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La normal de la Cuca Bellostas. Rodellar (Huesca). Reseña y croquis

La Ciudadela y la Cuca Bellostas
Bellostas  (o Bellosta) es un topónimo que por tres veces aparece en la Sierra de Guara. A la bonita, histórica y pequeña localidad de As Bellostas en la cabecera del barranco de Balcez (o río Isuala) hay que añadir las casas de los hermanos Bellosta en Otín y la aguja más emblemática de todas las que apuntan al cielo en el barranco del Mascún. Siguiendo la ruta de este nombre, parece evidente que el apellido Bellosta tiene su origen en el municipio de As (las) Bellostas y está comprobado también que el topónimo Cuca Bellosta o Cuca Bellostas procede de una curiosa y divertida historia que tiene a la familia Bellosta de Otín como protagonista.

Casa Bellostas, en Otín
La casa de Cosme Bellosta se hizo famosa fuera de la sierra de Guara gracias a la foto que realizó Lucien Briet el 17 de octubre de 1908 siendo todavía hoy -y a pesar de la ruina en la que se encuentra- una de las más monumentales de Otín y de las más reconocidas de toda la sierra. Sin saber el significado de "cuca" es difícil adivinar el origen del topónimo: La historia de "la cuca" surge por la reiterada costumbre que tenía algún miembro de la casa Bellosta de alardear de virilidad, muchas veces sin venir a cuento en la conversación, debido a la cantidad de hijos legítimos e ilegítimos que se adjudicaba el protagonista, así como del prominente tamaño que aseguraba que tenía su pene. Tan pesada se hizo esta costumbre que los vecinos de Otín se tomaron la venganza burlándose de la fantasmada y bautizando como "la Cuca de Bellosta" (la traducción literal vendría a ser "la picha de Bellosta") a la fálica aguja que desde el fondo del Mascún hasta lo alto de la costera de Otín controla el Real del Mascún. Desconocemos si el protagonista de la historia se sintió agraviado o agradecido con la comparativa pétrea entre su "cuca" y tan vistosa aguja.

La escalada de esta aguja fue un objetivo perseguido por las todavía escasas cordadas de escaladores que se acercaban a Rodellar a mediados de siglo XX. Los escaladores oscenses de Peña Guara previamente lograron vencer todas las dificultades serias de la que se conoce actualmente como vía normal, pero dejaron pendiente el proyecto y éste fue aprovechado por la cordada zaragozana Orobigt - de Pablo de Montañeros de Aragón para rematar el final de la vía y, de paso, rebautizar la aguja con el nombre de Manuel Bescós, fallecido un año antes en el descenso del Pisón.

La escalada de esta aguja, verdadero colmillo de la entrada en la boca del Mascún, es hoy en día una clásica muy agradable de realizar y en un entorno increible ya que la aproximación, remontando todo el Real del Mascún entre Rodellar y el inicio de la costera de Otín, permite recorrer unos paisajes de primer orden. Saliendo de Rodellar, realizaremos el camino de Otín hasta el inicio de la costera -donde la senda comienza a elevarse sin descanso hasta la llanura elevada de Otín- y, sin tomar la ruta a Otín, continuaremos remontando el cauce del Mascún unos minutos hasta situarnos al pie de la glera o pedrera que cae directamente desde la Cuca. No hay camino cómodo posible por esta glera, así que subiremos lo mejor que podamos, rodeando la base norte de la Cuca hasta situarnos en el collado entre esta aguja y la ciudadela. En total, 1 hora y media desde Rodellar.

Normal a la Cuca Bellostas. Ficha técnica.

Travesía de entrada
Largo de entrada. Para iniciar la escalada propiamente dicha deberemos de realizar un largo en travesía hacia la izquierda (cara norte), muy fácil pero expuesto y desequipado hasta llegar al spit - que es seguido por una interminable ristra de clavos del primer largo- que marca el inicio de la vía.

Descenso volado desde la cima
El primer largo (si obviamos la travesía de entrada) se encuentra hoy en día absolutamente "cosido" a clavos, siendo posible realizar toda su escalada en artificial sin forzar más que algún paso suelto en libre, siempre y cuando nos fiemos de la calidad y resistencia de los pitones allí emplazados. 6b (Ae) 25 metros

El segundo largo ofrece una preciosa salida por una fisura en la que se progresa muy bien en bavaresa y a partir de ahí las dificultades decrecen, pero también la calidad de la roca y el equipamiento. Reunión en una sabina rodeada por un buen montón de cintajos. 6a. 25 metros.

