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Lo primero, la montaña

Normal de la Aguja Roja (Riglos). Reseña y croquis.

La historia de la escalada en los mallos pequeños y macizo de los Fils se inicia justo un año después de la importante conquista del Pisón. Francisco Peiré, quien precisamente fue uno de los conquistadores del Pisón y que en esas mismas fechas había abierto la vía que lleva su nombre a la cima del Firé, participa también junto a Á. Serón y T. Sami en la conquista de la cima de la Peña Don Justo el 3 de abril de 1947. Con esa escalada, comienza una frenética actividad de "primeras" en los mallos pequeños, macizo de los Fils y mallos de Agüero, cuyas conquistas son casi sincrónicas; de hecho, el mismo Serón, junto a Millán y Lagüens es quien 10 días después de lograr la Peña Don Justo consigue la Peña Sola de Agüero.

No hay que esperar mucho para registrar otra "primera" en ese mismo año de 1947. El 3 de mayo un nutrido grupo de escaladores del Frente de Juventudes consigue escalar el pequeño mallo Chichín, en apenas un largo de cuerda; con esa modesta conquista que los ascensionistas declaran "magnífica para principiantes" se logra la primera cima de los mallos pequeños, seguida tres semanas después por la escalada más clásica y repetida de los mallos chicos: la Normal de la Aguja Roja.

Por lo curioso que es el texto en cuestión de toponimia, me gustaría transcribir íntegro lo escrito por Francisco Fau en aquellos días. Los tachados son también transcripción exacta del texto original:

"Día 1º de junio. Salimos hacia la cueva Carasol con el fin de escalar el "Pimiento" creyendo que entre la punta de la izquierda (a la que hemos bautizado con el nombre de "Hijo") existía un puente como el que hay entre el "Pimiento" y la "Remolacha" "Aguja Roja" (el de enmedio y derecha respectivamente) pero íbamos subiendo y el "puente" que no aparecía, así es que nos quedamos con las ganas de hacer el "Pimiento", pero al fin y al cabo el "Hijo" es una primera escalada, por lo que no estamos tan disgustados.

(...) Día 4 de junio. Nos dirigimos otra vez a la "Remolacha" "Aguja Roja" pues ha amanecido con sol pero "posiblemente habrá tormenta", nos dijeron, predicción de la que no se equivocaron pues [ilegible] en la cima apenas podíamos estar de pie a causa del fuerte viento.
Iniciamos la escalada a las 10'30 coronando la cima a la 1 sin más incidentes que el haber caído los martillos y el buzón al llegar a una especie de chimenea que hay cerca de la cima. Después de hacer un colosal buzón de piedras y poner una bandera con la camiseta de Serón y [ilegible] el papel de las firmas en mi pañuelo y en una zapatilla bota de escalada iniciamos el descenso, 2 de la tarde, llegando al suelo a las 3'30."
Antiguos nombres del Gómez Laguna y la Aguja Roja
No tardaron mucho las cordadas en repetir esta escalada. Para liar aún más si cabe el lío toponímico del que ha sido, junto al Puro, el mallo de los tres nombres (ver entrada sobre toponimia de la Aguja Roja), la cordada de Guías Montañeros del Frente de Juventudes de Zaragoza que realizó la segunda repetición el 5 de junio de 1947 escribe en el libro de registro: "Queríamos llamarla Peña "Aragón", pero se nos adelantaron los botánicos", en referencia al nombre inicialmente atribuido de la Remolacha. Que hagan referencia a los botánicos me hace pensar que la sustitución del nombre de Remolacha por el de Aguja Roja sea posterior a 1947 y que la piada de Francisco Fau todavía no hubiera sido corregida en el libro de registro. En todo caso y como curiosidad, hubiera sido un caso único y esperpéntico de la existencia de un mallo al que le han atribuido cuatro nombres diferentes.

Como otro documento histórico más, el 14 de octubre de 1951 un joven Alberto Rabadá registra con su firma su primera escalada en Riglos, la que supone ser la 6ª ascensión de la Aguja Roja en el libro de piadas, aprovechando dicha ascensión para dejar el buzón de registro que no pudieron dejar los primeros ascensionistas, aunque dos años después Fernando Cantero y Antonio Virgili avisan que no han encontrado dicho buzón. No me resisto tampoco a enlazar el post que publicó Gregorio Villarig sobre su primera ascensión a la Aguja Roja en la que no pusieron ni un solo clavo. Por cierto, es curioso que al igual que los aperturistas, también tuvieron problemas con sus martillos en la escalada.
3er largo de la Normal de la Aguja Roja
La escalada a la Aguja Roja, originalmente se realizaba subiendo al puente de roca por el diedro-chimenea oeste, mucho más fácil, aunque más largo y hoy en día prácticamente desequipado. La Normal de la Aguja Roja se ha convertido en una gran clásica de iniciación a la escalada riglera, ideal como primera toma de contacto con los bolos. 

Ficha técnica:
Aproximación: desde el parking de los mallos pequeños, junto a la balsa, tomar el camino de San Román (GR-1) que se dirige hacia el macizo de los Fils. La pista en buen estado no tiene permitido el tránsito de vehículos a partir de la balsa.
Cuando estemos situados a la altura entre el mallo Cored y la Aguja Roja, estaremos atentos a un sendero que parte hacia arriba y suele estar indicado con un hito de piedras. Desde ahí, y con precaución de no desviarnos hacia el Cored, rodeamos por la izquierda (oeste) la Aguja Roja y nos internamos por la canal que separa la Aguja Roja del Gómez Laguna, pasando por debajo del puente de roca que une ambos. En el rellano que forma el collado entre ambos mallos, comienza la escalada.

Largo 1: Por el diedro formado entre la pared del Gómez Laguna y el puente de roca, ascender aprovechando alternativamente ambas paredes o la fisura entre las dos hasta situarnos encima del puente de roca. Pasos algo atléticos que nos pueden coger en frío si no se está muy acostumbrado a esta escalada. Cruzar el puente de roca y en la pared de la  Aguja Roja, encontramos la reunión. V, 20 metros.
Rápel en la Aguja Roja
Largo 2: Ascender por terreno fácil en ligera diagonal hacia la izquierda hasta la primera chapa, algo alejada. Continuar en la misma dirección hasta llegar a una grieta (hasta aquí se puede llegar directamente desde el suelo por una variante) y cuando un pequeño techo nos cierra el paso, desviarnos netamente a la derecha a una repisa donde se encuentra la segunda reunión. IV+, 20 metros.

