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Yo he venido aquí a hablar de mi libro. Senderos de agua del Alto Gállego.

Atribuyen a José Martí aquella declaración de intenciones de tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol. Yo, desde la humildad o el conformismo ya estaba resignado a mantenerme en otro nivel y me había quedado más que satisfecho con adoptar un perro, escribir en un blog y plantar algo en mi balcón cada año. Sin embargo, las situaciones cambian y he cumplido una de esas premisas para ser un hombre completo y ahora, como Paco Umbral en su actuación estelar en televisión, hoy yo he venido aquí a hablar de mi libro. Aquel que caiga en este blog esperando encontrar las habituales historias sobre montañeros de referencia al leer este post se va a sentir defraudado, pero quería tener unas líneas y un ratico para algo en lo que he depositado bastante ilusión.

Cuando Ritxi y un servidor tuvimos la idea de catalogar exhaustivamente los descensos del valle de Tena, concretar esa ocurrencia en una publicación se antojaba algo bastante lejano. Sin embargo, ahora, un mes después de que el libro se haya publicado y con la seguridad que da a los autores saber que está vendiéndose muy bien, me permite como coautor observar reflexivamente el trabajo realizado y el tiempo invertido y concluir que ha merecido la pena.

Tengo que reconocer que ha sido Ritxi el que ha cargado sobre sus hombros el trabajo más duro; él tenía la motivación que me faltaba a mí para ir a explorar lejanos barrancos observados sólo en fotografía aérea, él dio la paliza (virtual) a los aperturistas para conseguir información y él se hincó en solitario una retahíla de descensos ponzoñosos sacrificando tiempo libre y material, sólo por el hecho de cumplir el objetivo de reseñar todo lo conocido y desconocido en el Alto Gállego. Gracias también a él y a su perseverancia se ha publicado la joya escondida del valle –la garganta del Costechal, cuya entrada es la portada de nuestro libro- tras decirle yo unas cincuenta veces la frase: “olvídate, ahí no hay nada” y darme cuenta una vez más de que era él el que tenía razón.

Y finalmente la criatura vio la luz con el interminable nombre de Senderos de agua del Alto Gállego. Barranquismo en el valle de Tena y Tierra de Biescas. El libro rompe con los esquemas establecidos por la costumbre en las guías de barrancos. No hemos convertido el catálogo de barrancos en un concurso de misses; es una recopilación de los descensos que existen en el valle y están los más bonitos, los más deportivos, los más acuáticos y también algunos que –con perdón- son una mierda. Hemos sido sinceros e incluso mi compañero en la autoría que tiene el listón barranquero más bajo que el común de los mortales, ha accedido a reconocer que ciertos descensos no merecen la pena. Los hemos puesto más pequeñitos, con menos líneas y con la consabida coletilla de “para coleccionistas”.

Descubrir y dar a conocer descensos ya abiertos como Santa Orosia, la parte superior del barranco del Infierno, Piniecho, Ollaza, Rimalo, la Garganta del Costechal e incluso haber tenido la suerte de haber realizado el primer descenso del barranco d’as Faxas justo antes de que fuera arrasado por un alud, da un punto de orgullo de autor. Que una vez que la gente lo ha leído todos los comentarios, incluso de quienes no nos lo esperábamos, sean positivos ya te deja lleno de satisfacción.

Aportamos también en el libro una novedad que creemos que es bastante útil en este tipo de publicaciones. La inclusión de ortofotos y mapas a escala 1:10000 que indica perfectamente la aproximación y el retorno, así como la información básica de cada descenso, para poder llevarte el mapa al barranco. Además, al estar hechos en polietileno en vez de en papel, no hay riesgo de que se moje o se rompa. Esto es lo que ha hecho que suba el precio del libro, pero creemos que ha merecido la pena apostar por esta novedad.

En fin, a los que os decidáis a comprarlo, espero que os guste. Enlazo en el lateral del blog el libro en Barrabés y aquí en La casa del libro para quien se quiera hacer un regalo.

Leyendas en el Mascún (pequeña introducción)

Mascún es un topónimo de origen árabe que ya recogió Lucién Briet y que viene a significar "lugar habitado por espíritus" y este nombre no se escapa a una realidad que, no por ser invisible, deja de existir.


Es difícil, por muy racionalistas que seamos, no ponernos en el lugar de las gentes que mucho antes que nosotros habitaron estas sierras. Si nos adentramos en lo profundo de un barranco y sabemos mirar y escuchar, apreciaremos figuras fantasmales y escucharemos entre el murmullo del agua los gritos y las voces de esos espíritus. Esto, que parece el comienzo de un cuento para niños, yo me lo creo; he visto esas figuras y he oído esos gritos, pero automáticamente los he racionalizado como productos de la erosión y el eco. Quizás un habitante de estos pueblos de hace 700 años tuviera más tendencia a dejar volar la imaginación y ver un "mascún" en el significado literal de la palabra.


Del libro Cañones y barrancos, un medio excepcional recojo el siguiente párrafo: "En el barranco del Mascún, quizás el de mayor carga mistérica, las almas en pena se personaban bajo la apariencia de esqueletos descarnados, los cuales hacían al andar, según los testigos, un ruido "de güeseras tal que de un juego de dados"". No sólo esqueletos, también serpientes monstruosas quedan recogidas en la leyenda de este barranco.


