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Rabadá - Navarro al Firé (Riglos). Historia de la apertura

Proximamente: Rabadá-Navarro al Firé (Riglos). Historia de las primeras repeticiones

La escalada del Espolón del Firé o vía Félix Méndez como la bautizaron Alberto Rabadá y Ernesto Navarro es una de esas escaladas a las que suele acompañarles la coletilla de "obligatoria para todo escalador que se precie". Nunca me ha gustado definir a un escalador por las vías que ha escalado o las que no, ni qué escalada debe de ser obligatoria y cuál no, pero lo cierto es que por belleza, historia, dificultad y compromiso la Rabadá-Navarro del Firé debería estar al menos en los planes de aquellos que consideran la escalada como algo más que una actividad deportiva. 

Navarro en la travesía
El espolón del mallo Firé ha sido la prueba en la que se han examinado los mejores escaladores de cada generación y aún hoy en día, con el compromiso atenuado gracias al equipamiento y a la información existente de esta vía, sigue siendo un referente de exposición, inteligencia en el trazado y dificultad en la escalada. 
Ya en agosto de 1958, la cordada formada por Roberto Ligorred, Luis Lázaro y Ernesto Navarro recorre los primeros largos de lo que más tarde será el espolón del Firé al abrir la Luis Villar. También Anglada, Guillamón, Cerdá y Pokorski tentaron la apertura, desistiendo de ella por falta de tiempo. De aquella intentona surge la anécdota que relata F. Guillamón: "Entre los maños de finales de los años 50 destacaban con luz propia Montaner, Rabadá, Díaz, Cintero y Nanín, principalmente, y como catalanes Cerdá, Pokorski, Anglada, Guillamón… Pero “érase una vez” que nos juntamos dos cordadas catalanas para atacar el espolón sureste del Firé.
Normalmente en Riglos había dos o máximo tres cordadas escalando. Cuando estábamos en el segundo largo oímos una voz potente que decía: “¡¡¡Ya están los cabrones de los catalanes jodiéndonos la arista del Firé!!!” Era Rabadá que estaba abriendo una vía en la norte del Pisón.
El calificativo que nos dio nos exaltó a los cuatro, pero Anglada con su mentalidad anglosajona dijo: “Los cuatro estamos solteros, por lo tanto no podemos ser lo que nos ha dicho Rabadá” y se quedó tan tranquilo.

Nos encontramos todos a pie de vía y quedamos en que no insistiríamos y quedó para ellos. Ya sabéis que en 1961 Rabadá y Navarro hicieron una machada como un piano y subieron en 5 días con sus 4 vivacs y ¡¡¡sin un buril!!!

Rabadá y Navarro en una reunión
En septiembre de 1960, dos meses después de que Rabadá y Navarro completaran la Norte del Puro, su primera gran apertura juntos, ambos escaladores intentan por dos veces el espolón del Firé siendo obligados a retirarse las dos veces a causa de la lluvia. Un mes antes, en agosto, Rabadá escala con Gregorio Villarig  la Luis Villar, consiguiendo la que supuso ser la primera repetición de esa vía. Navarro ya conocía esta vía por haber participado en 1958 en su apertura y es de suponer que Rabadá echaría en su escalada un vistazo a las posibilidades de ataque del espolón.

Los aperturistas relatan esos dos intentos en el libro de registro de la siguiente manera:
Segundo intento al “Torreón” del “Firé”. El primero lo realizamos la semana pasada, teniendo que abandonar a media tarde ya que el día, todo lluvioso, no tenía trazas de escampar. Así lo comprobamos al coger el tren de regreso ya que el tiempo nos despidió con fuerte aguacero.

Hoy volvemos a abandonar tras haber pasado la noche a remojo en una cornisa a unos 70 metros del suelo,  tres tiradas de cuerda por encima del anterior intento. Sobre un buen pitón unos metros a la derecha de donde hemos “vivaqueado” efectuamos el primer “rappel”, éste sólo posible con cuerdas de 60 metros situándonos encima del primer techo que se supera en las primeras tiradas de subida. De aquí uno corto y a casita que sigue lloviendo.



Saludos a los próximos.
Alberto Rabadá. Ernesto Navarro
25-26-9-60


Rabadá asegurando durante la escalada
A partir del mes de mayo del año siguiente año las actividades de la cordada Rabadá-Navarro por Riglos se suceden. El 7 de mayo abren el Mango del Cuchillo encordados con Rafael Montaner y acompañándoles en otra cordada José Antonio Bescós y Julián Vicente. Ese mismo mes realizan la primera escalada al Paredón de los Buitres o Mallo Arcaz y Navarro abre la vía Ursi con Ursi Abajo. En agosto, abren el espolón del Gallinero en Ordesa y en septiembre, de nuevo junto con Ursi Abajo, consiguen escalar la Vía de la Risa en la Peña Don Justo.




Al llegar las fiestas del Pilar se da la circunstancia precisa de cantidad de días libres para poder emprender la empresa de escalar el espolón del Firé. En el libro de registro, curiosamente no son Rabadá y Navarro los que escriben la “piada” sino una tercera persona no identificada ya que quienes arrancaran la foto-reseña en el libro, se llevaron también parte del texto en el que iba incluida la firma.


1ª ESCALADA AL FIRÉ POR EL TORREÓN DE LA AGUJA NO IMPORTA – VÍA DIRECTÍSIMA.
Riglos, días 12,13, 14, 15 y 16 de octubre de 1961. Cordada Ernesto Navarro y Alberto Rabadá del G.A.M. de Montañeros de Aragón.
Es quizá anormal que un espectador relate una escalada no realizada por él;  en este caso, a petición de los escaladores, haré un breve relato de todas mis impresiones vividas a lo largo de todos estos días en los cuales he acompañado con la mirada y he vivido momento a momento la progresión por la pared del Firé de estos dos compañeros que a mi juicio han sentado uno de los jalones decisivos en la historia de la escalada riglera. Lo referente a la ruta o vía queda plasmado en la presente foto. (Arrancada)
Empezaré diciendo que con esta escalada, dificultosa entre las que más, se resuelve uno de los últimos (ilegible) incluida entre las posibles de muchos prestigiosos escaladores.


