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Tozal del Mallo: intentonas y falsedades (1944-1956)

Quizás más que en ninguna otra cumbre, la toponimia del Tozal del Mallo expresa una exacta descripción de lo que nos vamos a encontrar antes de verlo; una traducción rápida y chapucera del aragonés -obviando todos los matices que tienen los términos "tozal" y "mallo"- vendría a denominar a este lugar como el "pico del paredón". Otras acepciones que en su día se le dieron como "el trono del diablo" o "el retablo" hoy en día están menos difundidas entre los montañeros, aunque se sigan utilizando en los folletos turísticos por su mayor expresividad romántica.

De apariencia más o menos ciclópea según la situación del observador -parece más ancho desde la entrada al valle y más estilizado según nos vamos internando aguas arriba del Arazas-, esta gran muralla da la bienvenida a los visitantes, turistas y montañeros que se acercan al valle de Ordesa, sobrecogiendo a todos por muy acostumbrado que se esté a su presencia.

En 1953, el gran pirineista francés Robert Ollivier publica el segundo tomo de su famosa guía de los Pirineos en el que da información detallada sobre la primera ascensión al Tozal del Mallo. En ella, sin demasiados detalles técnicos sobre las dificultades de la vía, explica la escalada realizada por Jorge Antonio Gavín y José Luis Rodríguez a la imponente cara sur del Tozal del Mallo el 21 de agosto de 1944. Esta primera ascensión, que fue relatada por el mismo Gavín a Ollivier, pronto se demostró sin ningún fundamento y totalmente falsa. Al respecto, es muy interesante leer el comentario realizado en 2007 por José Antonio Bescós en el Anuario de Montañeros de Aragón dedicado a los 50 años de la –ésta sí- primera ascensión a la cara sur del Tozal del Mallo.

Dice el veterano escalador aragonés: “Editóse la guía por el Sr. Ollivier al arranque de los años 50 y al recibir los primeros ejemplares de la misma en los círculos de Montañeros de Aragón en Zaragoza, se percibió un cierto tufillo a cuento chino en lo relativo a estas dos escaladas, pues aunque el Sr. Pérez/Abadías (así llama J.A. Bescós a Jorge A. Gavín, ya que al principio del artículo explica que no recordaba su nombre, pero que le sonaban alguno de esos apellidos) era remotamente conocido como montañero, en ningún caso se le podía considerar capaz de realizar unas escaladas como las descritas. Además, su compañero, cuyo nombre no recuerdo, resultó no ser conocido por nadie a quien se le cuestionó sobre el caso. Igualmente todos los montañeros (escasísimos por aquel entonces) que en las fechas indicadas acampaban en Ordesa (¡qué tiempos!) o hacían montaña por el macizo, no habían encontrado a nadie en sus ascensiones, ni nadie oyó el más mínimo comentario sobre unas actividades tan extraordinarias para la época. Finalizadas las indicadas pesquisas, se llegó a la sabia conclusión de que a nuestro buen amigo Robert “se la habían metido doblada”, como diríamos hoy en día, pero en aquellos gloriosos años de pudibundez, mojigatería, corrección y racionamiento, sólo le habían faltado a la verdad indecorosamente”.

No sólo en la guía Ollivier plasma Jorge A. Gavín su "primera". En 1952, según relata Jesús María Rodríguez Pozo en su guía Ordesa, Senderos de Piedra, Gavín "firmaba un artículo en la revista Pyrenaica de la entonces Federación Vasca Navarra de Montaña, en la que narraba su primera ascensión en 1944 de esta gran pared". Según lo observado en el croquis de la guía Ollivier, por lo visto Gavín se fijó más en la fisura Picazo que en la chimenea de la Ravier para trazar con su imaginación la apertura que nunca existió.
Como nota curiosa y burlándose -por la parte que le toca- de estas pretensiones aperturistas sin tocar la pared de Gavín, Christian Ravier abre en 2008 en Ordesa, junto a Martín Elías y Alex Corpas, una vía a la derecha de la Rabadá-Navarro del Gallinero, bautizándola con mucho humor como "Los prismáticos de Gavín" en cuya reseña de la escalada afirma que "las murallas de Ordesa son propicias a los delirios".

No es hasta 1954 cuando se produce el primer intento -esta vez real- de conquistar la atractiva pared sur. José Santacana asciende por los primeros largos de lo que unos pocos años después será la Ravier, pero buscando el itinerario más fácil, evita por la izquierda los desplomes que más arriba se le presentan, logrando llegar en alguna tirada más en horizontal a lo que desde entonces se denomina "Plaza de Cataluña". Desde aquí, y aunque se intenta tirar algún largo más en vertical, la realidad se impone y deciden dar por finalizada la escalada, quedando actualmente de ese intento la llamada "travesía Santacana" como manera más fácil de acceder a la Plaza de Cataluña y a las vías que por ella pasan.

Apenas un año después se abre la Gómez-Khan, primera vía que termina en cumbre en el Tozal. Para ello, los escaladores que dan nombre a la vía escalan el espolón este, empezando para ello prácticamente a mitad de pared, accediendo desde el lateral del circo de Carriata. Aunque Rabadá y Pepe Díaz abrieron la parte inferior, hoy en día esta vía prácticamente sólo se realiza como salida de vías como la Despiau, la Anglada-Civis o la Aliga.
Debido a que las dificultades de este pico se concentran en la cara sur -el imponente "mallo del tozal"- a la Gómez-Khan, sin quitarle ni un punto de su carácter de pionera, no se la considera la primera escalada del Tozal del Mallo, dándole ese honor a la Ravier.

Toponimia del Mascún inferior (Rodellar)

Artículos anteriores:
Fantasmas en el Mascún.
La surgencia del Mascún.

En un par de artículos he ido recordando la carga misteriosa que rodea al Mascún. Una tradición antiquísima y un redescubrimiento moderno han dejado en este barranco una impronta toponímica que se solapa entre lo añejo y lo reciente sin saber muy bien qué es lo que corresponde a cada época.