El tercer largo consiste en recorrer el corto tramo entre la sabina y la cumbre, por terreno fácil. III+. 15 metros. Posibilidad de empalmar estos dos últimos largos.

Vía prácticamente equipada con material muy vetusto, casi arqueológico, con algún caso absolutamente ruinoso; aunque esta vía se puede escalar sin llevar material de autoprotección, se hacen recomendables microfriends para las reuniones (aliens negro y azul), el Camalot 0.75 para la fisura del segundo largo y cordinos.

Respecto a su minúscula cima, no dejes de ver la Fotografía esférica de la cima de la Cuca Bellostas hecha por Ignacio Ferrando.

Para el descenso, la opción más directa y vertiginosa consiste en rapelar los 50 metros volados que desde la última reunión de la Paris-Texas (acceso expuesto) y tras un laborioso péndulo -cuidado con la longitud de las cuerdas, necesario machard o pato- nos deja en el collado de inicio de la escalada. La opción más fácil consiste en rapelar la vía y desandar la travesía de entrada hasta el collado de nuevo.

Nota importante: Debido a la normativa del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, en esta zona está prohibida la escalada del 1 de diciembre al 30 de junio por respetarse el periodo de nidificación.

Como documento histórico, transcribo aquí parte de la reseña original:
Primera escalada de la Aguja Manuel Bescós. 27 de junio de 1954.

Cortejo fúnebre de Manuel Bescós por las calles de Zaragoza
"No consigo quitar de mi mente el recuerdo de aquel aciago día en que un desgraciado accidente cortó la vida en flor del que fue compañero nuestro en la montaña y guía en la escalada, Manuel Bescós San Martín.

En aquel momento surgió en nosotros el firme propósito de que su nombre brillase con letras de gloria en la cumbre más alta que sin escalar hubiera. (...) Los Montañeros de Aragón pertenecientes al Grupo de Escalada hacían a principios de marzo una excursión con el fin de confirmar los rumores oídos sobre la existencia de un monolito de unos 70 metros llamado por los vecinos del lugar la "Cuca Bellosta".

Distante a media hora del pueblo de Rodellar (Huesca) y enclavado en el Barranco de Mascún, cual centinela perpetuo, yergue su figura colosal el monolito que hoy lleva el nombre del que fue amigo y maestro Manuel Bescós (q.e.g.e.).

El pasado día 26 de junio, un grupo de Montañeros de Aragón se trasladaron al Barranco de Mascún en autocar, montando el campamento a unos 10 minutos de la Aguja, procediendo a pernoctar en él para comenzar la escalada a la madrugada siguiente.

Primer largo de la Normal a la Cuca Bellostas
Debido a la inclemencia del tiempo nos vimos obligados a retrasar la ascensión por unas horas y así, tras las despedidas y deseos de suerte por parte de los compañeros, llegamos a la cara norte de la aguja a las nueve de la mañana para afrontar, después de una travesía horizontal, el comienzo de la escalada por la cara sur.

Empezamos el ataque teniendo que superar una ligera balma para entrar de lleno en una preciosa escalada vertical, donde la roca es segura y de no muy abundantes fisuras y escasísimas presas, teniendo que usar la doble cuerda y siéndonos de gran utilidad los estribos de tablas, hasta llegar al comienzo de una estrecha chimenea de unos 5 metros, al pie de la cual y en forzada postura, nos vimos obligados a reunirnos, ya que al primero de la cuerda se le acababan los mosquetones y las cuerdas no corren, pues nos hallábamos a unos 30 metros de la repisa de partida.

Manuel Bescós rapelando el Puro de Riglos tras su primera ascensión
Imposibilitados para hacer un paso de hombros como sería nuestro deseo, ya que la cordada se compone solamente de dos, y estando en una débil repisa lo consideramos improcedente, continuando la ascensión por la chimenea, y poco después de superada ésta, llegamos a lo primero que con un poco de imaginación podríamos llamar repisa y allí nos reunimos y encontramos un banderín metálico de "Peña Guara", señalando la máxima altura alcanzada hasta entonces. Después de unos minutos de descanso, continuamos la ascensión encontrándonos con una pared muy descompuesta que hace arriesgadísima en alto grado la escalada, y tras superar un difícil paso que tiene su base en la descomposición de la roca , toma la pared una leve inclinación (ilegible) escalada libre acrobática, hasta llegar a una nueva repisa situada a unos 2 metros de la cima, donde volvemos a reunirnos. A partir de aquí, el ángulo de inclinación se hace más pronunciado y, superándolo rápidamente, logramos alcanzar la cima a las siete de la tarde.