Alberto Rabadá durante la apertura

Los componentes de esta victoriosa cordada han invertido 4 días con sus correspondientes vivacs y algunas horas de un quinto día entre la llegada a la cumbre y descenso. Omitiremos aquí todos los detalles referentes a la parte baja de esta escalada al estar aquí reseñados los sucesivos intentos anteriores, haciendo constar que los más efectivos fueron los realizados por la misma cordada en veces anteriores. Hay que destacar que con la duración de esta escalada se ganan unos tantos decisivos en la historia de los itinerarios largos españoles en una sola sesión.
La parte de la escalada a reseñar discurre por todo el Torreón del mallo Firé, vertiginoso contrafuerte de este macizo cuyas paredes verticales hacen muy difícil y fatigosa su escalada. En esta vía directísima la dificultad es muy sostenida con tramos muy difíciles de pitonar en los cuales, dada su configuración es necesario el empleo de técnicas artificiales, éstos alternados a veces con largos de escalada en libre dificultosos en los cuales las travesías horizontales se suceden y las reuniones aceptables no abundan mucho. Los vivacs han sido realizados en cornisas de tamaño no muy grande. 


Navarro muestra los destrozos tras su caída.

También conviene hacer constar que en los dos tercios superiores de pared el descenso (arrancado) hacia la base es algo problemático y para no (arrancado) esta reseña, aparte de considerarla como (arrancado) también una notable escalada de (arrancado).



Ficha técnica: altura   m. tiempo (arrancado) horas, vivacs aparte, material empleado: dos cuerdas (arrancado) cuerda auxiliar para elevar la mochila con (arrancado) dos juegos de estribos, 3 martillos, 45 clavijas (arrancado) de diferentes medidas y los mosquetones y (arrancado).

Por la (arrancado)”
Es en el Boletín de Montañeros de Aragón donde Rabadá explica con todo detalle cómo fue la escalada: la gente que estaba abajo, las dos caídas de Navarro, las penurias y dificultades pasadas en la escalada. Debido a lo extenso del texto y a que éste ya lo publicó Barrabes, dejo aquí el enlace para quien tenga interés en leer la transcripción del texto original.

Rabadá recogiendo la cuerda en la cima





También es interesante poder leer la repercusión que tuvo en la prensa local la hazaña, aunque la entrevista de Eliseo Bayo, transcrita en este enlace por Mariano García en el blog Tinta de Hemeroteca de Heraldo de Aragón, se preocupara de detalles más triviales como cuánto pesaba el petate, de qué se alimentaban durante la ascensión o de anécdotas a pie de vía del tipo: "El suceso fue seguido con todo interés por los habitantes de Riglos que, incluso, apostaban entre sí para acertar la hora en que llegarían a la cumbre. Una anciana de noventa años, ciega, enviaba a su marido, de igual edad y sordo, para que le tuviera al corriente de la escalada" más que de la escalada en sí. 

Vidal abraza a Navarro en la cima. Detrás, Cintero.

No quiero dejar de transcribir la versión de Miguel Vidal en el Boletín de Montañeros de Aragón del 50º aniversario de la conquista del Puro sobre la filmación que llevaron a cabo Rabadá y Navarro en el espolón del Firé: "La primera película de escalada en Riglos, con Rabadá y Navarro, la titulé “Escalada”. El guión, lo preparó Ramiro Brufau, que escribía muy bien. Y el locutor fue García Camañes. Para entonces, Rabadá había intentado engañarme varias veces para que subiese con ellos a filmarles durante sus escaladas. Al final, decidí explicarles cómo lo podían hacer ellos mismos: para ello, les regalé una cámara Paillard de ocho milímetros, de cuerda, que iba a dieciocho imágenes en lugar de a veinticuatro, para así ahorrar. A Rabadá le expliqué un poco el sistema cinematográfico de filmación, dándole consejos para que no hiciese barridos. De muy poco les serviría, pues esta cámara de foco fijo la chafaron en el Firé, y ahora es objeto de museo, pues sus restos los tiene Cintero en su casa…





La cordada, junto a la desaparecida cruz del Firé, tras culminar la escalada

Pero, en cualquier caso, ellos dos filmaron buena parte de la misma, motivo por el cual los puse en los créditos, aunque me velaron muchísimos trozos. Pero lo más importante lo filmaron ellos, claro está. Después, yo hice el montaje, en el que fue preciso tirar más de la mitad del material, que no eran sino sobrantes con barridos y cosas así. De todas formas, no fueron malos discípulos Rabadá y Navarro. Me hicieron caso en mis instrucciones: una película se filma de un modo parecido a como se hace una redacción. Y no me olvidé de añadir nociones sobre los diversos tipos de planos que se pueden tomar. De todas formas, luego había que oír cómo le explicaba todo esto Rabadá a Navarro, de un modo tan peculiar que daba verdadera risa. Una lástima que me chafaran la primera máquina"
Las fotografías que acompañan a está entrada están obtenidas de la película de Miguel Vidal grabada durante la ascensión del espolón del Firé.

Serón - Millán al mallo Pisón - Riglos (1ª parte)

Ángel Serón y Fernando Millán
Escalada de la Serón - Millán: reseña y croquis.

Ángel Serón es considerado unánimemente el padre de la escalada en Aragón. Apodado "el Flecha", no por su marcada ideología falangista como habitualmente se cree sino por su costumbre de bajar esquiando sin girar y a alta velocidad, fue voluntario de la División Azul que combatió con los nazis contra la URSS y a su regreso de la Segunda Guerra Mundial se dedicó a otras conquistas más loables a los ojos actuales. En una época en la que no se le encontraba ninguna explicación lógica a aquello de subir paredes, Serón logró con diferentes compañeros algunas de las cumbres más emblemáticas que quedaban por ser ascendidas. La Aguja Roja, el Gómez Laguna, las puntas No Importa y Montolar del Firé o la Peña de don Justo en Riglos así como el Cabezón de Mosén Pedro de Agüero son algunas de sus "primeras" conseguidas, aunque sin duda fue la ascensión a la Peña Sola de Agüero la que le llevó al reconocimiento como pionero de las generaciones posteriores. También realizó importantes primeras repeticiones como la normal del Pisón y la Pany-Haus, al igual que loables intentos de primeras, como la del Huevo de San Cosme o el Puro en Riglos. Aunque formó cordada con otros escaladores como Fau, Laguéns y Martí (Chichín), es su cordada con Fernando Millán la que más ha perdurado en la memoria colectiva, dejando sin aparente continuidad la hegemonía en la escalada aragonesa cuando la cordada abandonó sus actividades tras la muerte de Carilla.
Serón-Millán. Reseña original
Pero sí que se produjo una continuidad. Herederos de su espíritu aperturista fueron sin duda Rabadá y "Cintero", quienes en los siguientes años pasaron rápidamente a la historia por sus realizaciones y en 1956 trataron de trazar un itinerario rectilíneo en la vistosa cara oeste del Pisón, aprovechando la única debilidad en forma de fisura que, junto al Puro, se alzaba hasta la cima. En aquella ocasión, la malísima calidad de la roca en los primeros largos provocó una caída pendular de Cintero sin consecuencias demasiado graves, pero que pospuso la escalada para mejor ocasión. La apertura un año después de la Ravier del Tozal del Mallo vino a alterar el hasta entonces apacible monopolio aragonés en lo que a vías nuevas se refería, sobre todo desde que Panyella marchara de Riglos jurando no volver. Los aragoneses se dieron cuenta de que los proyectos se los llevaba el más rápido en completarlos, de manera que tras unos años de relativa relajación, las prisas volvieron a aparecer por ser los primeros en escalar las vías pendientes.