Cada vez que hablo de Guara se hace imprescindible citar a Enrique Salamero. Es en Sierras de piedra y agua donde el autor desmenuza cada rincón de los barrancos, dando a conocer datos, historias y curiosidades que trascienden lo deportivo y muestran la cultura que rodeaba estos lugares antes de la llegada de los primeros “aventureros”. Sólo en el Mascún, sin contar ninguno de sus afluentes, Salamero recoge casi 40 topónimos de cascadas, caminos o puntos geológicos curiosos que debería de conocer aquel que se acerque a este lugar, enclave donde prácticamente cada espacio tiene su leyenda.

En lo que desde Lucien Briet se conoce como el Mascún inferior, la imaginación colectiva –antigua y moderna- ha moldeado las piedras para darle formas familiares o reconocibles, plasmando en la toponimia ciertos nombres que hoy en día son bastante conocidos. Aún así, a mucha gente que reconoce sin dudar cualquiera de estos sitios se le hace difícil saber qué hay de tradición y de actualidad en algunos de esos nombres que nos hemos aprendido. Vamos a hacer un repaso a algunos de ellos.

  • El Beso. Tan romántico nombre es la moderna denominación del Puntarrón, ese lugar en el que la perspectiva nos puede engañar pensando que estamos ante un puente natural de tan próximas que se encuentran las rocas que cubren el Mascún.


  • Le pas du bain des pieds (baño de pies). Con este nombre tan descriptivo rebautizó Briet el Estrecho de la Fuen de l’onso, una badina permanente conocidísima por la foto que realizó el explorador francés en 1904 en la que precisamente se observa la profundidad que da nombre a dicho estrecho. La citada Fuen de l’onso –otra vez, como en la Bal d’Onsera, aparece toponímicamente el oso por estas tierras- se encuentra actualmente semioculta aguas arriba entre roca y vegetación.


  • El zapato o la zapatilla. A mí me cuesta ver un zapato, veo más una locomotora o una “botilde” del 1, 2, 3. Hay quien dice que hay que verlo invertido, o que hay que mirarlo con la punta a la derecha… no me termina de convencer. De hecho, también se conoce como “la pipa”, así que cuando una misma roca da para tantas interpretaciones será porque no está del todo claro su parecido con ninguna de ellas.


  • El bolo d’o Real. Se conoce como O real de Mascún a la zona más ancha del Mascún, entre el Estrecho de la Fuen de l’onso y la fuente Mascún. Este llamativo bolo, que muestra de la fuerza que puede traer el Mascún, se encuentra varado en la orilla izquierda, enfrente del zapato.


  • Cuca Bellostas. Echo mano del Diccionario aragonés de Rafael Andolz para copiar una de las acepciones y dar explicación al topónimo. Cuca: Miembro viril, pene. Bellostas es una casa de Otín, en la que uno de sus habitantes (desconozco si el amo, aunque todo hace pensar que sí) alardeaba de “cuca” y de prole, con gran cantidad de hijos tanto fuera como dentro del matrimonio. Ante tanta fanfarronería, los vecinos de Otín con bastante guasa llamaron “la cuca de Bellostas” a la imponente aguja que domina todo el Real de Mascún.

    Tras la escalada de esta aguja, en 1954 se renombró -sin éxito- como Aguja Manuel Bescós. La explicación la dejo en el texto de los autores de la primera escalada (ver reseña y croquis de la escalada), Fernando Orobigt y Esteban de Pablo: "No consigo quitar de mi mente el recuerdo de aquel aciago día en que un desgraciado accidente cortó la vida en flor del que fue compañero nuestro en la montaña y guía en la escalada, Manuel Bescós San Martín.

    En aquel momento surgió en nosotros el firme propósito de que su nombre brillase con letras de gloria en la cumbre más alta que sin escalar hubiera. (...)Los Montañeros de Aragón (...)hacían a principios de marzo una excursión con el fin de confirmar los rumores oídos sobre la existencia de un monolito de unos 70 metros llamado por los vecinos del lugar la "Cuca Bellosta".

    Distante a media hora del pueblo de Rodellar (Huesca) y enclavado en el Barranco de Mascún, cual centinela perpetuo, yergue su figura colosal el monolito que hoy lleva el nombre del que fue amigo y maestro Manuel Bescós (q.e.g.e.)"


  • Ciudadela. Es el nombre con el que se conoce a la Peña a Costera. Una costera es –vuelvo a copiar a Rafael Andolz- una estribación de montañas y sierras en la proximidad de los pueblos montañeses (…)Suelen ser terreno pedregoso, estéril, muy inclinado, de roca viva con frecuencia.”. Decía Briet de la Peña a Costera que era una “fortaleza extraña, colosal. (…) Surge como ante un conjuro de Lucifer, hecha de roca pálida, manchada aún por la sangre de los que la habían tomado por asalto”.


  • El delfín. Para ver esta impresionante silueta hay que situarse a los pies de la Peña la Virgen, en el inicio de la ferrata. Tradicionalmente este enorme puente de roca y su vecino son conocidos como Os Ventanajes. Recomiendo no perderse la foto esférica de Ignacio Ferrando de la escalada en el Delfín de Rodellar.


  • Sobre escalada, que mucho hay, hablaré otro día.

    Fuente Mascún: el misterio de la surgencia de las aguas y las hayas

    "Terminamos haciendo notar que sería un feliz hallazgo para un aficionado llegar a la caverna por la que corre la Estigia en miniatura que ve la luz del día en la poética fuente de Mascún"
    Lucien Briet, Viaje al barranco de Mascún, 1904

    Existe en el Mascún una curiosidad hídrica a la que -como casi todo en este valle- se le transmite cierto halo legendario. La fuente Mascún es una visible surgencia en el mismo barranco, junto a lugares tan emblemáticos como Os ventanajes (el delfín) o la ermita de la Virgen del Castillo, de la que no se tiene certidumbre de cuál es el origen de sus aguas.
    Fuente Mascún a principios de siglo XX. Fotografía de Lucien Briet

    Dos hechos colaboran a asentar el misterioso origen de las aguas:

    1. La fuente Mascún, por mayor que sea el periodo de sequía, jamas ha dejado de manar agua.
    2. En momentos de crecida, se han observado salir junto al agua, hojas de haya.