Dando gracias a Dios por el feliz término de esta primera ascensión, es nuestro deseo que brille en su cima con letras de gloria el nombre del que fue nuestro amigo y maestro Manuel Bescós San Martín.
(...)
Manuel Bescós San Martín. Protege desde el Cielo al escalador que ascienda a tu cima.

Material empleado: 2 cuerdas de 50 metros, 30 clavijas, 10 pitones, una pitonisa, 40 mosquetones y 2 estribos. Además de este material, se recuperaron 15 clavijas."

Fernando Orobigt Viñado
Esteban de Pablo

Toponimia del Mascún inferior (Rodellar)

Artículos anteriores:
Fantasmas en el Mascún.
La surgencia del Mascún.

En un par de artículos he ido recordando la carga misteriosa que rodea al Mascún. Una tradición antiquísima y un redescubrimiento moderno han dejado en este barranco una impronta toponímica que se solapa entre lo añejo y lo reciente sin saber muy bien qué es lo que corresponde a cada época.

Cada vez que hablo de Guara se hace imprescindible citar a Enrique Salamero. Es en Sierras de piedra y agua donde el autor desmenuza cada rincón de los barrancos, dando a conocer datos, historias y curiosidades que trascienden lo deportivo y muestran la cultura que rodeaba estos lugares antes de la llegada de los primeros “aventureros”. Sólo en el Mascún, sin contar ninguno de sus afluentes, Salamero recoge casi 40 topónimos de cascadas, caminos o puntos geológicos curiosos que debería de conocer aquel que se acerque a este lugar, enclave donde prácticamente cada espacio tiene su leyenda.

En lo que desde Lucien Briet se conoce como el Mascún inferior, la imaginación colectiva –antigua y moderna- ha moldeado las piedras para darle formas familiares o reconocibles, plasmando en la toponimia ciertos nombres que hoy en día son bastante conocidos. Aún así, a mucha gente que reconoce sin dudar cualquiera de estos sitios se le hace difícil saber qué hay de tradición y de actualidad en algunos de esos nombres que nos hemos aprendido. Vamos a hacer un repaso a algunos de ellos.

  • El Beso. Tan romántico nombre es la moderna denominación del Puntarrón, ese lugar en el que la perspectiva nos puede engañar pensando que estamos ante un puente natural de tan próximas que se encuentran las rocas que cubren el Mascún.


  • Le pas du bain des pieds (baño de pies). Con este nombre tan descriptivo rebautizó Briet el Estrecho de la Fuen de l’onso, una badina permanente conocidísima por la foto que realizó el explorador francés en 1904 en la que precisamente se observa la profundidad que da nombre a dicho estrecho. La citada Fuen de l’onso –otra vez, como en la Bal d’Onsera, aparece toponímicamente el oso por estas tierras- se encuentra actualmente semioculta aguas arriba entre roca y vegetación.


  • El zapato o la zapatilla. A mí me cuesta ver un zapato, veo más una locomotora o una “botilde” del 1, 2, 3. Hay quien dice que hay que verlo invertido, o que hay que mirarlo con la punta a la derecha… no me termina de convencer. De hecho, también se conoce como “la pipa”, así que cuando una misma roca da para tantas interpretaciones será porque no está del todo claro su parecido con ninguna de ellas.


  • El bolo d’o Real. Se conoce como O real de Mascún a la zona más ancha del Mascún, entre el Estrecho de la Fuen de l’onso y la fuente Mascún. Este llamativo bolo, que muestra de la fuerza que puede traer el Mascún, se encuentra varado en la orilla izquierda, enfrente del zapato.


  • Cuca Bellostas. Echo mano del Diccionario aragonés de Rafael Andolz para copiar una de las acepciones y dar explicación al topónimo. Cuca: Miembro viril, pene. Bellostas es una casa de Otín, en la que uno de sus habitantes (desconozco si el amo, aunque todo hace pensar que sí) alardeaba de “cuca” y de prole, con gran cantidad de hijos tanto fuera como dentro del matrimonio. Ante tanta fanfarronería, los vecinos de Otín con bastante guasa llamaron “la cuca de Bellostas” a la imponente aguja que domina todo el Real de Mascún.

    Tras la escalada de esta aguja, en 1954 se renombró -sin éxito- como Aguja Manuel Bescós. La explicación la dejo en el texto de los autores de la primera escalada (ver reseña y croquis de la escalada), Fernando Orobigt y Esteban de Pablo: "No consigo quitar de mi mente el recuerdo de aquel aciago día en que un desgraciado accidente cortó la vida en flor del que fue compañero nuestro en la montaña y guía en la escalada, Manuel Bescós San Martín.

