
En la primera escalada de la Peña Sola de los Mallos de Agüero, al contrario que sucedería unos años más tarde en la conquista del Puro, la iniciativa corrió por parte de la cordada catalana y ante su retirada, la cordada aragonesa pidió permiso para retomar la empresa de los barceloneses. Éstos, gentilmente cedieron el honor de la apertura y todo transcurrió dentro de los cauces de la absoluta corrección y el respeto.
Es muy gracioso leer el relato que, como protagonista de esa escalada, hizo Agustín Faus
en su libro Montañas injustas En 1946 la vida debía de ser bastante rutinaria por esos pueblos, de manera que ver a tres jóvenes que intentaran una actividad tan inútil e improductiva como subir a la Peña Sola debía de ser cuanto menos, llamativo. Así que el pueblo entero se arremolinaba en la base de la Peña Sola a admirar el espectáculo. El inconveniente de esta ruta –que más tarde pasaría a conocerse como la Normal- era -y sigue siendo- que el paso más difícil de la vía es el de salir del suelo, de manera que la vía daba para pocas heroicidades. A cada intentona de progresar hacia arriba, el primero de turno caía ante la carcajada general del pueblo que exclamaba entre sorprendido y entusiasmado: “¡¡hala, qué goltera!!”.
Los catalanes tuvieron que retirarse sin completar siquiera el primer largo, de manera que la primera de la Peña Sola quedaba pospuesta hasta mejor oportunidad. Esta oportunidad la aprovecharon Serón, Millán y Laguéns para conseguir la ansiada cima. Previamente, como he comentado antes, los aragoneses mandaron una carta a los catalanes. Agustín Faus lo explica así: "Ángel (Serón) había tenido la delicadeza de escribir una carta a la cordada barcelonesa comunicándoles su deseo de intentar vencer la Peña Sola... si a los catalanes no les molestaba cederles su primacía.
Es muy gracioso leer el relato que, como protagonista de esa escalada, hizo Agustín Faus
¡Claro está que no les molestaba! La Peña Sola estaba libre. Los catalanes contestaron agradeciendo la gentileza de Ángel y deseándoles mucha suerte en su intento".
Finalmente se consiguió el 12-13 de abril de 1947 con un vivac en la plataforma de la gran sabina. A la conquista también estaba convocado José María Naya, quien llevaba la comida y el agua, pero ante su retirada no les quedó más remedio que tomar lo único que llevaban encima: una botella de champán. Tras 28 horas de esfuerzo sin apenas comer ni beber, el champán les sienta como un tiro pero aún así bajan enteros hasta el suelo donde después de amorrarse a la fuente son invitados a una cena por el Ayuntamiento de Agüero.
Pasan 6 años sin que ninguna cordada pueda intentar la primera repetición de la Peña Sola. No sólo lo impide la dificultad de la vía, sino también las prohibiciones. Un par de meses después de la ascensión Mariano Cored fallece en el intento del Puro (primera prohibición de escalar) y a este accidente hay que sumar el de Víctor Carilla en 1950 (segunda prohibición) que hace arriesgado infringir la ley en esta zona.
Pasan 6 años sin que ninguna cordada pueda intentar la primera repetición de la Peña Sola. No sólo lo impide la dificultad de la vía, sino también las prohibiciones. Un par de meses después de la ascensión Mariano Cored fallece en el intento del Puro (primera prohibición de escalar) y a este accidente hay que sumar el de Víctor Carilla en 1950 (segunda prohibición) que hace arriesgado infringir la ley en esta zona.
En marzo de 1953 la cordada formada por Manuel Bescós, Alberto Rabadá y Ángel
López "Cintero" (los mismos que cuatro meses más tarde se harán con la primera del Puro) conseguirán la primera repetición. José Antonio Bescós y Dionisio Tomás les apoyan y esperan desde abajo. Realizan la ascensión exactamente igual que sus maestros, incluido el vivac en la amplia repisa de la sabina (actual tercer largo de la vía).
Tres años y medio pasarían hasta conseguirse la tercera realización, siendo esta vez Montaner, Díaz y Bescós los encargados de metérsela en el bolsillo. Para ello, Pepe Díaz y José Antonio Bescós llegaron al pueblo en moto y es Rafael Montaner el que tiene que realizar la aproximación más dura, andando con su material desde la estación de Ayerbe hasta Agüero. Esta cordada írá más rápida que las dos anteriores, pero aún así también incluirán un vivac junto a una sabina en su ascensión; en este caso será en la sabina de cima. Quien haya ascendido a la Peña Sola se preguntará qué sabina es ésa, ya que actualmente no existe ninguna sabina en la cima. El motivo es que esta misma cordada la utilizó como combustible en la improvisada hoguera que
montaron esperando el amanecer para iniciar el descenso.
La escalada hoy
Sobre la escalada poco puedo decir. Existe bastante información detallada en la red, así que nada más puedo añadir.
Simplemente hay que tener en cuenta que la dificultad es decreciente; los pasos más difíciles
están en el primer largo, con la salida de paso de hombros (o estribos) y un paso difícil obligado si no llevamos un friend para proteger. En todo caso, la vía está muy protegida y es una estupenda iniciación a la escalada clásica.
Tras el reciente reequipamiento de la vía Torrijos -en la cara de la Peña que da al pueblo- es más recomendable rapelar por esta vía, donde nos garantizaremos un descenso más limpio y directo que por los rápeles clásicos de la vía normal.