    Tradicionalmente se considera que las aguas provienen del río Ara aunque se ha puesto en duda esa procedencia y así lo refleja el panel de interpretación de PRAMES que se ha colocado en la salida de la surgencia. Una de las primeras referencias sobre la supuesta comunicación hidrológica entre las cuencas del río Ara y Rodellar la encontramos en el Diccionario geográfico de España de Pascual Madoz (1845-50) en el que se recoge la creencia de los habitantes de la zona:
    Fuente Mascún a principios de siglo XXI
    Se cree con bastante fundamento que en la sierra de Jánovas se filtra por entre las grandes cavernas que en ella se descubren y da origen a la muy nombrada fuente que nace en el barranco de Rodellar, llamada Mascún, al pie de la sierra de Guara (...) Cuando crece el río Ara la expresada fuente aumenta el caudal de agua que en ella brota, y cuando las avenidas del Ara arrastran hojas de haya, la fuente presenta las mismas hojas.

    Esta afirmación se basa en la inexistencia de hayas en la sierra de Guara y, en consecuencia, en el origen ultramontano de las caudalosas aguas de la surgencia y estas hojas de haya. A pesar de ello y aunque se hacen eco de la creencia popular, ya en 1904 Lucien Briet en su primer viaje al Mascún pone en duda esta teoría: "Pretender que esa fuente sea resultado de las filtraciones del Ara, cerca de Jánovas, será tan absurdo como considerar la fuente de Vaucluse como una filtración salida del Ródano" y se aventura a situar el origen en San Poliz, aguas arriba en la misma cuenca del Mascún. 

    También hace unos años buenos conocedores de la zona como J.A. Cuchí planteaban la duda sobre la procedencia del caudal cuando se preguntaban por la desaparición de las aguas a lo largo del Real del Mascún desde la Cuca Bellostas y la aparición de agua con composición química diferente en la surgencia: “De dónde viene esta agua y adónde van las pérdidas son temas sin resolver. Cabe destacar que la tradición popular indica la presencia de hojas de haya en las crecidas de la Fuente Mascún. Ausente este árbol en la zona, señalan su origen en Boltaña.

    Ciertamente, hoy en día los pinos de repoblación han conquistado una sierra de Guara que antaño, y según observamos en las imágenes tomadas por Lucien Briet, estaban repletos de campos de labor cuando todavía existía vida y pueblos y pardinas en cada lugar medianamente habitable; sin embargo, esta afirmación de la inexistencia de hayas en la Sierra de Guara no es cierta. El libro Flora y vegetación de la Sierra de Guara, escrito por Josep Mª Montserrat i Martí, sitúa el haya común (Fagus sylvatica L.) en los siguientes lugares:

    Cuenca del Vero:
    Sarsa de Surta, umbría del Tozal d'Asba, 1200 m.

    Cuenca del Balcez / Balcés / Balced:
    Cañón del río Balced, desde las Bellostas a los
    Oscuros, entre 1100 y 1400 m.

    Cuenca del Alcanadre:
    Rodellar, río Alcanadre, en la umbría de la Cabeza de Guara, 1200.

    Cuenca del Guatizalema:
    Nocito, bco. de Petriño
    , 1200 m. Bco. Lapillera, 900-1100 m. Bco. de Chemelosas, 1100-1300 m. Lúsera, umbría de la Sierra de la Gabardiella, 1100-1300 m.

    Cuenca del Flumen:
    San Julián de Banzo, umbría de la Peña Mediodía, 1200-1300 m.
    Belsué, vertiente N de la Sierra del Águila,

    Cuenca del Isuela:
    Bentué de Rasal: Monte Peiró, 1100-1300 m.
    Arguis: umbría de la Peña Gratal, 1200-1400 m.

    En este listado observamos que, efectivamente, no aparecen hayas el Mascún, pero no siempre debió de ser así. La toponimia nos sirve de nuevo para llegar a conclusiones que ahora nos sería difíciles de adivinar, dando por hecho que en el pasado hubo más lugares donde existieron estos árboles en la misma cuenca del Mascún.

    Barranco de San Lázaro en las inmediaciones de la Fabosa
    Aguas arribas de Letosa, se unen los barrancos de San Poliz y San Lázaro dando origen al Mascún. Este barranco de San Lázaro y su tributario el Foroñón se juntan en A Fabosa, topónimo que en aragonés, al igual que fabar, significa “hayedo”(fau = haya). Este dato toponímico vendría a apoyar la teoría de Briet de situar la pérdida de caudal en las inmediaciones de San Poliz y lo podría corroborar el hecho de que las hojas de haya de la surgencia del Mascún tenían su origen en este punto, aguas arriba de Rodellar y en la misma cuenca, pero desgraciadamente de las “faus” de A fabosa sólo queda el topónimo, ya que ahora sólo encontramos pinos y robles (caxicos o quejigos). Este hecho, vendría curiosamente a apoyar también la teoría de Briet y ahora no aparecen hojas de haya, sencillamente porque no hay hayas en A Fabosa.

    Barranco d'o Fabar, afluente de la margen izquierda del Mascún
    Aguas abajo, en la orilla derecha del Mascún encontramos el topónimo "fabar" dando nombre a la parte superior del barranco d'a Glera, al oeste de las Neberas (neveras / pozos de nieve) de Bagüeste. De nuevo nos volvemos a encontrar con el mismo caso de la Fabosa, donde el hidrónimo barranco d'o Fabar ha sobrevivido a la existencia de hayas.

    ¿Dónde deberíamos situar el origen de las aguas de la fuente Mascún entonces? Las posibilidades son variadas según lo exigentes que queramos ser con los condicionantes. Un limitante claro es la altitud a la que se sitúa la pérdida de agua, que no puede ser menor que la altura de la salida en la fuente Mascún. Situándose ésta a 710 metros de altura sobre el nivel del mar, debemos descartar toda altura inferior en los cauces contiguos: Alcanadre aguas abajo del Estrecho Alto en el descenso de Gorgas Negras y río Ara aguas abajo del puente de Ligüerre, lo que para mal de la leyenda popular, descarta absolutamente el origen de las aguas en el río Ara en Jánovas, que por otro lado se encuentra a 21 kilómetros de distancia en línea recta.