    En aquel momento surgió en nosotros el firme propósito de que su nombre brillase con letras de gloria en la cumbre más alta que sin escalar hubiera. (...)Los Montañeros de Aragón (...)hacían a principios de marzo una excursión con el fin de confirmar los rumores oídos sobre la existencia de un monolito de unos 70 metros llamado por los vecinos del lugar la "Cuca Bellosta".

    Distante a media hora del pueblo de Rodellar (Huesca) y enclavado en el Barranco de Mascún, cual centinela perpetuo, yergue su figura colosal el monolito que hoy lleva el nombre del que fue amigo y maestro Manuel Bescós (q.e.g.e.)"


  • Ciudadela. Es el nombre con el que se conoce a la Peña a Costera. Una costera es –vuelvo a copiar a Rafael Andolz- una estribación de montañas y sierras en la proximidad de los pueblos montañeses (…)Suelen ser terreno pedregoso, estéril, muy inclinado, de roca viva con frecuencia.”. Decía Briet de la Peña a Costera que era una “fortaleza extraña, colosal. (…) Surge como ante un conjuro de Lucifer, hecha de roca pálida, manchada aún por la sangre de los que la habían tomado por asalto”.


  • El delfín. Para ver esta impresionante silueta hay que situarse a los pies de la Peña la Virgen, en el inicio de la ferrata. Tradicionalmente este enorme puente de roca y su vecino son conocidos como Os Ventanajes. Recomiendo no perderse la foto esférica de Ignacio Ferrando de la escalada en el Delfín de Rodellar.


  • Sobre escalada, que mucho hay, hablaré otro día.

    Fuente Mascún: el misterio de la surgencia de las aguas y las hayas

    "Terminamos haciendo notar que sería un feliz hallazgo para un aficionado llegar a la caverna por la que corre la Estigia en miniatura que ve la luz del día en la poética fuente de Mascún"
    Lucien Briet, Viaje al barranco de Mascún, 1904

    Existe en el Mascún una curiosidad hídrica a la que -como casi todo en este valle- se le transmite cierto halo legendario. La fuente Mascún es una visible surgencia en el mismo barranco, junto a lugares tan emblemáticos como Os ventanajes (el delfín) o la ermita de la Virgen del Castillo, de la que no se tiene certidumbre de cuál es el origen de sus aguas.
    Fuente Mascún a principios de siglo XX. Fotografía de Lucien Briet

    Dos hechos colaboran a asentar el misterioso origen de las aguas:

    1. La fuente Mascún, por mayor que sea el periodo de sequía, jamas ha dejado de manar agua.
    2. En momentos de crecida, se han observado salir junto al agua, hojas de haya.


    Tradicionalmente se considera que las aguas provienen del río Ara aunque se ha puesto en duda esa procedencia y así lo refleja el panel de interpretación de PRAMES que se ha colocado en la salida de la surgencia. Una de las primeras referencias sobre la supuesta comunicación hidrológica entre las cuencas del río Ara y Rodellar la encontramos en el Diccionario geográfico de España de Pascual Madoz (1845-50) en el que se recoge la creencia de los habitantes de la zona:
    Fuente Mascún a principios de siglo XXI
    Se cree con bastante fundamento que en la sierra de Jánovas se filtra por entre las grandes cavernas que en ella se descubren y da origen a la muy nombrada fuente que nace en el barranco de Rodellar, llamada Mascún, al pie de la sierra de Guara (...) Cuando crece el río Ara la expresada fuente aumenta el caudal de agua que en ella brota, y cuando las avenidas del Ara arrastran hojas de haya, la fuente presenta las mismas hojas.

    Esta afirmación se basa en la inexistencia de hayas en la sierra de Guara y, en consecuencia, en el origen ultramontano de las caudalosas aguas de la surgencia y estas hojas de haya. A pesar de ello y aunque se hacen eco de la creencia popular, ya en 1904 Lucien Briet en su primer viaje al Mascún pone en duda esta teoría: "Pretender que esa fuente sea resultado de las filtraciones del Ara, cerca de Jánovas, será tan absurdo como considerar la fuente de Vaucluse como una filtración salida del Ródano" y se aventura a situar el origen en San Poliz, aguas arriba en la misma cuenca del Mascún. 

