear.
Material de reunión en el que incluiremos algún aro grande (180 cm) para triangulaciones de tres puntos -casi todas las reuniones de esta vía- o buriles muy separados como en la R6.
Descensor para la bajada y, por supuesto, casco.

Precauciones: Vía exigente física y psicológicamente. Cuenta con un trazado lógico, aunque tremendamente sinuoso y con muchísimas posibilidades de embarque; obligatorio saber orientarse bien y no olvidar la reseña ya que la existencia de continuas variantes y embarques equipados nos puede meter en un aprieto. Retirada complicada a partir del 5º largo, Equipamiento vetusto y escaso en general, sobre todo en el segundo tercio de la pared. No existen demasiadas posibilidades de autoprotección de modo que, antes que llevar material de sobra que no vamos a poder utilizar, es más recomendable ir muy rodado en el V+ obligatorio y conocer bien la escalada riglera; los cordinos, eso sí, siempre nos van a venir muy bien. No desdeñar los últimos largos a pesar de estar más equipados, conviene reservar fuerzas para ellos. Orientación sur, tenerlo en cuenta en días calurosos. Entre 7 y 9 horas de escalada para una cordada que vaya a vista, pudiendo reducirse muchísimo el horario si ya se ha realizado con anterioridad. 

Otras variantes: Existen también otras variantes que no son recomendables por su mayor dificultad, exposición o itinerario poco evidente respecto a la vía clásica. Generalmente son el fruto de embarques en las primeras repeticiones, aunque hay otras que se deben a equipamientos poco afortunados realizados ex profeso. Para un mejor conocimiento de estas variantes, es esencial consultar la guía de Riglos de Rafael Montaner y Fernando Orús de 1984.
* Entrada directa a la primera reunión: Recientemente, en el año 2009, apareció una ristra de paraboles que accede a la primera reunión de manera más o menos directa sin continuidad más arriba y desentonando con el resto de la vía.
* Entrada directa a la segunda reunión: Desde el suelo y en la vertical de la segunda reunión, subir directamente por una fisura-diedro con equipamiento exiguo.
En la variante Ursi-Ibarzo a la altura de la Cicatriz
* Variante de la travesía (Ursi-Ibarzo 1966): Desde la 2ª reunión continuar en vertical por la vía Villar, superar un paso desplomado con buena presa pero desequipado (V, Camalot #1 necesario) y otro más fácil en el que encontramos un clavo hasta llegar a una reunión de paraboles. Iniciar la travesía a la derecha (V) con un puente de roca que desde la reunión no se ve y seguir hacia arriba -continuando la travesía nos situamos debajo de la cicatriz- siguiendo unos puentes de roca y unos paraboles (6a+) hasta dar más arriba a la derecha con la 4ª reunión.
* Variante original a la izquierda de la Cicatriz: Desde la 4ª reunión en vez de escalar el muro rojo, salir a la derecha a seguir el espolón. Itinerario más difícil y expuesto con las únicas ventajas de ser el itinerario original -ver reseña de Rabadá más abajo- y de recorrer íntegro el espolón.
* Variante de la Cicatriz: Desde la 3ª reunión encima de la entosta, una vez escalado el corto murete no tomar la cornisa de la izquierda y seguir la Cicatriz unos metros para salir de ella después a la izquierda y tomar la variante original del espolón.
* Variante de la canal derecha (Despiau-Battaia 1975): Escalar el 6º largo directamente por la canal de la derecha. A3
* Variante de salida (Assas-Hernández 1975): Desde la 8ª reunión, continuar recto hasta la cima en tres largos (unos 120 metros) con una dificultad en libre de 6b+, semiequipado.

En 2002, la cordada Christian Ravier y Philippe Barthez escala Maudite Aphrodite enlazando una a una las siguientes variantes: entrada directa a la segunda reunión, de la travesía, del 7º y 8º largo y la de salida, unificando todas ellas como una vía de 300 metros y con una dificultad de 6c (A1).   