Largo 3: Se trata de seguir hasta el final el claro diedro que domina la reunión. Reunión intermedia de rápel que no hay que montar. Seguir hasta la cima de la entosta que forma el diedro. Reunión en sirga. IV+, 35 metros.

Largo 4: Fácil por terreno evidente y tumbado hasta la cima. Reunión en sirga. IV, 20 metros.

Descenso:
Por la Vía Normal, montando el rápel en todas las reuniones excepto en la primera que se hace en el puente de roca, que no es obligatoria ya que en 35 metros se llega al suelo desde la segunda reunión. 

Mallos de Riglos: recopilación de vías nuevas (de 2000 hasta hoy)

Panorámica de los mallos

Aunque Charlie y los hermanos Cano hicieron hace pocos meses una recopilación de las novedades de Riglos en sus blogs Aragón en Vertical y Paredes del Mundo respectivamente, parece ser que de nuevo conviene actualizar la información debido a la proliferación de nuevas vías y restauración de las antiguas que se están observando en los mallos.

Realmente la cantidad de nuevas vías desde que salió la última guía (ya ha llovido) es más larga, pero he preferido no adelantar reseñas antes de que lo hagan los aperturistas o equipadores y he omitido voluntariamente los reequipamientos realizados (espolón Arrabal, Torrijos, normal del Cored, vía del Pájaro, Cintero al Puro, directa a la Visera, José Antonio Sanz...). En su día (2002) Felipe Guinda ya publicó las actualizaciones de su guía, con nuevas vías y reequipamientos realizados hasta la fecha.

Éste es el listado de aperturas en los últimos años:

Mallo Firé:
El abuelo Roger. 7b (6b/A0). Fernando Cobo y compañeros.
Maudite Aphrodite. 6c/A1. C. Ravier
Dos hombres y un bombón. ED/A2+. A. Ballart, R. Brescó, S. Casas.
Esteban de Pablo. 6a. Á. López "Cintero" y F. Orús.
Ernesto Navarro. 6a. T. Carasol y G. Villarig.

Mallo Castilla:
Kalachakra de roca. ED 7a. C. Ravier y J.C. Griso

Mallo Pisón:
Catalanes a la sombra. ED/A2+. Armand Ballart y Jaume Clotet
Principau de Asturies. 7b+ (6c/A0).Edu González
Vía del Bunny. ED-/A3. T. Carasol y A. Ballart
Misión cumplida. 7a+ (6b/A1) Edu González.
Sin chapas y a lo loco. A5/V. David Palmada "Pelut" y Jaume Clotet "Paca"


El Puro:
Directa a la Norte. 6b. A. Gª Picazo.

Mallo Cuchillo:
Vía de las madres. 6b. F. Cobo

Mallo Frechín: 
Currucuclillo. 6a. Curru (Gracias a jonbaine por el enlace)
Aires del Sur. 6c+. J.J. Cano y L. Rico

La Visera:
Buitre Blanco. Proyecto. J.J. Cano y A. Rodríguez
Popeye. 7c. Toño Carasol.
Zuzen. 7b.

Mallo del Agua:
Domingo en BamakoUn nuevo camino para coger tomillo) (. 6b+ (6a+/A0). Christian Ravier


Mallo Colorado: 
Vía de la amistad.

Exea. 6a/Ae. L. Royo y J. Benedé
María. 7a. 
Martola. 6a+
Carla. 6a. F. Guinda
Los kilos te sientan bien. V+. F. Guinda
Colorín Colorado. 6a


Mallo Herrera:
Espolón Dormilón. V+. A. Ballart y S. Casas

Mallo Magdalena:
Arista Sur. V. G. Villarig y J. Yarza

Mallo Ángel López (mallo Pegao, petoste del Magdalena):
Cara Sur. V. G. Villarig y J. Yarza

Mallo de la Canal:
Cara Sur. V. G. Villarig y J. Yarza.
Cara Norte. ¿Grado?. G. Villarig y J. Yarza.

Aguja Virgili:
Cara Sur. G. Villarig y J. Yarza.

Aguja Lázaro:
Cara Sur. V. A. García-Izquierdo y G. Villarig

Mallo Carilla:
Cara Norte. V+. G. Villarig y J. Yarza


Mallo Cored: 
Jesús Yarza. V. G. Villarig y J. Yarza
Teresa Alegre. 6a. G. Villarig y J. Yarza
Espolón Naranja. Ae. G. Villarig y J. Yarza

Edito sobre el mallo Cored: me corrige Jesús Yarza sobre mi comentario (ya borrado) en el que yo dudaba de los grados propuestos por los aperturistas, haciéndome ver que en realidad escalé la vía Teresa Alegre en vez de la vía Jesús Yarza, como yo creía erróneamente: "La Jesús Yarza tiene un V en el segundo largo. Donde sí hay un 6a es en la Teresa Alegre".

Vía del Suizo - Aguja Roja
Mallo Corona:
Cara Este. VI/A0. G.Villarig y J.Yarza

Aguja Roja:
Lucía. 6b+. F. Cobo.
Exocet. 6a+
Vía del Suizo, V+ A1, J. Ascaso y P. Expósito
Buenaventura. 6b, J. Plaza, K. Royo y D. Latorre

Peña don Justo:
Alba Villarig. VI/A1. G. Villarig, T. Carasol, Á. López "Cintero"

El tornillo:
Espolón Sol y Sombra. G. Villarig y J. Yarza

Os Fils:
El Destomillador,  6b+. M. Elías, C. Ravier

Serón - Millán (Mallo Pisón - Riglos): Reseña y croquis

Ubicación del pie de vía: tomar como referencia la marcada chimenea a la derecha del Puro por la que discurre la vía y situarse en la vertical, bajo un pequeño árbol que se encuentra a 30 metros del suelo al nivel de la segunda reunión. Desde ahí, seguir remontando la cuesta a pie de vía unos 10 metros, junto a un muro gris bajo un visible nicho horizontal alargado a 7 metros del suelo.