    También hace unos años buenos conocedores de la zona como J.A. Cuchí planteaban la duda sobre la procedencia del caudal cuando se preguntaban por la desaparición de las aguas a lo largo del Real del Mascún desde la Cuca Bellostas y la aparición de agua con composición química diferente en la surgencia: “De dónde viene esta agua y adónde van las pérdidas son temas sin resolver. Cabe destacar que la tradición popular indica la presencia de hojas de haya en las crecidas de la Fuente Mascún. Ausente este árbol en la zona, señalan su origen en Boltaña.

    Ciertamente, hoy en día los pinos de repoblación han conquistado una sierra de Guara que antaño, y según observamos en las imágenes tomadas por Lucien Briet, estaban repletos de campos de labor cuando todavía existía vida y pueblos y pardinas en cada lugar medianamente habitable; sin embargo, esta afirmación de la inexistencia de hayas en la Sierra de Guara no es cierta. El libro Flora y vegetación de la Sierra de Guara, escrito por Josep Mª Montserrat i Martí, sitúa el haya común (Fagus sylvatica L.) en los siguientes lugares:

    Cuenca del Vero:
    Sarsa de Surta, umbría del Tozal d'Asba, 1200 m.

    Cuenca del Balcez / Balcés / Balced:
    Cañón del río Balced, desde las Bellostas a los
    Oscuros, entre 1100 y 1400 m.

    Cuenca del Alcanadre:
    Rodellar, río Alcanadre, en la umbría de la Cabeza de Guara, 1200.

    Cuenca del Guatizalema:
    Nocito, bco. de Petriño
    , 1200 m. Bco. Lapillera, 900-1100 m. Bco. de Chemelosas, 1100-1300 m. Lúsera, umbría de la Sierra de la Gabardiella, 1100-1300 m.

    Cuenca del Flumen:
    San Julián de Banzo, umbría de la Peña Mediodía, 1200-1300 m.
    Belsué, vertiente N de la Sierra del Águila,

    Cuenca del Isuela:
    Bentué de Rasal: Monte Peiró, 1100-1300 m.
    Arguis: umbría de la Peña Gratal, 1200-1400 m.

    En este listado observamos que, efectivamente, no aparecen hayas el Mascún, pero no siempre debió de ser así. La toponimia nos sirve de nuevo para llegar a conclusiones que ahora nos sería difíciles de adivinar, dando por hecho que en el pasado hubo más lugares donde existieron estos árboles en la misma cuenca del Mascún.

    Barranco de San Lázaro en las inmediaciones de la Fabosa
    Aguas arribas de Letosa, se unen los barrancos de San Poliz y San Lázaro dando origen al Mascún. Este barranco de San Lázaro y su tributario el Foroñón se juntan en A Fabosa, topónimo que en aragonés, al igual que fabar, significa “hayedo”(fau = haya). Este dato toponímico vendría a apoyar la teoría de Briet de situar la pérdida de caudal en las inmediaciones de San Poliz y lo podría corroborar el hecho de que las hojas de haya de la surgencia del Mascún tenían su origen en este punto, aguas arriba de Rodellar y en la misma cuenca, pero desgraciadamente de las “faus” de A fabosa sólo queda el topónimo, ya que ahora sólo encontramos pinos y robles (caxicos o quejigos). Este hecho, vendría curiosamente a apoyar también la teoría de Briet y ahora no aparecen hojas de haya, sencillamente porque no hay hayas en A Fabosa.

    Barranco d'o Fabar, afluente de la margen izquierda del Mascún
    Aguas abajo, en la orilla derecha del Mascún encontramos el topónimo "fabar" dando nombre a la parte superior del barranco d'a Glera, al oeste de las Neberas (neveras / pozos de nieve) de Bagüeste. De nuevo nos volvemos a encontrar con el mismo caso de la Fabosa, donde el hidrónimo barranco d'o Fabar ha sobrevivido a la existencia de hayas.

    ¿Dónde deberíamos situar el origen de las aguas de la fuente Mascún entonces? Las posibilidades son variadas según lo exigentes que queramos ser con los condicionantes. Un limitante claro es la altitud a la que se sitúa la pérdida de agua, que no puede ser menor que la altura de la salida en la fuente Mascún. Situándose ésta a 710 metros de altura sobre el nivel del mar, debemos descartar toda altura inferior en los cauces contiguos: Alcanadre aguas abajo del Estrecho Alto en el descenso de Gorgas Negras y río Ara aguas abajo del puente de Ligüerre, lo que para mal de la leyenda popular, descarta absolutamente el origen de las aguas en el río Ara en Jánovas, que por otro lado se encuentra a 21 kilómetros de distancia en línea recta.