Reseña y croquis original de puño y letra de Alberto Rabadá. Foto Barrabes
Como documente histórico de indudable valor, reproduzco a continuación -en azul- la reseña original de Alberto Rabadá en la que explica la vía. Para su mejor comprensión, he añadido en negro algún comentario explicando las diferencias con la vía tal y como se escala en la actualidad.
"Iniciar por la vía “Villar” unos 15 m. hasta alcanzar una pequeña cueva en cuyo borde superior hay un pitón. IV. Continuar unos 4 m. por encima de él VI, desplazarse a la izquierda hasta alcanzar otra cueva mayor, VI." Actualmente no se entra en dicha cueva-nicho, que está equipada con una reunión con buriles sino que se hace una corta travesía a la derecha para atacar directamente el desplome equipado.
"Salirse a la derecha y superar un fuerte extraplomo A2 y A3" superado este punto se encuentra la actual 1ª reunión "y desplazarse a la izquierda unos 15 m." Existe la opción de atravesar la cornisa hasta el final en horizontal sin ganar altura, con la única ventaja de hacer un recorrido un poco más sencillo entre dos reuniones equipadas con parabolts." y seguir en vertical por una serie de cornisas de roca negruzca hasta alcanzar una bajo un extraplomo rojizo V, aquí se abandona la vía Villar." 2ª reunión.
"De aquí seguir en horizontal bajo el extraplomo hasta alcanzar unos buenos resaltes, VI, un tramo de pared con escasa clavazón nos sitúa sobre el extraplomo, A2, (la clavazón aquí, nula). Desplazarse a la derecha a coger una buena grieta de unos 5m. VI (escarpas) al final de ella flanquear un par de m. a la derecha por terreno descompuesto alcanzando la parte superior de una entosta de muy mal aspecto, A1, (reunión)." reunión.
"A unos 6m. por encima nace una característica cicatriz que recorriendo esta primera zona de extraplomos termina unos 30 m. más arriba. Sin llegar a ella, desplazarse a la izquierda en diagonal hasta situarse bajo un fuerte techo que se supera por su parte más alejada (un aéreo y vertiginoso paso que se supera con seguridad de clavazón) VI –A2. Sobre él, buena cornisa (reunión)." 4ª reunión.
Los siguientes tres largos que relata Rabadá corresponden con el itinerario original, no seguido en la vía clásica actual que lo resuelve todo por la izquierda del espolón en un solo largo: "Desplazarse por esta cornisa hacia la derecha hasta cerca de la “cicatriz”, remontar un pequeño extraplomo, desplazarse diagonalmente a la izquierda por un tramo de pared de escasas presas y precaria clavazón hasta situarse bajo una pequeña “panza” VI (reunión). Remontarla con un paso de hombros (escasa clavazón), pitoches con tacos de madera. Seguir por el fondo de un descompuesto diedro, hasta su final. A1. Desplazarse a la derecha a libre hasta alcanzar otra amplia cornisa donde efectuar nueva reunión. VI. A mitad de ella existe un buen pitón empleado en el segundo intento para efectuar el primer “rápel”, haciendo constar que este sólo es posible con cuerdas de 60 metros debido al extraplomo que en este punto forma la pared. Con ayuda del citado pitón superar la panza en que está clavado y desplazarse hacia la izquierda hasta alcanzar una fisura que corta en dos otra panza que tenemos sobre la cabeza. V+ (escasa clavazón). Por esta fisura ganar la cornisa superior A1, por ella seguir a izquierda hasta alcanzar un tramo de pared vencida al principio de la cual se efectúa nueva reunión. V y IV." 
"Seguir por ella hasta situarse bajo un rojizo extraplomo que defiende el  comienzo de las tres chimeneas que sobre él existen (reunión)." 5ª reunión. "Remontar el extraplomo por su derecha A1 y con una delicada travesía a izquierda ganar la chimenea central A2 en la que existe una "fuerte" sabina. Seguir por ella hasta su final IV+ torciendo acto seguido a la derecha," aquí se encuentra actualmente la 6ª reunión
"escalar unos 10m. de buenas presas hasta situarse debajo mismo de una amplia cornisa debajo mismo de la segunda zona de extraplomos V+ (reunión). Desplazarse por esta cornisa a la izquierda hasta un pequeño lomo que la corta." 7ª reunión
Clavo en el Torreón. Foto Yolanda Safont
"Remontando éste, continuar a la izquierda en diagonal por una pared vertical hasta encontrar unos pequeños escalones donde efectuar reunión A1. Unos metros por encima se alcanza otra cornisa, seguirla hacia la derecha hasta situarse en el centro de la zona extraplomada (reunión)." 8ª reunión
El siguiente largo, correspondiente a lo que actualmente se llama la Panza de la Francesa hoy en día se escala directamente, mientras que Rabadá y Navarro prefirieron rodear la panza para no burilar "Un flanqueo  de “artesanía” hacia la derecha por debajo de la última panza hasta darle la vuelta al espolón que aquí forma la pared, A3 (escasa clavazón). Del último clavo descolgarse unos metros a “Dulfer” para alcanzar un lomo que desemboca en una nueva y amplia cornisa (reunión). Por una semiciega fisura (mala clavazón) alcanzar el borde superior de la “panza”, desplazarse por él a la izquierda (un tramo de pared algo repelente) hasta llegar a una pequeña cornisa A2 y VI (reunión)" 9ª reunión
Rabadá y Navarro durante la apertura. Fotograma de la película grabada por M. Vidal
"Apurando las pocas posibilidades que lo liso y compacto de la pared ofrecen, ascender otros 15 metros hasta alcanzar otra pulida “panza”, por debajo de la misma desplazarse a la derecha hasta alcanzar una “entosta”. Una vez en ella descender unos 3m a un pequeño nicho donde efectuar el relevo del cabeza de cuerda. A2 y A3 (entre otros clavos, alguna pitonisa y un taco de madera regular).
Seguir por encima de la entosta hasta superar la “panza” A3 y por ella desplazarse hacia la izquierda hasta situarse de nuevo al otro lado del espolón A2 (buena clavazón) (reunión). Salvar un pequeño extraplomo y seguir por pared vertical de buenas presas hasta una pequeña  “muesca” V+ (reunión). 10ª reunión
Alcanzar una corta chimenea, V, progresar por ella hasta el final, A1 y VI, desplazarse unos metros en diagonal izquierda para alcanzar un nido de buitres (reunión).
Sortearlo por la izquierda A1 pasando acto seguido a un entrante de la pared por el que siguiendo en vertical se alcanza el redondeado final de la cima (reunión) VI"  reunión de rescate, "a la que se llega en otro largo de cuerda, III." 11ª reunión

Vía de los Diedros a la Peña Don Justo (Riglos). Primera Rabadá-Navarro. Reseña y croquis

Croquis Vía de los Diedros hasta el escape por la Normal
La vía de los Diedros es una escalada con historia que no ha pasado a la historia, aunque actualmente bien podría decirse que, tristemente, su escalada es una historia de terror. Famosa por ser la primera apertura que realizaron juntos Alberto Rabadá y Ernesto Navarro el 2 de mayo de 1959, hoy en día es una vía que conserva el halo mítico con el que sus aperturistas empapaban todo, pero si intentamos ir más allá en su belleza real no encontramos demasiadas características que la conviertan en una vía imprescindible. A falta de confirmación, según mis cálculos es muy posible que una vía con tanta trascendencia histórica cuente con una sola mano la cantidad de repeticiones integrales.

Aspectos nada apetecibles como una calidad nefasta de la roca, un equipamiento escaso y deficiente y una escalada por estrechas chimeneas que, sinceramente, son incómodas para progresar y estéticamente nada bonitas, reserva su escalada a auténticos románticos y coleccionistas de reliquias. Clavos retorcidos, oxidados, exageradamente salidos, bailones (o todo a la vez) hacen de esta vía un verdadero museo de los horrores para el primero de cordada y para el segundo también.  Así pues, la primera Rabadá-Navarro, explicada suficientemente en su historia en el artículo de Cuadernos Técnicos es una vía con contadas repeticiones por motivos obvios.

Copio de ese artículo la parte principal y más interesante: "2 de mayo de 1959. Rabadá y Navarro acaban de abrir una modesta vía que no pasará a la historia en la Peña Don Justo, un destacado monolito de roca escalado por primera vez en 1947, levemente independizado del macizo de los Fils, más allá de los mallos pequeños. Ya Rabadá había sido rechazado una vez de esta vía por causas meteorológicas, cuando realizó su primer intento con Soriano y, a falta de nada más interesante, lo más destacable de esa apertura son los problemas que tuvieron los escaladores para terminarla. En el último largo Rabadá tuvo que quitarse la ropa para poder progresar en las estrecheces de la chimenea: Tal era la angustia del paso, que Rabadá no paraba de soltar lamentos (chemequeos o chemiqueos) que bautizaron tan estrecho tubo. De hecho, las cordadas que en los años venideros repetían esta vía, preferían pasarse a la vía Oeste antes que meterse en ese Tubo de los Chemequeos. Terminada la vía, volvieron a encontrar otro inconveniente. Ya en la cima y sin ver nada por la oscuridad que les envolvía, la cordada perdió bastante tiempo hasta que acertó con el lugar correcto del rápel.