Seguimos con el miedo, pero esta vez real. Esta zona, aunque actualmente ha quedado como un cul-de-sac cuando se viene desde el sur, no hace mucho tiempo fue un lugar de paso trashumante cuando se bajaba el ganado a la tierra plana. Según las palabras de Briet, Rodellar era "lugar de paso muy frecuentado por los habitantes del valle del Ara, a los que las necesidades de la vida obligan de vez en cuando a dirigirse a la rica comarca que se extiende de Huesca a Barbastro, al país del aceite y el vino". Esto provocaba el aprovechamiento de depredadores humanos y animales. Por un lado, se tiene constancia de la existencia de un bandolero llamado "el Godé" que aprovechaba los rincones que ofrecían las paredes y agujas del Mascún para cometer sus fechorías y por otro, los lobos siempre asomaron los hocicos por estos lugares hasta entrado el siglo XX.





Descenso integral del Alcanadre

Recuerdo que leí en el libro Cañones y barrancos: un medio excepcional la defensa de la tesis que decía que los barrancos no eran el entorno para llevar a cabo pruebas deportivas o retos personales. Insistían en que el paisaje y la naturaleza debían de observarse con detenimiento y las carreras eran más propias de una pista de atletismo que de un cañón de montaña. La frase exacta, dentro de un párrafo bastante más grande, era: "(...)la etiqueta de deporte de aventura no debería de conllevar records o performances, la búsqueda de lo más difícil o lo nunca hecho".

Estando hasta cierto punto de acuerdo en esto, a la hora de la verdad pasamos completamente de estos sabios consejos y decidimos hacer una actividad que nos rondaba por la cabeza desde hace años y que vimos que era posible desde que Andrés Martí y José Montserrat realizaran 7 barrancos en un día en el entorno de Rodellar-Nasarre.

Esa primavera yo andaba con el astrágalo machacado por picar suelo en una mala caída escalando, de manera que la cosa se presentaba chunga para mí. Ya tuve que renunciar a realizar la integral del Balcez que Cheba y Ritxi se hincaron en tiempo record por no poder ni apoyar el pie, pero tuve tiempo para recuperarme para esta nueva actividad. Con una combinación previa de coches de casi 100 kilómetros entre Bierge y Bara, nos plantamos en ese pequeño pueblo del norte de la sierra de Guara a esperar al día siguiente para meternos al agua en cuanto amaneciera.

El descenso integral del Alcanadre implica 4 descensos enlazados y consecutivos, todos ellos exigentes físicamente por su longitud y en gran parte por las condiciones acuáticas en las que encontramos el río. Gorgas Negras, Barrasil, Peonera superior y Peonera inferior son cuatro clásicos de Guara que hicimos en un mismo día. Gracias al caudal existente, también nos libramos de encontrarnos grupos en la Peonera inferior que nos hicieran perder más tiempo.

Tras desayunar todavía de noche comenzamos a caminar por la orilla del Alcanadre cuando llegaban los primeros rayos de sol. La primera poza, la Gorga Negra que da nombre a todo el descenso, la cruzamos a las 7:00 de la mañana y el salto típico de la presa de Bierge lo dábamos a las 19:06 de la tarde. Un poco más de 12 horas de esfuerzo continuo.

La primera parte fue llevadera. Gorgas Negras y Barrasil nos costó aproximadamente la mitad del tiempo que indican en la guías (4-5 horas para Gorgas Negras y 2 horas más para Barrasil). El problema fue acceder a la Peonera superior; íbamos todos “a vista”, por ir más rápido nos salimos por una pista que nos dejó donde san Pedro perdió el mechero y tuvimos que desandar el camino y, aunque no nos hicieron perder mucho tiempo, nos encontramos con un grupo de unos 40 niños que hubo que adelantar.

Llegados a la Peonera inferior ya estábamos con varias tentaciones de abandono, pero afortunadamente todos pudimos terminar el descenso integral. En total, algo más de 22 kilómetros de río, como una media marathon entre bloques y pozas, andando, nadando, saltando y destrepando.

Los autores de esta actividad completa fuimos Luis Aranda, Pedro Barón, Ricardo Blanco, Álex Puyó y David Tresaco. También participaron David "el de Pedrola" que se salió en Rodellar y ahí fue exactamente donde entró Tere que, por cierto, venía de trabajar.

La actividad en sí ya la piamos en su momento y tras las esperadas críticas del colectivo barranquista-tradicionalista nos preparamos para la siguiente actividad: 24 horas de barranquismo non-stop.

Argatín superior: redescubrimiento

En la historia de las exploraciones barranquistas queda poco espacio para la épica. Exceptuando lugares alejados de la tradición deportiva del descenso de barrancos, lo cierto es que lo que nos queda por abrir es aquello que desecharon los que se dedicaron a buscar líneas azules en los mapas antes que nosotros. El caso es que hace ya un tiempo que me estoy dedicando a más a la faceta de “tachabarrancos” que a repetir los conocidos y también le estamos dando bastante a la labor exploratoria. Es un esfuerzo que prácticamente no sale a cuenta por la escasa recompensa que se deriva de bajar por cauces de interés bastante relativo, pero hay veces que te encuentras con sorpresas curiosas.