    Balcez superior desde las inmediaciones de Santa Marina
    Una opción plausible sería situar el origen de las aguas de la surgencia del Mascún en la cuenca del Balcez, donde existe un gran fabar del que Arturo González Rodríguez en su magnífico libro La montaña olvidada recoge el siguiente testimonio: “Según nos cuenta José Pedro Palacio, casa Palacio de Paúles, allá por los sesenta un contratista vasco, Garralda, con sus picadores, sacó a una media de cuatro o cinco camiones diarios, miles de hayas de esta ladera, bajándolos por tiraderas hasta el fondo del río y subiéndolos a la otra vertiente con un torno en la misma cabañera de Sevil, cuya base aún se ve. Desde ahí con machos los bajaban a Sarsa, donde se cargaban.” La cantidad de hayas taladas y las todavía existentes nos dan una idea del gran fabar o hayedo que debió de haber en estas laderas debajo de la ermita de Santa Marina en Bagüeste.

    No obstante, el hecho de la aparición de hojas de haya en la fuente de Mascún habría que ponerlo en un sano escepticismo ya que no hay documentos gráficos ni aún orales de nadie que haya observado el fenómeno en la fuente Mascún. Tal vez la desaparición de los grandes hayedos haya tenido que ver en este hecho o quizás sea sólo una leyenda extendida en el Pirineo; Enrique Satué cuenta la existencia de la Fuen d'os Moros de Escartín cuyo funcionamiento recuerda a lo que sabemos de la fuente Mascún: "Cerca del Barranco de Otal, en la zona denominada Güertos d’Escartín (3º 29' - 42º 33') existe una fuente y una cueva denominadas de los moros; en la última se guardaba una imagen de un santo, y por la surgencia aparecían hojas de haya, lo que hace pensar en que se tratase de un basto complejo kárstico". El barranco d'os Güertos está ubicado como todo el entorno de Escartín en la ladera sur del Manchoya, un gran monte de flysch, así que se hace difícil creer en la existencia de ese basto complejo kárstico. En todo caso, aunque la historia se repita con las mismas protagonistas -fuente y hojas de haya- seguimos sin disponer de ningún documento que confirme la salida de hojas de una fuente.

    Distancia entre el Balcez y la Fuente Mascún
    Volviendo a la afirmación del Diccionario de Madoz, según la cual cuando el río Ara baja en crecida también lo hace la surgencia del Mascún puede estar relacionada simplemente con el aumento sincrónico de todos los caudales en una zona tan pequeña: Guatizalema, Alcanadre, Balcez, Vero y Ara son cinco ríos importantes cuyos cauces apenas están separados por unos pocos kilómetros.

    ¿Qué opciones nos quedan entonces? Si damos por hecho que las aguas provienen de un río por su caudal permanente surgen dudas ¿Es posible que las aguas vengan de la margen derecha en el Alcanadre (algo más de 3 kilómetros hasta la cota 710msnm) y que salgan a la superficie en la margen izquierda? ¿O debemos buscar obligatoriamente el origen en la margen izquierda del Mascún y situar la pérdida de caudal inevitablemente a 5 kilómetros en el Balcez? Si ampliamos las opciones a acuíferos subterráneos el asunto se complica aún más porque las opciones pueden ser numerosísimas: Andrebod, barranco de la Virgen... ¿O atenernos a la explicación de Briet y buscar el origen en el Mascún en el entorno de San Poliz?

    El mismo Briet, en su segundo viaje a Rodellar cuatro años más tarde, tiene tiempo de matizar su teoría sobre el origen de estas aguas al ver como tras una crecida la fuente Mascún manaba abundante pero con agua significativamente más limpia: "Esta aportación se hundía bastante lejos de la fuente, puesto que tenía tiempo suficiente para purificarse de la mayor parte de la arcilla que llevaba consigo, o bien discurría a mucha altura, entre rocas desnudas, lapiazadas, por donde apenas se ensuciaba. Algo más decisivo me sorprendió: el barranco de Mascún y su afluente occidental, el barranco de Nasarre, dejaban salir cada uno de ellos una corriente de agua temporal, debida a las lluvias que acabábamos de presenciar, mientras que el barranco de la Virgen, afluente de la zona este, permanecía completamente seco. El escurrimiento de las vastas pendientes, que esta fisura se había encargado de condensar, se absorbía en su interior por algún lado. Con todos estos datos llegué a la conclusión de que las aguas de la fuente de Mascún procedían, sobre todo, de la sierra de Barced"

    Las aguas subterráneas, como podemos observar en otras muchas fuentes de la sierra como Cienfuéns (Belsué), Tamara (Morrano) o Verrala / Berrala (Lecina) por poner sólo tres ejemplos de los más evidentes, afloran por toda la sierra. Sólo la famosa carga mistérica del Mascún y el hecho de que aparezcan hojas de haya hace que se dé más importancia a descubrir el origen de esta surgencia que de cualquiera de las otras.