Ubicación de la vía desde el camino de San Román - mallos pequeños
Fue una apertura relativamente modesta y de hecho, en la memoria de actividades de 1959 de Montañeros de Aragón –club al que ambos escaladores pertenecen- apenas le dedican una línea a la actividad: Pasado el invierno, con la primavera llegan las fechas ideales para Riglos y macizos pre-pirenaicos. (…) Entre las numerosas ascensiones por las vías clásicas de más dificultad cabe destacar, en estas fechas, la primera escalada a la cara sur del Mallo Firé, realizada por Rabadá y Montaner y dedicada a Francisco Ramón (actualmente conocida como la Galletas) que resultó una de las más difíciles del macizo. (…) Se registraron seis ascensiones al Puro, tres por cordadas de nuestra Sociedad, varias repeticiones de la variante de la cara oeste del Pisón (se refiere a la chimenea de la Serón-Millán accediendo desde el collado del Puro) y dos importantes nuevas vías, una al Pisón partiendo del collado del Puro hasta situarse por la cara o espolón norte, que realizaron los catalanes Guillamón y Anglada (vía Anglada-Guillamón), y otra directa a la Peña de Don Justo, abierta por Navarro y Rabadá en la cara nordeste del monolito (vía de los Diedros)”.

Dado que el conglomerado en la Peña don Justo tiende a formar figuras rectas con estrechas chimeneas, buenas repisas y marcados diedros, en un alarde de imaginación, los escaladores bautizaron a este recorrido como la vía de los Diedros y es justo aceptar que no se reconoce el itinerario como una apertura excepcional, ni con el paso del tiempo se le han descubierto nuevos valores. Sencillamente se le otorga una valía particular por representar la primera escalada de la cordada Rabadá-Navarro. Fue la vía de los Diedros la primera y quizás la menos representativa de sus escaladas: cuatro largos de dificultad media a una pared sin demasiada notoriedad. Pero después de ella vinieron Ordesa, el Firé y el Naranjo".

Primer largo (Foto: Álvaro Lafuente)
Rabadá y Navarro no relataron nada en el libro de registro de Riglos sobre esa vía, aunque sabemos que Navarro al día siguiente escaló la Pany-Haus con Mustienes. La información más completa sobre esta vía la podemos encontrar en la guía de Rafael Montaner y Fernando Orús.



Los primeros intentos de repetición, no tardaron en llegar. La cordada formado por Luis Gutiérrez (Guti) y José Ramón Morandeira comienzan a escalar el 12 de octubre de 1962, retirándose al final de la entosta. Un año después, el 13 de octubre de 1963 vuelven a intentar la misma vía viéndose obligados a retirarse en el mismo punto. 

La primera repetición hasta el tercer largo se realizó nueve años después de la apertura, en 1968 y la realizaron Julio Porta y Javier Urcina “el Suizo”. De esta escalada, el Suizo recuerda lo siguiente: “La tirada de los dos diedros es una de las más bonitas de Riglos por su rareza (en Riglos no hay ninguna parecida) dificultad y elegancia (no hay nada para hacer una chapuza, o estás a tono con la pared o te tira) y la tirada siguiente fina de narices”.

Esta cordada no llegó a realizar la repetición completa, sino que tras el tercer y peligroso largo, cruzaron las cornisas hacia la derecha para ir a tomar la escalada de la Vía Normal. Julio Porta lo relata de la siguiente manera: “Cuando digo que el paso más difícil era el agujero de la chimenea primera digo la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Partamos del principio de que contábamos con bastante habilidad para eso de poner clavos, cuñas de madera, piedras empotradas, etc. y llevados por ello confieso que por falta destreza o más posiblemente por exceso de miedo, yo que estuve en todos los asaltos previos y fui el promotor de la idea de la repetición, los diedros de encima de la entosta los hicimos a golpe de clavo, uno detrás de otro, lo que ahora llamais A0. El "tubo de los chemiqueos"?!! JOO QUE MIEDOOOO !! Tira pa la derecha, que es la Normal...

Con el paso de los años la vía, sin llegar a caer en el olvido, sí que va contando con escasísimas repeticiones saliendo por el Tubo de los Chemequeos realizadas por escaladores de alto nivel como Ambrosio García Izquierdo, Jesús Vallés, Ángel López “Cintero” o Gonzalo Prado entre otros. Todos ellos guardan en su memoria el terrible tercer largo, el de salida de la entosta, como un punto clave de la vía por su dificultad y por el esfuerzo psicológico que exige el equipamiento y la roca. A mitad de ese tercer largo, Abel Barcina e Iñaki Ortiz de Zárate abrieron una variante-embarque en junio de 2009 que toma uno de los diedros que hay a la izquierda de la vía original.


Reseña de la vía (hasta el escape por la vía Normal).
Largo 1:  Escalar la profunda y estrecha chimenea, fácil y desequipada, más cómodo cuanto más afuera. La reunión formada por dos buriles se encuentra en una oquedad, muy metida en el interior de la chimenea. Es mejor chapar con un alargue y seguir para arriba.

Largo 2: El agujero que domina la reunión es mejor evitarlo por fuera. Escalar dos estrechamientos difíciles seguidos. El primero está equipado con un clavo y el segundo, más difícil, está desequipado. Continuar por terreno más fácil hasta la cima de la entosta. Cruzar unos metros hacia la izquierda por una repisa, fácil pero expuesto, hasta llegar a la reunión. Dos buriles. Recomendable enlazar largos 1 + 2, consiguiendo un largo de unos 50 metros y V+/6a (obligado).

Álvaro Lafuente en el inicio del tercer largo
IMPORTANTE: Sobre la reunión de la cornisa, copio la recomendación de Jesús Faguas: "Si vas otra vez a Los Diedros, no te asegures a los buriles que hay en la reunión de la entosta, rómpelos. Llevábamos tornillos más delgados y tuvimos que poner en el agujero monedas dobladas". En aquel intento, repelaron de ahí Faguas, Racaj, Porta y Urcina con un buitre rescatado,

Largo 3: Salir a la izquierda de la repisa y escalar la clara fisura. De vez en cuando en este largo va apareciendo algo de equipamiento de aspecto muy dudoso -clavos y tacos principalmente-. Tras la fisura, llega una repisa y tras ella un diedro desplomado y roto. Tras él otro diedro más fino del que saldremos con un paso de placa desequipado (con restos de clavaderos) hacia la izquierda, para terminar subiendo con ligera tendencia a la derecha. Cuidado aquí con no seguir unos visibles clavos hacia la izquierda que corresponden con la variante Abel-Iñaki. Al llegar a una cornisa, recorrerla unos metros a la derecha hasta ver unos clavos en una fisura y seguirla hasta otra cornisa más amplia. Desde aquí, montar reunión donde se pueda para seguir escalando la vía original o recorrer la cornisa a la derecha hasta una sabina y de ahí escalar unos metros hasta encontrar la vía Normal.

