Buscador

Lo primero, la montaña
Mostrando entradas con la etiqueta Cuevas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuevas. Mostrar todas las entradas

¿Espeleología en Riglos?

La cueva de la Virgen, la cueva del Puro y la cueva del Palomar son, tal vez en ese orden, las cuevas más famosas de Riglos. Quien venga de fuera y las vea por vez primera pensará que es muy optimista la denominación de "cueva" para lo que no pasa de ser un abrigo o una "balma", pero ésa es la palabra también empleada en otros covachos de las inmediaciones, como son la Cueva d'os Chitanos (o del gitano) en Agüero o las Cuevas de la Reina de Vadiello.

La Cirila en la base de la directa del Puro, la Blanchard entre el Cuchillo y el Frechín, la del Petoste del Cored... son otras de las cuevas de los Mallos producidas por las características geológicas del conglomerado típico de Riglos. Siendo meros huecos en la pared, algunas de ellas tienen sin embargo un halo mágico y fantasioso, a pesar de que su misterio no ha trascendido demasiado; Carlos Gutiérrez en el libro Guía Misteriosa de Aragón recoge la creencia de que una existe una cueva en los Mallos que es una puerta a otra dimensión temporal; esta "cueva del tiempo" algunos habituales de la zona la sitúan en el mallo Magdalena, siendo bien visible desde la pista de los mallos pequeños que se dirige a la fuente de los Clérigos. En todo caso, aquellos que han entrado ahí tras la obligada corta trepada, no manifiestan haber sentido ninguna traslación a otra época. Edito: Charlie responde a mi demanda de auxilio en este tema y aporta su conocimiento. "La historia de la puerta a otra dimensión ya la había oido hace muchos años en un programa nocturno de radio, de esos tipo "cuarto milenio", pero alli la situaban (creo recordar) en el circo de Verano, entre el Fire y el Pisón..."

El tipo de roca da para algún paso bastante estrecho, casi "espeleológico". Cuando Jordi Panyella relataba la ascensión de la chimenea que lleva su nombre, ya hablaba de las angosturas que tuvieron que pasar, viniéndole a la memoria el parecido con las cuevas. Montaner y Rabadá también las pasaron canutas en el penúltimo largo de la Galletas al pasar por la piedra empotrada e inclusó Rabadá tuvo que quitarse ropa para poder avanzar en el Tubo de los Chemequeos en la Vía de los Diedros.

Sin embargo, aunque no me ha sido posible localizarlas sobre el terreno -y llevo ya bastante tiempo buscando y preguntando- parece ser que existen algunas simas en el entorno de Riglos que a mediados de los años 50 despertaron un pequeño interés espeleológico entre los escaladores que frecuentaban los mallos. Desgracidamente, las grutas no deberían de ser gran cosa y hoy en día su localización y sus datos concretos se han perdido o son bastante complicados de encontrar. Sí que es posible en los mapas leer las referencias "Cueba carasol", "O Galocho d'o Tiú", "Cueba Bera" o "Cueba Águila" en el entorno de los mallos chicos, incluso "A cueba manco" cerca del Castillo de Marcuello, pero no parece que ninguna de estas cuevas hagan referencia a algo con el mínimo interés espeleológico.

La información más antigua en la que los escaladores hacen referencia a la espeleología en Riglos la encontramos en el homenaje que le hicieron a Víctor Carilla tras su muerte en el cuarto intento al Puro. Como recordatorio de su paso por Riglos, sus compañeros de Montañeros de Aragón realizaron un pequeño montaje en el que aparecían todas las actividades que el escalador desarrolló en los mallos, figurando entre ellas el descenso realizado el 4 de agosto de 1949 a una sima hasta una profundidad de unos 60 metros.

Es curioso sin embargo que un gran conocedor de estas paredes como fue Rafael Montaner, no parece estar al tanto del dato del descenso de Víctor Carilla y en un excelente artículo que publica en 1957 sobre la escalada en los mallos, toma una actividad realizada por una famosa cordada de escaladores catalanes como la primera actividad espeleológica en Riglos.