L1: Escalar fácilmente el muro hasta llegar al nicho a 7 metros del suelo, que se recorre de derecha a izquierda en su totalidad. Recomendable proteger la salida del nicho (C4 #1 (Camalot rojo), el siguiente parabolt está cerca, pero el suelo también). Escalar el muro (V) hasta una repisa y atravesarla hacia la izquierda atravesando dos nichos. A la salida del segundo, arriba, está la reunión.

L2: Superar la panza (6a+) que domina la reunión por su izquierda y escalar con ligera tendencia a la derecha hasta alcanzar un nuevo nicho, del que saldremos hacia arriba por su izquierda para alcanzar fácilmente "el trono", repisa de la segunda reunión.

L3: Comenzar por un corto diedro encima de la reunión y salir de él (V+) con tendencia a la izquierda hacia otro diedro poco marcado. Por terreno muy fácil pero expuesto (un solo puente de roca en 10 metros) alcanzar un parabolt que marca el comienzo de la diagonal hacia la derecha que, buscando los pasos más fáciles, nos lleva a la reunión.

L4: Escalar el muro a la izquierda de la marcada fisura situada encima de la reunión y, una vez superada, seguir fácilmente por un muro hasta llegar a la cueva (vivac en la primera ascensión). Superar trabajosamente el techo (6b/A0) y tras un corto paso de diedro (recomendable proteger) llegar a la reunión.

L5: Seguir sin problemas por el diedro, con atención a la pésima roca del muro de la derecha. Llegar a la cueva -más fácil de lo que parece desde abajo- protegida con un clavo y un puente de roca (V+) y al llegar a las cornisas herbosas y terrosas de debajo del collado del Puro, desplazarse a la derecha bajo la chimenea en busca de la reunión. Posibilidad de enlazar L4 + L5 (53 metros).

L6: Superar el corto muro situado encima de la reunión y por un corto diedro (IV+), entrar en la reunión a la que llegan los que vienen desde el collado del Puro.

Paso de hombros. Rabadá sobre Montaner
L7: Comenzar por el profundo diedro hasta la panza que lo cierra (V+) bien visible desde la reunión. Tras superarla, continuar en la misma tónica y al llegar a una entosta en forma de cuña, desplazarse a la derecha de esta cuña, encontrando inmediatamente la reunión. Posibilidad de enlazar L6 + L7.

L8: Fácil largo (IV+) en el que el diedro definitivamente se convierte en chimenea avanzando fácilmente en X gracias a la cercanía de las paredes y al tamaño generoso de las presas.

L9: Largo muy corto (IV+) con las mismas características que el anterior. Posibilidad de enlazar L8 + L9.

L10: La chimenea se va cerrando (V) hasta terminar convirtiéndose de nuevo en diedro. Reunión a la izquierda en la cornisa "edílica" (vivac en la primera ascensión) utilizada antes del reequipamiento para terminar por el escaqueo de la izquierda, pero con el primer seguro un poco alejado si vamos a seguir por la vía original.

L11: Seguir por el diedro aprovechando la fisura y las presas del muro de la izquierda (6a) hasta que se pierde verticalidad progresivamente y se alcanzan las primeras sabinas de la cima. Ultima reunión con dos paraboles sin argolla a la derecha de la segunda gran sabina en terreno ya definitivamente tumbado. Posibilidad de enlazar L10 + L11 (55 metros). Cima.
En la cornisa "edílica". Último vivac

Pasos clave
1er largo. Muro a la salida del 1er nicho. Roca descompuesta en los nichos.
2º largo. Panza de salida de la reunión. Paso fino, pero excelentemente asegurado. Roca descompuesta en el nicho.
3er largo. Tras el cuarto seguro (buen puente de roca) hay varios metros de escalada fácil sin ningún seguro hasta llegar al parabolt. Posibilidad de proteger el paso con el Camalot #0.5 (morado).
4º largo. Cueva del vivac. Salida dura en libre, sin problemas en artificial.
5º largo. Roca descompuesta en el muro de la derecha. Cueva con salida algo exigente.
7º largo. Panza que cierra el diedro.
11º largo. Diedro final con algún paso exigente.

Ver descenso del Pisón.


Los motivos del reequipamiento de la parte inferior:

Ver historia de la apertura.

Pasaban los años y eran escasísimas las cordadas que se aventuraban a subir la Serón-Millán sin atravesar desde el collado del Puro y quienes lo hacían, la mayor parte de las veces terminaban rapelando desde la primera o segunda reunión. Muestra de estos abandonos era la acumulación de cordinos, buriles y clavos en las primeras reuniones, llegando a encontrarse en "el trono" una unión de diversos anclajes que sumaban dos metros de extremo a extremo... y ésta era sólo una de las tres reuniones similares que entre la "cicatriz" y el "trono" existían.
Parte del material retirado de la vía tras el reequipamiento
Hace unos años (por la fecha que pone en los clavos colocados como químicos, fue probablemente en el año 2002) los Grupos de Montaña de la Guardia Civil reequiparon la chimenea, dejando involuntaria y definitivamente condenada al olvido la parte inferior con su acumulación de material arcaico e inútil para su función. Ese reequipamiento de la parte superior atrajo consecuentemente a más escaladores a realizar la chimenea de la Serón-Millán que, a falta de otro itinerario más seguro, accedían a este tramo superior a través de la Normal del Puro. La consecuencia de ese reequipamiento "a medias" de una vía se hizo evidente a los pocos meses: las típicas aglomeraciones en la Cueva del Puro, uno de los puntos más conflictivos de Riglos en lo que a masificación se refiere, se agravaron y el pandemónium de escaladores que subían, que bajaban y que se quedaban bloqueados en el desplome de la cueva llegó a formar escenas muy curiosas.