Rabadá en un paso de hombros
Sobre el desarrollo de la escalada y algunos datos curiosos como el exilio de don Justo o el accidente de Juanito Oyarzabal, ya se publicó un artículo en Barrabes, así que no voy a redundar sobre los mismos datos. Simplemente comentar que las amistosas discusiones entre las dos facciones de la cordada por el itinerario a seguir en la parte inferior, les llevaron a diferenciarse en la píada entre las derechas -Alberto Rabadá y Ángel López "Cintero", tendentes a seguir derecho el camino vertical- y las izquierdas -Rafael Montaner y Pepe Díaz, que eran más partidarios de evitar con travesías los pasos más expuestos y complicados-. Transcribo la reseña:

19ª Escalada al Mallo Pisón. 
1ª por la cara Oeste - vía Serón y Millán.
Realizamos esta escalada el 20, 21 y 22 de junio de 1957, la cordada formada por Juan José Díaz y Rafael Montaner en representación de las izquierdas y Ángel López y Alberto Rabadá por las derechas, todos del G.E.M.A. y Ángel también del F.J.
La vía empieza poco más a la izquierda de las Cuevas de la Virgen, siguiendo unos metros verticalmente. Después se sigue a la izquierda hasta unas cuevas o nichos pequeños y de ahí continúa por la canal-chimenea o lo que sea hasta el collado del Puro. Desde aquí se se sigue por la fisura hasta la cima.
Horas de escalada 29 y dos vivacs, clavijas 50.
Itinerario extremadamente difícil y largo.
Rafael Montaner -Juan José Díaz - Ángel López (Cintero) - Alberto Rabadá

No hubo discusiones sin embargo con el nombre que darían a la vía: Serón - Millán, como homenaje a sus maestros, les pareció adecuado a los componentes de las "izquierdas" y las "derechas" de la cordada.

Piada 1ª repetición desde el Puro
Al año siguiente, Anglada y Guillamón realizan la variante catalana de acceso desde el collado del Puro, lo que les genera multitud de críticas por escaquear la terrible parte inferior de la vía. Sin embargo, en los siguientes años y debido a la gran dificultad y escasa calidad de la roca en la parte inferior, nadie parece capaz de entrar por la vía original desde el suelo y todas las repeticiones se realizan llegando desde la normal del Puro.

Piada primera repetición integral
Tuvieron que pasar varios años para que alguien volviera a subir por esa vía desde el suelo, siendo una vez más la grandísima cordada formada por Ursi Abajo y Jesús Ibarzo la que logra la hazaña. La vía no es repetida exactamente por el itinerario original en sus primeros largos, sino que inauguran el recorrido que también escalaron las escasas cordadas que siguieron sus pasos; se trata de recorrer en horizontal la fácil pero rota cornisa que nos deja en la vertical del "trono", mientras que la vía original se elevaba recto desde el primer nicho para alcanzar "la cicatriz" y desde ahí atravesar en una peligrosa travesía descendente hasta "el trono". Nótese en esta microtoponimia que el término "cicatriz" se empleó más adelante también en el espolón del Firé y la Oeste del Naranjo, al igual que "el trono" también designa al famoso y enorme balcón de la Mosquitos en la Visera.

Intento de descenso por la Serón-Millán
Así pues, ocho años después de la apertura se conseguía la primera repetición integral de la escalada, pero un dato bastante desconocido es que, antes de aquello, otros escaladores volvieron a recorrer esa vía, aunque esta vez en sentido descendente. El siempre incómodo regreso de la cima del Pisón tanto por el olvidado retorno del macizo que exige dejar cuerdas fijas, como por los Volaos, como por el Circo de Verano, seguía llevando a los escaladores a buscar un descenso cómodo, rápido y seguro, y Rabadá se fijó en la que fue su única apertura en el Pisón para esa función. Desgraciadamente, aquel intento de descenso por parte de Alberto Pérez "el sastre" y Alberto Rabadá "el desastre", quedó sin concluir por la imposibilidad de recuperar las cuerdas. El frío de finales de noviembre les obliga a volver a la cima e improvisar una hoguera.

Continuará...

C/ Rabadá y Navarro s/n

Traigo aquí una iniciativa que considero justa e interesante: una propuesta para dar el nombre de Rabadá y Navarro a una calle de Zaragoza, la ciudad natal de Alberto Rabadá y la de adopción de Ernesto Navarro.

Es curioso que en Zaragoza se hayan dedicado muy merecidamente instalaciones municipales a otros montañeros y no se haya hecho lo propio con Rabadá y Navarro. Sin ir más lejos, tenemos el polideportivo Pepe Garcés y el rocódromo Miguel Ángel Lausín, pero los nombres de Rabadá y Navarro se repartan por refugios, vías y picos de toda la geografía aragonesa y sin embargo no tienen ni un recuerdo en la ciudad en la que vivieron los escaladores más emblemáticos que han salido de Zaragoza.

Excelentísmo sr. alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch:
 
Los escaladores Alberto Rabadá y Ernesto Navarro son dos de los más grandes deportistas que ha dado Aragón en el siglo XX. Cuarenta y seis años después de su muerte mientras subían la cara norte del Eiger, sus hazañas siguen vivas en la mente de los montañeros y escaladores de toda España, que continúan admirando sus logros pese al tiempo pasado. 


Aunque Rabadá y Navarro son conocidos entre los amantes de la montaña -hay refugios dedicados a su memoria e incluso en montañas emblemáticas como el Naranjo de Bulnes se emplea su nombre para designar la vía que abrieron- todavía no son suficientemente valorados en Zaragoza y Aragón. 

Por eso solicitamos que una de las calles de la ciudad se dedique a conservar su memoria.


Más información en Tinta de Hemeroteca de Heraldo de Aragón.