"Durante la Semana Santa de 1955, la cordada Torras - Nubiola, de Barcelona, hacen la 3ª al Puro e inauguran una nueva actividad en Riglos: la espeleología. Descienden y exploran la sima cercana al pueblo, de unos 20 metros de profundidad, retacada de barro y grava, reconociendo también otras grutas de montes cercanos"

Son llamativos estos dos datos. Por una parte se da por hecho que J.M. Torras y J. Nubiola son los primeros en hacer espeleología en Riglos, a pesar de que Montaner sin duda conocía el historial de Carilla. Por otra parte, sorprende que también da la información de que existían otras grutas en montes cercanos pero sin incidir acerca de ellas.


Y no acaban ahí las exploraciones espeleológicas. Aprovechando también la Semana Santa, cuando Montaner relata lo sucedido en el año 1956, explica que nuevos grupos se internan en las supuestas profundidades rigleras publicando el siguiente comentario: "En Semana Santa, un grupo de Madrid y Barcelona exploran una sima en el macizo de los Fils que resulta bastante profunda para lo que es normal en los macizos de conglomerado".


Como observamos, la descripción de la modesta actividad espeleológica que se realizaba en los mallos no llamaba la atención más que por lo novedoso que resultaba, pero al contrario de la pormenorización de las piadas en la escalada, aquí se omiten todo tipo de detalles técnicos así como de localización de dichas cavidades. En este último caso por lo menos sabemos centramos más el tiro y sabemos que las exploraciones, exitosas según leemos, sucedieron en el macizo de los Fils.

Como siempre, se agradecen aportaciones a este tema.

La grallera de Guara

Boca de entrada de la Grallera de Guara
La sierra de Guara muestra auténticas maravillas halladas por resultado de la casualidad, del tesón de los descubridores o, en algún caso, de la simple necesidad.

La grallera -cueva, lugar habitado por grallas (grajos)- de Guara es una magnífica sima situada en las proximidades del Cabezo de Guara (no confundir con el Tozal). Conocida desde siempre por los habitantes de la sierra, se hizo tristemente célebre a mediados de los años 60 cuando Gregorio Santolaria, un agricultor afincado en Binéfar pero nacido en Bara -junto con Nasarre, la localidad más cercana a la sima en línea recta- decidió poner fin a su vida lanzándose al vacío oscuro de su interior. En este enlace dan algún apunte más a la historia.


La historia es algo tétrica, ya que el agricultor alquiló un taxi desde Binéfar hasta Monzón, ahí cogió otro hasta Bastarás y desde ahí subió tras una copiosa nevada (estamos en los primeros días de febrero de 1966) a lanzarse a la grallera. Para certificar la muerte y subir el cadáver los familiares debieron recurrir a la ayuda de espeleólogos catalanes y aragoneses, que consiguieron bajar a casi 100 metros de profundidad, encontrando ropas desgarradas pero sin poder recuperar el cuerpo. En verano de ese mismo año, se coloca la lápida y finalmente se consigue hallar el cuerpo a casi 300 metros de profundidad entre un gran revuelo mediático.

Anteriormente, ya se habían producido intentos más curiosos que verdaderamente científicos de conocer la profundidad de la Grallera como recogen los periódicos que siguieron las labores de recuperación del cadáver:

Lápida en recuerdo del finado
"Fallado el primer intento de vencer esta sima, que por su profundidad sorprendió a este magnífico grupo, que mejor pertrechado intentará el asalto definitivo en fecha próxima. Según datos y referencias puede ser en cuanto a profundidad una de las más importantes del mundo, los sondeos realizados dan como seguro los 270 metras, cifra que la sitúa en tercer lugar en vertical, quedando la posibilidad de mayor profundidad.

Existen garantías de que en el año 1927, el párroco de la localidad de Bara, don José Campos Viras, acompañado de los monaguillos Pedro de Antonio Escartín y
Ramón Ciprés Campodarve, sondearon con un bramante de 500 metros sin hallar fondo. Este hecho lo atestiguan aquellos monaguillos, hoy hombres de cerca de medio siglo."
La Vanguardia Española. 31 marzo 1966.