El actual reequipamiento de la parte inferior -restauración, habría que decir- se llevó bajo el más estricto seguimiento a la ética de los reequipamientos, respetando la personalidad de la vía tanto en lo referente a su itinerario, como al número de seguros emplazados: la restauración se realizó con el permiso de Cintero, realizada desde abajo y sustituyendo seguros viejos por nuevos, llevado esto último a cabo sin añadir mayor número de anclajes que los que ya existían; aún diría más, ahora hay menos anclajes de los que había en un principio al eliminar la sobreacumulación de buriles en las reuniones. Sólo se ha modificado mínimamente el emplazamiento de los anclajes fijos en unos pocos casos para evitar rozamiento innecesario y evitar las cornisas en las caídas. De la inutilidad real del material encontrado se podría hablar largo y tendido, pero pondré sólo tres ejemplos:
1.- buril que salta en el muro del primer largo haciendo una suave palanca
2.- clavo retorcido que se parte al principio del tercer largo al primer intento de extraerlo
3.- clavo que salta en el nicho del segundo largo con la tensión producida en la cuerda por una caída ¡¡del segundo de cordada!!

Toda esta explicación viene a cuento porque, tras obtener el permiso de Cintero en 2009, la noticia corrió de boca en boca entre los veteranos y dicha restauración despertó muchas dudas en escaladores a los que tengo mucho aprecio: Villarig en su blog y Jesús Bernal en el comentario a ese mismo post no veían clara la necesidad de reequipar la vía y abogaban por dejarla como estaba.

Tercer largo
Séptimo largo
Comentario de Gregorio Villarig: (...) No obstante, hay que decir que es curioso, que esta combinación de subir la vía normal del Puro y continuar por la chimenea de la Serón-Millán se haya quedado con la denominación de “Serón-Millán”. La genuina la hicieron el 20, 21 y 22 de Junio de 1957, Rabadá, López, Montaner y Díaz. Y se trazó al aplomo de la chimenea, menos las dos primeras tiradas, comenzando casi en las cuevas de la Virgen y derivando luego hacia la izquierda a la busca de unos diedros en dirección a la chimenea. De su dificultad habla alguien tan poco sospechoso como “el Bunny” en su libro Verticualidad, que dice más o menos, en aquellos años, no se había hecho nada parecido ni al norte ni al sur de los Pirineos y, si acaso, quizás alguna equiparable en Dolomitas.
Pero quiso la necesidad o la urgencia de aquellos viajes “relámpago” en moto que hacían Anglada y compañeros a Riglos, que optaron por aquella combinación por el collado del Puro y así hacer posible llegar el sábado, escalar el domingo y volver esa misma noche a Barcelona. Así lo hicieron Anglada y Guillamón, al año siguiente o sea en 1958 y yo mismo con Navarro en 1959, que aunque Zaragoza estaba más cerca, los horarios del tren eran aún más restrictivos que los de las motos. Hay que esperar tres años más, o sea 1962, para que Colomer y Mas hagan la tercera combinación y hasta 1965 para que Ursi e Ibarzo hagan la primera repetición de la vía completa, ocho años después. Este mismo año se repite otra vez por el collado.

En fin, que esta “combinación” de escalada aérea y rápida deviene en clásica, mientras la original se ha hecho muy pocas veces y quedado casi en el olvido, ayudada por la dificultad propiciada por la mala roca y su desequipación. Me llega el rumor de que piensan equiparla; no estoy seguro de que sea una buena idea, tal como está puede seguir siendo terreno de aventura para quienes lo quieran así y para osados o coleccionistas. Mientras que vías paraboleadas ya son muchísimas.Si se queda como está, en la memoria colectiva seguirá siendo, “la parte de abajo de la Serón-Millán”.Y si se prepara, pasará a ser otra vía más.


Y el comentario de Jesús Bernal: sería una putada que arreglaran esa parte inferior para deportiva; creo que ya hay bastantes vías deportivas y al final no quedará nada escalable tradicional.
Yo repetí esa parte inferior hace treinta y tantos años y me lo pase de puta madre, ocho horas para subir setenta u ochenta metros. Sudores, terror, esfuerzo salvaje, un vivac en una cornisa a setenta metros del suelo, vivencias que a nadie interesan ahora pero que a mi me gusta recordar.
Es otra forma de escalada, con altísimo riesgo, que pienso no debería desaparecer, hay pared para todo y para todos, no jodamos ni desvirtuemos las paredes míticas que han hecho progresar esta actividad.
Los chavales actuales suben por sitios increíbles, enhorabuena, pero también deben respetar lo que hicimos las generaciones anteriores.
Si el espolón del Fire, más o menos se ha respetado en su concepción original, respetemos también algunas vías como ésta, la vía de Verano, etc.
Los tiempos cambian y en cada época la gente que utiliza las paredes es la que decide, pero creo que hay una serie de cosas que deberían conservarse, aunque sólo sea como arqueología.
Bueno, ya no me enrollo más, pero yo nunca podría haber subido por las directas de la Visera en libre, no me dan los brazos para tanto, y nunca se me ha ocurrido ir a coserlas de buriles, tipo la antigua Carnavalada, para darme el gustazo de pasar por allí.

Un poco de respeto con lo que se ha hecho anteriormente no vendrá nunca mal, aunque sea sólo en sitios muy puntuales.
Quinto largo

Ubicación original de ambos testimonios en el blog de Gregorio Villarig.

También Pepe Díaz, aunque de esto nos enteraríamos después, manifestó en el Anuario 2009-10 de Montañeros de Aragón su disconformidad por el "reequipamiento deportivo" de la vía y porque nadie le había consultado. Personalmente, esta doble crítica me dolió de manera muy particular. Al obtener el permiso de Cintero -junto a Rabadá, el impulsor de la apertura- dimos por hecho que Pepe Díaz, quien no se manifestó en contra cuando se realizó el reequipamiento de la parte superior, también estaba de acuerdo. Por otro lado, definir como "deportiva" la sustitución de anclajes viejos por nuevos, nos pareció tan injusto como erróneo.