Una de estas sorpresas fue la del tramo superior del Argatín. El Argatín es el primer afluente barranqueable del Vero; su desembocadura -al lado del parking y prácticamente enfrente del molino de Lecina- era descendida desde hace mucho tiempo como entrada alternativa al Vero en un par de cortos rápeles. Sin embargo, desde la carretera se observaba que su cabecera era una gran cuenca de conglomerado en la que se encajaba algún tramo en la que algo interesante podía haber. Esta creencia se reforzaba cuando se observaba desde las alturas de la margen derecha del Vero –en la aproximación del Basender o Cruziacha- y sobre todo desde la pista de acceso del Fornocal, que recorre toda la divisoria de aguas entre Argatín y Fornocal, donde la entalladura formada por el barranco era evidente.

Sin embargo, el hecho de que este tramo superior no viniera reflejado en ninguna de las numerosas y completas guías que existen de la sierra de Guara hizo que diéramos por hecho durante mucho tiempo que nada interesante se podía esconder en esas grietas que excavaba el barranco. Aún así, la curiosidad era más grande que la evidencia y, aunque la experiencia exploratoria nos había dado más de un escarmiento, parece ser que no terminábamos de darnos por vencidos. De esta manera, algunos habituales de nuestro grupo, aprovechando que estaban ahí, preguntaron en el camping de Lecina y les confirmaron que ese tramo superior del Argatín ya estaba descendido. Seguramente, la poca estima que en la época de las grandes exploraciones se daba a estos cursos de agua sencillos provocó que los aperturistas no hicieran demasiado por dar a conocer este nuevo barranco.

Primer pegue: octubre de 2008

Y pasó el tiempo y ahí fuimos. En la ortofoto del SigPac se observaban tres posibles entradas y no teníamos muy claro por dónde entrar. Yo había estado un par de veces antes echando un vistazo, pero mi manía de ir de exploración con la perra me obligó a observarlo casi todo desde fuera. Cuando llegamos, por un error de ubicación pero sobre todo por las prisas por bajar el barranco, nos metimos en el primer cauce que resultó ser el Afluente izquierda. De esto nos dimos cuenta al llegar al cauce principal, aunque durante todo el descenso ya nos percatábamos que nada de lo que estábamos descendiendo tenía lógica respecto a lo que comparábamos con la fotografía aérea. Ese cauce no tenía un interés demasiado alto; durante todo el descenso creímos estar realizando una apertura, pero al llegar al rápel final nos encontramos con un spit “ochentero” que tuvimos que reforzar con un parabolt en previsión de conservar nuestra integridad física. El último rápel era verdaderamente curioso ya que se atravesaba el agujero que se había formado en una marmita perforada. Un punto realmente bonito, lástima que el resto del descenso desmereciera el conjunto.

Una vez ahí y dándonos cuenta de que realmente habíamos llegado ahora al cauce principal, observé los estrechos que había arriba e intenté remontarlos. La primera escalada de 5 metros la realicé fácilmente en oposición, la segunda un poco más técnica me costó más pero también la pude hacer más o menos bien. Ambos resaltes estaban equipados en cabecera con spits más o menos recientes, pero al observar que los estrechos continuaban decidimos regresar y volver por arriba a descender íntegramente el barranco.

De nuevo, la orientación no nos acompañó. En vez de entrar por el cauce principal, lo hicimos por un afluente a su derecha, pero que nos dio como recompensa un bonito rápel vertical de 35 metros desde el que observamos el largo salto del Argatín Superior. Desde este afluente nos quedamos con dos asignaturas pendientes: la primera, descender el cauce principal cuyo gran rápel teníamos al lado, y la segunda, descender otro afluente de este afluente que tenía un aspecto bastante bueno desde abajo y que mejoraba notablemente la entrada.

Como el día no daba para más, seguimos descendiendo los estrechos hasta la confluencia con el afluente izquierdo donde habíamos terminado antes y tras seguir por el cauce entre el bosque dimos por concluida la actividad al llegar al coche.

Segundo pegue: diciembre de 2008

Volvimos para hacer los deberes que nos habíamos impuesto en la anterior visita y hay que reconocer que esta vez todo salió mejor de lo esperado. Conseguimos dar con los cauces a la primera y además logramos combinarlos sin apenas perder tiempo gracias a una aérea cornisa (o zingla) que enlaza por arriba la cabecera del último rápel del afluente con la cabecera del cauce principal. Pero lo que nos llamó la atención fue un detalle del que no nos habíamos percatado en su momento. En el afluente de entrada, en unos nichos en la línea de rápel había unas cestas cilíndricas de ramas que –desde nuestro nulo conocimiento de la apicultura tradicional- ya interpretamos como antiguas arnas o colmenas y así nos lo confirmó posteriormente Enrique Salamero.