La triste y solitaria muerte de Rabadá y Navarro


Interesante artículo en Heraldo de Aragón.

"Les pongo en antecedentes: los aragoneses buscaban subir la pared norte del Eiger, en los Alpes suizos, la que entonces era la escalada más temible del planeta. Y se quedaron a 300 metros de conseguirlo. Una feroz tormenta, el agotamiento físico y el frío extremo acabaron con sus vidas. Así contaba Luis Alcalde, compañero de la expedición, las últimas horas de vida de Rabadá y Navarro"

Continuar leyendo en el blog Tinta de Hemeroteca sobre la muerte de Alberto Rabadá y Ernesto Navarro

Edito: Unos días después, se publica un nuevo artículo en Tinta de hemeroteca sobre las escaladas del Espolón del Firé (Riglos) y el Espolón del Gallinero (Ordesa)

Murciana / Vía Alberto Rabadá al Pisón (Riglos): reseña y croquis

El 13 de diciembre de 1964 en el pueblo de Riglos se vio una curiosa estampa; como si de un enorme belén viviente se tratase, una estrella navideña de tres metros de longitud, decoró el paisaje del pueblo mientras duraron las fiestas navideñas. Aquella estrella de navidad fue ascendida por Ursi Abajo y Carmelo Royo por un sistema de fisuras que ascienden la muralla oeste del Pisón, que por aquel entonces estaba surcada sólo por la vía Serón-Millán y su profunda y característica chimenea.

La colocación de la estrella fue grabada por Miguel Vidal, dando origen a un cortometraje llamado "Una estrella en la escalada" de la que el propio Vidal contaría los detalles: "A Félix Cruchaga, Presidente de la sección de montaña del Centro Natación Helios, se le ocurrió poner un Belén en Riglos. Se encargaron Ursicino Abajo, Carmelo Royo, Angel López y yo, que me ofrecí para filmarlo. Teníamos que instalar una estrella a suficiente altura e instalar un belén a sus pies. Vino bastante gente y luego se cantaron villancicos. En fin, fue una auténtica fiesta ya presagiando las Navidades. Vino bastante gente del pueblo a contemplar esto. Les pareció una idea muy grata, muy simpática eso de que instaláramos un belén en el pueblo. Tuvo mucho éxito esta película allá en Riglos cuando se pasó."

Aquella vía por la que se subió la estrella en un par de largos, quedó inconclusa. Ursi abrió al año siguiente la Carnavalada por el mismo centro del Pisón y poco después se trasladó a vivir al valle de Tena, dejando para otras cordadas la solución de continuidad hasta la cima del mallo por el itinerario que había comenzado.

Miguel Ángel y José Luis García Gallego
Llegamos a los primeros días del año 1976 y aparece en Riglos un importante escalador ya en aquella época. Miguel Ángel García Gallego, "el murciano", ya ha destacado en el panorama vertical español por varias actividades: con 21 años realizó la primera invernal de la Oeste del Naranjo (que previamente se había cobrado las muertes de Patxi Berrio, Ramón Ortiz y José Luis Arrabal en dos accidentes diferentes), la Murciana del Tozal del Mallo y la Directísima Invernal del 74 un año después, son sus actividades más destacadas, independientemente de las importantísimas escaladas y expediciones que vendrían después, incluyendo la primera ruta abierta por extranjeros en Yosemite, la Mediterráneo.

Junto con su hermano José Luis, a lo largo de doce días de enero de 1976 van abriendo la vía por la oeste del Pisón, completando finalmente -incluyendo un vivac en pared- la primera ascensión y dejando la vía equipada. El nombre original de la vía, Alberto Rabadá, a quien Miguel Ángel García Gallego tanto admira, quedó ensombrecido por la fama del "murciano", ya que desde los primeros tiempos se le denominó la vía del murciano o "la murciana" como la conoce hoy en día todo el mundo.

Llegados a este punto, es justo reconocer que en la toponimia riglera ya hay unos cuantos espacios con el nombre o el alias de Alberto Rabadá (Edil): la vía Alberto Rabadá (Murciana), la vía Edil de la Aguja Roja y la Edil de la Peña don Justo, la Félix Méndez más conocida como la Rabadá-Navarro al Fire -mismo caso de la norte del Puro, que también se la conoce como Rabadá-Navarro) o incluso, por confirmar, la Cornisa Edílica que rodea el Pisón a unos 20 metros de su cima. Así que para poder diferenciar esta vía de el resto de "rabadás" es una consecuencia lógica que el nombre que haya triunfado en este recorrido haya sido el de "la murciana".

Sobre la primera repetición en el día realizada por Rainier Munsch "Bunny" y Dominique Julien, quiero copiar un texto de Jesús Bernal sobre sus vivencias observando la escalada junto al "Murciano": "Los franceses, Bunny, Julien, etc. hicieron antes que nosotros la Rabadá-Navarro del Firé pero con vivac y al respecto de su rapidez te contaré que hicieron también en aquel tiempo la primera repetición de la Rabada al Pisón, ésta en el día. Recuerdo que estábamos en el pueblo con el Murciano siguiendo la escalada y éste nos había dicho unos días antes que pensaba que una cordada muy entrenada y bien compenetrada podría repetirla en tres o cuatro días, cuando vimos que iban a salir en el día, el Murciano alucinaba; recuerdo textualmente sus palabras: se tira como un gato, se están jugando la vida, no quieren vivaquear y se la están jugando."

Parte inferior de la vía desde la cuarta reunión.

Miguel Ángel García Gallego volvió a Riglos sólo 4 meses después de la apertura de la Alberto Rabadá para abrir de nuevo la fisura Gallego-Carrillo al Firé y de nuevo con su hermano José Luis para la apertura de la Mediterráneo también en el Firé, esta vez en junio de 1981. No fue la única apertura murciana en esos años en Riglos, ya que en 1978 Sevi y Lozano también dejaron su huella en la Directa de la Visera. Quiero hacer notar el gusto de los murcianos de la época por las aperturas invernales, batiendo auténticos records de permanencia en pared.