    Edito: David_P propone en un comentario utilizar "trazadores" para descubrir si el origen de las aguas está verdaderamente en el Balcez. La explicación del uso de los trazadores me la ha conseguido también David_P gracias al artículo de Espeleobloc (ver enlace: en catalán o en castellano con el traductor de Google).

    Fotografía de la surgencia (Fuente Mascún) realizada por Lucien Briet en la primera década del siglo XX

    Leyendas en el Mascún (pequeña introducción)

    Mascún es un topónimo de origen árabe que ya recogió Lucién Briet y que viene a significar "lugar habitado por espíritus" y este nombre no se escapa a una realidad que, no por ser invisible, deja de existir.


    Es difícil, por muy racionalistas que seamos, no ponernos en el lugar de las gentes que mucho antes que nosotros habitaron estas sierras. Si nos adentramos en lo profundo de un barranco y sabemos mirar y escuchar, apreciaremos figuras fantasmales y escucharemos entre el murmullo del agua los gritos y las voces de esos espíritus. Esto, que parece el comienzo de un cuento para niños, yo me lo creo; he visto esas figuras y he oído esos gritos, pero automáticamente los he racionalizado como productos de la erosión y el eco. Quizás un habitante de estos pueblos de hace 700 años tuviera más tendencia a dejar volar la imaginación y ver un "mascún" en el significado literal de la palabra.


    Del libro Cañones y barrancos, un medio excepcional recojo el siguiente párrafo: "En el barranco del Mascún, quizás el de mayor carga mistérica, las almas en pena se personaban bajo la apariencia de esqueletos descarnados, los cuales hacían al andar, según los testigos, un ruido "de güeseras tal que de un juego de dados"". No sólo esqueletos, también serpientes monstruosas quedan recogidas en la leyenda de este barranco.


    Seguimos con el miedo, pero esta vez real. Esta zona, aunque actualmente ha quedado como un cul-de-sac cuando se viene desde el sur, no hace mucho tiempo fue un lugar de paso trashumante cuando se bajaba el ganado a la tierra plana. Según las palabras de Briet, Rodellar era "lugar de paso muy frecuentado por los habitantes del valle del Ara, a los que las necesidades de la vida obligan de vez en cuando a dirigirse a la rica comarca que se extiende de Huesca a Barbastro, al país del aceite y el vino". Esto provocaba el aprovechamiento de depredadores humanos y animales. Por un lado, se tiene constancia de la existencia de un bandolero llamado "el Godé" que aprovechaba los rincones que ofrecían las paredes y agujas del Mascún para cometer sus fechorías y por otro, los lobos siempre asomaron los hocicos por estos lugares hasta entrado el siglo XX.





    Descenso integral del Alcanadre

    Recuerdo que leí en el libro Cañones y barrancos: un medio excepcional la defensa de la tesis que decía que los barrancos no eran el entorno para llevar a cabo pruebas deportivas o retos personales. Insistían en que el paisaje y la naturaleza debían de observarse con detenimiento y las carreras eran más propias de una pista de atletismo que de un cañón de montaña. La frase exacta, dentro de un párrafo bastante más grande, era: "(...)la etiqueta de deporte de aventura no debería de conllevar records o performances, la búsqueda de lo más difícil o lo nunca hecho".

    Estando hasta cierto punto de acuerdo en esto, a la hora de la verdad pasamos completamente de estos sabios consejos y decidimos hacer una actividad que nos rondaba por la cabeza desde hace años y que vimos que era posible desde que Andrés Martí y José Montserrat realizaran 7 barrancos en un día en el entorno de Rodellar-Nasarre.

    Esa primavera yo andaba con el astrágalo machacado por picar suelo en una mala caída escalando, de manera que la cosa se presentaba chunga para mí. Ya tuve que renunciar a realizar la integral del Balcez que Cheba y Ritxi se hincaron en tiempo record por no poder ni apoyar el pie, pero tuve tiempo para recuperarme para esta nueva actividad. Con una combinación previa de coches de casi 100 kilómetros entre Bierge y Bara, nos plantamos en ese pequeño pueblo del norte de la sierra de Guara a esperar al día siguiente para meternos al agua en cuanto amaneciera.