Cuando por fin, tras varios años de dejarlo pendiente, unas cuantas equivocaciones en su localización y a la segunda intentona entramos en el Argatín superior, nos aguardaba una última sorpresa. No encontramos ningún tipo de anclaje que denotara que había pasado alguien por ahí antes que nosotros. Ni un árbol con cordino, ni un puente de roca, ni un spit viejo. Así que equipamos un natural, metimos un par de paraboles y llegamos de nuevo al pequeño circo donde se juntan el afluente y el cauce principal.

Recomendaciones

Aunque el afluente izquierda tiene el bonito rápel del agujero, en conjunto es el que menos merece la pena debido a que gran parte del descenso se puede hacer destrepándolo en zona abierta, los rápeles no son demasiado espectaculares y si lo realizamos nos quedamos sin la opción de atravesar los bonitos estrechos del cauce principal.

De las dos opciones de cabecera, tanto el afluente derecha como el cauce principal son unas opciones recomendables, pero si me dan a elegir, prefiero la entrada del afluente –utilizando para ello el afluente de las arnas- ya que de esta manera encadenamos 3 largos rápeles salvando un desnivel de 85 metros que de la otra manera –por el Argatín superior- evitamos en buena parte destrepando.



Donde dije digo, digo Diego

La idea que tenía cuando me propuse empezar a escribir en este blog era la de seguir la máxima latina de Scripta manent (lo escrito permanece) y dar una cara un poco diferente a la información de montaña. Generalmente, lo que la gente demanda a los blogs y las webs son dos cosas: actualidad y reseñas. En todo caso, siempre quedamos unos pocos “freaks” que echamos en falta el elemento histórico; cuando se habla de una vía, tradicionalmente se ignoran datos como quiénes la abrieron, en qué época, cómo lo hicieron y con qué medios. La vía –o el barranco, o la cima- es tanto el recorrido en sí como la huella que deja el que pasa por ahí. Es incompleto hablar de La fiesta sin nombrar a Carlos García o de la Carnavalada sin mencionar a Serge Castéran y una escalada se siente diferente cuando se conoce su historia que cuando sólo se va por subir.

Aunque no he recibido demasiados datos nuevos, todas las aportaciones que me han hecho las he acogido con infinita gratitud. Es normal la falta de nueva información; antes me leían 3, ahora me leéis 4 –de los que la mitad ya me habéis oído antes todo lo que cuento- y tampoco aporto nada que no esté escrito ni que no hayamos oído a los veteranos escaladores antes.

Todo este introito viene al caso por una cuestión. Yo pensaba escribir en este blog al modo del cronista que plasma en un pergamino la batallita y lo pliega esperando no modificar nada de lo escrito, pero hete aquí que la realidad me devuelve a mi sitio y tengo que hacer añadidos y correcciones a lo ya posteado. Voy p’allá:

Sobre el artículo del barranco de Foratata.
Pierre Teyssier, un barranquista francés al que yo no conozco pero que algunos compañeros lo tienen en muy alta estima, decide motu proprio acabar con el rápel mas largo que en un barranco existe en Aragón fraccionándolo en 50+100 y de paso saltarse a la torera la normativa del Parque Natural de Guara sobre reequipamientos: El equipamiento de nuevos barrancos para su descenso o el reequipamiento de los instalados estará sometido a autorización de la Dirección del Parque, la cual podrá ser asesorada por la Federación Aragonesa de Montañismo a través de sus representantes del Patronato.
Una cosa es montar una reu porque de la que te vas a colgar te da miedito, pero otra diferente es montar instalaciones innecesarias.
Ofrece la reseña nueva a quien se la pida pero ahora el chandrío ya está hecho.

je viens de réequiper le canyon (…), le 150 m est désormais réalisable avec 2 cordes de 100 (relais à 50m)donne moi ton mail et je te passe la topo réactualiséec'est pas trop cool çapierre teyssier
Todos los datos, http://www.descente-canyon.com/forums/viewtopic.php?id=8523.

Sobre el artículo de la Galletas.
No expliqué bien la historia de la ruta. El recorrido clásico o habitual no es el original de la apertura sino el resultado de unir tres recorridos: el primer intento de Montaner, Virgili y Bescós, la primera de Rabadá y Montaner y la directa de Porta y Antoñanzas.
En la entrada sin modificar contaba que el primer intento de Montaner también recorría la entrada directa desde el suelo y no es así. Realmente, Montaner y compañeros siguieron el recorrido que todos hacemos hoy por el camino que sabiamente nos marcan las chapas, hasta que se encontraron con el desplome que les devolvió hasta el suelo. Rabadá y Montaner en la segunda visita, probaron por el otro lado que les llevó hasta el cómodo nicho donde comienza la vía de las Fisuras. Porta y Antoñanzas por su parte enderezaron la salida y abrieron el desplome actual de 6a+, enlazando con la vía original por la preciosa travesía que lleva al nicho.

Sobre el artículo de la norte del Puro.
Nada nuevo a las reseñas que ya puse. Simplemente he copiado el texto que acompañaba a los croquis en los Cuadernos Técnicos quedando el artículo bastante más majo de lo que estaba antes.