Largos 4 y 5 (tubo de los chemequeos) de la vía original: Sin referencias directas.

Opción escape vía Normal: Tras terminar el tercer largo, recorrer fácilmente las cornisas hacia la derecha hasta encontrar la vía normal, equipada con paraboles. Si no la cogemos suficientemente arriba es posible que tengamos que escalar algunos metros de la Vía Oeste (desequipada). 

Descenso: Desde la cima, por la cara que da al macizo de los Fils, realizar un rápel de 50 metros hasta el collado y seguir descendiendo por la ferrata hasta llegar de nuevo a la base de la vía tras rodear la peña.

Aguja Gómez Laguna (Riglos): reseña y croquis


Homenaje a Luis Gómez Laguna 20oct1957
El Gómez Laguna -que no sé muy bien si hay que denominarlo mallo, aguja o monolito, como le denominaron los primeros ascensionistas- se puede enmarcar dentro de los mallos olvidados. Tristemente famoso por el oportunista homenaje oficial y toponímico que el ayuntamiento de Riglos ofreció a don Luis Gómez Laguna cuando llegó a la alcaldía de Zaragoza esta aguja, que vista de perfil parece que se echa hacia atrás ante la presencia de la Aguja Roja, no ha vuelto a vivir la abundancia de cordadas que en tiempos recorrían sus paredes. Es curiosísimo que, a pesar de que su aproximación es exactamente la misma que para la archivisitada Normal de la Aguja Roja, pocas cordadas se atrevan a intentar su escalada. La falta de datos sobre este mallo -algo que se ha hecho desgraciadamente indispensable en nuestros días- y el terrible aspecto desde la cara norte de la Aguja Roja lo han condenado injustamente al ostracismo en la comunidad escaladora.


Los primeros años de escalada en el Gómez Laguna, que hasta su primera ascensión fue conocido como "el pimiento", fueron una concatenación de "primeras" favorecidas por su abundancia de fáciles cornisas, que permitían cierta libertad a la hora de elegir el itinerario, y su cómodo acceso por la cara norte desde el Hijo. De esta manera, en los 10 años que siguen a su conquista, se registran hasta 7 variantes (y variantes de variantes) para acceder a su cima a la que, curiosamente, sólo llega un largo, es decir, todas las vías de este mallo convergen en una única tirada final.



En el puente de roca
Primera ascensión al monolito "Gómez Laguna"
Montañeros de Aragón. Riglos 6-Oct-1947

Se comenzó la escalada a las 9 de la mañana con tiempo bueno pero con aire huracanado.
Su ascensión empieza por una chimenea de unos 20m. de altura. A continuación por medio de una doble cuerda se salva una pared vertical completamente de unos 12m. hasta llegar a una repisa muy [ilegible] en donde hay que hacer un paso horizontal (hacia la derecha) por donde se coge una chimenea que conduce hasta otro rellano. Desde entonces se vuelve a coger la pared por la parte que está enfrente a la "Aguja Roja" continuando así hasta la cima a la que llegamos a las 6'30 de la tarde, empezando el descenso a las 7 después de dejar el buzón debajo de la piedra grande que se encuentra en la cima, haciendo los rappels de repisa en repisa ya completamente de noche terminando el descenso a las 9 de la noche.
Está 1ª ascensión al monolito "Gómez Laguna" la dedicamos:
Ángel Serón a Goyita Monje

Antonio Ansón a la srta. Mª de las Nieves Ubide Sánchez
Francisco Fau Campmany a la simpática y bonita Marujita Asún de Riglos
 
Vía Normal. Ficha técnica:
Largo 1: Ascender al puente de roca que une el Gómez Laguna con la Aguja Roja desde la canal oeste, una especie de diedro tumbado que no llega a ser chimenea, de escalada muy fácil pero desequipado, a excepción de un par de puentes de roca. Reunión en dos viejísimos buriles situados encima en la pared del Gómez Laguna, ya encima del puente de roca. III+, 25 metros. Una manera más común de llegar al puente de roca es utilizar la entrada directa, que es el mismo recorrido que se hace actualmente para la Normal de la Aguja Roja.
Primeros largos Gómez Laguna
Largo 2: Bonito muro equipado con clavos y parabolts (6a/ Ae) que nos deja en una fácil y larga cornisa que se recorre hacia su derecha hasta el final, ya en la cara este, donde encontramos una reunión con dos paraboles (chapas sin argolla). 6a/Ae, 30 metros. Hasta aquí, en tiempos, se podía llegar por otra variante que llegaba directa desde el suelo, pero la descomposición de la roca y la gran cantidad de vegetación que se encuentra en la base en la actualidad, no hace recomendable su escalada.
Reunión intermedia 3er largo de la Normal
Largo 3: Remontar el diedro que forma el muro con la entosta de la derecha hasta situarnos encima de dicha entosta, donde existe una vieja reunión de dos buriles que no montaremos. Continuamos por el muro de encima de esa vieja reunión con ligera tendencia hacia la izquierda, hasta llegar a una sabina que da entrada a otra gran cornisa. Unos metros a la izquierda de la sabina, de nuevo en la cara sur, reunión de dos pes expansivas. IV+, 35 metros.
Largo 4: Andando por la repisa hacia la izquierda, descender un pequeño escalón con sabina donde encontraremos una reunión moderna (instalación de rápel) que no montaremos, sino que seguiremos unos pocos metros hasta llegar al espolón oeste, donde existe otra reunión con dos paraboles y un viejo clavo. III, 15 metros. Gestionando bien el roce de las cuerdas, es posible enlazar los largos 3 y 4.
Largo 5: Bonito largo, vertical, aéreo y mantenido en el que de nuevo nos aparecen los paraboles entre los clavos. Reunión en sirga. V, 20 metros.
De aquí a la cima nos queda subir un par de metros ayudándonos de cuerda fija.