    Balcez superior desde las inmediaciones de Santa Marina
    Una opción plausible sería situar el origen de las aguas de la surgencia del Mascún en la cuenca del Balcez, donde existe un gran fabar del que Arturo González Rodríguez en su magnífico libro La montaña olvidada recoge el siguiente testimonio: “Según nos cuenta José Pedro Palacio, casa Palacio de Paúles, allá por los sesenta un contratista vasco, Garralda, con sus picadores, sacó a una media de cuatro o cinco camiones diarios, miles de hayas de esta ladera, bajándolos por tiraderas hasta el fondo del río y subiéndolos a la otra vertiente con un torno en la misma cabañera de Sevil, cuya base aún se ve. Desde ahí con machos los bajaban a Sarsa, donde se cargaban.” La cantidad de hayas taladas y las todavía existentes nos dan una idea del gran fabar o hayedo que debió de haber en estas laderas debajo de la ermita de Santa Marina en Bagüeste.

    No obstante, el hecho de la aparición de hojas de haya en la fuente de Mascún habría que ponerlo en un sano escepticismo ya que no hay documentos gráficos ni aún orales de nadie que haya observado el fenómeno en la fuente Mascún. Tal vez la desaparición de los grandes hayedos haya tenido que ver en este hecho o quizás sea sólo una leyenda extendida en el Pirineo; Enrique Satué cuenta la existencia de la Fuen d'os Moros de Escartín cuyo funcionamiento recuerda a lo que sabemos de la fuente Mascún: "Cerca del Barranco de Otal, en la zona denominada Güertos d’Escartín (3º 29' - 42º 33') existe una fuente y una cueva denominadas de los moros; en la última se guardaba una imagen de un santo, y por la surgencia aparecían hojas de haya, lo que hace pensar en que se tratase de un basto complejo kárstico". El barranco d'os Güertos está ubicado como todo el entorno de Escartín en la ladera sur del Manchoya, un gran monte de flysch, así que se hace difícil creer en la existencia de ese basto complejo kárstico. En todo caso, aunque la historia se repita con las mismas protagonistas -fuente y hojas de haya- seguimos sin disponer de ningún documento que confirme la salida de hojas de una fuente.

    Distancia entre el Balcez y la Fuente Mascún
    Volviendo a la afirmación del Diccionario de Madoz, según la cual cuando el río Ara baja en crecida también lo hace la surgencia del Mascún puede estar relacionada simplemente con el aumento sincrónico de todos los caudales en una zona tan pequeña: Guatizalema, Alcanadre, Balcez, Vero y Ara son cinco ríos importantes cuyos cauces apenas están separados por unos pocos kilómetros.

    ¿Qué opciones nos quedan entonces? Si damos por hecho que las aguas provienen de un río por su caudal permanente surgen dudas ¿Es posible que las aguas vengan de la margen derecha en el Alcanadre (algo más de 3 kilómetros hasta la cota 710msnm) y que salgan a la superficie en la margen izquierda? ¿O debemos buscar obligatoriamente el origen en la margen izquierda del Mascún y situar la pérdida de caudal inevitablemente a 5 kilómetros en el Balcez? Si ampliamos las opciones a acuíferos subterráneos el asunto se complica aún más porque las opciones pueden ser numerosísimas: Andrebod, barranco de la Virgen... ¿O atenernos a la explicación de Briet y buscar el origen en el Mascún en el entorno de San Poliz?

    El mismo Briet, en su segundo viaje a Rodellar cuatro años más tarde, tiene tiempo de matizar su teoría sobre el origen de estas aguas al ver como tras una crecida la fuente Mascún manaba abundante pero con agua significativamente más limpia: "Esta aportación se hundía bastante lejos de la fuente, puesto que tenía tiempo suficiente para purificarse de la mayor parte de la arcilla que llevaba consigo, o bien discurría a mucha altura, entre rocas desnudas, lapiazadas, por donde apenas se ensuciaba. Algo más decisivo me sorprendió: el barranco de Mascún y su afluente occidental, el barranco de Nasarre, dejaban salir cada uno de ellos una corriente de agua temporal, debida a las lluvias que acabábamos de presenciar, mientras que el barranco de la Virgen, afluente de la zona este, permanecía completamente seco. El escurrimiento de las vastas pendientes, que esta fisura se había encargado de condensar, se absorbía en su interior por algún lado. Con todos estos datos llegué a la conclusión de que las aguas de la fuente de Mascún procedían, sobre todo, de la sierra de Barced"

    Las aguas subterráneas, como podemos observar en otras muchas fuentes de la sierra como Cienfuéns (Belsué), Tamara (Morrano) o Verrala / Berrala (Lecina) por poner sólo tres ejemplos de los más evidentes, afloran por toda la sierra. Sólo la famosa carga mistérica del Mascún y el hecho de que aparezcan hojas de haya hace que se dé más importancia a descubrir el origen de esta surgencia que de cualquiera de las otras.


    Edito: David_P propone en un comentario utilizar "trazadores" para descubrir si el origen de las aguas está verdaderamente en el Balcez. La explicación del uso de los trazadores me la ha conseguido también David_P gracias al artículo de Espeleobloc (ver enlace: en catalán o en castellano con el traductor de Google).

    Fotografía de la surgencia (Fuente Mascún) realizada por Lucien Briet en la primera década del siglo XX

    Una de foratos: Bal de Tena

    Si hubiera que elegir una imagen típica de la Bal de Tena (Valle de Tena) para que todo el mundo identificara la zona, probablemente mucha gente se quedaría con la archifamosa foto de Peña Foratata reflejada en el embalse de Lanuza. Resulta curiosa la importancia que adquiere este pico -más bien modesto comparado con los picos que le rodean- cuando se le observa desde el fondo del valle.


    Este pico bicéfalo está rodeado de leyenda. Rafael Vidaller en la Guía del Valle de Tena recoge la historia de la princesa Foratata. "(...)atosigada por los ataques del Pico Moros (Balaitous) -"moro" y "mora" en la mitología altoaragonesa suele hacer referencia a monumentos y tradiciones precristianas- pidió ayuda a las "formigas" (hormigas) de Formigal quienes tras salvarla se pudieron refugiar en los "foratos" (agujeros) que la princesa abrió en sus laderas en señal de agradecimiento, señal de la que le vino el nombre de Foratata."