Valga la redundancia: hidrónimos

Viene de Accidentes geográficos y linguísticos.

Investigando sobre los espacios geográficos que nos rodean, nos podemos encontrar con verdaderas figuras retóricas que no se aplican a la poesía sino a los accidentes geográficos.

Por una parte, tendríamos los típicos errores que observamos en la prensa no especializada. De vez en cuando nos encontramos –no es muy frecuente, todo hay que decirlo- referencias al “pico Tozal de Guara” o al “pico Garmo Negro”, siendo el término “pico” completamente innecesario debido a que las palabras tozal y garmo ya especifican que se trata de una cumbre. En todo caso, no vamos a criticar pequeños deslices de este tipo; al igual que estos periodistas no son montañeros, yo tampoco soy periodista y escribo estos artículos (seguro que meto la zarpa continuamente).

Las redundancias más frecuentes vienen precisamente de mapas y publicaciones especializadas, así como de la misma gente que habita nuestras montañas. Voy a poner unos pocos ejemplos:
Pich –en diferentes variantes- se utiliza para designar a las cascadas. Así, encontramos Pich-Gaillard (Gèdre – Francia), Sauth deth Pish (valle de Arán) o Salto del Pich (Bujaruelo) entre muchos otros ejemplos. Si observamos estos últimos nombres ya estaríamos redundando: Pich ya es una caída de agua, no haría falta añadirle el término "salto". Pero la redundancia se hace pesada cuando leemos cosas como Cascada de Sauth deth Pish.

Coño, estamos diciendo Cascada de la cascada de la cascada. Lo mismo pasaría con el Salto de Sallent o con el Salt de la Sallena: Sallent y Sallena ya tienen la misma raíz que salto. Imaginemos que en unos años todos terminamos hablando inglés; si seguimos en la misma línea terminaríamos llamando al mismo lugar Waterfall of the Cascada de Sauth deth Pish. Pa' "pichar" y no echar gota.

Esto que comento en broma, es un hecho muy normal en la toponimia y se debe al desconocimiento de las lenguas utilizadas por la gente que vivió antes que nosotros. Pero hay muchos más ejemplos más, curiosamente relacionados también con el agua. La raiz ar- se relaciona con las corrientes de agua, parece ser que significaba “río” y ha dado lugar a hidrónimos como Arga, Aragón, Arba, Ara o Arazas. Así pues, cuando decimos río Arazas ya estamos duplicando la palabra “río”. No hace falta trasladarnos a época prerromana; también existe un río Flumen (río en latín) y otros muchos ejemplos con Guad-alope, Guat-izalema, Guad-alaviar, Guad-alquivir a los que le añadimos el término “río”. Otra triple redundancia se produce en una mezcla de castellano, árabe e íbero: río Guadiana vendría a significar río río río.
Foto del Sauth deth Pish enlazada desde http://joanmolar.wordpress.com/2008/06/05/sauth-deth-pish/
La otra foto es del Pozo Santa María en el Arba de Luesia.

El paso de Anaís. Peonera inferior, río Alcanadre.

Placa junto al Paso de Anaís
El río Alcanadre cruza Guara desde Matidero hasta Bierge surcando un enorme tajo a esta sierra caliza. En Gorgas Negras comienza a demostrar su gran poder, pero es al final de su encajado recorrido, al llegar a los estrechos de Tamara donde el caudal de este río, que bastante más arriba ya ha recibido al Mascún, muestra toda su energía contra las rocas. Entre los veraneantes y barranquistas ocasionales, se considera a la Peonera como un barranco lúdico y facilón. Esto es cierto sólo con caudal de estiaje, pero a pesar de ello es rara la semana de verano que no se tenga que realizar al menos una intervención para rescatar a alguien: esguinces, fracturas, luxaciones... prácticamente todo es debido a la manía de saltar sin comprobar la profundidad de la recepción.

Sin embargo el auténtico punto negro del Alcanadre en general y de la Peonera en particular es "el paso de Anaís". Un evidente pero peligroso sifón a la entrada de los Estrechos de Tamara que cuenta con varios accidentes serios y algún otro que desgraciadamente terminó en tragedia.

El nombre de ese paso, se debe a la primera fallecida ahí, el 28 de marzo de 1999; se llamaba Ana Isabel y la emotiva placa que la recuerda dice:


PASO DE ANAÍS

En recuerdo de mi mujer, Ana Isabel.

La montaña me la robó junto a mi corazón.

Te amé, te amo y te amaré


En el clásico morbo que generan estas noticias, El País comentaba el accidente en los siguientes términos: "Ana Isabel Rodrigo había advertido a los tres jóvenes que le acompañaban que era peligroso adentrarse en el barranco por la fuerza con la que baja la corriente de agua del Alcanadre".

Años más tarde se produjo un cambio radical en la percepción que se tenía sobre las posibilidades de sobrevivir en este paso. Otra chica fue absorbida por este sifón y al no salir su cuerpo, se la dio por muerta. A la mañana siguiente los buceadores procedieron a recuperar el cadáver, pero la encontraron viva. Una burbuja de aire mantuvo despierto su instinto de supervivencia.