Descenso: Desde la última reunión, hacer un rápel de 20 metros por la cara sur hasta llegar a la instalación de la última cornisa. Desde aquí, con cuerdas de 60 metros llegaremos muy justos hasta el suelo aunque es más recomendable tratar de llegar hasta el puente de roca con un fácil péndulo y hacer un rápel más para quitarnos de la vertical y evitar las peligrosas piedras que tiraremos al recoger las cuerdas.
--------------------------------------



Rápel del Gómez Laguna
Las siguientes ascensiones no siguieron el itinerario original. La segunda escalada fue realizada el 5 de abril de 1950 por Víctor Carilla, que moriría pocos días después en el Puro, Ángel Serón de nuevo y Julio Hernando. Sobre la nueva vía, la piada no ofrece ningún dato aclaratorio; simplemente se limita a decir que "la ascensión fue efectuada por diferente sitio que la primera vez" -¿quizás por el sur desde lo que más tarde se llamaría "el aborto"?- y sí explica los problemas que tuvieron en el descenso al quedarse las cuerdas enganchadas y verse obligados a destrepar desde el puente de roca hasta el suelo para volver al día siguiente a recoger el material abandonado.

Algo parecido sucede con la vía Directísima (la llamaré directa de 1954 para diferenciarla del resto de entradas y variantes) de Montaner, Orobitg y Rabadá el 19 de marzo de 1954 y que supuso la tercera ascensión. La escueta piada dice "Cordada de Montañeros de Aragón. Ascensión realizada con lluvia y fuerte viento y mucho frío. La subida nos costó 9 horas y la bajada casi otras tantas."



Vía directa de 1954. Ficha técnica:
Largo 1: Ascender al puente de roca que une el Gómez Laguna con la Aguja Roja por el diedro este, coincidiendo con el recorrido habitual para ascender a la Normal de la Aguja Roja. Al situarnos encima del puente de roca, continuar por el muro que lo domina y que está equipado con clavos y parabolts (6a/ Ae) el cual nos deja en una fácil y larga cornisa que se recorre unos pocos metros hacia su derecha. Desde el puente de roca hasta aquí, coincide con la vía Normal. Escalar el breve muro que domina esta cornisa (más fácil cuanto más a la derecha) y escalar un cortísimo diedro hasta llegar a otra cornisa donde existe una reunión con 3 buriles y dos pes expansivas. 6a/Ae, 35 metros. Si no hemos gestionado bien el roce, podemos montar reunión en la sabina que hay a la derecha o en los buriles detrás de ésta y, una vez reunidos, trasladar la reunión a las "pes" haciendo un corto y fácil largo en travesía a la izquierda.
Largo 2: Bonito largo, vertical y mantenido, escalando con cierta tendencia hacia la izquierda donde alternan los clavos con los paraboles. Ya al final, el muro se vuelve menos vertical y la dificultad decrece. Encontraremos una reunión moderna (instalación de rápel) que no montaremos, sino que seguiremos unos pocos metros hasta llegar al espolón oeste, donde existe otra reunión con dos paraboles y un viejo clavo. 6a/Ae, 25 metros.

Último largo del mallo
Largo 3: Coincide con el lago 5 de la vía Normal. Bonito largo, vertical, aéreo y mantenido en el que de nuevo nos aparecen los paraboles entre los clavos. Reunión en sirga. V, 20 metros.
De aquí a la cima nos queda subir un par de metros ayudándonos de cuerda fija.

---------------------------------


El 16 de abril de 1954, en plena Semana Santa, los escaladores catalanes J. Nubiola, J.M. Torras y J.M. Anglada realizan la 4ª ascensión al Gómez Laguna, realizando la primera repetición de la vía normal. Su relato es el siguiente: "Como no conocemos bien esta parte, perdemos bastante tiempo tratando de localizar la "Gómez Laguna", nos encaramamos encima de un puente rocoso que separa dos monolitos y optamos por el más pequeño. En escalada totalmente libre, pues sólo clavamos dos pitones a la salida para superar un desplome, llegamos a la cumbre al cabo de 4 horas y vemos que, efectivamente, estamos en la cumbre de la Aguja "Gómez Laguna" habiendo efectuado la 4ª ascensión. Es una escalada sumamente expuesta debido a la mala calidad de la roca que se suelta muy fácilmente, lo que impide disfrutar a fondo. Bajamos en tres "rappells" casi a obscuras y a las 9 estamos de regreso en el pueblo". Poco después, "Cintero" y de Pablo realizan la 5ª ascensión por la ruta que denominan "vía Puente-Chimenea" -con toda probabilidad, de nuevo la vía original-.

La 6ª escalada al Gomez Laguna fue realizada por Rafael Montaner y José Antonio Bescós de nuevo con apertura, llamando a la vía Cuerviñán Norte, aunque intriga el hecho de que digan que hicieron la 3ª ascensión al Hijo. Si ellos hicieron la 3ª, ¿quién hizo la segunda? ¿Quizás Carilla, Serón y Hernando en la segunda absoluta al mallo? Si es así, ¿qué ruta realizaron desde ahí? ¿había una Cuerviñán sur? El nombre quizás haga referencia al balcón de Cuerviñán en Mezalocha, donde Montaner y Rabadá abrirían más tarde, en 1959, el famoso diedro, pero eso son mis conjeturas. El relato no despeja muchas dudas:
"Cordada del GEMA compuesta por Rafael Montaner y José A. Bescós, haciendo el hijo por la cara norte y bajando por la cara sur, comenzando la escalada al Gómez por la canal existente entre éste y un mallo adherido a esta pared siendo bautizado con el nombre del Aborto. Desde allí por una travesía horizontal descendente hacia la izquierda alcanzamos la tercera repisa, dándole la vuelta al mallo y continuando la vía normal hasta la cima (...) Riglos, 13 de junio de 1956". El 22 de julio de ese mismo año, esta vía vuelve a ser repetida por R. Ligorred, P. Peña, E. Vicente y A. Virgili calificándola de "vía magnífica", pero sólo 3 días después, J. Vicente "Nanin" y Pepe Díaz, que acceden al Aborto por la Chimenea del Zarzal, realizan la siguiente calificación: "Un poco moñudo el paso horizontal". Tan "moñuda" debió de parecer la escalada a Pepe Díaz que junto con Francisco Molina en noviembre de 1956 firma la "1ª variante a la vía Cuerviñán Norte" de la que no aportan ningún dato técnico. Sobre la entrada directa por la cara este y hoy en día impracticable a causa de la vegetación, no he encontrado ni fecha de la apertura ni los autores. La antigua guía de Riglos de Montaner y Orús, no obstante, desaconseja esta escalada sin mencionar la vegetación: "Itinerario poco recomendado por la acusada descomposición de la roca".