    Aunque esta leyenda es curiosa, la verdadera razón del nombre de Foratata es bastante más prosaica. Efectivamente, Foratata siginifica "agujereada" y es un topónimo bastante extendido en la geografía de la antigua corona de Aragón, encontrando un buen montón de lugares en los que hay un forato, forat o forau que bautice el lugar. En este caso, la explicación la da perfectamente Enrique Villasur y Julio Armesto en su libro Valle de Tena: "Tampoco quiero dejar pasar por alto y olvidarme de comentar el nombre de esta llamativa cumbre. Forato en Aragón quiere decir agujero (...). Esta cumbre tiene en su cresta este un gran forato o agujero, dividiéndola en dos, quedando unida la arista por un puente en la parte superior del Forato, siendo bien visible desde el camino que parte de la Sarra en dirección a Respomuso. (...) volviendo la mirada atrás habremos descubierto el verdadero origen del por qué este nombre de Peña Foratata." Así pues, en este forato esta la razón del nombre de Foratata.


    No es el único forato del valle. Al final del valle de la Ripera, por encima del Rincón del Verde (rincón dero Berde) se encuentra el Forato d'os Diaples, una enorme abertura que desarrolló la ya de por sí tendente imaginación de los tensinos a ver diablos, infiernos y brujas en la geografía de su valle. Adjunto un par de reseñas de García Picazo en esta llamativa pared. Es posible cambiar de valle atravesando este llamativo agujero.

    Otro forato más. En este caso, el término forato lo incluyo yo porque, sorprendentemente, este gran agujero de piedra en las faldas de Telera no tiene ningún otro topónimo que el de "arco natural". Me sorprende que la tradición no haya dejado huella en el nombre de este lugar tan singular.

    Toponimia de Riglos: el Puro

    El Puro: el mallo con la Normal más difícil de Riglos, el más pequeño, el de la cima más minúscula, el que tiene mayor densidad de vías, el último en ser conquistado, el más trágico, el de las prohibiciones, el de la competitividad entre escaladores. Esta pequeña aguja, entosta del Pisón en su base y completamente independiente de éste en su punta ha sido objeto de pasiones y despechos entre escaladores durante su conquista y también escenario de terribles accidentes. Arrastra así mismo una leyenda negra que ya tendré oportunidad de desarrollar en otro momento.

    Al igual que le pasa a la Aguja Roja, este mallo también ha sufrido un baile de nombres a lo largo de su curriculo toponímico. Parece que se le aplica un nombre según cómo le ven sus observadores; primero se le bautizó de una manera cuando no era otra cosa que un elemento más del paisaje desde el pueblo de Riglos, después se sustituyó el nombre tradicional cuando a ese mallo se le veía como objeto de conquista y más tarde tuvo un nuevo bautismo de homenaje o, más bien, de provecho para los escaladores.

    Al Puro ya se le conoce como el Puro en las primeras referencias que de los mallos escribieron los escaladores que a sus paredes se acercaban, pero no era éste el nombre con el que anteriormente se conocía a esta "espina de piedra adosada al dorso del Pisón (...), cacho de piedra que tiene forma de un puro de los que fuman los hombres" como lo definió en Montañas injustas Agustín Faus. Felipe Guinda recoge en su guía de Riglos el término "o fuso" como nombre que se le daba hasta la llegada del siglo XX y los primeros escaladores.

    La imagen es evidente. La comparación de este mallo con un Puro se hace más difícil cuanto más atrás nos vayamos en el tiempo, siendo más aceptable que por similitud se le comparara con un "fuso" o huso, un elemento bastante más habitual en la vida de estos pueblos antes de que llegaran elementos de modernidad como el tren, la carretera, los mismos escaladores o... los puros. Esta similitud con un fuso viene además reforzada por la leyenda de la "Filandera" de Riglos, que construyó los mallos para refugirse de la intemperie que sufría cuando hilaba a orillas del Gállego.

    Después, el nombre de Puro viene a instalarse para terminar quedándose para siempre ¿Para siempre? Difícil es de asegurar cuando de toponimia hablamos. No es el único Puro que se escala. No muy lejos de ahí, tenemos el Puro de Vadiello y también existe un Puro en Beceite y en el Torreón de la Moneda de Contreras.

    Tras la primera ascensión, hubo una intentona infructuosa de rebautizar al Puro con el nombre de Mallo Francisco Franco. Aunque mucho se ha especulado sobre las motivaciones de la cordada para el cambio de nombre, las verdaderas intenciones de M. Bescós, Rabadá y Ángel López "Cintero" las explicó el propio Cintero en una entrevista a Desnivel:

    Pregunta: Cuando llegasteis a la cima del Puro, cantásteis el “Cara al Sol” y lo nombrasteis como Pico de Francisco Franco...
    Respuesta: Eso fue cosa de Bescós. Pensó que con eso se podría sacar “tajada”; no lo hicimos por nada más. Pero aquello no prosperó y jamás se ha vuelto a nombrar. En el pueblo teníamos un alcalde franquista y en esos tiempos las noticias volaban y te facilitaban las cosas.
    Respecto a la microtoponimia, también podríamos destacar un par de términos curiosos en este mallo o más bien en la base norte del Pisón. Por un lado, tenemos la Colilla, esa llamativa entosta a la izquierda de la entrada directa -en evidente referencia al Puro- y otra es un topónimo que también recoge la guía de Felipe Guinda: la cueva Cirila, un pequeño abrigo con restos de hogueras por donde se hace la entrada directa a la Normal del Puro.


    No quiero dejar pasar la oportunidad de hacer una mención al topónimo absolutamente personal por el que conozco al Puro y al Pisón. Siendo yo muy pequeño, mis padres le echaron bastante imaginación y me enseñaron que el Pisón era la palma de una mano y el Puro era el "dedo gordo" y desde crío, siempre que miro los mallos desde Murillo no me puedo quitar la imagen de un Pisón como una mano que me prohibe el paso más allá de estas montañas.

    Toponimia de Riglos: las puntas del Firé


    No había pensado yo, cuando empecé a escribir sobre la historia de los mallos, que estas batallitas de abuelo iban a interesar a gente que no había estado por Riglos. Realmente creía que ni siquiera a los habituales les iban a interesar, pero bueno, aquí seguimos tecleando.