Paso de Anaís
Debido a esa experiencia, en 2007 otro barranquista pasó por el mismo trago, pero esta vez sólo tuvo que aguantar unas pocas horas ya que los GREIM ya conocían las posibilidades de mantenerse vivo en ese sitio. Una burbuja de aire salva la vida de un barranquista ( El Periódico de Aragón - 20/05/2007 ) " (...) No obstante, los agentes que llegaron al lugar conocen las características del sifón, por lo que un especialista se sumergió a pulmón en el mismo e introdujo una rama en una cavidad del terreno de cuatro metros de longitud, donde podía encontrarse el barranquista. Sorprendentemente, el agente notó que que alguien tiraba de la rama, por lo que se dio por supuesto que la víctima todavía estaba con vida. "

Y en 2008 otros chicos se libraron de una muerte casi segura gracias a que los cuerpos de rescate destaponaron la salida del sifón. "Nos habíamos metido en la boca del lobo, él empujaba hacia fuera para poder salir del agua pero la propia fuerza del agua hizo que segundos después le empezase a tragar hacia dentro. En cuestión de nada desapareció y tras él, su hermano y yo"

Localización Paso de Anaís
Hay una historia bastante triste en todo esto. El sifón es perfectamente identificable desde lejos, no es obligado su paso y existen millones de guías, foros y blogs donde advierten de su existencia y su peligrosidad. La misma placa dedicada a Anaís debería ser suficiente aviso para no acercarse.

A pesar de ello, mucho me temo que tendremos que leer alguna noticia más relacionada con este temible paso. Esperemos que no.

Edito (Jun'09): Efectivamente, no ha habido que esperar demasiado. Otra vez, el 31 de mayo de 2009, ha vuelto a pasar lo mismo. "Empezamos a preguntar a los franceses si la niña había salido o se encontraba dentro, pero debido al nerviosismo no nos sabían responder, ni nos entendíamos mucho debido al idioma.
Nosotros seguimos buscando aun así por los distintos sifones durante 3 o 4 minutos hasta que nos confirman que la niña no está."

Afortunadamente, los tres casos de 2007, 2008 y 2009 sólo han quedado en un susto.
Edito (Jul'09): Pacovasa publica en Cañones y barrancos un vídeo muy interesante sobre el interior del sifón al que entró por detrás con la necesaria explicación: "Ese día las condiciones para entrar no eran malas, con más agua se complica la cosa. Si no lo tenéis claro, no entréis y, si lo hacéis, instalad una cuerda para ayudaros en la salida. Entrar, se entra como un cohete, pero salir es otra cosa. Es un lugar peligroso, prever cualquier contratiempo si entráis y, si no lo veis claro, mejor no entrar. En este video las condiciones de agua lo permitían; con más agua, muchísimo cuidado. Si te atrapa el chorro te arrastra al fondo y normalmente te mete en la cueva, por lo que en caso de que esto ocurra es mejor dejarse llevar por el agua sin ofrecer demasiada resistencia. Todo lo que entra en la cueva da mas vueltas que la noria, así que si os encontráis con algo dentro os puede golpear y dañar."

Edito (jun'11). Nuevamente en 2011 se vuelve a dar el mismo caso con final feliz. Un sifón succiona a un barranquista en el paso de Anaís Más información sobre este accidente en este enlace


Barranco de Sibiscal (Bal d'Aísa)

Hacía muchos años que llevaba detrás de esta vistosa cascada en la carretera de subida por la Bal d'Aisa y este fin de semana por fin me he decidido a ir. No recuerdo bien la primera vez que la vi, pero es posible que salga en alguna foto de hace unos 20 años.

Dos hechos me han llevado a ella después de tanto tiempo: primero, que el tiempo este fin de semana no daba para hacer otra cosa que barrancos habitualmente secos, y segundo, que esta semana me enteré a través del foro de barrancos de que esta cascada ya estaba descendida, lo que quitaba un punto de incertidumbre a lo que me podía encontrar.

Fui con el Tresaco y Peter y la verdad es que lo pasamos bastante bien. Íbamos sin demasiadas pretensiones y al final el día salió bastante completo. Día excesivamente lluvioso, pero buena compañía. Nos tocó dejar algún cordino en los primeros rápeles debido a lo bruto que iba todo, pero el resto de la cascada nos la encontramos equipada. Rápeles de 30 metros y aproximación muy cómoda; no podíamos pedir más para el día que hacía.

La reseña del barranco:
http://www.barranquismo.net/paginas/barrancos/barranco_de_sibiscal.htm


Barranco de San Antón (Torla)

Antes de llegar a la entrada de Ordesa, enfrente de la Peña Duáscaro un barranco cae desde la Collata Zebollar hasta el Ara. Observado desde hace muchos años, fuimos posponiendo su visita hasta este fin de semana, cuando nos decidimos a meterle mano. El tiempo inestable y el abundante caudal nos decidió a buscar un plan en el que la lluvia no nos pudiera aguar la actividad.

El barranco de San Antón es uno de esos descensos que permanecen a la vista de todo el mundo pero que nadie parece que quiera adjudicarse su primera, siendo bastante común oir esas cosas de "oye, el barranco que se ve antes del Puente de los Navarros ¿está abierto?".