En la travesía de la Cuerviñán Norte
En la actualidad, 3 vías se podrían recomendar para quien quiera subir a esta afilada aguja:
La Normal: itinerario sinuoso, pero fácil y evidente. La roca en la cara este no es del todo buena y está comida algo por la vegetación, lo que afea algo la escalada.
La Directa: más elegante que la Normal al no salirse de la cara sur y no hacer tantas travesías, aunque resulta algo más difícil. En términos generales, más recomendable.
La vía de las Ñapas (espolón oeste): Abierta el 28 de marzo de 1970 por F. Monzón, R. Fayos y P. Alcay. Recientemente reequipada.

La escalada desde la cara Norte -llegando a la entosta del Aborto por la chimenea del Zarzal o rapelando desde el Hijo- no es muy recomendable. Las escaladas ni son más directas, ni más rápidas, ni más elegantes, ni mejoran significativamente las características de las vías de la cara sur a la que, de todos modos, hay que volver para ascender a la cima.

Dos notas anecdóticas sobre esta aguja y sus piedras. La primera: existió en tiempos en la cima una piedra enorme a la que Serón hace referencia en la piada de la apertura y que alguien sin otra cosa mejor que hacer empujó al vacío. La segunda: el accidente que sufrió en 1963 el doctor (aunque por entonces no era doctor) José Ramón Morandeira en este mallo y que desde entonces le valió el alias de "Morrofiemo". En el libro que se publicó en Montañeros de Aragón en conmemoración del 75º aniversario de la fundación del club, Morandeira explica el accidente y el origen del mote. Cuelgo aquí un extracto:
"Aquel día había ido a escalar a Riglos en compañía de mi inseparable amigo Luis Gutiérrez: el inefable, auténtico e irrepetible Guti. Madrugamos poco para no variar y se nos hizo tarde. Así que, para no perder el tren, decidimos ir a los mallos pequeños: al Gómez Laguna, detrás del Cored, que aún no lo habíamos hecho. Tras gran subida y bajada por donde no era, cuya dirección técnica asumió al completo el Guti que en estos menesteres era un maestro, llegamos al suelo.  Allí, ya seguros, el Guti permitió que me hiciera cargo de la delicada maniobra técnica de recuperar las cuerdas del rápel. Tiré de una, me pareció que estaba atascada y miré hacia arriba justo a tiempo de recibir en plena boca el impacto de un pedrusco, desprendido desde lo más alto.
¡Ay, ay, ay!, gemía yo con los labios destrozados, escupiendo sangre y trozos de dientes rotos ¡Si es que no te puedo dejar solo!, murmuraba el Guti al tiempo que me daba aire para el mareo y me limpiaba la sangre con un trapo (él lo llamaba pañuelo).
Pasó un buen rato. Deje de sangrar. Me dolía pero, pese al destrozo, no demasiado. Le pedi al Guti que bajara al pueblo y avisara a la Guardia Civil para que subieran a echarnos una mano, pero se nego: antes muerto que mezclado con picoletos; se lo impedía su ancestro gitano. Así que recuperó las cuerdas sin más incidentes, recogió todo en la mochila y tiramos glera abajo. Alcanzamos el camino del pueblo sin mayores problemas y, como yo no podía hablar, lo hacía él, animando: "Desde luego, macho, vaya morro de fiemo tan chungo se te ha quedado, como no comas por el culo lo tienes claro". Así, todo el camino andando hasta el pueblo en plan simpaticote. Aunque, eso sí, tuvo el gesto generoso de llevar todo el peso y me ayudaba cuando había algún mal paso: "No vayas a caerte, te vuelvas carafiemo a más de morrofiemo y me vengan los de tu tribu con historias, que son muy fachas"."

Serón - Millán (Mallo Pisón - Riglos): Reseña y croquis

Ubicación del pie de vía: tomar como referencia la marcada chimenea a la derecha del Puro por la que discurre la vía y situarse en la vertical, bajo un pequeño árbol que se encuentra a 30 metros del suelo al nivel de la segunda reunión. Desde ahí, seguir remontando la cuesta a pie de vía unos 10 metros, junto a un muro gris bajo un visible nicho horizontal alargado a 7 metros del suelo.

L1: Escalar fácilmente el muro hasta llegar al nicho a 7 metros del suelo, que se recorre de derecha a izquierda en su totalidad. Recomendable proteger la salida del nicho (C4 #1 (Camalot rojo), el siguiente parabolt está cerca, pero el suelo también). Escalar el muro (V) hasta una repisa y atravesarla hacia la izquierda atravesando dos nichos. A la salida del segundo, arriba, está la reunión.

L2: Superar la panza (6a+) que domina la reunión por su izquierda y escalar con ligera tendencia a la derecha hasta alcanzar un nuevo nicho, del que saldremos hacia arriba por su izquierda para alcanzar fácilmente "el trono", repisa de la segunda reunión.

L3: Comenzar por un corto diedro encima de la reunión y salir de él (V+) con tendencia a la izquierda hacia otro diedro poco marcado. Por terreno muy fácil pero expuesto (un solo puente de roca en 10 metros) alcanzar un parabolt que marca el comienzo de la diagonal hacia la derecha que, buscando los pasos más fáciles, nos lleva a la reunión.

L4: Escalar el muro a la izquierda de la marcada fisura situada encima de la reunión y, una vez superada, seguir fácilmente por un muro hasta llegar a la cueva (vivac en la primera ascensión). Superar trabajosamente el techo (6b/A0) y tras un corto paso de diedro (recomendable proteger) llegar a la reunión.

L5: Seguir sin problemas por el diedro, con atención a la pésima roca del muro de la derecha. Llegar a la cueva -más fácil de lo que parece desde abajo- protegida con un clavo y un puente de roca (V+) y al llegar a las cornisas herbosas y terrosas de debajo del collado del Puro, desplazarse a la derecha bajo la chimenea en busca de la reunión. Posibilidad de enlazar L4 + L5 (53 metros).

L6: Superar el corto muro situado encima de la reunión y por un corto diedro (IV+), entrar en la reunión a la que llegan los que vienen desde el collado del Puro.