    La razón de este post es que, aunque al blog no le voy haciendo demasiada publicidad, lo cierto es que se va dejando caer gente que me conoce y con la sinceridad que da la confianza, me van sacando fallos al invento, que por otra parte es de lo que se trata. No me sirve de nada publicar estas cosas si luego resulta que nadie me va a corregir los errores que aquí aparecen. Uno de éstos que se deja caer me hizo caer en la cuenta de un fallo del que no me había dado cuenta. Resulta que llevo 9 meses hablando de tal escalador, de tal vía, de tal mallo... y hay gente que no sabe cuál es cada mallo porque no ha venido nunca a escalar aquí.

    Pues vamos a enmendar la omisión. Éste, que en buena lógica tenía que haber sido el primer post del blog, lo publico ahora. No hay demasiado que contar, así que vamos a aprovecharnos de aquello de que una imagen vale más que mil palabras y voy a publicar las fotos comentadas.

    Otro día con más tiempo y más ganas ya iré completando alguna cosa curiosa sobre los nombres.

    El Firé: Llamado antiguamente Mallo de las Diez por saber el pueblo que era esa hora al ver su sombra en un punto concreto, según cuenta Felipe Guinda en su guía de Riglos. Sus 5 puntas son -de más cercanas a más alejadas del espolón- No importa, Mateo, Buzón, Mallafré y Montolar. A éstas se le añaden otras secundarias, la punta Este y el Dedo.

    La primera punta en ser conquistada fue la modesta Punta Buzón, -las fuentes consultadas difieren bastante con la fecha, entre 1929 y 1935- por el pirineista más puntero del momento: Jean Arlaud acompañado de Piero Ghiglione.

    Trece años tardarían -dando por buena la fecha de 1929- los escaladores en conquistar la siguiente de las puntas (17 de agosto de 1942), en este caso el honor de la conquista correspondería a Ernest Mallafré, Francisco Blasi y Juan Bou y conseguirían la punta más alta del Firé a la que se dio el nombre de Punta de los Catalanes, pero tras la muerte de Mallafré sepultado por un alud el último día de 1946, se decidió cambiar el nombre a Punta Mallafré.

    El turno de los aragoneses llegaría poco después conquistando la Punta Mateo. En este caso, también las fuentes difieren tanto con los autores como con la fecha; según algunas publicaciones encontramos a Ángel Serón y Ángel Mateo como conquistadores en 1944, pero según otras fuentes los aperturistas son Mateo Ruiz y L. Lafuente el 1 de junio de 1946.

    Dando por buena esta última fecha, 4 semanas después la Punta No Importa es conquistada rapelando desde la recien hollada Punta Mateo. De esta punta y su nombre falangista ya hablé en su día. Los autores fueron Serón, Millán y Martí (Chichín). La última cumbre por ser conquistada fue la Punta Montolar -el nombre de otra Centuria del Frente de Juventudes- por Serón, Millán y Fau el 14 de octubre también de 1946.


    Las llamadas puntas orientales también han tenido bamboleos toponímicos debido a la falta de información por las primeras ascensiones, ya que alguna vez ocurrió que hubo cordadas que llegaron a sus cimas sin saber que éstas ya habían sido previamente ascendidas y bautizadas. De esta manera, la Punta Este en 1956 se registra con el mismo nombre por el que se conocía a la Mallafré antes de la muerte de éste, es decir "punta de los catalanes". Para terminar de marear al lector, puedo añadir que en algún lugar también se puede encontrar que esta punta se llama Punta Sally (o Sali) por ser el nombre de la vía que la sube.

    Parecido sucede con el Dedo del Fire, que en el mismo año de 1956, el nombre por el que se la conocía era el de Punta Piriqui.
    En próximas entregas, seguiré con el resto de mallos.

    Aquí podéis acceder a reseña de la Travesía de las 5 puntas realizada por Manu Suárez.

    La foto aérea general, no recuerdo de quién me la paso. Lamentablemente, desconozco el autor.

    Agüero: mallos, historia y toponimia

    A pesar de su relativa cercanía, de su indudable belleza y de la contemporaneidad de su conquista, los mallos de Agüero han mantenido un papel de segundones con los mallos de Riglos a lo largo de toda su historia montañera. Tal vez por ser de magnitud más discreta o, más probablemente, por quedar a desmano de las rutas de comunicación –la estación del canfranero, principalmente- Agüero no se vio inmersa en la explosión aperturista que afectó a Riglos en la segunda mitad del siglo XX y apenas tres vías fueron creadas en ese periodo, quedando estos mallos como un reducto de tranquilidad para el escalador de hoy en día.

    La Peña Sola destaca entre los mallos. Visible incluso desde los mallos pequeños de Riglos, este esbelto monolito fue el punto de mira y objeto de deseo de los escaladores de finales de los años 40, cuando las técnicas y los materiales prácticamente se encontraban en pañales. Su conquista fue disputada por cordadas catalanas y aragonesas, sin ningún tipo de tensión entre ellas.

    Pero antes de la conquista de su cima, su base ya había sido objeto de otra conquista, esta vez medieval. La base de la Peña, justamente en su collado con el macizo, estuvo ocupada por un castillo con funciones de vigilancia de aquel anecdótico Reino de los Mallos al que tanto bombo turístico se le da hoy en día. La línea defensiva de las tierras del emergente reino de Aragón se formaba por la unión de los puntos fácilmente defendibles como son Sibirana, Agüero, Loarre, Montearagón, Alquézar… Del castillo de Agüero apenas queda hoy un muro de mampostería -que probablemente sería el relleno del muro de sillares- y alguna referencia documental que refleja su reutilización como cárcel hasta el siglo XVII. De este último uso, sabemos gracias al relato en el que explica el suicidio de un preso allá confinado lanzándose al vacío desde su celda.