Las exploraciones continuaron en el tiempo, e incluso en los últimos años se han logrado hallar nuevos pozos que dejan la profundidad total de la sima en 302 metros.

Las fotografías son de Raúl Ortas en Panoramio. http://www.panoramio.com/user/430225

Cueva San Climén (Arguis)

Hay ciertos sitios que, estando a la vista de todo el mundo, permanecen inadvertidos porque no esperamos encontrar nada interesante en ese lugar. Uno de los parajes por el que los montañeros que subimos al Pirineo habremos pasado decenas de veces es el puerto de Monrepós, sin saber lo que podemos encontrar apenas a unos metros de la carretera. Una visible y enorme cueva se aprecia antes de llegar a Arguis, pero pocas personas dedican unos minutos a visitar ese lugar para descubrir un poco de la leyenda que ahí se esconde.

La cueva de san Climén o san Clemente, es una enorme abertura en la pared de la que la parte superior quedó a la vista de todos hace ya bastantes años con el trazado de la actual carretera que sube desde el llano. Esta cueva apenas tiene algo de interés espeleológico para los que no somos muy duchos en estas lides, ya que para progresar cueva adentro son necesarias técnicas de espeleobuceo. Así pues, para los que de espeleo poco y de buceo nada, nos conformaremos con visitar este curioso punto de dos maneras diferentes.

Una opción es llegar a la parte baja de la cueva y darnos por satisfechos con internarnos en esta gran abertura que comentaba antes, pero otra opción más interesante y complementaria con la primera, es recorrer el pasamanos equipado con cable que por la parte derecha va ganando altura, internándose en las profundidades hasta llegar a la salida de la cascada de unos 25 metros que se forma en días de lluvia. Con las cuerdas adecuadas, podemos realizar un rápel bastante espectacular.

Contemplar el caudal que puede alcanzar esta cascada es algo sobrecogedor y difícil de explicar si no se ha visto antes. La razón de la fuerza de este caudal está en los conductos subterráneos que drenan todo el macizo en el que esta cueva se asienta y que tienen la salida en este lugar. Aunque lo veamos seco, se puede ver la fuerza del agua en el arrastre de piedras hasta el río Isuela en la salida de la cueva.
El nombre de la cueva no es casual. La hagiografía de san Clemente nos cuenta que este santo fue condenado por los romanos a trabajar en las minas, donde la necesidad de agua de los esclavos era grande. Para aliviar la sed de los condenados, san Clemente golpeo la pared de la mina logrando al instante que manara agua limpia y potable. La relación de cueva-mina y agua está clara.

Pero no sólo de historias cristianas se nutre esta cueva. En tiempos de trashumancia, cuando los ganaderos del pirineo bajaban a las reses a la tierra plana para huir de los rigores invernales, era costumbre gastar la novatada a los más jóvenes al pasar por la cueva de san Climén. Durante el viaje de bajada, los pastores veteranos advertían a los jóvenes de la existencia del gigante Fotronero en las inmediaciones de Arguis donde había que pagar "la manta", una especie de impuesto revolucionario para que el gigante no atacara. Si alguno de los jóvenes se negaba a pagar este extorsivo peaje al llegar a la boca de la cueva se oía al gigante -evidentemente, interpretado por alguno de los veteranos- amenazar al incauto novato por no haberle pagado. El eco de la ronca voz producido en la cueva y rebotando en el congosto del Isuela debía de provocar el pavor en los incautos novatos que accedían a pagar lo que fuera por no tener que verse las caras con el Fotronero.

"Ixe mozé, que no me ha quiesto pagar! Trai-me-lo! Y entre ro estrapaluzio que feban as esquillas, os gritazos que feba ixe mesache... to resonaba en ixos cañons que ai antis de plegar enta ro molino d'Arguis, d'un tozal enta ros otros. Y yera cuan o zagal, acotolau de zerina, clamaba à ro mairal y le dizeba: -Tome, tome, cuánto ye ro de ra manta?" Extracto de O Tíon, de Felis Gil del Cacho.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...