La vía en absoluto ha quedado en "concepción deportiva" y sería un error afrontarla como tal; tras el reequipamiento de la parte superior era necesario hacer lo propio en la parte inferior, ya que se quedó una vía completamente desvirtuada en su conjunto y olvidada en su parte más difícil y meritoria, llegando a darse el caso de que mucha gente desconocía la existencia de esa mitad inferior de la Serón-Millán. Desde que los aperturistas abrieron la vía, muchos escaladores fueron dejando material a lo largo de su recorrido cuando no se fiaban de la resistencia de aquello que encontraban ya puesto, siendo en su momento material fiable, pero que con la corrosión y el paso del tiempo han dejado de ser eficaces para detener una caída o, en algún caso como los ya relatados, incluso para sostener el peso de una persona. La acumulación de "ferralla" y cordinos, especialmente numerosa en las reuniones, era escandalosa a la vez que poco útil. Quien colocara en su día esos anclajes lo hizo para que le aguantara una hipotética caída y hoy en día, en buena parte, ese material ya no cumplía con su función.
Serón-Millán. Itinerario integral
Tras el tercer día de reequipamiento, en el que se llegó al nivel de la base del Puro, se dejaron cuerdas fijas entre la primera y tercera reunión para facilitar el trabajo que quedaba por hacer. Aunque el reequipamiento nunca se llevó en secreto, la evidencia de las cuerdas ponía de relieve que se estaba trabajando en el itinerario y fueron varias las cordadas que se lanzaron a escalar la vía, casi todas bajándose al llegar a la última reunión equipada, con excepción de la cordada formada por Toño Carasol y Gregorio Villarig que continuaron también por terreno sin reequipar hasta el collado del Puro.

En la Semana Santa, una cordada de croatas que escalaba el tercer largo sufre un accidente. Un bolo que se desprende provoca una tremenda caída de unos 15 metros del primero de cordada detenida por el puente de roca y sin consecuencias demasiado graves para lo que podía haber pasado. La mejoría del tiempo en abril hace que la gente se arremoline en la base de la vía y son varias las piedras que caen muy cerca de los curiosos. Definitivamente, parece ser que la tranquilidad con la que se trabajaba las primeras veces, no se va a repetir hasta que no vuelva el frío.

Montaner, "Cintero", Rabadá y Díaz
Todo esto hace que la ética de la apertura se deje con rabia a un lado y los reequipadores van a lo práctico y rápido, accediendo a los dos siguientes largos (cuarto y quinto) desde el collado del Puro, pero manteniendo el criterio de perforar sólo para sustituir aquellos anclajes o buriles que no aguantarían una hipotética caída, quedando en definitiva una escalada muy exigente y en ocasiones expuesta, por lo que se recomienda a quien vaya a repetirla que conozca suficientemente la roca riglera, así como que tenga suficientemente consolidado el grado obligado (V/V+) y controle bien el aspecto psicológico de una escalada de estas características.

Espero que este trabajo sirva para que quien recorra estos muros admire el buen hacer y la valentía de los cuatro excepcionales aperturistas: Rafael Montaner, Ángel López "Cintero", Alberto Rabadá y Pepe Díaz.


Para terminar, aquí tenéis el enlace a la noticia en Barrabes tomada a partir de este artículo, con reseñas de Felipe Guinda.

Serón - Millán al mallo Pisón - Riglos (1ª parte)

Ángel Serón y Fernando Millán
Escalada de la Serón - Millán: reseña y croquis.

Ángel Serón es considerado unánimemente el padre de la escalada en Aragón. Apodado "el Flecha", no por su marcada ideología falangista como habitualmente se cree sino por su costumbre de bajar esquiando sin girar y a alta velocidad, fue voluntario de la División Azul que combatió con los nazis contra la URSS y a su regreso de la Segunda Guerra Mundial se dedicó a otras conquistas más loables a los ojos actuales. En una época en la que no se le encontraba ninguna explicación lógica a aquello de subir paredes, Serón logró con diferentes compañeros algunas de las cumbres más emblemáticas que quedaban por ser ascendidas. La Aguja Roja, el Gómez Laguna, las puntas No Importa y Montolar del Firé o la Peña de don Justo en Riglos así como el Cabezón de Mosén Pedro de Agüero son algunas de sus "primeras" conseguidas, aunque sin duda fue la ascensión a la Peña Sola de Agüero la que le llevó al reconocimiento como pionero de las generaciones posteriores. También realizó importantes primeras repeticiones como la normal del Pisón y la Pany-Haus, al igual que loables intentos de primeras, como la del Huevo de San Cosme o el Puro en Riglos. Aunque formó cordada con otros escaladores como Fau, Laguéns y Martí (Chichín), es su cordada con Fernando Millán la que más ha perdurado en la memoria colectiva, dejando sin aparente continuidad la hegemonía en la escalada aragonesa cuando la cordada abandonó sus actividades tras la muerte de Carilla.
Serón-Millán. Reseña original
Pero sí que se produjo una continuidad. Herederos de su espíritu aperturista fueron sin duda Rabadá y "Cintero", quienes en los siguientes años pasaron rápidamente a la historia por sus realizaciones y en 1956 trataron de trazar un itinerario rectilíneo en la vistosa cara oeste del Pisón, aprovechando la única debilidad en forma de fisura que, junto al Puro, se alzaba hasta la cima. En aquella ocasión, la malísima calidad de la roca en los primeros largos provocó una caída pendular de Cintero sin consecuencias demasiado graves, pero que pospuso la escalada para mejor ocasión. La apertura un año después de la Ravier del Tozal del Mallo vino a alterar el hasta entonces apacible monopolio aragonés en lo que a vías nuevas se refería, sobre todo desde que Panyella marchara de Riglos jurando no volver. Los aragoneses se dieron cuenta de que los proyectos se los llevaba el más rápido en completarlos, de manera que tras unos años de relativa relajación, las prisas volvieron a aparecer por ser los primeros en escalar las vías pendientes.

Rabadá en un paso de hombros
Sobre el desarrollo de la escalada y algunos datos curiosos como el exilio de don Justo o el accidente de Juanito Oyarzabal, ya se publicó un artículo en Barrabes, así que no voy a redundar sobre los mismos datos. Simplemente comentar que las amistosas discusiones entre las dos facciones de la cordada por el itinerario a seguir en la parte inferior, les llevaron a diferenciarse en la píada entre las derechas -Alberto Rabadá y Ángel López "Cintero", tendentes a seguir derecho el camino vertical- y las izquierdas -Rafael Montaner y Pepe Díaz, que eran más partidarios de evitar con travesías los pasos más expuestos y complicados-. Transcribo la reseña:

19ª Escalada al Mallo Pisón. 
1ª por la cara Oeste - vía Serón y Millán.
Realizamos esta escalada el 20, 21 y 22 de junio de 1957, la cordada formada por Juan José Díaz y Rafael Montaner en representación de las izquierdas y Ángel López y Alberto Rabadá por las derechas, todos del G.E.M.A. y Ángel también del F.J.
La vía empieza poco más a la izquierda de las Cuevas de la Virgen, siguiendo unos metros verticalmente. Después se sigue a la izquierda hasta unas cuevas o nichos pequeños y de ahí continúa por la canal-chimenea o lo que sea hasta el collado del Puro. Desde aquí se se sigue por la fisura hasta la cima.
Horas de escalada 29 y dos vivacs, clavijas 50.
Itinerario extremadamente difícil y largo.
Rafael Montaner -Juan José Díaz - Ángel López (Cintero) - Alberto Rabadá

No hubo discusiones sin embargo con el nombre que darían a la vía: Serón - Millán, como homenaje a sus maestros, les pareció adecuado a los componentes de las "izquierdas" y las "derechas" de la cordada.

