En nuestro caso, el caudal del Mascún era bastante alto, pero aún así no se podía comparar con lo que se encontró este grupo: un volumen de agua 3 o 4 veces superior a lo que nos encontramos nosotros. La estrechez de los Oscuros de Otín hizo el resto.
Mientras sucedía este accidente yo estaba en el pirineo a la búsqueda de movimientos de agua en un barranco que suele ser de iniciación y que a nosotros nos obligó a escapar continuamente por las orillas.
Mucho cuidado ahí fuera.
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