Una vez ahí, el descenso tiene dos partes muy diferenciadas. La primera parte es vertical, con preciosas vistas del Peña Duáscaro, Tozal del Mallo y todo Ordesa y la parte intermedia y final se convierte en un concierto monótono de destrepes y pequeños resaltes entre bloques sueltos carente del más absoluto interés. Si un día volvemos y descubrimos un escape a tiempo, el barranco ganará muchísimos puntos.

Como solemos decir tras cualquier apertura: es nuestro hijo y lo queremos aunque nos haya salido feo. En este caso feo no es, pero cuesta recomendar un descenso en el que todo el interés está en la primera parte y el resto se hace tedioso. Creíamos que habíamos descubierto un barranco tremendo y estábamos bastante orgullosos, hasta que me acordé de la gran y mítica frase del señor Lobo en Pulp Fiction:

Efectivamente, nos habíamos adelantado y el final resultó un poco ponzoñoso, pero qué le vamos a hacer.

La reseña la tenéis aquí: http://www.barranquismo.net/paginas/barrancos/barranco_de_san_anton.htm

Los protagonistas de semejante hazaña fueron los siguientes: Luis Aranda, Ricardo Blanco, Álex Puyó y David Tresaco el día 17 de mayo de 2008.

En la apertura se dejó con mucho cariño un spit, un parabolt y un clavo. Para futuras repeticiones se recomienda llevar de todo.

Pulvis es et in pulverem reverteris

No quería yo contar en este blog mis piadas ni estar a la última hora, más bien lo contrario, pero llevo todo el día dándole vueltas a lo que sucedió el sábado en el Mascún. Sólo 7 días antes, habíamos hecho exactamente el mismo recorrido que el fallecido y su grupo.

En nuestro caso, el caudal del Mascún era bastante alto, pero aún así no se podía comparar con lo que se encontró este grupo: un volumen de agua 3 o 4 veces superior a lo que nos encontramos nosotros. La estrechez de los Oscuros de Otín hizo el resto.





Después de lo que disfrutamos del descenso parece mentira comprobar la crudeza con la que la realidad te enseña que la montaña, se mire como se mire, es un entorno hostil.

Mientras sucedía este accidente yo estaba en el pirineo a la búsqueda de movimientos de agua en un barranco que suele ser de iniciación y que a nosotros nos obligó a escapar continuamente por las orillas.

Mucho cuidado ahí fuera.

La Bal d'Onsera: parte 3ª (barranquismo)

Un día de invierno a principio de los años 70 (según las fuentes consultadas discrepan entre el 70 o en el 71), un nutrido equipo de montañeros oscenses del G.I.E. de Peña Guara se dirige a la ermita de San Martín. Realizan la aproximación normal por el camino del lecho del barranco, pero en vez de dirigirse a la puerta del cierzo para acceder a la cabecera del barranco, estos montañeros continúan ascendiendo y escalan todos los resaltes que se les presentan hasta llegar a la ermita. En el día remontan y descienden el barranco de San Martín.

En la primavera de 1995, Patrick Gimat intenta también remontar el barranco de Lenases. Asciende las 6 últimas cascadas, pero todavía desconoce que el barranco en total va a sumar casi 30 resaltes rapelables. Vuelve en agosto empezando esta vez desde arriba y se encuentra la parte superior ya equipada. Primera decepción.


En otoño de ese mismo año, otra vez Gimat accede desde el collado de San Salvador a la parte superior del valle y desciende los estrechos de cabecera que terminan en el circo de la ermita. Para montar los rápeles aprovecha la vegetación que encuentra en esta parte superior del barranco, pero al llegar al resalte final descubre de nuevo que lo que será el rápel de 22 metros ya está equipado. Segunda decepción.

En noviembre de 2006, Cheba y quien escribe estas líneas damos plantón a los colegas que han ido a otro barranco aprovechando que han venido al concurso de tapas de Huesca y nos lanzamos a descender la cascada de la ermita. Toda la información de la que disponemos son las dos líneas que aparecen en la biblia de Salamero Sierras de Piedra y Agua que dice que en el circo de la ermita hay una "cascada interesante sólo como tal (aunque ya ha sido descendida)". La aproximación es un infierno de pinchos y mala roca, pero cuanto más nos acercamos al salto de la cascada mejor pinta tiene aquello. Encontramos un rápel equipado casi al final, a pesar de que nosotros hemos montado cinco rápeles antes sin vestigios de presencia humana previa. Nos asomamos al vacío, estamos en lo que parece la salida de la cascada. Buscamos los anclajes de los aperturistas. Nada. Seguimos buscando. Nada de nada. Misterio. Dudas. Mal rollo. Hay que picar y ya no tenemos tan claro dónde estamos. Pica Cheba un spit, pico yo el otro. Bajo. Asomo el morro por el desplome y veo que es todo volado; me asomo más y veo la ermita. Estamos donde queríamos y en 40 metros de emoción contenida llego al suelo. Salamero nos confirma que sí, que la cascada ya había sido descendida, pero no encontramos respuesta de qué hicieron los desconocidos aperturistas en el rápel de la cascada para no dejar nada. Unos meses más tarde, regreso con los Tresacos y compruebo que la aproximación que hice con Cheba era quizás la peor de las posibles. Los aperturistas probablemente accedieron por toda la cresta de las Peñas del Mediodía continuando el acceso de Lenases.