Piada 1ª repetición desde el Puro
Al año siguiente, Anglada y Guillamón realizan la variante catalana de acceso desde el collado del Puro, lo que les genera multitud de críticas por escaquear la terrible parte inferior de la vía. Sin embargo, en los siguientes años y debido a la gran dificultad y escasa calidad de la roca en la parte inferior, nadie parece capaz de entrar por la vía original desde el suelo y todas las repeticiones se realizan llegando desde la normal del Puro.

Piada primera repetición integral
Tuvieron que pasar varios años para que alguien volviera a subir por esa vía desde el suelo, siendo una vez más la grandísima cordada formada por Ursi Abajo y Jesús Ibarzo la que logra la hazaña. La vía no es repetida exactamente por el itinerario original en sus primeros largos, sino que inauguran el recorrido que también escalaron las escasas cordadas que siguieron sus pasos; se trata de recorrer en horizontal la fácil pero rota cornisa que nos deja en la vertical del "trono", mientras que la vía original se elevaba recto desde el primer nicho para alcanzar "la cicatriz" y desde ahí atravesar en una peligrosa travesía descendente hasta "el trono". Nótese en esta microtoponimia que el término "cicatriz" se empleó más adelante también en el espolón del Firé y la Oeste del Naranjo, al igual que "el trono" también designa al famoso y enorme balcón de la Mosquitos en la Visera.

Intento de descenso por la Serón-Millán
Así pues, ocho años después de la apertura se conseguía la primera repetición integral de la escalada, pero un dato bastante desconocido es que, antes de aquello, otros escaladores volvieron a recorrer esa vía, aunque esta vez en sentido descendente. El siempre incómodo regreso de la cima del Pisón tanto por el olvidado retorno del macizo que exige dejar cuerdas fijas, como por los Volaos, como por el Circo de Verano, seguía llevando a los escaladores a buscar un descenso cómodo, rápido y seguro, y Rabadá se fijó en la que fue su única apertura en el Pisón para esa función. Desgraciadamente, aquel intento de descenso por parte de Alberto Pérez "el sastre" y Alberto Rabadá "el desastre", quedó sin concluir por la imposibilidad de recuperar las cuerdas. El frío de finales de noviembre les obliga a volver a la cima e improvisar una hoguera.

Continuará...

C/ Rabadá y Navarro s/n

Traigo aquí una iniciativa que considero justa e interesante: una propuesta para dar el nombre de Rabadá y Navarro a una calle de Zaragoza, la ciudad natal de Alberto Rabadá y la de adopción de Ernesto Navarro.

Es curioso que en Zaragoza se hayan dedicado muy merecidamente instalaciones municipales a otros montañeros y no se haya hecho lo propio con Rabadá y Navarro. Sin ir más lejos, tenemos el polideportivo Pepe Garcés y el rocódromo Miguel Ángel Lausín, pero los nombres de Rabadá y Navarro se repartan por refugios, vías y picos de toda la geografía aragonesa y sin embargo no tienen ni un recuerdo en la ciudad en la que vivieron los escaladores más emblemáticos que han salido de Zaragoza.

Excelentísmo sr. alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch:
 
Los escaladores Alberto Rabadá y Ernesto Navarro son dos de los más grandes deportistas que ha dado Aragón en el siglo XX. Cuarenta y seis años después de su muerte mientras subían la cara norte del Eiger, sus hazañas siguen vivas en la mente de los montañeros y escaladores de toda España, que continúan admirando sus logros pese al tiempo pasado. 


Aunque Rabadá y Navarro son conocidos entre los amantes de la montaña -hay refugios dedicados a su memoria e incluso en montañas emblemáticas como el Naranjo de Bulnes se emplea su nombre para designar la vía que abrieron- todavía no son suficientemente valorados en Zaragoza y Aragón. 

Por eso solicitamos que una de las calles de la ciudad se dedique a conservar su memoria.


Más información en Tinta de Hemeroteca de Heraldo de Aragón.

La triste y solitaria muerte de Rabadá y Navarro


Interesante artículo en Heraldo de Aragón.

"Les pongo en antecedentes: los aragoneses buscaban subir la pared norte del Eiger, en los Alpes suizos, la que entonces era la escalada más temible del planeta. Y se quedaron a 300 metros de conseguirlo. Una feroz tormenta, el agotamiento físico y el frío extremo acabaron con sus vidas. Así contaba Luis Alcalde, compañero de la expedición, las últimas horas de vida de Rabadá y Navarro"

Continuar leyendo en el blog Tinta de Hemeroteca sobre la muerte de Alberto Rabadá y Ernesto Navarro

Edito: Unos días después, se publica un nuevo artículo en Tinta de hemeroteca sobre las escaladas del Espolón del Firé (Riglos) y el Espolón del Gallinero (Ordesa)

Murciana / Vía Alberto Rabadá al Pisón (Riglos): reseña y croquis

El 13 de diciembre de 1964 en el pueblo de Riglos se vio una curiosa estampa; como si de un enorme belén viviente se tratase, una estrella navideña de tres metros de longitud, decoró el paisaje del pueblo mientras duraron las fiestas navideñas. Aquella estrella de navidad fue ascendida por Ursi Abajo y Carmelo Royo por un sistema de fisuras que ascienden la muralla oeste del Pisón, que por aquel entonces estaba surcada sólo por la vía Serón-Millán y su profunda y característica chimenea.