Reseña de la vía:
Final del 6º largo, tras superar el paso de 6c
L1: Típico diedro riglero, con alguna excursión entre paraboles en zona fácil. Los pasos más complicados están bien protegidos. 6b
L2: Largo entretenido de fisura con dos pasos complicados en un pequeño techito que se sortea por la derecha y otro paso a la entrada en la reunión. 6a+
L3: Secuencia de fisuras con tendencia en diagonal a la izquierda al principio y luego recto. Largo muy disfrutón. 6a
L4: De bolo a bolo siguiendo las abundantes marcas de magnesio. 6a
L5: Otro largo de mucho canto, pero que comienza a desplomar de manera sutil pero inmisericorde. No hacer caso a algún anclaje antiguo al principio del largo y buscar la zona más fácil (el magnesio de las cordadas precedentes nos lo dirá). 6a+.
L6: Largo clave. Diagonal hacia la izquierda para buscar la panza de 6c, bien asegurada pero muy obligada en el paso, incluso en A0. Estribo más que recomendable para quien vaya justo en el grado. Final de largo duro, romo y pulido, aunque sin problemas en A0. 6c
L7: Largo vertical con paso duro al final del largo con un viejo cordino salvador para quien se quiera trincar. 6b
L8: Salir con tendencia a la derecha, superar una panza y paseo hasta la cima. Montar reunión en argolla de rescate o en una sabina unos pocos metros más arriba. 6b+

Y así la suben los valientes. Alex Huber, en solo:



Edito: Chema en los comentarios recomienda la opción de enlazar largos: L2 + L3 (unos 65 m) con cuidado al rozamiento ya que es diagonal y conviene poner alargamientos en las cintas y L4 + L5, la mejor opción, unos 60 m buenísimo.



Manu Córdova estrena blog


Nuevo blog en la red. Esta vez es Manu Córdova el que lo firma.

http://manucordova.blogspot.com

Actualización. NUEVO BLOG:
http://red.barrabes.com/ManuCordova/


Excepcional alpinista y escalador, además de excelente persona, Manu tiene a pesar de su juventud un curriculum montañero envidiable.

Confío en que el blog que ahora abre, sirva para que todos podamos apreciar aún más si cabe su enorme capacidad montañera y nos traiga a través del ordenador una pequeña parte del empuje y la motivación que caracterizan a este escalador.

Suerte con el blog, Manu. Estaremos atentos a todas las novedades que allí cuelgues.

La cordada Rabadá - Navarro: 50 años de su primera vía

Extracto del artículo publicado en www.barrabes.com


Al terminar el día 2 de mayo de 1959, dos jóvenes escaladores llegan ya de noche al pequeño pueblo de Riglos. Ambos son de sobras conocidos entre los lugareños y los escaladores de los mallos, aunque no se les haya visto formar cordada juntos hasta ese momento. Uno de ellos, Alberto Rabadá, a sus 24 años ya tiene un currículo montañero envidiable; entre otras muchas actividades, ha realizado la primera repetición de la Peña Sola de Agüero, la Ravier del Tozal del Mallo y la norte de la Torre de Marboré, además de contar con aperturas tan significativas como la normal del Puro, la Serón-Millán al Pisón o la Francisco Ramón Abella (más conocida como la Galletas) al Firé. Con ésta, suma la tercera de las cuatro aperturas que firmó en esa Peña.

El otro escalador es Ernesto Navarro; un año más joven y con menor experiencia en el ámbito vertical. A pesar de ello, se le da un reconocimiento extraordinario por sus escaladas, ya que en los dos años escasos que lleva escalando le ha dado tiempo para abrir la vía Luis Villar al Firé y realizar una de las todavía escasas repeticiones a la normal del Puro tras un largo paréntesis por haberse roto una pierna en la travesía de las 5 puntas del Firé.

Seguir leyendo 50 aniversario de la primera vía abierta por Rabadá-Navarro

Artículo completo en el número 45 de Cuadernos Técnicos.



Manu Córdova



Entrevista a Manu Córdova en Desnivel nº274.

Manu Córdova: Hiperactivismo alpino

Un día deportiva, al siguiente Ordesa para liberar Zarathustra, por la noche a Alpes: ¡la McIntyre/Colton está en condiciones! O Alquézar un día, Gavarnie al siguiente, de nuevo Alquézar y luego Gavarnie: a darle un 8c y a escalar los tres muros saliendo por El aliento del diablo y Alois.

Improvisación, energía y mucha motivación son los ingredientes del combustible que pone a 4.000 vueltas a este joven alpinista zaragozano y lo lanza como una flecha contra las paredes alpinas, comprometidos mixtos, liberaciones en pared, desplomes de octavo, montañas himaláyicas y hasta competiciones de la Copa del Mundo.

Edito (ago'09): Unos meses después, Desnivel publica on-line la entrevista.

Bravo, titán.

Ernesto Navarro: aprendiendo a ser mito

En abril de 2008, publicaron en Barrabés un vídeo sorprendente de la primera escalada de Ernesto Navarro. Aquel vídeo me impactó y llevaba ya un tiempo dándole vueltas a la idea de volver al mismo lugar para repetir la misma escalada hoy en día, con los medios actuales. Fernando Tomás -el propietario de la película que grabara su abuelo 51 años atrás- me cedió amablemente las imágenes para que las editara a criterio y, aunque el resultado no ha sido la obra maestra que merecía, sólo me puedo justificarme diciendo que la edición la he realizado con el mayor de los cariños.

Ernesto Navarro en la Semana Santa de 1957 tiene 22 años y jamás ha realizado ninguna actividad de montaña. Un año antes, realizando el servicio militar en Zaragoza coincide con Luis Lázaro “el Negro”, socio de Montañeros de Aragón con quien trabará amistad y que será quien le meta en el mundillo de la montaña. Gracias a él, coincide con los escaladores aragoneses del momento, con los que irá esa Semana Santa (probablemente el 14 de abril) a escalar a Riglos.

Quiero hacer notar una coincidencia que es a la vez llamativa y esclarecedora. Mientras Ernesto Navarro luchaba por subir unos metros yendo de segundo en una vía de IV- (grado UIAA), ese mismo día los franceses estaban terminando la vía Ravier al Tozal del Mallo. Poco tiempo le costó a Ernesto Navarro ponerse a la altura. Para los que más tarde hemos recorrido las vías de las que Navarro fue aperturista, no deja de maravillarnos cómo apenas un año después de grabarse esta película, Ernesto Navarro ya estaba abriendo vías como la Luis Villar (los 3 primeros largos del Espolón del Firé son comunes a esta vía). Si además contamos con que poco después de estas imágenes Navarro estuvo varios meses de retirada forzosa por una pierna rota escalando en el Fire, podemos figurarnos la meteórica carrera del escalador zaragozano.