    El descenso integral del Alcanadre implica 4 descensos enlazados y consecutivos, todos ellos exigentes físicamente por su longitud y en gran parte por las condiciones acuáticas en las que encontramos el río. Gorgas Negras, Barrasil, Peonera superior y Peonera inferior son cuatro clásicos de Guara que hicimos en un mismo día. Gracias al caudal existente, también nos libramos de encontrarnos grupos en la Peonera inferior que nos hicieran perder más tiempo.

    Tras desayunar todavía de noche comenzamos a caminar por la orilla del Alcanadre cuando llegaban los primeros rayos de sol. La primera poza, la Gorga Negra que da nombre a todo el descenso, la cruzamos a las 7:00 de la mañana y el salto típico de la presa de Bierge lo dábamos a las 19:06 de la tarde. Un poco más de 12 horas de esfuerzo continuo.

    La primera parte fue llevadera. Gorgas Negras y Barrasil nos costó aproximadamente la mitad del tiempo que indican en la guías (4-5 horas para Gorgas Negras y 2 horas más para Barrasil). El problema fue acceder a la Peonera superior; íbamos todos “a vista”, por ir más rápido nos salimos por una pista que nos dejó donde san Pedro perdió el mechero y tuvimos que desandar el camino y, aunque no nos hicieron perder mucho tiempo, nos encontramos con un grupo de unos 40 niños que hubo que adelantar.

    Llegados a la Peonera inferior ya estábamos con varias tentaciones de abandono, pero afortunadamente todos pudimos terminar el descenso integral. En total, algo más de 22 kilómetros de río, como una media marathon entre bloques y pozas, andando, nadando, saltando y destrepando.

    Los autores de esta actividad completa fuimos Luis Aranda, Pedro Barón, Ricardo Blanco, Álex Puyó y David Tresaco. También participaron David "el de Pedrola" que se salió en Rodellar y ahí fue exactamente donde entró Tere que, por cierto, venía de trabajar.

    La actividad en sí ya la piamos en su momento y tras las esperadas críticas del colectivo barranquista-tradicionalista nos preparamos para la siguiente actividad: 24 horas de barranquismo non-stop.

    Alí Babá y los 40 pirómanos


    Alí Babá está que arde. La cueva en la que Dani "Androide" ha estado cruzando vías para sacar todas las variantes posibles ha sufrido un acto de sabotaje, violencia urbana, violencia rupestre o kueba borroka. Versioneando a Kortatu: Esto no es el oeste, pero aquí también quemamos cosas.

    Ali Hulk sit extension fue el último proyecto realizado, una propuesta de 9b para la que se espera confirmación de grado. Para los siguientes proyectos, Dani se fabricó un carrito para mover el mogollón de crashpads que necesitaba para asegurar el enorme techo de la Alí Babá.

    Pues siempre según la versión de Andrada, la inversión de tiempo y dinero -unos 1500 ecus- que realizó en ese carrito ha sido quemada por la patrulla de forestales -deben de ser los mismos de las multas por dormir en las furgonas- al creer que era el alojamiento de unos hippies.

    Ojo con los forestales de Rodellar, que son muy chungos.

    Nota aclaratoria:
    Como siempre, llego tarde. Korkuerika en los comentarios puntualiza la noticia de puta madre. No os perdáis la otra cara de la moneda.


    La información y la foto está sacada de www.8a.nu

    Pulvis es et in pulverem reverteris

    No quería yo contar en este blog mis piadas ni estar a la última hora, más bien lo contrario, pero llevo todo el día dándole vueltas a lo que sucedió el sábado en el Mascún. Sólo 7 días antes, habíamos hecho exactamente el mismo recorrido que el fallecido y su grupo.

    En nuestro caso, el caudal del Mascún era bastante alto, pero aún así no se podía comparar con lo que se encontró este grupo: un volumen de agua 3 o 4 veces superior a lo que nos encontramos nosotros. La estrechez de los Oscuros de Otín hizo el resto.





    Después de lo que disfrutamos del descenso parece mentira comprobar la crudeza con la que la realidad te enseña que la montaña, se mire como se mire, es un entorno hostil.

    Mientras sucedía este accidente yo estaba en el pirineo a la búsqueda de movimientos de agua en un barranco que suele ser de iniciación y que a nosotros nos obligó a escapar continuamente por las orillas.

    Mucho cuidado ahí fuera.
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