La colocación de la estrella fue grabada por Miguel Vidal, dando origen a un cortometraje llamado "Una estrella en la escalada" de la que el propio Vidal contaría los detalles: "A Félix Cruchaga, Presidente de la sección de montaña del Centro Natación Helios, se le ocurrió poner un Belén en Riglos. Se encargaron Ursicino Abajo, Carmelo Royo, Angel López y yo, que me ofrecí para filmarlo. Teníamos que instalar una estrella a suficiente altura e instalar un belén a sus pies. Vino bastante gente y luego se cantaron villancicos. En fin, fue una auténtica fiesta ya presagiando las Navidades. Vino bastante gente del pueblo a contemplar esto. Les pareció una idea muy grata, muy simpática eso de que instaláramos un belén en el pueblo. Tuvo mucho éxito esta película allá en Riglos cuando se pasó."

Aquella vía por la que se subió la estrella en un par de largos, quedó inconclusa. Ursi abrió al año siguiente la Carnavalada por el mismo centro del Pisón y poco después se trasladó a vivir al valle de Tena, dejando para otras cordadas la solución de continuidad hasta la cima del mallo por el itinerario que había comenzado.

Miguel Ángel y José Luis García Gallego
Llegamos a los primeros días del año 1976 y aparece en Riglos un importante escalador ya en aquella época. Miguel Ángel García Gallego, "el murciano", ya ha destacado en el panorama vertical español por varias actividades: con 21 años realizó la primera invernal de la Oeste del Naranjo (que previamente se había cobrado las muertes de Patxi Berrio, Ramón Ortiz y José Luis Arrabal en dos accidentes diferentes), la Murciana del Tozal del Mallo y la Directísima Invernal del 74 un año después, son sus actividades más destacadas, independientemente de las importantísimas escaladas y expediciones que vendrían después, incluyendo la primera ruta abierta por extranjeros en Yosemite, la Mediterráneo.

Junto con su hermano José Luis, a lo largo de doce días de enero de 1976 van abriendo la vía por la oeste del Pisón, completando finalmente -incluyendo un vivac en pared- la primera ascensión y dejando la vía equipada. El nombre original de la vía, Alberto Rabadá, a quien Miguel Ángel García Gallego tanto admira, quedó ensombrecido por la fama del "murciano", ya que desde los primeros tiempos se le denominó la vía del murciano o "la murciana" como la conoce hoy en día todo el mundo.

Llegados a este punto, es justo reconocer que en la toponimia riglera ya hay unos cuantos espacios con el nombre o el alias de Alberto Rabadá (Edil): la vía Alberto Rabadá (Murciana), la vía Edil de la Aguja Roja y la Edil de la Peña don Justo, la Félix Méndez más conocida como la Rabadá-Navarro al Fire -mismo caso de la norte del Puro, que también se la conoce como Rabadá-Navarro) o incluso, por confirmar, la Cornisa Edílica que rodea el Pisón a unos 20 metros de su cima. Así que para poder diferenciar esta vía de el resto de "rabadás" es una consecuencia lógica que el nombre que haya triunfado en este recorrido haya sido el de "la murciana".

Sobre la primera repetición en el día realizada por Rainier Munsch "Bunny" y Dominique Julien, quiero copiar un texto de Jesús Bernal sobre sus vivencias observando la escalada junto al "Murciano": "Los franceses, Bunny, Julien, etc. hicieron antes que nosotros la Rabadá-Navarro del Firé pero con vivac y al respecto de su rapidez te contaré que hicieron también en aquel tiempo la primera repetición de la Rabada al Pisón, ésta en el día. Recuerdo que estábamos en el pueblo con el Murciano siguiendo la escalada y éste nos había dicho unos días antes que pensaba que una cordada muy entrenada y bien compenetrada podría repetirla en tres o cuatro días, cuando vimos que iban a salir en el día, el Murciano alucinaba; recuerdo textualmente sus palabras: se tira como un gato, se están jugando la vida, no quieren vivaquear y se la están jugando."

Parte inferior de la vía desde la cuarta reunión.

Miguel Ángel García Gallego volvió a Riglos sólo 4 meses después de la apertura de la Alberto Rabadá para abrir de nuevo la fisura Gallego-Carrillo al Firé y de nuevo con su hermano José Luis para la apertura de la Mediterráneo también en el Firé, esta vez en junio de 1981. No fue la única apertura murciana en esos años en Riglos, ya que en 1978 Sevi y Lozano también dejaron su huella en la Directa de la Visera. Quiero hacer notar el gusto de los murcianos de la época por las aperturas invernales, batiendo auténticos records de permanencia en pared.

Reseña de la vía:
Final del 6º largo, tras superar el paso de 6c
L1: Típico diedro riglero, con alguna excursión entre paraboles en zona fácil. Los pasos más complicados están bien protegidos. 6b
L2: Largo entretenido de fisura con dos pasos complicados en un pequeño techito que se sortea por la derecha y otro paso a la entrada en la reunión. 6a+
L3: Secuencia de fisuras con tendencia en diagonal a la izquierda al principio y luego recto. Largo muy disfrutón. 6a
L4: De bolo a bolo siguiendo las abundantes marcas de magnesio. 6a
L5: Otro largo de mucho canto, pero que comienza a desplomar de manera sutil pero inmisericorde. No hacer caso a algún anclaje antiguo al principio del largo y buscar la zona más fácil (el magnesio de las cordadas precedentes nos lo dirá). 6a+.
L6: Largo clave. Diagonal hacia la izquierda para buscar la panza de 6c, bien asegurada pero muy obligada en el paso, incluso en A0. Estribo más que recomendable para quien vaya justo en el grado. Final de largo duro, romo y pulido, aunque sin problemas en A0. 6c
L7: Largo vertical con paso duro al final del largo con un viejo cordino salvador para quien se quiera trincar. 6b
L8: Salir con tendencia a la derecha, superar una panza y paseo hasta la cima. Montar reunión en argolla de rescate o en una sabina unos pocos metros más arriba. 6b+

Y así la suben los valientes. Alex Huber, en solo:



Edito: Chema en los comentarios recomienda la opción de enlazar largos: L2 + L3 (unos 65 m) con cuidado al rozamiento ya que es diagonal y conviene poner alargamientos en las cintas y L4 + L5, la mejor opción, unos 60 m buenísimo.