Por aquel entonces pocas vías de iniciación existían en Riglos si es que, con el equipamiento de la época, se pudiera llamar “de iniciación” a alguna vía. Prácticamente cada mallo de Riglos tenía una sola vía de ascenso, pero es en este momento cuando las aperturas van a producirse de una manera continuada, floreciendo nuevas vías cada vez más difíciles y directas. La Serón-Millán al Pisón o en los mallos pequeños vías como la Edil a la Aguja Roja, la Edil de la don Justo o la Oeste al Cored surgen en estos años. Será precisamente en la Peña don Justo y en el Cored, donde Ernesto Navarro dé sus primeros pasos de escalada.

La casualidad hace que Tomás Tomás Ichaso -presidente de Montañeros de Aragón- ese día lleve su cámara a Riglos. En las imágenes, José Antonio Bescós abre vía y es quien se lleva la atención de la cámara, como es natural. Un dubitativo Ernesto Navarro, que no encuentra dónde colocar sus pies, apenas se lleva unos segundos de protagonismo en un barrido hacia el primero de cordada que tranquilamente asegura a hombro a su novato compañero.

Normal al Cored: la secuela.

A los pocos días de conseguir las imágenes, me acerqué a lo que yo creía que era la vía. Una fugaz imagen de la Aguja Roja en el vídeo me llevó al Cored, pero una vez ahí, confirmando que la vía era la correcta, me atacó la desilusión. El acceso era por una glera infernal rodeado de una auténtica selva de pinchos. El pie de vía estaba comido por la vegetación y en lo que yo esperaba que fuera una vía clásica intacta, brillaban los paraboles. Me quedé un rato por ahí echando un vistazo tratando de localizar el lugar exacto donde estuvo colocada la cámara en 1957 y descubrí que coincidía exactamente en el mismo punto donde ahora está situado un vistoso árbol.

Más tarde me enteré de que había sido Gregorio Villarig el que había llevado a cabo el reequipamiento de esa vía y que había abierto alguna otra vía ahí de la que no me di cuenta de su existencia.

En fin, con esas perspectivas tan ruinosas no me encontraba en la mejor de las situaciones para solicitar la colaboración de los amigos para el proyecto de grabación de la secuela, así que a la hora de emplear la persuasión omití datos importantes como la aproximación por glera y pinchos y embarqué a dos amigos -David y Tere, desde aquí: muchas gracias- que se dejan embarcar con facilidad en estas cosas. Las imágenes actuales están grabadas subido a la misma pared y por eso el pulso de robar panderetas que se aprecia en el vídeo.

En fin, un vídeo que quiero compartir. No hay imágenes impresionantes, no existen grandes logros, no hay nada meritorio en él. Simplemente el sencillo inicio a la escalada de un grande y la comparativa con la escalada tal y como se realiza hoy en día. No está hecho este vídeo para deshacer el mito, más bien al contrario: ver cómo se puede llegar desde lo más elemental a lo supremo debe hacernos tomar conciencia de la grandeza del camino recorrido por Navarro.

Espero que os guste.

Curioso material de aperturista

A nadie nos extraña subir utensilios más o menos extravagantes a una vía cuando conoces el itinerario, la dificultad y te apetece echarte unas risas.

Ejemplos he puesto en este blog de la famosa silla de la Aguja Roja o de un numeroso grupo de escaladores con traje y corbata en la cima del Pisón. También en algún barranco alguien se ha gastado más dinero del necesario en la colocación de un spit (ver foto) como colgó Cheba en su día en la página de Cañones y Barrancos, pero lo que de verdad me llama la atención es el material de aperturista que algunos valientes se han llevado a las vías. Hay veces que la utilidad es indudable, pero otras muchas veces los objetos que han llevado aquellos que recorren un itinerario por primera vez no dejan de sorprender.

Me cuenta Rubén después de su conversación con Cintero, que para la apertura de La Quinta Chimenea J. Urcina, Gutiérrez y B. Úbeda se llevaron serruchos para hacer algo de jardinería creativa. Edito (mar'09): Javier Urcina (El Suizo), aperturista de la vía, corrige el dato: Soy J. Urcina. No llevamos serrucho para abrir la 5º Chimenea, el serrucho lo llevó Cintero para limpiar la aproximación a la vía, después de 35 años sin ir nadie por allí. No había árboles, sólo lianas y enredaderas; los árboles hubieran sido muy buenos seguros de reunión y no fue el caso.
Un saludo, El Suizo.

Viendo cómo está ahora la vía, es normal que en su momento necesitaran abrirse paso como Rambo. Una vez que quitaron la vegetación existente y la vía se dejó de repetir, volvieron las plantitas a aprovechar la humedad de las endrijas para instalarse y quedarse para siempre. Como lo de llevarse serrucho ahora no se estila, la vía ha caído en el cajón de las "irrepetibles". Edito (mar'09): Así pues, dejo el texto original tachado para que se vea de donde viene la corrección de Urcina.

Cintero sabe de qué habla. A él, junto a Villarig, le toco llevar un enorme taco como única solución para resolver un difícil paso de artificial en una vía que continúa recta los dos primeros largos de la Rosaleda. El nombre de la vía se debe a este peculiar material y que fue lo único que quedó emplazado por los aperturistas: vía del Taco.

No es el único caso. Otros aperturistas también se han llevado cosas más o menos "exóticas" con utilidad indudable en bastantes casos, pero cuestionable en otros muchos. Lejos quedan aquellos días de subir -aparte de comida, bebida y material de vivac- el buzón de cima, la bandera de turno y la cámara de fotos como material que no forma parte de la cadena de aseguramiento.

Sevi y Lozano en la apertura de La Directa a la Visera cuentan con todas las comodidades del mundo. Si nos hablan de hamaca y transistor probablemente pensemos en vacaciones veraniegas en la playa. Pues nada más lejos de la realidad. La hamaca no es rígida sino que es la típica entretejida de cuerda, que para colgar entre dos árboles va muy bien, pero que para abrir una pared de 200 metros en lo más crudo del invierno se antoja incómodo. El transistor que llevan, más que animarles las esperas hace que desesperen, oyendo noticias de nevadas a 400 metros, puertos cerrados y ola de frío polar que lleva bajas cotas de nieve hasta Marruecos. El transistor desconozco si lo "aventaron" pero de la hamaca playera finalmente "pasan" y el último vivac lo hacen empotrados en la buitrera.

A principios de los 80 Miguel Ángel Lausín, A. Sánchez y J. Olivar deciden que la época de los vivacs incómodos sobre estribos ya no se estilan; las hamacas dobles por supuesto que existen, pero deben de pensar que tres son multitud y que como dice Luis Ciges en Amanece que no es poco: "Un hombre en la cama siempre es un hombre en la cama". Así que la mejor solución es dar espacio vital a la cordada y encargan al herrero de Ayerbe una hamaca triple para realizar los vivacs correspondientes en la apertura de Midriasis, en el Pisón. Una sabia decisión, aunque opino que hubiera sido mucho más llamativa la litera-hamaca-triple.