Paso de hombros. Rabadá sobre Montaner
L7: Comenzar por el profundo diedro hasta la panza que lo cierra (V+) bien visible desde la reunión. Tras superarla, continuar en la misma tónica y al llegar a una entosta en forma de cuña, desplazarse a la derecha de esta cuña, encontrando inmediatamente la reunión. Posibilidad de enlazar L6 + L7.

L8: Fácil largo (IV+) en el que el diedro definitivamente se convierte en chimenea avanzando fácilmente en X gracias a la cercanía de las paredes y al tamaño generoso de las presas.

L9: Largo muy corto (IV+) con las mismas características que el anterior. Posibilidad de enlazar L8 + L9.

L10: La chimenea se va cerrando (V) hasta terminar convirtiéndose de nuevo en diedro. Reunión a la izquierda en la cornisa "edílica" (vivac en la primera ascensión) utilizada antes del reequipamiento para terminar por el escaqueo de la izquierda, pero con el primer seguro un poco alejado si vamos a seguir por la vía original.

L11: Seguir por el diedro aprovechando la fisura y las presas del muro de la izquierda (6a) hasta que se pierde verticalidad progresivamente y se alcanzan las primeras sabinas de la cima. Ultima reunión con dos paraboles sin argolla a la derecha de la segunda gran sabina en terreno ya definitivamente tumbado. Posibilidad de enlazar L10 + L11 (55 metros). Cima.
En la cornisa "edílica". Último vivac

Pasos clave
1er largo. Muro a la salida del 1er nicho. Roca descompuesta en los nichos.
2º largo. Panza de salida de la reunión. Paso fino, pero excelentemente asegurado. Roca descompuesta en el nicho.
3er largo. Tras el cuarto seguro (buen puente de roca) hay varios metros de escalada fácil sin ningún seguro hasta llegar al parabolt. Posibilidad de proteger el paso con el Camalot #0.5 (morado).
4º largo. Cueva del vivac. Salida dura en libre, sin problemas en artificial.
5º largo. Roca descompuesta en el muro de la derecha. Cueva con salida algo exigente.
7º largo. Panza que cierra el diedro.
11º largo. Diedro final con algún paso exigente.

Ver descenso del Pisón.


Los motivos del reequipamiento de la parte inferior:

Ver historia de la apertura.

Pasaban los años y eran escasísimas las cordadas que se aventuraban a subir la Serón-Millán sin atravesar desde el collado del Puro y quienes lo hacían, la mayor parte de las veces terminaban rapelando desde la primera o segunda reunión. Muestra de estos abandonos era la acumulación de cordinos, buriles y clavos en las primeras reuniones, llegando a encontrarse en "el trono" una unión de diversos anclajes que sumaban dos metros de extremo a extremo... y ésta era sólo una de las tres reuniones similares que entre la "cicatriz" y el "trono" existían.
Parte del material retirado de la vía tras el reequipamiento
Hace unos años (por la fecha que pone en los clavos colocados como químicos, fue probablemente en el año 2002) los Grupos de Montaña de la Guardia Civil reequiparon la chimenea, dejando involuntaria y definitivamente condenada al olvido la parte inferior con su acumulación de material arcaico e inútil para su función. Ese reequipamiento de la parte superior atrajo consecuentemente a más escaladores a realizar la chimenea de la Serón-Millán que, a falta de otro itinerario más seguro, accedían a este tramo superior a través de la Normal del Puro. La consecuencia de ese reequipamiento "a medias" de una vía se hizo evidente a los pocos meses: las típicas aglomeraciones en la Cueva del Puro, uno de los puntos más conflictivos de Riglos en lo que a masificación se refiere, se agravaron y el pandemónium de escaladores que subían, que bajaban y que se quedaban bloqueados en el desplome de la cueva llegó a formar escenas muy curiosas.

El actual reequipamiento de la parte inferior -restauración, habría que decir- se llevó bajo el más estricto seguimiento a la ética de los reequipamientos, respetando la personalidad de la vía tanto en lo referente a su itinerario, como al número de seguros emplazados: la restauración se realizó con el permiso de Cintero, realizada desde abajo y sustituyendo seguros viejos por nuevos, llevado esto último a cabo sin añadir mayor número de anclajes que los que ya existían; aún diría más, ahora hay menos anclajes de los que había en un principio al eliminar la sobreacumulación de buriles en las reuniones. Sólo se ha modificado mínimamente el emplazamiento de los anclajes fijos en unos pocos casos para evitar rozamiento innecesario y evitar las cornisas en las caídas. De la inutilidad real del material encontrado se podría hablar largo y tendido, pero pondré sólo tres ejemplos:
1.- buril que salta en el muro del primer largo haciendo una suave palanca
2.- clavo retorcido que se parte al principio del tercer largo al primer intento de extraerlo
3.- clavo que salta en el nicho del segundo largo con la tensión producida en la cuerda por una caída ¡¡del segundo de cordada!!

Toda esta explicación viene a cuento porque, tras obtener el permiso de Cintero en 2009, la noticia corrió de boca en boca entre los veteranos y dicha restauración despertó muchas dudas en escaladores a los que tengo mucho aprecio: Villarig en su blog y Jesús Bernal en el comentario a ese mismo post no veían clara la necesidad de reequipar la vía y abogaban por dejarla como estaba.

Tercer largo
Séptimo largo
Comentario de Gregorio Villarig: (...) No obstante, hay que decir que es curioso, que esta combinación de subir la vía normal del Puro y continuar por la chimenea de la Serón-Millán se haya quedado con la denominación de “Serón-Millán”. La genuina la hicieron el 20, 21 y 22 de Junio de 1957, Rabadá, López, Montaner y Díaz. Y se trazó al aplomo de la chimenea, menos las dos primeras tiradas, comenzando casi en las cuevas de la Virgen y derivando luego hacia la izquierda a la busca de unos diedros en dirección a la chimenea. De su dificultad habla alguien tan poco sospechoso como “el Bunny” en su libro Verticualidad, que dice más o menos, en aquellos años, no se había hecho nada parecido ni al norte ni al sur de los Pirineos y, si acaso, quizás alguna equiparable en Dolomitas.
Pero quiso la necesidad o la urgencia de aquellos viajes “relámpago” en moto que hacían Anglada y compañeros a Riglos, que optaron por aquella combinación por el collado del Puro y así hacer posible llegar el sábado, escalar el domingo y volver esa misma noche a Barcelona. Así lo hicieron Anglada y Guillamón, al año siguiente o sea en 1958 y yo mismo con Navarro en 1959, que aunque Zaragoza estaba más cerca, los horarios del tren eran aún más restrictivos que los de las motos. Hay que esperar tres años más, o sea 1962, para que Colomer y Mas hagan la tercera combinación y hasta 1965 para que Ursi e Ibarzo hagan la primera repetición de la vía completa, ocho años después. Este mismo año se repite otra vez por el collado.