Vía Cintero al Puro (Mallos de Riglos)

Enlaces relacionados:
Escalada de la Normal del Puro
Escalada de la Norte del Puro
 
Ambrosio, Valentín y "Lalo"
El 7 de septiembre de 1975, 22 años después de que su cumbre fuera pisada por primera vez, el Puro conoce la tercera de las cuatro vías que surcan cada una de sus cuatro caras. Los cordada formada por Valentín Asensio, Gonzalo Prado "Lalo" y Ambrosio García-Izquierdo logran terminar una difícil y laboriosa vía que recorre la cara interna del Puro, allá por donde se rapela desde la cima. Habían pasado 15 años -desde que Rabadá y Navarro terminaran la norte del Puro- sin que se completara ninguna apertura en el que quizás sea el mallo más simbólico de Riglos. En 1980, Fernando Cobo logró culminar en 12 largos de pésima roca y escalada expuesta otra de las viejas aspiraciones de los habituales a Riglos; la vía Helios, que recorre toda la cara exterior del Puro.

Tercer largo de la Cintero
Los aperturistas escalan la cara este del mallo en cinco largos, el último de ellos compartido en su parte final con la vía normal que abrieran en su día M. Bescós, Rabadá y "Cintero". Es precisamente a Ángel López Martínez "Cintero" -al que le sigue como una sombra la manida coletilla de "el-superviviente-de-la-mítica-cordada-que-conquistó-el-Puro"- a quien dedican la escalada y ponen su nombre a la vía, cotándola como MD  (VI- en la graduación de la época, con varios tramos de A2). Las primeras guías recomendaban llevar ferralla de precisión: pitonisas, tacos de madera para falcar los clavos de todas las medidas, chapas recuperables y fisureros para progresar por el "conglomerado de mediana calidad, muy liso y difícil de clavar".
Vía Cintero desde el collado del Puro

Tras esta apertura, pasan los años y no parece que esta ascensión atraiga a muchos escaladores que, para subir al Puro, se inclinan preferentemente por la vía normal o, en menor medida, por la vía de la cara norte. La calidad de la roca, la precariedad de los seguros y la dificultad global de la vía no son buenas cartas de presentación para los pretendientes a este mallo. Este recorrido parece condenado a caer en el olvido, sin embargo en 1996 dos excelentes escaladores como son Chiro Sánchez y Javier Arnaudas logran ponerle el punto rojo, entre muchas otras vías en Riglos como la Picazo y la Luis Villar al Firé, Micomicón al Pisón, la Corzán al Frechín... a la Cintero dándole una dificultad de 6a+, grado que hoy en día se ha aumentado a 6b. En palabras de Chiro:
Equipamiento actual
"Todas estas ascensiones se realizaban con el respeto más absoluto por los itinerarios y sus aperturistas, con una ética muy estricta, sin instalar ningún seguro de expansión y colocando sólo protecciones móviles (puentes de roca, clavos, fisureros o friends). La idea era liberar los largos el primero de cordada, colocando las protecciones necesarias en libre, sin usar escalada artificial siempre que fuera posible".

Tenemos que esperar a 2008, con la restauración de anclajes realizada por Toño Carasol, para que esta ruta empiece a recibir con más asiduidad a los visitantes. Algún parabolt situado estratégicamente en los pasos duros, algún pequeño retoque en el itinerario y las reuniones a prueba de bombas logran atraer a más escaladores hoy en día que lo que lograba el vetusto y limitado equipamiento de hace unos años. Sobre la vía reequipada, Ambrosio García-Izquierdo comentó lo siguiente: "La tierra gira y gira y el destino parece que está en el mismo ritmo. No sé muy bien porqué pero últimamente parece que los mallos son mi casa, este verano (caluroso) he disfrutado repetidamente de ascensiones a mis queridos mallos.
Un buen día Toño Carasol me llamó con la idea de reequipar la vía Ángel López (seria y comprometida), con apenas media docena de repeticiones. Repetí algunas vías reequipadas por él, como la Norte del Puro; salí como no, con un profundo sentimiento de bienestar, reconociendo lo que fue la vía y lo que es ahora. Hay que admitir el cambio.
Comenté con Valentín Asensio y Gonzalo Prado la idea de maquillar la vía, a lo que no se opusieron. Confieso que más de una noche pensaba en si estábamos haciendo lo correcto, sustituir pitonisas y buriles por parabolt. El buen hacer de Toño y Manolo, que subieron la vía como nosotros la abrimos, les dio el juicio para reequiparla correctamente.
Así que a 33 años 1 día (como los penados) me veo con Toño por esos lares, ¿qué va decir un padre de sus hijos? La vía ha quedado maravillosa, una joya. Quedan recuerdos de la primera ascensión, como símbolo, Material a utilizar 10 cintas largas. Con sabor alpino. Reseña en la pagina de Inazio.Salu2 Tito.".

Final del segundo largo
 Ahora la Cintero se hace en 3 largos y se puede dar por terminada en la potente reunión que marca el primero de los rápeles del Puro, pudiendo llegar a la cima siguiendo cómodamente el cable. No obstante, hay que advertir a los "paraboltoinómanos" que tras la restauración, el itinerario no ha quedado -afortunadamente- como una vía deportiva; la calidad de la roca, sobre todo en el último largo, sigue siendo muy dudosa y alguno de los puentes de roca que nos vamos a encontrar son más bien precarios. Es recomendable no ir muy justo en el grado y tener algo de experiencia en la roca riglera para disfrutar de esta escalada.
 
Entre las recomendaciones y avisos para quien quiera realizar la vía, habría que incidir en dos puntos. Las aglomeraciones habituales a la hora de subir al Puro afectan muy negativamente a la Cintero por dos motivos: el primero de ellos es que si no somos los primeros en subir al Puro, lo normal será que quién esté rapelando nos moleste en nuestra escalada, ya que la vía va por la misma línea del rápel, llegando a imposibilitar la escalada por las cuerdas en tensión de quien desciende. El segundo motivo es que, mucho o poco, es inevitable mientras escalamos terminar tirando piedras a la chimenea del Puro, siendo peligroso para quien pase por debajo subiendo o rapelando. Tenedlo en cuenta y elegid horas, días o épocas en las que no nos vayamos a encontrar mucha gente circulando por la chimenea del Puro.
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