No fue la única extravagancia del malogrado Miguelón. Unos meses antes, en la apertura de Xere-Sandra junto con Quique Lapeña, toman dos decisiones: primero toman la determinación de no publicar las dificultades de la vía para conservar la aventura del aperturismo y segundo dejan colgado un muñeco tamaño humano en la vía, pertrechado como un auténtico escalador que provoca numerosas dudas y comentarios entre los turistas de Riglos. Hasta lo bautizan y todo: Xeremín guardó la vía durante un tiempo hasta la llegada de la primera repetición.

Algo más reciente y con bastante más utilidad. Ignacio Cinto equipa la Make, una preciosa vía en Peña Rueba cuyo largo más significativo recorre el característico techo del Mallo la Calva. A falta de mejor guíndola para esos momentos de equipamiento bajo techo, el aperturista tiene una idea bastante buena y muy económica; se hace con una vieja tabla de snow para taladrar cómodamente los 13 parabolts que aseguran el famoso segundo largo de su vía.

Un último ejemplo, que no es material de aperturista sino curioso material para repeticiones. Tras la apertura de la vía Bunny por parte de Armand Ballart y Toño Carasol, se publica la reseña. Entre el material a llevar, se recomienda un rosario. Los aperturistas no lo llevaron, pero al preguntarle a Toño comenta muy serio que sí, que las esperas en la reunión se hacen muy largas y no está mal tener un entretenimiento para esos ratos. En la entrevista que le hace Inazio leer a Toño decir que no quiere repetir la vía, que ya tuvo suficiente con abrirla nos da una idea de la gran utilidad que le daremos al rosario.

Pany - Haus al Pisón (Riglos)

Jordi Panyella
Primera parte: la Conquista del Pisón

Tras el éxito en la conquista del Pisón, Jordi Panyella no tardó en volver a Riglos para abrir la profunda chimenea en la que se había fijado antes de decidirse por la opción de bajar rapelando por la canal del Clavijón. Anteriormente, ya se habían producido algunos intentos de recorrer esa chimenea por parte de otros escaladores, pero los pronunciados desplomes en algunos puntos y la rudimentaria técnica de los pioneros habían hecho desistir a la mayoría de sus pretendientes.

Panyella tenía todos los números para conseguir la conquista de esta vía. Extremadamente buen escalador, forjado en el conglomerado de Montserrat -pero con amplia experiencia en otros macizos y rocas como las cumbres de Ordesa, Pedraforca o el Peñón del Ifach- Panyella ya era todo un referente en la escalada española del momento. Fundador del GAM y del CADE era sin ninguna duda uno de los mejores escaladores de los 40, en unos años en los que las miserias de la posguerra apenas dejaban tiempo ni ganas para dedicarse a subir por las paredes.

Su compañero en esta empresa fue Albert Casasayas “Haus” logrando llegar al collado en apenas 8 horas, para continuar desde ahí hasta la cima por la vía abierta 2 meses antes y conseguir la segunda ascensión absoluta al mallo. Descripciones como la acrobática oposición en Ramonage, pasos de escalada de espaldas a la pared, tramos escalados por chimeneas semisubterráneas (el paso del UHF, como se conoce hoy en día) se suceden en la “piada” que de la apertura que realizó Jordi –Jorge en aquellos años- Panyella.
Primer techo Pany-Haus
Esta segunda escalada absoluta tuvo varias consecuencias más o menos serias, más o menos anecdóticas. En el descenso, las cuerdas por las que rapelaban el torreón del Pisón quedaron enganchadas y fue imposible recuperarlas. Afortunadamente, la canal del Clavijón estaba “cosida” con cuerdas fijas que previamente habían colocado y pudieron regresar sin mayores percances al pueblo. Ante la falta de nuevos pretendientes a la conquista del mallo, las cuerdas ondearon a la vista de todos durante largo tiempo, recibiendo aquellas cuerdas colgantes el apelativo de “la corbata del Pisón”.
Don Justo, auténtico mecenas de los escaladores y fanático de los retos que presenciaba año tras año en su pueblo, ofreció comida y alojamiento gratis durante una semana a quien le quitara la corbata al Pisón. Aquello despertó aún más el interés por hacer cima de los escaladores aragoneses, siendo Ángel Serón quien logró retirar el atuendo de cáñamo con el que habían decorado al Pisón los escaladores catalanes. Quitarle la corbata al Pisón fue un trabajo relativamente fácil, pero el problema vino después cuando tuvieron que regresar. Por una falta de previsión no dejaron las cuerdas fijas en el Clavijón y Serón tuvo que realizar sin posibilidades de aseguramiento la que él calificó como la escalada en la que más miedo pasó de todas las que realizó; según sus propias palabras: "en toda mi vida, donde más me la he jugado ha sido ahí, sin clavijas ni nada". Teniendo en cuenta sus aperturas en la Peña Sola o la Aguja Roja entre otras, nos hacemos una idea de la dificultad y exposición a la que se enfrentó.
Ubicación de la vía

Ángel Serón en la 1ª repetición. El techo se evitaba por la derecha
La chimenea Pany-Haus -motes de Panyella y Casasayas-, calificada como "directísima" por los aperturistas, se convirtió en un referente de dificultad: Apenas 10 repeticiones en 10 años nos da una idea del listón tan alto que representaba en aquella época esta vía. Para escaladores tan punteros como Ernesto Navarro o Ursi Abajo esta escalada representó su primera vía seria y hasta 11 años después con la apertura de la Serón-Millán, ninguna otra vía surcó el Pisón desde el suelo.