    Se dice que la reina Berta gobernaba el Reino de los Mallos desde este castillo. Sea cierto o no, en la reina Berta parece ser que está la explicación toponímica de una enorme cueva que se abre en el macizo y que tiene presencia destacada en el panorama de Agüero: la cueva de la Reina. Otras cuevas de la reina existen en el entorno del reino de los Mallos como son las de Rasal y las de Vadiello, aunque nada tengan de estricta relación con la reina Berta. Otra cueva hallamos en Agüero, ésta bastante más conocida por los escaladores,: la Cueva d’os chitanos (o cueva del gitano). Aquí, aparte de alguna pintura rupestre en blanco de dudosa datación, tenemos unas buenas vías para calentar antebrazo bajo techo, siendo un destino perfecto cuando llueve o aprieta demasiado el sol.
    La primera escalada que se realiza en esta zona corresponde con la del llamativo monolito con forma de huevo en el barranco del Pituelo con un nombre bastante singular. Se llama El cabezón de Mosén Pedro y tiene una explicación bastante evidente; de este mosén –cura en aragonés- se decía que cada vez que se hacía un sombrero las viudas tenían que vestir de rojo. Con semejante cabeza y semejante “mala leche” por parte de sus convecinos, no era de extrañar que adjudicaran un nombre tan descriptivo a dicho mogote. La escalada, de apenas 30 metros, la realizaron Serón, Millán, Peire y Torres mientras se preparaban para la definitiva conquista de la Peña Sola.


    Una puntualización. Desconozco hasta que punto los topónimos aquí descritos tienen tradición histórica o han sido creados por los escaladores. En un estupendo estudio de Lourdes Nasarre y Ángel Rallo, Nómina de las pardinas, partidas y casas de Agüero no aparecen muchos de los topónimos aquí descritos o, en su caso, no figuran exactamente igual que en el artículo enlazado.

    Y para el que le interese, en este enlace hay algo más de la toponimia de la zona.

    Valga la redundancia: hidrónimos

    Viene de Accidentes geográficos y linguísticos.

    Investigando sobre los espacios geográficos que nos rodean, nos podemos encontrar con verdaderas figuras retóricas que no se aplican a la poesía sino a los accidentes geográficos.

    Por una parte, tendríamos los típicos errores que observamos en la prensa no especializada. De vez en cuando nos encontramos –no es muy frecuente, todo hay que decirlo- referencias al “pico Tozal de Guara” o al “pico Garmo Negro”, siendo el término “pico” completamente innecesario debido a que las palabras tozal y garmo ya especifican que se trata de una cumbre. En todo caso, no vamos a criticar pequeños deslices de este tipo; al igual que estos periodistas no son montañeros, yo tampoco soy periodista y escribo estos artículos (seguro que meto la zarpa continuamente).

    Las redundancias más frecuentes vienen precisamente de mapas y publicaciones especializadas, así como de la misma gente que habita nuestras montañas. Voy a poner unos pocos ejemplos:
    Pich –en diferentes variantes- se utiliza para designar a las cascadas. Así, encontramos Pich-Gaillard (Gèdre – Francia), Sauth deth Pish (valle de Arán) o Salto del Pich (Bujaruelo) entre muchos otros ejemplos. Si observamos estos últimos nombres ya estaríamos redundando: Pich ya es una caída de agua, no haría falta añadirle el término "salto". Pero la redundancia se hace pesada cuando leemos cosas como Cascada de Sauth deth Pish.

    Coño, estamos diciendo Cascada de la cascada de la cascada. Lo mismo pasaría con el Salto de Sallent o con el Salt de la Sallena: Sallent y Sallena ya tienen la misma raíz que salto. Imaginemos que en unos años todos terminamos hablando inglés; si seguimos en la misma línea terminaríamos llamando al mismo lugar Waterfall of the Cascada de Sauth deth Pish. Pa' "pichar" y no echar gota.

    Esto que comento en broma, es un hecho muy normal en la toponimia y se debe al desconocimiento de las lenguas utilizadas por la gente que vivió antes que nosotros. Pero hay muchos más ejemplos más, curiosamente relacionados también con el agua. La raiz ar- se relaciona con las corrientes de agua, parece ser que significaba “río” y ha dado lugar a hidrónimos como Arga, Aragón, Arba, Ara o Arazas. Así pues, cuando decimos río Arazas ya estamos duplicando la palabra “río”. No hace falta trasladarnos a época prerromana; también existe un río Flumen (río en latín) y otros muchos ejemplos con Guad-alope, Guat-izalema, Guad-alaviar, Guad-alquivir a los que le añadimos el término “río”. Otra triple redundancia se produce en una mezcla de castellano, árabe e íbero: río Guadiana vendría a significar río río río.
    Foto del Sauth deth Pish enlazada desde http://joanmolar.wordpress.com/2008/06/05/sauth-deth-pish/
    La otra foto es del Pozo Santa María en el Arba de Luesia.

    Accidentes geográficos y lingüísticos

    La toponimia tradicional tiene un valor tremendo por el hecho de conservar -más o menos íntegros, más o menos modificados- elementos descriptivos de la geografía local, pero se desvirtúa entre errores sin mala intención o la dictadura de la toponimia oficial. El aragonés -en sus diversas variantes- es una lengua que se está dejando morir, eso es un hecho, con la destrucción del patrimonio cultural que eso supondrá y la pérdida de información que para los montañeros nos podría dar saber tres o cuatro palabras.

    En este listado, que no es ni meticuloso ni completo, he tratado de indicar una serie de términos usuales en las montañas pirenáicas. Muchas veces los utilizamos sin saber el verdadero significado e incluso hay veces que se confunden los vocablos ¿quién no ha leído alguna vez la frase los "mayos" de Riglos? Los orígenes de estos topónimos están en lenguas preindouropeas relacionadas con el actual euskera, en la propia evolución del latín o en lenguas vecinas como el gascón.