LM3 ve las fotos y nos comenta la posibilidad de que una de las canales que se ven desde cabecera sea barranqueable. Al poco tiempo estamos de nuevo ahí para comprobar que canal sí, pero barranqueable no. Al final, sale esto.


Después de todo este tocho -lo he resumido al mínimo, creedme- la conclusión es que de los 5 descensos de esta bal sólo se hace uno, y poco. El cauce principal es una bonita manera de empezar en el mundillo de los barrancos ya que prácticamente lo único que hace falta saber es rapelar, pero ojo con las recomendaciones que se leen por ahí, ya que es imposible salir seco. Lenases se hace muy poco, debido a su dolorosa y trabajosa aproximación y a que sus pozas suelen estar podridas si no ha llovido recientemente y los otros 3 cauces -estrechos de cabecera, cascada y afluente- son para gustos muy particulares.

Recordar también la prohibición de descenso (artículo 2, párrafo b de la normativa de Guara) de los 100 primeros metros de barranco aguas abajo de la ermita. Hay que andar por el camino, que es más cómodo, más rápido y no jodes a los animalicos.

Todas las fotos son con la cámara de Cheba, pero las desenfocadas sospecho que las hice yo.

Barranco d'a Foratata

Importante: post editado. Variaciones en el equipamiento del barranco hacen que la descripción que hago en el artículo no sea acorde con la realidad actual (oct'08)

Este barranco es definido por Enrique Salamero como "de una originalidad extrema" y es quizás la más breve y precisa definición que de este curioso cauce de conglomerado se pueda hacer. Tiene el más impresionante rápel de los que podamos encontrar en un barranco en Aragón. Sus 150 metros de rápel volado -interrumpidos sólo por un pequeño saliente a 100 metros del suelo en el que no podemos ni apoyarnos- hacen necesario un material específico, una logística bien estudiada y unos nervios de acero.

Ya de por sí, el barranco merecería la pena sólo por ese rápel, pero el barranco es mucho más. Una preciosa aproximación en la que podemos atravesar "o puente", el agujero que da nombre a la Peña Foratata (Foratata es Agujereada en aragonés), en el barranco cruzaremos un enorme caos colgado sobre el abismo bajo uno de los desplomes más impresionantes de la sierra y, como guinda del pastel que nos vamos a comer, nos despachamos el rápel que antes comentaba.


Este barranco, cuyo descenso está prohíbido de diciembre a junio tiene la radicalidad de los de Vadiello: vertical hasta el extremo y solitario. Lo abrieron el 8 de septiembre de 1995 O. Ballarín, J. Vitalla y M. Bentué, pero no eran las primeras personas que pasaban por ahí. Quien descienda este barranco se podrá admirar de la existencia de un pequeño refugio de piedras, ramas y hojas aprovechado en el pasado por maquis y cuchareros; el escondite es impresionante y verdaderamente tenía que ser muy útil porque poca gente se iba a acercar por ahí.

Los aperturistas dejaron el barranco equipado con un solo spit por rápel, excepto el último que estaba un poco más reforzado por razones obvias. En el noviembre de 2007 por motivos de seguridad se reequipó la cabecera del R150 con doble parabolt inox y se colocó otro parabolt en el suelo junto al cauce del Isarre para los grupos que quieran intentar la recuperación de las cuerdas en el último rápel. Hoy por hoy, todos los grupos hemos optado por volver a repetir el barranco dejando las cuerdas fijas y remontarlo con las cuerdas recuperadas.
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Editado: octubre 2008
Pierre Teyssier, un barranquista francés al que yo no conozco pero que algunos compañeros lo tienen en muy alta estima, decide motu proprio acabar con el rápel más largo que en un barranco existe en Aragón (150 metros) fraccionándolo en 50+100. También instala dobles puntos en todos los rápeles.

Ofrece la reseña nueva a quien se la pida pero no la publica; él sabrá el porqué.

je viens de réequiper le canyon (…), le 150 m est désormais réalisable avec 2 cordes de 100 (relais à 50m)non ce rappel ne perd pas de son caractére en le fractionant et c'est tellement plus canyon ainsi comme à la réu on passe avec 100m et la récupération est sans pb, de plus en haut je l'ai équipé plein gaz sans frottements ainsi que tout le canyon ou j'ai doublé les points (réalisé en 2 fois en novembre 2007 et ce week end)
donne moi ton mail et je te passe la topo réactualisée
c'est pas trop cool ça
pierre teyssier
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Al llegar al suelo tenemos a escasos metros la ermita de San Chinés. De nuevo encontramos la tradicional cohabitación entre agua, cueva y ermita tan común en el pirineo (San Martín d'a Bal d'Onsera, Santa Orosia, Santa Elena...), ejemplo claro de la cristianización de ritos paganos.


Las fotos son de Tente y Chisu.
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