Tras más de 60 años desde la apertura, los escaladores se decantan más por las panzas del Adamelo de Ursi que por los "refrotes" y estrecheces de la Pany, pero esta vía sigue siendo una de las rutas preferidas para recibir una bofetada de experiencia en la escalada riglera. Desplomes, chimeneas, angosturas, patio, equipamiento justo en la “escala Riglos” de alejes, algún pequeño tramo de roca más "independiente" y panzas en el torreón, hacen de esta escalada un cursillo en una sola sesión de todo lo que nos podemos encontrar en los mallos.
Salida del segundo techo
Foto de Panyella del CEC y de Serón, escalando en la Pany, de Montañeros de Aragón

La Normal al Pisón (Riglos): reseña y croquis

La Normal al Pisón
El año 1946 fue clave en la conquista de los Mallos. Cuatro años después de que Mallafré coronara el Firé, las últimas puntas de este mallo que quedaban por conquistar -Mateo, No importa y Montolar- fueron por fin holladas; también se realiza el primer intento serio por conquistar la Peña Sola de Agüero, con un éxito más bien discreto.Pero no es por estos hechos por los que este año es importante en la historia de Riglos. La cordada formada los catalanes Panyella y Murguía y el aragonés Peiré, arriban a los Mallos aprovechando la Semana Santa y deciden conquistar el principal problema que quedaba por aquel entonces: el Pisón. Antes de eso, se dirigieron al Firé, abriendo una nueva vía a la punta de los Catalanes (actual punta Mallafré).Se mirase desde donde se mirase, con las técnicas de la época el mallo no ofrecía demasiadas posibilidades de conquista dada su aparente inexpugnabilidad. Solamente dos líneas de ataque aparecían medianamente definidas. Una profunda chimenea marcaba un perfecto límite entre la impresionante muralla y el macizo que lo separaba del resto de mallos, pero exigía empezar a escalar desde el suelo. Otra línea no tan evidente, pero sí más accesible, permitía llegar desde el macizo hasta la cumbre tras acceder rapelando desde los mallos contiguos.Ésa fue la vía elegida.

Los tres escaladores recorrieron la parte superior del macizo hasta llegar a la vertical de la canal del Clavijón, por donde destreparon con cuidado hasta que les fue imposible garantizar un descenso seguro. Desde ahí rapelaron unos 30 metros desde una sabina y aún tuvieron que montar otro rápel en un "pistolo de cantero" -de este anclaje proviene el nombre de canal del Clavijón-. Estos escaladores dejaron cuerdas fijas para el retorno, siendo este recorrido de ida y vuelta habitual durante las primeras repeticiones de la vía normal. Después de los rápeles, caminaron con cuidado por la faja superior (algún paso de II muy expuesto), por donde llegaron al collado donde comenzaron la escalada seria.

La olvidada ruta de descenso por la Canal del  Clavijón
En tres largos, Jordi Panyella, Francisco Peire y Alberto Murguía hicieron cima. La ruta seguida por ellos, conocida desde entonces como la Normal al Pisón (ver croquis), es actualmente repetida por casi todos los escaladores; El vuelo del buitre está muy bien equipada, es más directa y bastante más bonita, pero está expuesta a todo debido a que sigue prácticamente la misma línea de rápeles del descenso del Pisón y A la vejez, viruelas no tiene demasiados seguidores por el escaso equipamiento y su poca definición.

Escalador iniciando el segundo largo de la Normal
El 20 de abril de 1946 es la fecha exacta en la que estos escaladores consiguen hacer cima. A su llegada al pueblo, Justo Garasa felicitó a los escaladores -a pesar de que reconociera que hubiera preferido que hubieran sido todos aragoneses-, pero esta escalada accediendo desde las alturas del macizo no debió de convencer a Panyella, que aguardó apenas un par de meses para realizar lo que verdaderamente quería realizar, la escalada del Pisón desde el suelo por la profunda chimenea de la que antes hablábamos y que desde entonces llevaría su nombre: la Pany.

Transcribo también la reseña de la cuarta ascensión absoluta al mallo:
Cuarta ascensión al Mallo Pisón en Riglos
Cordada: Serón, Millán, Martí y Fau
Fecha: 15 de octubre de 1946
Salimos del pueblo a las ocho y media por el camino de Espinabla para coger la entrada del macizo, hasta dar con el primer obstáculo, donde dejamos una cuerda para facilitar el regreso. Bajamos por la chimenea de las enredaderas, hasta el clavijón, donde tendimos otro rápel hasta la faja que lleva a las crestas, pasándolas con una barandilla. Sobre las doce y media empezamos realmente con el Pisón, tomándolo de frente hasta la cornisa Roja, desde la cual continuamos hasta salir encima del pueblo; de allí un paso de hombros y, sin darnos cuenta, nos hallamos en la cima, desde donde saludamos al vecindario: eran las dos menos cuarto. Seguidamente, después de recoger las tarjetas de nuestros camaradas Vázquez y Cortés, iniciamos el descenso en dos rápeles que nos sitúan en la cresta, donde continuamos por la repisa que baja hasta la chimenea por la que habíamos descendido.
Este camino lo hacemos para evitar tener que dejarse el rápel como sucedió a las dos cordadas catalanas; pero que no se lo recomendamos a nadie, porque es hacerse dos Pisones, pues a las cuatro y media estábamos al pie de la chimenea y eran las siete y media cuando llegó el último arriba, por lo cual tuvimos que esperar a que saliese la luna para poder continuar.
La noche era tranquila y sin frío; unas jotas cantadas en una hoguera sirvieron para que en el pueblo no pasasen pena por nosotros. A las doce de la noche la luna nos alumbraba y ya pudimos continuar, pasando el último paso, situándonos fuera de todo peligro. A las tres de la mañana llegamos a casa de don Justo, que todo el que en su casa se hospede podrá comprobar su franqueza y hospitalidad acrisolada, como corresponde a un aragonés.
Enhorabuena a los que nos precedieron.

Llegando a la cima del Pisón por la Normal
Reseña de la Normal al Pisón:
La escalada comienza junto a un arbolillo bastante castigado en sus raices por el paso de los escaladores y el viento.
L1: V+/A0. Diagonal a la izquierda a través de unos nichos hasta un paso difícil (y poco elegante de realizar) asegurado con un parabolt, una pe expansiva y un puente de roca. Continuar un poco a la izquierda y por terreno fácil seguir subiendo hasta la reunión.
L2: IV. Salir por la cornisa a la derecha hasta situarnos debajo de un puente de roca equipado con cable que no se ve desde la reunión, pero está muy cerca. Superar fácilmente el paso y continuar hacia arriba hasta la gran "cornisa edílica", por la que caminamos (no hacen falta manos) bastantes metros hacia la izquierda hasta llegar a unas argollas de reunión demasiado separadas para poder ser trianguladas con normalidad.
L3: V+/A0. Superar en diagonal a la izquierda la primera panza e inmediatamente otra más difícil. Desde aquí con ligera tendencia a la derecha, continuar escalando cada vez más fácil hasta encontrar la reunión. Es más rápido no montar la reunión aquí, sino unos pocos metros más arriba en una gran sabina (prever anillo de cinta).
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