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Resistencia de los tornillos

Desde que empecé a escalar, nunca he tenido demasiado miedo a volar y siempre me tiraba alegremente de los spits, hasta que leí la antigua guía de escalada de Zaragoza donde Felipe Guinda explicaba la resistencia de los anclajes. Me llamó mucho la atención aquello de la resistencia de los tornillos de los spits y desde entonces siempre lo miro cuando chapo. Ahora los spits están totalmente desaconsejados para escalada, pero como los seguimos encontrando por las paredes, sabed que la cosa es como sigue.

En los tornillos de los spits hay dos números separados por un punto. Lo habitual en las zonas de escalada es 8.8 pero hay 11 tipos más en la norma DIN267. Los números significan esto:


1er número: resistencia a la tracción en kilopondios (kg-fuerza) por milímetro cuadrado.



2º número: relación (% x10) entre el límite de elasticidad mínimo y resistencia a la tracción mínima. A esta cifra se le llama también Límite elástico o de escurrimiento.


Para explicarlo con cifras reales: en el tornillo roñoso de la foto pone 5.6. Esto quiere decir que aguanta 500 kilos (kilopondios) por milímetro cuadrado, pero su límite de escurrimiento está situada al 60%, o lo que es lo mismo, a 300 N/mm2.

Mejor y más técnico que yo, lo explican en este enlace.

Aclarando y simplificando las cosas para adapatarlas a nuestra actividad, tenéis que saber que la resistencia mínima recomendad para escalada es 8.8, siendo más recomendable la 10.9. Un 8.8 es una resistencia de 64 newtons por milímetro cuadrado.

¿Y a santo de qué viene este artículo? A santo de nada, pero siempre me había parecido curioso conocer un dato que no sé cómo manejar.

Slackline

No había probado nunca esto de hacer equilibrios. Como mucho, algo había hecho involuntariamente algún sábado volviendo a casa, pero la verdad es que es bastante divertido. Supongo que irte tú sólo no tiene demasiada trascendencia, pero hacerlo con amigos añade varios puntos de diversión al hecho de jugarte un galletazo severo a cada paso que das.

Con la amplísima experiencia que me da haberlo montado una sola vez, recomiendo ponerlo a la altura adecuada o tensarlo con dos cojones si el que se va a poner encima de la cinta pesa más de 100 kilos. Básicamente, por el hecho de que a partir de cierto peso si no se coloca a una mínima distancia del suelo, la cinta no está ya en el aire y el equilibrista no hace honor al nombre.

En esta foto, cedida amablemente por Cheba, observamos a Tente ante el natural descojono de su señora viendo como el peso puede ser una ventaja para no caerte en un invento de estos.

Y aquí la descripción del aparato en cuestión:

Slackline

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