    A ver si esto nos suena a todos:

    Achar: Desfiladero, paso angosto, brecha. Achar d’os Alanos (Ansó)
    Aigüeta: Río, barranco caudaloso. Aigüeta de Barbaruéns.
    Badina: Poza de grandes dimensiones. Badina Estañonero (Nocito).
    Basa: Laguna, charca. Basa de la Mora (Plan)
    Bozo: Piedra de grandes dimensiones. Llena del Bozo (Aísa)
    Chorro, Churro: Cascada. Chorro de Pinarra (Bielsa)
    Clot: Agujero. Clot d’es Gabachos (Parzán)
    Coma: Valle colgado. Terreno llano y despejado limitado por otro accidentado. Comachibosa = Vignemale (Bujaruelo)
    Cuello: Collado. Cuello Gordo (Ordesa)
    Endrija: Fisura. Endrija por donde Dios manda (Riglos)
    Enronar: Colmatarse una poza de piedras y grava por efecto de las crecidas.
    Entosta: Saliente de roca que permanece adherido a la pared.
    Espluca, Espelunga: Cueva. Espluca Negra = Gruta de Casteret (Ordesa)
    Forato, forau: Agujero. Forau d’Aigualluts (Benasque)
    Foz: Garganta de montaña. Foz de Fago.
    Garmo: Lugar enriscado y de difícil acceso. Garmo Negro (Panticosa)
    Glera, lera o llera: Canchal, pedrera. Pico de la Glera (Benás)
    Gorga: Paso estrecho e inundado de un río. Gorgas Negras (Nasarre)
    Grallera: Sima, cueva. Lugar donde habitan los grallas (grajos). Grallera de Guara (Bastarás)
    Ibón: Lago. Ibón de Cregüeña (Benás)
    Llena, lenera: Peñasco. Llena d’a Garganta (Aísa)
    Mallo: Pared de grandes dimensiones. Mallos de Riglos.
    Paco: Umbría, zona de un monte en la que no suele dar el sol. Pico del Pazino (Sallent)
    Pala: Pendiente escarpada y lisa. Pala de Ip (Canfranc)
    Portillón: Collado estrecho. Pico del Portillón (Benasque)
    Pueyo: Colina, pequeña elevación.
    Ralla: Cordillera pequeña de rocas cortadas. Rallas de Santo Domingo (Biel)
    Ripa: Zona de desprendimientos, ladera erosionada de un monte. Ripas de Angorrués (Chisagüés)
    Salto: Cascada. Salto del Carpín (Bujaruelo)
    Selba: Bosque. Selba de Oza (Echo)
    Tozal: Cerro, montaña aplanada en su cumbre. Tozal del Mallo (Ordesa)
    Tuca: Parte alta del monte, pico. Tuca de Mulleres (Benás)


    Bueno, esto es sólo una aproximación. Si os mola, seguiré con esto (y si no, también).

    He ido añadiendo alguna definición más o puntualizando las ya existentes gracias a la colaboración de los que habéis dejado algún comentario. Gracias a todos.

    Epigrafía e iconoclasia (Aguja Roja)


    Comentaba en un post anterior los destrozos sobre el patrimonio físico y sentimental que se habían cometido en Riglos. Sin entrar en detallar la justificación o no de estos hechos, quería (también me lo han pedido) explicar un poco más sobre algo de la historia de la destrucción de iconos y recuerdos en los Mallos.

    En las religiones clásicas, la única manera de sobrevivir en el más allá era que los vivos te recordaran utilizando para invocar la memoria un soporte perenne como la piedra: así surgió la epigrafía funeraria. Los escaladores de los años 50 y 60 debieron de pensar algo parecido, instalando lápidas allá donde alguien había muerto.

    Este recuerdo a los muertos en Riglos fue más allá. En 1954 Luis Gómez Laguna fue designado alcalde de Zaragoza y en Riglos les debió parecer que el pequeño mallo situado detrás de la Aguja Roja llamado Gómez Laguna no era suficiente homenaje para el ilustre montañero -aparte de empresario, intérprete de alemán para la Legión Cóndor en la guerra civil y presidente de los Caballeros del Pilar- y en un ataque de oportunismo decidieron rebautizar el nombre a los mallos. Así que por decreto administrativo la Aguja Roja pasó a llamarse Peña Gómez Laguna.
    Es muy interesante comprobar que este cambio de nombre no fue entendido desde los primeros momentos ni siquiera en los círculos más cercanos al alcalde franquista de Zaragoza. Tomás Tomás Ichaso, como Delegado Provincial de la F.E.M. firma un artículo en 1957 titulado "Claridad y justicia en la Toponimia de nuestras montañas" del que extraigo los siguientes párrafos en el que explica su perplejidad por el nuevo nombre de la Aguja Roja:
    ¿Puede, hablando en términos montañeros -que nuestro amigo Gómez Laguna entiende perfectamente- cambiarse el nombre de una cima?
    La que hasta ahora se llamaba "Aguja Roja" fue escalada por primera vez por la cordada de Montañeros de Aragón formada por Francisco Fau y Ángel Serón el día 5 de junio de 1947 y utilizando el derecho que le concedían las costumbres y usos montañeros le asignaron este nombre que, como montañero, creo sinceramente que debe respetarse.
    Por otra parte, detrás mismo de la Aguja Roja existe otro mallo que fue escalado por vez primera por lo ya citados Serón y Fau, acompañados por el también escalador de Montañeros de Aragón, Antonio Ansón, el día 6 de octubre de 1947. A esta cima, en un sencillo homenaje en la misma cúspide, a muchos metros del suelo, le fue impuesto el nombre de "Luis Gómez Laguna". Hace 10 años que los arriesgados escaladores que frecuentan Riglos reseñan entre sus actividades el "Mallo Gómez Laguna" ¿Tenemos, pues, a partir de ahora, dos mallos con el mismo nombre y, precisamente, juntos?

    El discutido homenaje no sólo fue un trámite administrativo; como verba volant, scripta manent, el pueblo de Riglos decidió colocar una placa en el mallo rebautizado. Luis Gómez Laguna no murió hasta 1995, pero a mitad de los 50 ya tenía su homenaje epigráfico.
    No tengo datos del tiempo que tardó la placa en ser destruida, pero por lo visto no fue demasiado. Son los efectos colaterales de tomar decisiones por el "ordeno y mando" en asuntos que trascienden de la lógica.

    Pero la historia va más allá. El nombre de Peña Gómez Laguna era el tercero que se le asignaba al mismo mallo; anteriormente, los aperturistas del mallo, Serón y Fau, bautizaron el mallo como "la Remolacha", aunque definitivamente Aguja Roja triunfó más entre el círculo de montañeros. Incluso tras la segunda repetición del mallo, los escaladores que habían realizado esta ascensión expresaron su intención de haber llamado a la Aguja Roja Peña Aragón si no hubiera sido por haber tenido ya el nombre adjudicado por los aperturistas.

    Reseña de la Normal de la Aguja Roja, aquí.
    Reseñas de la Sureste clásica y la Villarig, aquí.

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