En fin, que esta “combinación” de escalada aérea y rápida deviene en clásica, mientras la original se ha hecho muy pocas veces y quedado casi en el olvido, ayudada por la dificultad propiciada por la mala roca y su desequipación. Me llega el rumor de que piensan equiparla; no estoy seguro de que sea una buena idea, tal como está puede seguir siendo terreno de aventura para quienes lo quieran así y para osados o coleccionistas. Mientras que vías paraboleadas ya son muchísimas.Si se queda como está, en la memoria colectiva seguirá siendo, “la parte de abajo de la Serón-Millán”.Y si se prepara, pasará a ser otra vía más.


Y el comentario de Jesús Bernal: sería una putada que arreglaran esa parte inferior para deportiva; creo que ya hay bastantes vías deportivas y al final no quedará nada escalable tradicional.
Yo repetí esa parte inferior hace treinta y tantos años y me lo pase de puta madre, ocho horas para subir setenta u ochenta metros. Sudores, terror, esfuerzo salvaje, un vivac en una cornisa a setenta metros del suelo, vivencias que a nadie interesan ahora pero que a mi me gusta recordar.
Es otra forma de escalada, con altísimo riesgo, que pienso no debería desaparecer, hay pared para todo y para todos, no jodamos ni desvirtuemos las paredes míticas que han hecho progresar esta actividad.
Los chavales actuales suben por sitios increíbles, enhorabuena, pero también deben respetar lo que hicimos las generaciones anteriores.
Si el espolón del Fire, más o menos se ha respetado en su concepción original, respetemos también algunas vías como ésta, la vía de Verano, etc.
Los tiempos cambian y en cada época la gente que utiliza las paredes es la que decide, pero creo que hay una serie de cosas que deberían conservarse, aunque sólo sea como arqueología.
Bueno, ya no me enrollo más, pero yo nunca podría haber subido por las directas de la Visera en libre, no me dan los brazos para tanto, y nunca se me ha ocurrido ir a coserlas de buriles, tipo la antigua Carnavalada, para darme el gustazo de pasar por allí.

Un poco de respeto con lo que se ha hecho anteriormente no vendrá nunca mal, aunque sea sólo en sitios muy puntuales.
Quinto largo

Ubicación original de ambos testimonios en el blog de Gregorio Villarig.

También Pepe Díaz, aunque de esto nos enteraríamos después, manifestó en el Anuario 2009-10 de Montañeros de Aragón su disconformidad por el "reequipamiento deportivo" de la vía y porque nadie le había consultado. Personalmente, esta doble crítica me dolió de manera muy particular. Al obtener el permiso de Cintero -junto a Rabadá, el impulsor de la apertura- dimos por hecho que Pepe Díaz, quien no se manifestó en contra cuando se realizó el reequipamiento de la parte superior, también estaba de acuerdo. Por otro lado, definir como "deportiva" la sustitución de anclajes viejos por nuevos, nos pareció tan injusto como erróneo.

La vía en absoluto ha quedado en "concepción deportiva" y sería un error afrontarla como tal; tras el reequipamiento de la parte superior era necesario hacer lo propio en la parte inferior, ya que se quedó una vía completamente desvirtuada en su conjunto y olvidada en su parte más difícil y meritoria, llegando a darse el caso de que mucha gente desconocía la existencia de esa mitad inferior de la Serón-Millán. Desde que los aperturistas abrieron la vía, muchos escaladores fueron dejando material a lo largo de su recorrido cuando no se fiaban de la resistencia de aquello que encontraban ya puesto, siendo en su momento material fiable, pero que con la corrosión y el paso del tiempo han dejado de ser eficaces para detener una caída o, en algún caso como los ya relatados, incluso para sostener el peso de una persona. La acumulación de "ferralla" y cordinos, especialmente numerosa en las reuniones, era escandalosa a la vez que poco útil. Quien colocara en su día esos anclajes lo hizo para que le aguantara una hipotética caída y hoy en día, en buena parte, ese material ya no cumplía con su función.
Serón-Millán. Itinerario integral
Tras el tercer día de reequipamiento, en el que se llegó al nivel de la base del Puro, se dejaron cuerdas fijas entre la primera y tercera reunión para facilitar el trabajo que quedaba por hacer. Aunque el reequipamiento nunca se llevó en secreto, la evidencia de las cuerdas ponía de relieve que se estaba trabajando en el itinerario y fueron varias las cordadas que se lanzaron a escalar la vía, casi todas bajándose al llegar a la última reunión equipada, con excepción de la cordada formada por Toño Carasol y Gregorio Villarig que continuaron también por terreno sin reequipar hasta el collado del Puro.

En la Semana Santa, una cordada de croatas que escalaba el tercer largo sufre un accidente. Un bolo que se desprende provoca una tremenda caída de unos 15 metros del primero de cordada detenida por el puente de roca y sin consecuencias demasiado graves para lo que podía haber pasado. La mejoría del tiempo en abril hace que la gente se arremoline en la base de la vía y son varias las piedras que caen muy cerca de los curiosos. Definitivamente, parece ser que la tranquilidad con la que se trabajaba las primeras veces, no se va a repetir hasta que no vuelva el frío.

Montaner, "Cintero", Rabadá y Díaz
Todo esto hace que la ética de la apertura se deje con rabia a un lado y los reequipadores van a lo práctico y rápido, accediendo a los dos siguientes largos (cuarto y quinto) desde el collado del Puro, pero manteniendo el criterio de perforar sólo para sustituir aquellos anclajes o buriles que no aguantarían una hipotética caída, quedando en definitiva una escalada muy exigente y en ocasiones expuesta, por lo que se recomienda a quien vaya a repetirla que conozca suficientemente la roca riglera, así como que tenga suficientemente consolidado el grado obligado (V/V+) y controle bien el aspecto psicológico de una escalada de estas características.

Espero que este trabajo sirva para que quien recorra estos muros admire el buen hacer y la valentía de los cuatro excepcionales aperturistas: Rafael Montaner, Ángel López "Cintero", Alberto Rabadá y Pepe Díaz.


Para terminar, aquí tenéis el enlace a la noticia en Barrabes tomada a partir de este artículo, con reseñas de Felipe Guinda.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...